PRÓLOGO
—Tengo una habitación en el Ritz .
El quarterback estrella y futuro rey de la graduación, sonrió por encima de su hombro desnudo mientras giraba la llave de una habitación alrededor de su dedo índice.
—Al final vas a conseguir un poco de diversión, ¿Eh JB? —Uno de los otros jugadores de fútbol americano bromeó desde el otro lado del ruidoso vestuario.
Jungkook se quedó quieto frente a su casillero, congelado, medio vestido mientras intentaba quitarse el uniforme de jugador, deshaciéndose de sus protectores. Su amplio pecho era el doble de ancho y de circunferencia que el de Jaebum, pero no es quarterback. Es un linebacker y es el motivo por el que el Instituto Greenville estuviera teniendo un año tan bueno, a pesar de que Jaebum se llevara la mayor parte de la gloria.
Jungkook se cuidaba de no ser el foco de atención de todos los demás. Por el rabillo del ojo, observaba intensamente la cara de Jaebum. En realidad, no estaba interesado en él, sino en su novio, Jimin, de quién jungkook ha estado enamorado desde la primera vez que lo vio. Esperaba con la respiración contenida para escuchar la respuesta que le daría al tipo que preguntó.
Los agudos ojos verdes de Jaebum se movieron con condescendencia hacia quién le preguntó, como si apenas pudiera molestarse en responder a los simples mortales. Pero por supuesto, esta respuesta interesada es exactamente lo que él quería. Quería poner a colación su vida sexual, porque ¿a cuento de qué motivo mostro la llave?. Finalmente, Jaebum sonrío y sus delgados labios se tornan en una astuta sonrisa.
—¿Cómo sabes si no conseguí ya algo de diversión, eh?
El otro jugador puso los ojos en blanco delante de Jaebum.
—Primero; porque no eres malditamente capaz de guardar un puto secreto, en segundo lugar; si un chico guapo como Jim se te pusiera a tiro, te habrías estado pavoneándote como un gallo cantando para que todos lo supiéramos.
Era jodidamente cierto. Jaebum era un auténtico fanfarrón y todos lo sabían. Si Jim, (modo en que jungkook odia que lo llame todo el mundo, porque su nombre es JIMIN, como si todos lo conocieran también), se le hubiera puesto a tiro, lo habría sabido todo el instituto desde el primer segundo. Hasta el momento, Jaebum no había dicho nada. Pero eso no significaba que no hubiera sucedido nada.
Las orejas de jungkook se esforzaron por escuchar la respuesta de Jaebum cuando el quarterback regresa a su casillero y su voz se amortiguo. Muchos de los otros chicos estaban escuchando, pero otros muchos estaban absortos en sus propias conversaciones. El vestuario estaba lleno de fuertes ruidos y confusión. Jungkook quería golpearlos a todos con sus enormes puños, para que se hiciera el silencio, no quería perderse ni una sola sílaba de lo que Jaebum estuviera a punto de decir. El otro chico deportista lo sonsacaba, como si imaginara que estaban en el escenario y todos estuvieran esperando su historia y agonizaran porque querían enterarse. Aunque jungkook, no quería enterarse sobre qué partes del hermoso cuerpo de Jimin, Jaebum ha visto o tocado. Una vez vio el beso que le dio en sus encantadores labios rosados, casi lo destrozó, pero aun así, él necesitaba saber lo que habían hecho juntos.
Es una necesidad masoquista, como pincharse un hematoma en el dedo pulgar o arrancarse la costra de una herida sin sanar.
Jaebum se dio la vuelta, tirando de su largo cabello sedoso sobre su hombro y jungkook no puede soportarlo, odia como se hacía el interesante y evito liberar su aliento para poder escuchar a Jaebum, que cruzó sus brazos y se inclina con repugnante autosatisfacción contra su casillero.
—Porque una vez, cuando Jimin se emborrachó, me dijo que quería perder su virginidad en el baile de graduación. Eso, y él quiere un traje "brillante", —Jaebum sonrío mientras hacía comillas en el aire con sus dedos para enfatizar sus palabras.
Era tan absolutamente adorable, ridículo y tan puramente Jimin que Jungkook sabía sin ningún tipo de duda, que Jaebum estaba diciendo la verdad. Y eso explicaba la absoluta satisfacción y victoria que mostraba la cara de Jaebum. Estaba más que seguro de que esa noche se acostarían juntos. Estaba convencido de que tendrían sexo. Estaba completamente seguro que esa noche Jimin iba a abrir sus hermosas piernas y dejar que Jaebum le quitara la única cosa buena y pura en la vida de Jungkook.
El linebacker grande y meditabundo mira a Jaebum girar la llave alrededor de su dedo, tocando con sus uñas la etiqueta de plástico de un modo odioso para llamar la atención sobre él y la boca de Jungkook, firmo con conocimiento de causa que Jimin, jamás llegaría a esa habitación de hotel.
Él lo sabía, porque iba a secuestrar a "la reina" del baile de graduación.