Capítulo Único [Oneshot]
Su amigo de la infancia, JongDae, siendo todo sonrisas se acercó en el desayuno a la mesa Gryffindor y apartó a JongIn a un lado para sentarse enfrente de ChanYeol. El joven moreno se quejó por el empujón mientras tragaba el trozo de tostada más dormido que despierto y le empujó de vuelta dándole un golpe en el hombro, pero JongDae lo ignoró procediendo a hablar:
—Bueno días, chicos. ¿Qué tal han dormido mis leones favoritos?
Una vez que estuvo instalado saludó, observando la mesa repleta de deliciosa comida y se hizo hacia delante para coger una tostada. En el proceso su corbata plata y esmeralda cayó sobre una bandeja enorme repleta de Bollos de Bath, manchándose del azúcar que los cubría. JongDae maldijo mientras sujetaba con su boca la tostada y buscaba su varita. ChanYeol fue más rápido y con un movimiento de la suya dejó como nueva la corbata del Slytherin.
—Gracias.
Le agradeció el chico, sonriendo de una forma que hizo estremecer a ChanYeol. Lo que no era nada bueno, porque su amigo nunca estaba tan amable y feliz a primera hora, más bien era todo quejas y gruñidos por tener que madrugar.
No obstante, ChanYeol ignoró su instinto y siguió desayunando, intentando ser una persona, pues acababa de despertarse hace tan solo media hora y aún seguía algo dormido, sabía que su uniforme era un completo desastre y probablemente su pelo castaño igual; sin embargo, no podía importarle menos. Somnoliento paseó la vista por el Gran Comedor, la mayor parte de los alumnos de primero hasta tercero estaban conversando animados entre ellos y los de sexto, los del mismo curso que ChanYeol, se hallaban absortos en sus libros o medios dormidos, pocos hablando entre ellos con ánimo.
Su mirada se cruzó de pronto con el chico de pelo negro de la mesa Slytherin, un amigo de JongDae llamado Byun BaekHyun. El muchacho le mantuvo la mirada por unos segundos, pareciendo sorprendido y avergonzado de alguna manera, antes de hacer una inclinación de cabeza con una pequeña sonrisa dibujada en sus labios como saludo. ChanYeol lo imitó, sonriéndole abiertamente. Le caía bien el azabache, era muy agradable y, a pesar de ser de Slytherin, era bastante extrovertido con los alumnos de todas las casas y si no recordaba mal era un Prefecto.
—He encontrado un trabajo ideal para ti —soltó de pronto JongDae, atrayendo la atención de ChanYeol—. Me dijiste ayer que te hacía falta dinero, ya que te has gastado la paga que te han mandado este mes tus padres en ese estúpido juego de ajedrez ostentosamente caro.
—Lo compramos a medias y fue tu idea desde el principio, rogabas porque no te llegaba el dinero que ten-
—Mi amigo BaekHyun necesita desesperadamente clases de Aritmancia —le interrumpió, ignorando que él era el motivo principal de su pobreza de ese mes, ya que como buen amigo ChanYeol le ayudó en su capricho “ostentoso” y ahora le llamaba estúpido porque no había logrado ganar aún al alto con el objeto—. Ya sabes, el próximo año tenemos los EXTASIS y necesita prepararse, para mejorar. Le dije que a ti se te da muy bien. Podrías darle clases a cambio de un poco de dinero.
—No creo que sea correcto cobrarle a tu amigo por clases, más cuando me estás diciendo que lo necesita desesperadamente y por otro lado me agrada BaekHyun.
ChanYeol dijo esas palabras mirando por sobre el hombro de JongDae al susodicho, que de pronto parecía muy concentrado en una conversación con el amigo de la infancia de JongIn, Oh SeHun. Un rubio alto, que se mantenía serio y callado, mientras BaekHyun movía y movía sus labios sin lograr atraer su atención. Sin previo aviso SeHun se ganó un golpe y pasó a prestarle la atención que llevaba, a saber cuánto tiempo, pidiendo el azabache. ChanYeol sonrió porque le recordó a JongIn, cuando se dormía en la biblioteca mientras estaban en grupo estudiando y KyungSoo, un compañero de Ravenclaw, le daba un golpe para despertarlo y que prestara atención a su explicación
—Entonces le diré que te conformas con su dulce compañía y que te encantaría darle clases —prosiguió hablando JongDae, chasqueando sus dedos para atraer su atención.
ChanYeol lo miró, con todo su interés en él. Se cruzó de brazos y habló con una ceja alzada.
—Yo no he dicho que sí.
—Aceptémoslo, ChanYeol, eres un Gryffindor. Eres amable y caballeroso, no vas a dejar que un pobre y desvalido Slytherin suspenda. En pocas palabras has dicho que sí incluso antes de que te lo contara.
El castaño se quedó boquiabierto notoriamente y JongDae volvió a sonreírle encantador, antes de darle un codazo a JongIn para despertarlo que parecía que en cualquier momento iba a dar con su cara contra la mesa. La noche anterior ChanYeol y él se había quedado hasta tarde jugando al El Snap Explosivo con algunas de sus compañeros de casa.
«¿Pobre y desvalido Slytherin?». Pensó ChanYeol.
¿En qué planeta vivía Kim JongDae? No en el mismo que en el de ChanYeol, desde luego. Después el shock inicial el castaño soltó una risita y bebió el último trago de su zumo de calabaza antes de contestar.
—Dile que sí.
—Puedes decírselo tú mismo en la clase de Pociones que tenemos ahora, así le das una alegría.
***
—Hola, ChanYeol —saludó BaekHyun cuando se encontró a la salida del comedor con JongDae y el alto, para caminar juntos al aula de Pociones.
—Buenos días —respondió el castaño, bostezando y comenzando a caminar.
—JongDae, SeHun dice que debes devolverle luego el libro que lleva pidiéndote un mes.
—Eso si lo encuentro primero, creo que al final me va a tocar comprarle el mismo.
El mencionado comentó riendo, BaekHyun sonrió divertido. Seguidamente pasó a mirar al chico alto que caminaba mirando hacia el frente sin prestarle demasiada atención a lo que hablaban.
—¿Te ha comentado JongDae sobre las clases particulares? —cuestionó.
—Sí, me parece bien —aseguró el Gryffindor—, pero no hace falta que me pagues. Eres amigo de mi amigo, y pasamos muchas horas juntos debido a eso y, por consiguiente, eso te hace mi amigo.
—Es decir, soy tu amigo porque solamente me hice amigo de JongDae, ¿sino no lo serías? ¿Es por qué soy Slytherin y de familia más adinerada que la tuya?
BaekHyun preguntó poniendo su mejor cara de seriedad e indignación, ChanYeol pareció despertar de golpe por sus palabras y lo miró sonrojado, deteniéndose en mitad del largo pasillo y los otros dos muchachos lo imitaron.
—No, no, no quise decir eso, en serio. Me caes muy bien desde el primer momento, y eres muy simpático, no tiene que ver por tu estatus social o tu casa, no tengo prejuicios. Es decir, yo... me gustas. —BaekHyun se sonrojó de golpe, lo supo porque su rostro comenzó a arder, también vio como la cara de ChanYeol se volvió tan escarlata como su corbata—. Joder, no de esa forma, me gustas como persona que gusta de otra persona, quiero decir qu-
—Oh, cállate, ChanYeol —espetó JongDae, poniendo los ojos en blanco—. BaekHyun simplemente estaba tomándote el pelo. Ahora que has avergonzado a ambos, y a mí, podemos ir a clase que vamos a llegar tarde.
BaekHyun sonrió y comenzó a andar, pensando que JongDae para nada estaba avergonzado, de hecho, se veía bastante entretenido con la situación y en realidad él también lo estaba, además de avergonzado por el “me gustas” de ChanYeol dirigido hacia él y aunque haya intentado corregirse con eso de “me gustas como persona que gusta de otra persona” seguía sonando muy bien. Porque; ¿no es así cualquier tipo de gustar? Ya sea romántico o de amistad, ambos tipos de gustar eran de “persona que gusta de otra persona” como tan elocuentemente acababa de decir Park ChanYeol.
Así que de cualquier forma seguía emocionándole la situación que se avecinaba, ya que jamás había estado a solas con el Gryffindor, siempre estaba JongDae con ellos y en ocasiones se les unían JongIn y SeHun, que eran de un par de cursos más bajos.
Una vez instalados en sus correspondientes asientos en el aula de Pociones, BaekHyun volvió a dirigirle la palabra a ChanYeol, que ese día estaba sentado en medio de ambos.
—Entonces, ¿cómo hacemos lo de las clases?
Quiso saber mientras el alto terminaba de sacar su libro de la mochila y se sentaba recto, girándose para mirarle.
—¿Dos días a la semana te parece bien?
—Sí, ¿miércoles por las tardes y sábados por las mañanas?
—Perfecto, así tenemos la tarde del sábado para ir a Hogsmeade, si hay una salida organizada.
—¿Empezamos mañana entonces? ¿En la biblioteca?
—Sí, ahí ya me dices qué no entiendes.
—Claro. —El profesor de Pociones justo entró en ese momento y BaekHyun se apresuró a sacar su libro mientras le decía una última cosa al castaño—. Más tarde acordamos una hora para mañana.
***
A las siete y media llegó a la entrada de la biblioteca, pero como era de esperarse BaekHyun ya no encontraba ahí esperando. Pensando que a pesar de su demora de media hora podría estar esperándole dentro de la biblioteca atravesó el umbral para ir en su búsqueda.
A primera vista no estaba, así que se adentró por los pasillos para ver si era posible que estuviera en la zona de lectura más apartada. Esa que normalmente solían usar las parejas que iban a la biblioteca con la excusa de estudiar, pero que en realidad iban a hacer manitas y a besuquearse.
Justo cuando ese pensamiento cruzó su mente vio al Slytherin en el mencionado sitio. Se paró de golpe para mirarlo... ¿BaekHyun no sabía de la fama de esa sección?
—Llegas tarde, ChanYeol. Pensaba que me habías dejado plantado.
La dulce voz del chico le hizo volver a caminar hacia él. Respondió una vez que estuvo sentado a su lado.
—Perdón, me distraje y cuando me di cuenta ya venía tarde.
Se explicó, comenzando a sacar el libro de Aritmancia, algún trozo de pergamino, tinta y su pluma favorita.
—¿Sabías que la gente viene aquí a besuquearse? —comentó, un poco cohibido por el silencio y ansioso por llenarlo de alguna forma para mandar lejos la incomodidad que estaba comenzando a sentir.
Aunque puede que el tema elegido para hacerlo no fuera el más indicado, pensó nada más soltar la pregunta. BaekHyun alzó la vista del pergamino que escribía y le miró con una pequeña sonrisa. Acercó ligeramente la pluma a su boca, las suaves hebras rozaron los labios. El bajo sonrió más aún y con la pluma aún sobre su boca cuestionó:
—¿Eso debería saberlo?
ChanYeol alzó la vista de los labios de BaekHyun al escuchar sus palabras, obligándose a mirarlo a los ojos mientras intentaba seguir la conversación.
—No, pero creía que todo el castillo lo sabía.
—No es de mi estilo ir a besuquearme a una aburrida biblioteca —respondió, volviendo a bajar la vista para escribir, pero antes de mover su pluma añadió—. Siento decepcionarte, ChanYeol, pero no tenía planeado besuquearnos para nuestra primera cita, menos en la biblioteca, suena a niños de cuarto o quinto.
—Qué idiota eres.
El Gryffindor dijo y soltó una risita algo nervioso, seguidamente abrió el libro por cualquier página; sin embargo, sabía que estaba algo sonrojado y agradecía que BaekHyun no estuviera mirándolo para notarlo.
—Acabo esto y comenzamos, ¿te parece?
—Sí, no te preocupes, yo llegué tarde como mínimo debo dejarte acabar lo que comenzaste.
El azabache hizo un sonido de aceptación y prosiguió escribiendo en silencio, tomando apuntes de un libro que tenía a su lado derecho. ChanYeol intentó centrarse en alguna otra cosa; no obstante, consigo únicamente había traído lo de Aritmancia y no tenía nada que hacer aparte de mirar a alrededor, sólo había libros así que pronto se aburrió del panorama. E, irremediablemente, sus ojos fueron a parar a lo más interesante de lugar, Byun BaekHyun.
Nunca había estado a solas con el Slytherin. No es que hubiera estado evitando una situación así, simplemente nunca en los seis años en Hogwarts había ocurrido y tampoco es que fueran amigos cercanos, el punto de unión de ellos dos era JongDae. A ChanYeol le agradaba BaekHyun, era el típico niño rico y prototipo de su casa, era sarcástico y astuto, pero realmente simpático y agradable, y el doble de esas dos últimas cosas si deseaba conseguir algo.
Y ahora que estaba observándole fijamente y de cerca, se daba cuenta que era jodidamente atractivo. Normal que sus compañeras de clases hayan hecho todo un revuelo cuando les dijo que había quedado con BaekHyun.
El castaño había aceptado hace un año que las mujeres no eran las únicas que le atraían, así que en ese momento era capaz de admitirse a sí mismo que Byun BaekHyun era de buen ver… Con esas largas pestañas, unos labios bien formados, una sonrisa encantadora, y un cuerpo masculino pero curvilíneo, el bajo Slytherin era malditamente atractivo.
¿Por qué no se había percatado antes de eso? Era obvio que nunca se había tomado tanto tiempo en mirarlo. No, mentía de vez en cuando le veía a lo lejos, como el día anterior al desayuno. Sin embargo, jamás se había tomado el tiempo de observarlo en profundidad, con otros ojos.
—¿Tengo algo en la cara? —inquirió de pronto BaekHyun, ChanYeol notó la diversión en su voz. Dejó de perderse en meditaciones y le sonrió, observándole por segunda vez en su vida.
—Sí, varios lunares y el más llamativo es ese lunar en tu labio, nunca me había fijado.
—Es sexy, ¿a qué sí?
—Seguro que a las chicas les vuelve locas.
—No lo sé, pero a los chicos les encanta. Me lo han dicho varios.
BaekHyun lo miró de una forma extraña luego de soltar esa frase, como esperando una reacción de él sobre esa respuesta que decía más de lo que las simples palabras expresaban.
—Qué envidia —suspiró, intentando sonar dramático—. Tienes a tus pies a chicos y chicas, ¿no?
—Por supuesto, pero no todos tienen el placer de estar sentados a mi lado como tú. Deberías estar agradecido, Park.
ChanYeol soltó una risita, y suspiró antes de hablar de nuevo de forma exagerada.
—No sé cómo tú y tu ego caben por la puerta de Slytherin.
—Muy apretados, a decir verdad.
No pudo evitarlo, soltó una carcajada y le dio un golpe en el hombre a BaekHyun mientras reía. El tipo tendría un ego enorme y ChanYeol aseguraba que podía permitírselo, porque ahora que lo observaba reír junto a él tan despreocupadamente se veía jodidamente hermoso, demasiado para el corazón del Gryffindor.
Que de pronto había comenzado a latir en un compás más rápido, y todo debido al chico de su lado.
***
Llevaba un mes ChanYeol dándole clases particulares y BaekHyun estaba en la tesitura de dar un paso o no. No es que el alto Gryffindor hubiera mostrado algún indicio de interés romántico por él, pero el azabache cada vez que estaba a solas con él tenía menos autocontrol y más ganas de acorralarlo y besarlo. De presionarlo contra algún oscuro recoveco de los pasillos del castillo o tal vez al revés, ser presionado por el cuerpo del castaño contra la pared, y sentir cada fibra de él.
—Buenos días, BaekHyun.
La grave voz del alto Gryffindor se dejó oír de repente, sacándolo de su ensoñación caliente, y a continuación sintió el largo brazo de este pasar por sobre sus hombros al sentarse a su lado.
¿Qué demonios hacía en la mesa Slytherin?
No era el único sorprendido del lugar, JongDae y SeHun que se hallaban al otro lado de la mesa estaban observando a ChanYeol como si de pronto le hubiera salido otra cabeza. Nunca había puesto un pie en la mesa de Slytherin en esos seis años, si no era por fuerza mayor. Menos para sentarse cómodamente a desayunar con ellos.
—JongDae, SeHun —saludó, sonriendo ampliamente—. ¿Qué pasa? ¿Os ha comido la lengua el león?
Soltó ChanYeol riéndose de su estúpido y aburrido chiste. BaekHyun recuperó la compostura, pero no pudo controlar su corazón que latía feroz en su pecho debido a la nula distancia de su cuerpo con el del Gryffindor.
—¿Qué te pasa a ti? —respondió JongDae, permitiendo a BaekHyun disfrutar de la cercanía y que dejara que su cerebro no intentara hilar palabras coherentes y respuestas audaces—. Llevas seis años sin sentarte aquí y de pronto lo haces, es normal que no sepamos qué decir.
—Me apetecía cambiar de aire, y necesitaba hablar con BaekHyun.
—¿Conmigo? —preguntó al oír su nombre.
—¿Hay otro bastardo egocéntrico llamado así el cual conozca?
JongDae se rió abiertamente por la forma maleducada que tuvo ChanYeol de referirse a él. Cosa que no hubiera pasado ante de que comenzaran con esa farsa de clases particulares, y SeHun disimuló bastante bien su risa detrás de su vaso de zumo de calabaza.
Esa era la única diferencia, esa distancia que siempre hubo entre ellos había desaparecido del todo, ChanYeol lo trataba tal y como a su mejor amigo de la infancia, JongDae. Y BaekHyun no sabía si sentirse complacido o frustrado, porque sí, deseaba acercarse más a Gryffindor, pero no precisamente de esa forma. Lo que desea era un acercamiento más íntimo.
No quería ser uno de los mejores amigos de ChanYeol, quería monopolizar al alto, que muriera por sus huesos tanto como él lo hacía por los suyos. Quería ser la maldita pareja del estúpido león.
—¿Qué quieres de este bastardo entonces?
—Hoy hay salida a Hogsmeade. ¿Nos olvidamos de estudiar en el castillo y vamos juntos por ahí a hacerlo?
«¿Hacerlo? ¿HACERLO? Joder, eso sería un sí absoluto».
Sin embargo, aunque le gustaría pensar que le estaba ofreciendo una mañana de magreo y besuqueo en el exterior, sabía que no era ese su ofrecimiento. Así que preguntó por una cosa importante:
—¿Solos?
—Sí, tú y yo. Solos.
—Whooooo, que emoción —habló JongDae en un tono demasiado alto para el gusto de BaekHyun—. Te está invitando a una cita, Hyunnie.
—No es una cita —espetó BaekHyun.
Miró a sus compañeros de casa molesto y luego observó el perfil de ChanYeol, el cual seguía con el brazo izquierdo sobre sus hombros y con la mano derecha comía, a la espera de su respuesta.
—A mí me lo parece —intervino SeHun.
—¿Qué te parece la idea? —quiso saber a su vez ChanYeol ignorando a los otros dos y girándose para mirarle con una sonrisa dibujada en sus lindos labios.
El Slytherin alzó levemente la cabeza para poder mirarlo a los ojos y se percató de lo realmente cerca que estaban sus rostros. Suspiró observando hipnotizado su cara y bajando la mirada a los labios de ChanYeol se hizo ligeramente hacia delante, deseaba…
—¡Auch!
Se quejó ChanYeol de improviso, alejando el brazo de los hombros del azabache, y su cuerpo al completo. Y dejó de prestarle atención para observar con el ceño fruncido a su mejor amigo. BaekHyun tuvo ese momento para volver a sus cabales. ¿En qué demonios estaba pensando al intentar besarle en mitad del Gran Comedor? ¿Que todos fueran testigos de un posible rechazo público y así querer morir del resto del año y del siguiente?
—¿Por qué me has dado una patada? —quiso saber el alto mientras se acariciaba la zona golpeada.
—Fue sin querer, Yeollie.
JongDae contestó observándole de manera inocente, pero le dedicó una corta mirada a BaekHyun. Así que el azabache supo que la patada recibida por el Gryffindor iba dirigida a él. Y no pudo estar más agradecido por una interrupción de su amigo.
—¿Vamos una vez que hayamos desayunado?
BaekHyun preguntó, posando una mano sobre la de ChanYeol para hacerse con su atención.
—Me parece bien, pero debes darme unos minutos para ir a mi Sala Común.
—Claro, entonces quedamos sobre las once en las puertas del castillo, ¿sí?
ChanYeol asintió y continuaron con el desayuno tranquilamente, al menos los demás porque BaekHyun estaba pensando demasiado sobre la cita. Porque sí, a eso podía llamarlo cita, y daba igual si era porque sus clases particulares falsas fueran a cambiar simplemente de sitio.
Y las clases era otro tema que debería abordar con ChanYeol una vez que se hicieran novios, BaekHyun era positivo y sabía que eso tarde o temprano iba a pasar. Porque si JongDae se dio cuenta que quería besarlo, SeHun también y ChanYeol debería haberse percatado y no se apartó de la trayectoria de sus labios. Aunque estos no hubieran llegado a hacer contacto.
El Gryffindor fue el primero en dar por terminado su desayuno, aunque fue el último en sentarse a hacerlo. Se despidió de ellos y le dijo que en media hora le veía en el lugar acordado.
—¿Vas a declararte hoy?
—¿O simplemente vas a besarlo y ya?
SeHun cuestionó después de JongDae. BaekHyun se mordió el pulgar, nervioso… No sabía cómo hacerlo, él no era un Gryffindor atrevido, era un Slytherin y como se supone que eran la mayoría de su casa era astuto y sutil. Y eso había estado haciendo, lanzándole indirectas, poco a poco tirando de la cuerda y atrayendo al alto, pero el problema era que no sabía si había logrado algo con su estúpida táctica.
—Sería un problema que el truco de las clases particulares no haya servido para nada, BaekHyun —dijo JongDae al no conseguir una respuesta de BaekHyun.
—Yo no diría que no hayan servido, es más cercano a mí.
—Lo es, pero no de la manera que tú quieres, Hyung. Aparte, ¿crees que se tomará bien cuando sepa que eres alumno de las clases avanzadas de Aritmancia?
—No pasa nada, ChanYeol no se lo tomará a mal —aseguró JongDae—. Al menos eso creo, aunque cuando se enfada da miedo. Pero si has comenzado a gustarle dudo que se lo tome a mal. Es un buenazo, como la mayoría de los de su casa, ¿no? Más que ser leones deberían ser gatitos. En el escudo de su casa debería salir un gato con un ovillo de lana.
SeHun soltó una risita con la broma de JongDae y BaekHyun sonrió, como los Gryffindors le escucharan hablar así le demostrarían que tan poco gatos son y JongDae no tendría otra que huir de ellos todo lo que quedaba de año escolar.
—En fin —habló, para volver al tema principal—. No sé qué haré, sin embargo, como vea la oportunidad me lanzaré como un estúpido. Estoy cansado de las clases particulares, aunque ame pasar tiempo a solas con ChanYeol, son un total desperdicio cuando podríamos aprovechar ese tiempo en descubrir nuestros cuerpos desnudos con nuestras lenguas y manos.
—Demasiada información —soltó JongDae con un gesto asqueado—. Que jodidamente pervertido, Byun.
—Cállate, simplemente no quieres saber sobre esos temas porque tu amado MinSeok-hyung ya no se halla en el colegio y estás a dos velas. ¿No te duele la mano y muñeca derecha de tanta usarla por las noches?
El menor presente casi escupe lo que comía en ese momento y BaekHyun dibujó una sonrisa ladina por la expresión de molestia de JongDae. Se levantó de la mesa sabiendo que había ganado ese round y que su amigo se lo devolvería en algún momento del día, pero en ese instante no, porque tenía una cita a la cual acudir.
***
Hacía un frío infernal y ChanYeol no podía estar más arrepentido de haber invitado a BaekHyun a salir ese día. Nevaba y el aire era tan fuerte que el Slytherin terminó agarrándose de su brazo diciéndole que temía salir volando. No es que le hubiera pedido permiso para pegarse a su cuerpo y engancharse de su brazo, pero eso le sonó a pedir su aceptación por ese movimiento y el castaño sonrió, por lo tanto, BaekHyun se pegó más a él. Lo tenía fuertemente agarrado del brazo derecho mientras caminaban por el blanco paisaje.
—Vamos a tomar algo caliente —pidió BaekHyun al llegar al pueblo.
—Claro, vamos a Las Tres Escobas.
—Cualquier lugar me parece bien.
BaekHyun dijo y ChanYeol pudo sentirlo estremecer a pesar de que el chico llevaba una cantidad exagerada de ropa. Portaba una capa negra que parecía abrigar bastante bien, un gorro y bufanda de Slytherin, también unos guantes negros. Se veía más pequeñito de lo habitual y adorable, sí, malditamente adorable.
Al entrar al bar ambos soltaron un sonido de gusto por el calor agradable que hacía dentro del local. El sitio estaba lleno, pero no tanto como otros días, ya que muchos de los alumnos se habían quedado en el castillo debido al mal tiempo, sobre todo los más pequeños.
Se instalaron en la única mesa que había libre, la cual estaba situada al fondo. Se quitaron la ropa que les sobraba al estar ya en un sitio cálido, el cabello negro de BaekHyun quedó hecho un completo desastre al quitarse el gorro y ChanYeol se rio, acercando una mano para peinarlo. BaekHyun se quedó quieto, mirándole igual de intensamente que esa mañana en el desayuno y alto desvió la vista, alejando su mano del suave cabello del azabache.
—¿Una jarra de cerveza de mantequilla para entrar en calor? —preguntó el Gryffindor.
—Sí, gracias.
Asintió y se alejó hacia la barra, pidió dos jarras de cerveza de mantequilla. Mientras la mujer de detrás del mostrador le servía lo pedido observó a BaekHyun que estaba ensimismado mirando a un punto fijo mientras se mordía el pulgar. El castaño sonrió, se le veía muy preocupado, se preguntó cuál sería el motivo que tendría al hablador Slytherin tan callado y serio.
Una vez con las jarras volvió a la mesa donde le esperaba el bajo y se deslizó a su lado en el asiento, haciendo que sus codos se rozaran. BaekHyun le dio un trago a su caliente jarra cuando la tuvo delante y seguidamente se relamió el labio superior para arrastrar la espuma que había quedado alojada allí, ChanYeol le observó durante todo ese proceso y sintió cómo su corazón comenzaba a palpitar rápido. Cosa que ya era habitual cuando estaba a solas con el Slytherin y sabía muy bien la razón.
—¿Empezamos con las clases?
BaekHyun sonrió al hacerle la pregunta, se hallaba con las mejillas sonrojadas gracias al calor del lugar. Se veía tan lindo que ChanYeol soltó antes de lo que tenía planeado lo que pasaba ahí.
—En realidad no vamos a dar clases, no traje mi libro de Aritmancia.
—¿Cómo? ¿Se te ha olvidado?
—Porque no te hace falta, ¿verdad? —inquirió.
BaekHyun abrió significativamente los ojos y tragó, lo miró a los ojos fijamente y ChanYeol esperó su respuesta.
—¿Desde cuándo lo sabes?
—Desde la semana después que empezamos, KyungSoo va contigo a Estudios Avanzados de Aritmancia y me lo dijo cuando le conté que te estaba ayudando con la asignatura.
—¿Por qué no me lo has dicho hasta ahora?
—Porque quería descubrir qué planes tenías para hacer que te diera clases cuando no las necesitas, y la verdad es que me gusta estar a solas contigo.
Con la última confesión de ChanYeol el Slytherin recuperó su sonrisa habitual y bebió de su jarra de cerveza antes de hablar de nuevo.
—¿Y has descubierto mis planes?
—No, pero he descubierto algo mejor.
—¿El qué?
ChanYeol no formuló una respuesta con palabras, simplemente agarró de la corbata plata y esmeralda a BaekHyun, sorprendiéndole, y lo besó. El alto mantuvo los ojos abiertos mientras sus labios se rozaban con delicadeza al principio, para ver la reacción del azabache, y éste estaba tan estupefacto que al inicio no reaccionó, pero a los segundos comenzó a responder a su beso, y cerró los ojos, el Gryffindor observó sus largas pestañas antes de imitarlo y profundizar el beso.
BaekHyun se alejó de él a los pocos minutos, el alto lo notaba azorado e intentó besarlo de nuevo; no obstante, el azabache no se dejó.
—No creo que sea el lugar adecuado para esto, ChanYeol —murmuró, sonrojado y ahora no era debido al cálido ambiente del local—. Estamos llamando la atención.
El castaño miró a alrededor y efectivamente, algunos grupitos de mesas cercanas los habían visto y estaban murmurando mientras los observaban con poco disimulo. ChanYeol les dedicó una mirada feroz, antes de observar nuevamente al bajo.
—Bebamos esto y vámonos, ¿sí?
—Me parece bien.
Acabaron en un tiempo récord las dos jarras y salieron de Las Tres Escobas nuevamente abrigados para el frío que los golpeó nada más salir. ChanYeol con el valor por los cielos buscó la mano izquierda de BaekHyun y entrelazó sus dedos, deseando que no hiciera tanto frío para así poder sentir su piel contra la suya.
Caminaron de regreso al castillo, mientras iban de la mano y sin hablar. BaekHyun fue el que rompió el cómodo silencio:
—Así que, ¿te gusto?
—No es obvio —dijo ChanYeol—. Y yo a ti.
—Por supuesto.
No fue una pregunta, pero BaekHyun respondió firmemente y mirándole de reojo y de manera penetrante, como diciéndole con ellos: “ya era hora de que te hayas dado cuenta, Gryffindor idiota”.
—Tus trucos de serpiente han servido, eh.
El alto sonriendo luego de esas palabras y apretó la mano de BaekHyun.
—¿Mis trucos? Dirás nuestros trucos de serpientes, JongDae me ayudó con ello desde el principio.
—No me cabe duda de ello. Seguro que de él fue la idea de las clases.
—De todas formas, más que los trucos fueron mis encantos, ¿no crees?
ChanYeol se detuvo y se puso delante de BaekHyun, estaba comenzando a nevar de nuevo. El azabache le miraba con una sonrisa coqueta, esa que siempre la había dedicado y que nunca la había catalogado de esa forma, porque antes no le había prestado tanta atención como cuando habían comenzado con las clases particulares.
—Absolutamente —susurró, acunando el rostro de BaekHyun e inclinándose para besarlo.
El astuto Slytherin pasó sus brazos alrededor de su cintura y pegó su cuerpo al de ChanYeol, el cual suspiró al sentirlo tan cerca. Sus lenguas se juntaron, haciendo estremecer a ambos y se besaron por minutos eternos bajo la nieve. Disfrutando de la cercanía del contrario, sintiéndose felices y cálidos por dentro a pesar del frío.
Cuando se alejaron ambos tenían sus respiraciones agitadas y los labios hinchados, al igual de brillantes, y la sonrisa de ChanYeol era un reflejo de la de BaekHyun. Que de pronto lo abrazó, escondiendo su rostro en el pecho del alto.
—Vamos rápido al castillo —pidió, ChanYeol lo encontró terriblemente tierno y lo apretó fuerte—. Me estoy helando el culo por culpa de esta maldita y estúpida nieve.
Añadió por último y el castaño rio, porque BaekHyun era BaekHyun en todo momento. Pero ese era uno de sus tantos encantos y así le gustaba.
El alto se alejó y esta vez fue el azabache quien buscó su mano para entrelazar sus dedos enguantados. ChanYeol estaba agradecido, todo había comenzado por los trucos de unas serpientes, pero gracias a eso había comenzado a gustar del bajo.
Y BaekHyun no sabía dónde se había metido, ya no podría escapar, aunque lo quisiese; sin embargo, ChanYeol dudaba que quisiese, ya que había montado todo el paripé de las clases para conquistarlo.
La serpiente ahora estaba en las fauces del león, uno que no iba a dejarlo ir.
FIN