Un beso
La luna brillaba gloriosa en aquella noche, y era especial al ser una de las pocas noches en la que la luna se dejaba ver en todo su esplendor para cautivar a los amantes que la contemplaban.
Después de la exquisita cena se sentaron en la sala principal y se sirvieron un poco de vino para continuar con su plática.
A ella le cautivaba la forma tan especial que su acompañante tenía de expresarse, aparte de que tenía una sonrisa contagiosa y única que la volvían loca, era casi imposible no sentirse a gusto con aquel hombre presente.
Apenas y se habían percatado de la hora cuando sin darse cuenta el reloj del pasillo sonó indicando así que eran ya las once de la noche, al escucharlo ambos se quedaron en silencio, no podían creer lo rápido que pasó el tiempo si hace unas horas estaban deleitándose con aquel manjar que Arturo había preparado con mucho afán para su bella invitada, aún así siguieron charlando un poco más pero Nancy tristemente se vió obligada a detener la conversación para disculparse y mencionar que ya era muy tarde y debía volver a casa.
Arturo estaba deseando no escuchar esas palabras, pero lamentablemente eran verdad y enviarla sola a casa más tarde sería muy irresponsable de su parte, entonces se levantó y se apresuró a traer su abrigo mientras ella recogía su cartera de mano y se dirigía al baño.
Ahí se miró al espejo notando un ligero rubor en sus mejillas de tanto reír y disfrutar con Arturo, es que en verdad pasó una velada inolvidable con él y no deseaba que se acabara aún, triste e intentando ocultar su dolor salió del baño y al verlo ahí en el pasillo bajo la luz tenue de una lámpara su mirada se iluminó, él tenía una belleza muy característica y una presencia que la hacían sentir presa de él, apartó rápido la mirada pero no pudo evitar sonreírle.
Arturo no podía dejar de admirarla, era sencillamente hermosa, entonces se dejó guiar únicamente por su corazón, la tomó dulcemente de la mano y acercándola hacia él pudo percibir rápidamente su agitada respiración, comprendió que estaba igual de ansiosa que él, así que no lo pensó ni un segundo más, la tomó de la cintura, se inclinó un poco y la besó....
No sabía cómo iba a reaccionar pero ya no podía contenerse más, había disfrutado de ella y de su compañía mucho tiempo y ya no podía dejarla ir de nuevo, no sin antes mostrarle al menos un ápice de todo lo que sentía por ella, y es que sentir aquellos dulces y suaves labios contra los de él, sentirla tan cerca que podía oír sus corazones latiendo al unísono era en realidad mágico.
El beso fué corto pero increíble que hizo ruborizar a Nancy de nuevo pero ella también estuvo esperando eso durante mucho tiempo por lo que lo abrazó por el cuello y le plantó otro beso pero esta vez fue un con mucha pasión y desenfreno.
Ambos podían sentir claramente ese sabor a vino rojo aún en sus bocas que los tenían atrapados y extasiados con locura.
Arturo le susurró al oído que no lo dejara de nuevo, que ya no podía aguantar más el estár sin ella y antes de que respondiera la besó de nuevo, ya no dejaría que se fuera porque la deseaba demasiado.