MEMORIES🏝

Summary

Park Jimin se despierta en un lugar extraño con un hombre que no conoce. Afirma que Ă©l le pertenece, pero ÂżcĂłmo puede ser posible?... Serie: STOLEN🏝 ●MEMORIES ○TAKEN ○IN LOVE

Status
Complete
Chapters
15
Rating
n/a
Age Rating
18+

CAPÍTULO UNO


Estoy acurrucado en lo profundo de mi cama y no quiero levantarme nunca. Todo mi cuerpo estĂĄ pesado, y pienso que puedo dormir un poco mĂĄs. Pienso en todo lo que tengo que hacer hoy y mi mente se queda en blanco. Busco recordatorios pero todo lo que veo en mi mente es un vacĂ­o negro.


Mis ojos se abren de golpe cuando el miedo se agita sobre mí. Cuando miro a mi alrededor no reconozco nada, pero no creo que esté en casa. Pero cuando intento pensar dónde estå mi hogar, nada mås que un espacio negro vacío estå allí donde debería estar un recuerdo. El miedo se eleva en mi garganta y mi respiración se acelera.


Me senté lentamente y miré alrededor del dormitorio gigante. Mis ojos luchan por adaptarse a la luz, pero cuando lo hacen me doy cuenta de que no es un dormitorio sino una especie de hospital de lujo. La intravenosa de mi brazo hace que mi miedo suba mientras me doy la vuelta para mirar a la puerta. Es entonces cuando veo a tres hombres parados a un lado hablando.


No puedo oír lo que sus voces silenciosas estån diciendo pero puedo decir que estån tratando de estar en silencio. Los miro fijamente por un momento pero no reconozco a ninguno de ellos. Bueno, uno me da la espalda así que no estoy completamente seguro, pero los otros dos estån totalmente en blanco. Los tres hombres estån vestidos con trajes que sé que gritan dinero. No parecen médicos, así que si estån en mi habitación del hospital debo conocerlos. ¿Qué otra razón tendrían para estar aquí?.


Espera, Âżpor quĂ© estoy en un hospital? Me alcanzo para tocarme la cara y no me duele nada. Si no puedo recordar nada, Âżno significa que me golpearĂ­a la cabeza? Me siento alrededor pero todo parece estar bien hasta que toco la banda de metal en mi dedo y me estremezco. Mis ojos pasan de los tres hombres a mi mano y me quedo mirando el anillo en mi dedo. No es un simple anillo de boda, como la extravagante habitaciĂłn del hospital y los trajes. Hay una piedra gigante brillando hacia mĂ­ y parece una pista de patinaje sobre hielo. Es completamente imperdible pero no evoca ningĂșn recuerdo cuando lo miro.


— ¿Estoy casado?— Tengo la boca seca y la voz ronca.


Los tres hombres dejan de susurrar y todos se giran para mirarme. Veo los ojos del hombre que estaba mirando hacia otro lado y algo en mi mente trata de encenderse. Lo conozco, ¿verdad? Tiene los ojos mås oscuros que he visto nunca, pero se suavizan en los bordes y me resulta familiar. El alivio inunda su cara mientras se precipita hacia la cama. Cuanto mås se acerca, no sólo veo lo guapo que es, sino que es mucho mås grande de lo que pensaba. Su traje puede costar una pequeña fortuna, pero estå claro que ha estado en él durante unos días. Estå arrugado y desgastado y estå un poco sin afeitar. Su pelo es un desastre, haciéndome pensar que no ha dejado mi cama por el tiempo que he estado aquí.


ÂżEste tipo es mi marido? Mi corazĂłn se agita al saber que este hombre es mĂ­o. Creo que me va a acariciar la cara mientras su mano se acerca a mi mejilla, pero se detiene para no tocarme.


—Mi dulce cariño. ÂżCĂłmo te sientes?


¿Cariño? La palabra se siente bien por un momento hasta que me doy cuenta de que no sé mi propio nombre. Abro la boca para responder pero no salen palabras.


—Traigan al doctor. — el hombre les dice a los otros dos tipos que están junto a la puerta. Los miro y me doy cuenta de que todos deben estar relacionados.


— ¿Estamos casados?— Le pregunto al hombre que está a mi lado. Hay probablemente un millón de otras cosas que debería preguntar ahora mismo, pero creo que más que nada estoy buscando consuelo. Y posiblemente protección porque me siento muy perdido. Un marido significaría esas cosas.


Uno de los chicos de la puerta murmura una maldición mientras el otro se escabulle de la habitación en busca de un médico.


—Soy tu marido. — dice el hombre junto a mi cama.


Agarro una de sus manos y la sostengo con fuerza. —Tengo miedo. — le susurro. —No sĂ© lo que estĂĄ pasando.


—Te prometo que nunca dejarĂ© que te pase nada. No hay nada que temer, no cuando se trata de mĂ­. — Su voz es fuerte y tranquilizadora.


— ¿Me estás tomando el pelo ahora mismo?— El otro hombre en la habitación dice en voz baja.


—Jackson. — La voz de mi marido es baja y con una advertencia.


—Tienes suerte de ser mi hermano. — dice antes de salir de la habitación y dejarnos solos.


—Supongo que no le gusto a mi cuñado. — pregunto.


—Jackson siempre es un imbĂ©cil. Te acostumbrarĂĄs a Ă©l. — Me da una sonrisa suave.


— ¿Me he acostumbrado antes?— La pregunta hace que la sonrisa se le escape de los labios.


—Lo harás. — Puedo decir que está tratando de tranquilizarme, pero algo se siente mal. Es como si no estuviera recibiendo la respuesta completa.


—No sĂ© tu nombre— admito y la culpa me regaña por eso. — Lo siento. — Se me cae la cabeza y mi pelo oscuro cae delante de mi cara. Y me sorprende una vez mĂĄs que no supiera de quĂ© color era.


¿Cómo puedo saber lo que es un hospital y que el anillo en mi dedo me dice que estoy casado, pero no sabía de qué color era mi pelo hasta ahora?


—Jungkook.— responde mi marido mientras su dedo pasa por debajo de mi barbilla para levantar mi cabeza. —Puede que no lo recuerdes todo, pero te prometo que haremos nuevos recuerdos. Unos que nunca podrás olvidar.


—Esa es la segunda promesa que me has hecho. — ÂżLas reparte con demasiada facilidad o son una promesa para Ă©l?


—Jungkook puede ser muchas cosas pero su palabra es sĂłlida. — dice el tercer hombre que fue en busca de un mĂ©dico cuando entra en la habitaciĂłn con un mĂ©dico justo detrĂĄs de Ă©l.


Responde a la pregunta formulada en mi mente pero hace que otros se apoderen de él. ¿Qué otra cosa puede ser mi marido, porque los otros dos hombres parecen estar enfadados con él? Al menos eso es lo que estoy viendo ahora mismo.


—Ese es San.— me dice Jungkook antes de ponerme el pelo detrĂĄs de las orejas. Su toque es suave pero nada en Ă©l parece suave.


—Estás despierto otra vez. — El doctor viene al lado de mi cama y empieza a revisarme. Trato de no moverme porque no dice mucho. Me quedo sentado y le dejo hacer lo suyo mientras las preguntas se acumulan en mi cabeza.


—Jungkook. — digo en voz baja mientras alcanzo su mano. Su gran palma engulle la mĂ­a y le da un suave apretĂłn. — ÂżQuĂ© estĂĄ pasando?— Estoy tratando de no asustarme pero todavĂ­a no sĂ© quiĂ©n soy, o por quĂ© estoy aquĂ­.


—No estamos seguros— dice el doctor cuando me quita el estetoscopio del pecho. —El cerebro puede ser difícil de entender.


Miro a Jungkook, esperando respuestas de Ă©l ya que el doctor estĂĄ siendo demasiado vago. —Te has despertado unas cuantas veces pero siempre te has vuelto a caer.


No recuerdo que haya pasado nada de eso.


— ÂżCuĂĄnto tiempo he estado aquĂ­?— Mis ojos se dirigen a San y Jackson, que nos estĂĄn observando. El doctor revisa mi historial y todo se siente tan fuera de lugar. Pero, ÂżquĂ© sĂ© yo? Ni siquiera puedo recordar cĂłmo soy.


—Unos días— responde Jungkook.


Un aluviĂłn de preguntas se derrama de mĂ­ mientras lucho por entender lo que estĂĄ pasando. — ÂżCĂłmo lleguĂ© aquĂ­? ÂżCĂłmo me llamo? ÂżPor quĂ©...?


—CĂĄlmate, cariño. — Jungkook se inclina, cepillando su boca contra mi frente. —Necesito que tomes un respiro. No quiero que te desmayes. — Cierro los ojos y entierro mi cara en su pecho, escuchando el sonido de sus latidos. —AhĂ­ tienes. — dice suavemente mientras su mano se desliza por mi espalda en un gesto relajante.


—Es una buena señal de que no estĂĄ teniendo otro ataque de pĂĄnico— dice el doctor, haciĂ©ndome sentir rĂ­gido.


ÂżTengo ataques de pĂĄnico? ÂżEs eso algo para mĂ­?


—SĂłlo vete a la mierda. No estĂĄs ayudando. — La voz de Jungkook es frĂ­a como el hielo y por alguna razĂłn me empujĂł mĂĄs hacia Ă©l.


—Sr. Jeon, si yo fuera usted...


—Si yo fuera tĂș, no pronunciarĂ­a otra palabra si quieres volver a trabajar. — No sĂ© cĂłmo, pero la voz de Jungkook se enfrĂ­a aĂșn mĂĄs y trago porque puede que no conozca a mi marido, pero sĂ© que sus palabras son verdaderas. Hay una larga pausa y la habitaciĂłn estĂĄ tranquila, asĂ­ que sĂłlo puedo suponer que el doctor se ha ido. — Prepara el aviĂłn. Quiero que envĂ­en a otro mĂ©dico a la isla.


—No soy tu maldito asistente. — le oigo decir a San.


—No, pero eres mi maldito hermano y me cubrirás las espaldas y harás esto por mí— dice Jungkook con firmeza.


LevantĂł la vista para ver a San con los puños apretados a su lado antes de que se rinda. —Bien.


—Todo va a salir bien— me dice Jungkook y yo asiento.


Me rodea con su brazo y me inclino hacia él, no sólo porque se siente bien ser sostenido, sino porque no tengo ni idea de lo que estå pasando. Tengo que confiar en él y rezo por estar tomando la decisión correcta.