I hate you
Jungkook miro de reojo a Park Jimin, el niño rico de su escuela, que además sacaba muy buenas notas. A su lado, siendo seleccionados para el proyecto Zypherom justo después de que ambos se graduaran. Jeon siendo valedictorian debido a que además de ser un genio no era un niño rico, y que era dos also menor de lo que se esperaba para graduarse, era superdotado.
Jimin era salutatorian, el segundo mejor, un genio también; pero no al gran nivel de Jungkook.
Los dos se odiaban, Jungkook despreciaba a Jimin por su dinero y porque era pudiente, el había crecido a las afueras de busan y su familia se había dejado todos sus ahorros en que el pudiese estudiar en la universidad más famosa de Seúl. Jimin no, era el hijo de uno de Los magnates más famosos del país, ¡su tío era el dueño de jyp! No tenía que lavar la ropa en una tienda de la calle, a el se la lavaban.
Jimin no es que odiase a Jungkook, al principio trato de ser amable con el. Pero el niño era insufrible, insufriblemente listo, insufriblemente atlético... hacía TODO bien. Por primera vez Jimin se tuvo que esforzar para tratar de superar a alguien. Si, era rico, pero todos en la escuela lo eran, bueno, salvo Jungkook. Pero la diferencia era que el se esforzaba, los demás sabían que sus papis les iban a regalar la vida.
Jimin quería algo que su familia no estaba dispuesta a pagar, Jimin deseaba ir al espacio. A sus padres les horrorizaba la idea, pero desde niño Jimin había estado obsesionado con las estrellas.
Lo mismo para Jungkook.
Pero estaban ambos demasiado distanciados como para poder siquiera prestar atención a aquello que los unía.
Así que allí estaban, era hora de subir. Jungkook se había despedido de manera efusiva de su familia; Jimin apenas había y sacudido la mano mientras subían los 3000 tripulantes a la nave.
Se cambiaron a una especie de pijamas. Eran trajes espaciales ajustados que les proporcionaban protección y comodidad durante el viaje. Jungkook y Jimin se miraron de reojo mientras se ajustaban las correas y se aseguraban de que todo estuviera en su lugar, apartándola avergonzados ambos. A pesar de su rivalidad, ambos compartían la emoción y la ansiedad por lo que les esperaba en el espacio.
Les explicaron que les iban a dormir y criogenizar, puesto que el viaje era demasiado largo para que siquiera un ser humano sobreviviese a un cuarto del tiempo que deberían viajar.
La nave espacial Zupheron estaba lista para despegar. Los motores rugieron y el suelo tembló bajo sus pies. Jungkook y Jimin se metieron a sus camas mientras la gravedad los empujaba hacia atrás. El corazón les latía con fuerza, mezcla de nerviosismo y emoción.
A medida que la nave se elevaba hacia el cielo, los dos jóvenes se miraron una vez más, a través de el cristal que los cubría. En ese momento, se dieron cuenta de que estaban juntos en esta increíble aventura. A pesar de sus diferencias y rivalidades, compartían el mismo sueño de explorar el espacio y descubrir lo desconocido.
Lo último que recordaron fue sus rostros, a través del cristal que no dejaba ver desde fuera. Ambos se miraron el uno al otro sin saber que ambos buscaban consuelo en el otro.
Jimin aspiro el aire y vio a su alrededor, aterrado al descubrir que era el único que se había despertado. ¿Cuanto había pasado? Giro en la especie de cama en la que estaba y vio que habían pasado 100 años desde que partieron. Inconscientemente se tocó el rostro y notó que estaba igual. ¿Porque estaba despierto? ¿Había habido algún error? Tropezó saliendo de la cama de criogenización y corrió a la puerta que daba al resto de la enorme nave. Aterrado falló varias veces en pulsar el botón, pero cuando atinó y la puerta se abrió corrió con los pies desnudos por los pasillos en busca de una explicación.
Jimin corrió por los pasillos desiertos de la nave Zupheron, sintiendo una profunda soledad. La nave parecía estar en un estado de hibernación profunda, con luces tenues y sistemas de soporte vital funcionando en modo de bajo consumo. Mientras exploraba, notó que las pantallas y controles de la nave mostraban información como si todos hubiesen despertado, con reportes televisivos de lo que era la Tierra ahora.
Después de lo que le pareció una eternidad, finalmente encontró una sala de control central, donde pudo acceder parcialmente a los registros de la nave. Descubrió que, por algún motivo desconocido, su sistema de criogenización había fallado, y había despertado 1400 años antes de lo previsto. No tenía idea de por qué él era el único en esta situación y por qué los demás seguían en estado de criogenización.
Jimin se sintió abrumado por la incertidumbre y la soledad. Sin embargo, sabía que debía encontrar una solución para esta situación. Decidió intentar restablecer su propia criogenización o buscar una manera de comunicarse con la Tierra para obtener ayuda.
Se metió en la cama y cerró el cristal que lo había cubierto antes, cerró los ojos esperando que hiciese efecto. Nada. Absolutamente nada, salió de nuevo de la cama y cerró con fuerza, no se podía romper, pero aún así se dio un buen susto con el ruido que hizo.
Mientras exploraba más la nave, la realidad de su situación comenzó a hundirse en él. Se encontraba solo en una nave espacial en medio de la vastedad del espacio, sin comunicación con la Tierra y sin saber si algún día volvería a ver a su familia. Jimin se enfrentaba a un desafío inmenso: encontrar respuestas y una forma de sobrevivir en este nuevo mundo desconocido.
Las semanas pasaron, consiguió acceder al comedor. Y eligió una de las mejores habitaciones, a su parecer. Ropa cómoda y todo.
No estaba cómodo, ni orgulloso. Pero hablaba con cyborg. Se llamaba Tony, y era el barman. Se acordaba de ir a abrazarlo la primera vez que le vio, y del grito que soltó al ver que la mitad inferior de su cuerpo era pura maquinaria, hermosa, pero maquinaria. También se emborrachaba mucho, bastante. No tenía mucho más que hacer, se aficionó a hacer ejercicio también. Paso de un enclence atractivo a un cachas que era un 10/10. También leía, muchísimo, su habitación estaba llena de botellas de ron y libros que no devolvía.
Tony era una grandísima compañía, le escuchaba sus desvaríos de borracho, también siempre estaba dispuesto a divagar sobre temas del espacio, llegaba al punto que de volvía obsesivo.
Paso todo un año, en ese tiempo su físico había fluctuado. Había engordado muchísimo, cuando se dio cuenta de encerró en su habitación y se puso a hacer ejercicio.
La nave les proporcionaba scaneres médicos regularmente, y cuando le advirtió que si no comía se moriría volvió a la cafetería y pidió su dieta normal. Volvió a ganar músculo, en ese año se probó varios tintes y cortes de cabello. Pero siempre vivía al rubio, le encantaba como quedaba. La noche que cumplía el 25 años estuvo hablando con Tony.
— Me siento tan fuera de lugar Tony, no puedo creer que esté aquí. — dijo dando un trago a su agua mineral, después del subeybaja se había prohibido a sí mismo tomar alcohol más. — he empezado a bailar como me dijiste, es complicado sin el profesor real, pero la ia lo hace muy real.
— Tal vez deberías fijarte en otras personas Jimin — la sonrisa blanca con ese contraste de piel oscura emanaba confianza, y la manera en que siempre limpiaba los vasos era lo mejor, te daba la sensación de estar de verdad en un bar, y no solo en una nave a años de la tierra.
Jimin lo miro y suspiro, dejando el vaso. Tony estaba muy bien programado, pero justo en eso siempre fallaba, seguía creyendo que Jimin se había despertado con los demás, y que se quejaba de que no quería hablar con nadie, cuando no podía. Era inútil decirle nada, puesto que se volvía un poco loco y tardaba un tiempo en volver en si.
— ¿Porque no hablas con ese tal Jungkook? — le dijo dejando el vaso y tomando otro que no había sido usado tampoco y limpiándolo.
— Ya lo hago, pero se niega a responderme Tony, sigue enojado conmigo porque cree que me creo mejor que el por tener más dinero. — la verdad era que Jimin si hablaba con Jungkook.
Se sentaba encima de la otra cápsula y le contaba de su día, pero solo cuando estaba cansado de Tony. Jungkook era el único que le conocía, y al que conocía. Por muy irritante que le resultase era lo único que le mantenía más o menos cuerdo.
— Es extraño como tu discurso hacia el ha cambiado. — comentó el robot mientras le servía más agua a Jimin.
— ¿Que quieres decir? — preguntó el rubio extrañado.
— En los últimos tres meses ha cambiado tu discurso, el primer día solo te quejabas de lo insufrible que era. Ahora solo mencionas que te odia, ya no hablas de que lo odias tú a él, casi parece que le eches de menos. — fue al otro lado de la lujosa barra y empezó a limpiarla, como hacía periódicamente.
Jimin tomó su vaso y se recostó para dejarle espacio, pensando profundamente en lo que le dijo.
— He estado pensando que podía tratar de despertarlo... de su odio, pero no se si está bien. No es justo para el que — le miro y vio el mono tic que tenía en el ojo, vale. Debía hacerlo más "interacción" y menos "hay algo terriblemente mal en la nave y estoy despierto cuando no debería." — le obligue a olvidar su odio hacia mi, debería respetar eso.
— Hay maneras y maneras de respetar, mi querido Jimin. — el tic despareció y siguió limpiando la barra como si nada, solté un suspiro de alivio, no había ni siquiera distorsión en su voz. Tony es el primero de su especie, y esta en más o menos fase experimental. Había diferentes grados de lo que Jimin llamaba "volverse loco" la primera siempre era el tic, pero l siguiente normalmente solía ser la distorsión de la voz, ahí Jimin había aprendido a callarse, porque el robot se volvía loco.
— ¿Que quieres decir?
— Esta claro que Jungkook parece odiarte, pero no es justo, ni para el ni para ti, no darle voz a esos sentimientos. Si lo llega a hacer puedes disculparte de lo que consideres necesario, pero si no sabes es como una rotura de hueso, si no la tratas debidamente sana, pero mal. Y llega a doler incluso curada.
El rubio se quedó pensando mientras miraba al barman terminar de limpiar la mesa, impresionante. Era cierto.
— Aunque me parece que el odio de ese chico es extraño, a menos que haya algo que le recuerde a él de ti, y que encima sea algo que no le guste; me parece que ese encarnizado odio lo que esconde es amor y admiración, tal vez envidia. Pero nadie odia con tanto fervor a una persona que no le ha hecho nada sin un motivo personal.
Las demás pasaron, y Jimin por supuesto siguió hablando con Tony sobre Jungkook, después de lo que le había dicho se habían pasado diseccionando las acciones que Jimin recordaba sobre su compañero. Y llego a la conclusión de que el robot podía tener razón. Y lo que es mejor, le ayudo con su resolución.
Iba a despertar a Jungkook.
Lo iba a hacer, tomó una caja de herramientas y se sentó al lado de la cápsula. Sabía que era la de el porque ponía su nombre en varios idiomas, reconocería ese hangul en cualquier parte.
Estuvo horas y horas intentando, comió entre medias. Le dio golpes, pero finalmente oyó un "clic" y vio el vapor saliendo de la rendija que se había abierto entre el cristal y el metal. La cabina se había abierto.
Se levantó de un salto y recogió todas las cosas, corrió lo más lejos que pudo y regresó a la sala de las camas. Justo cuando Jungkook tomaba la primera inspiración.