CAPĂŤTULO UNO
—¿ES ACOSAR SI ME PAGAN POR HACERLO?...
Hago una burbuja casi tan grande como mi cabeza despuĂ©s de hacerle la pregunta a mi hermano Jin por telĂ©fono. Se rompe cuando salto al oĂr el sonido del cuchillo que baja con fuerza sobre una tabla de cortar de mármol. A veces pienso que se convirtiĂł en chef para poder apuñalar cosas. Él tambiĂ©n es muy bueno en eso. Tal vez el mejor de la ciudad.
—¿A quién le importa? — responde antes de que el cuchillo vuelva a golpear la tabla de cortar. —Tu nuevo hábito con el chicle es molesto— dice antes de hacer otro corte duro.
TambiĂ©n es un poco asqueroso. Y me duele la mandĂbula por la bola grande de chicle sin sabor. Tengo que seguir añadiendo más para mantener el sabor. Ahora me he quedado sin chicle y sin sabor. Agarro la revista que está en el asiento de al lado, arranco un trozo y escupo el resto de mi chicle en el papel. Tengo que acordarme de tirar eso antes de que le que regrese su coche a Jin ya que me lo está prestando. Él nunca usa la cosa y yo tengo el lugar perfecto para estacionar, asĂ que tampoco lo he movido. Lo uso para el trabajo, lo que significa que me siento en el y observo a la gente, en este momento es sĂłlo una persona. No querĂa perder el lugar, asĂ que tomĂ© el metro a casa, dejando el coche fuera del edificio al que estaba vigilando.
Este tiene que ser uno de los trabajos más aburridos que he tenido. Eso es decir mucho porque he tenido demasiados trabajos hasta este momento. Masticar chicle es todo lo que tengo que hacer en este coche mientras me siento y espero. Tengo que mantener los ojos fijos en la puerta. He cometido el error de jugar con mi teléfono dos veces y perder mi objetivo. No voy a hacerlo de nuevo. ¿Por qué tiene que haber una parada de Pokémon Go en este edificio? La tentación de jugar con mi teléfono es demasiado grande. Lo único que me impide hacerlo es que quiero volver a verlo y no quiero fracasar en otra profesión.
—Siempre está trabajando— suspiro al telĂ©fono. PensĂ© que ser investigador privado iba a ser divertido. DeberĂa haberlo sabido mejor. Las clases en lĂnea que tomĂ© fueron sĂşper aburridas. Lo atribuĂ a que todas las clases eran aburridas, además de esa vez que fui a la escuela de payasos, eso fue divertido. A pesar de que fallĂ©. Mis ojos miran al espejo retrovisor. Una pequeña marca que la mayorĂa de la gente no nota, aĂşn permanece en mi frente. Es un recordatorio constante de la primera y Ăşltima vez que intentĂ© hacer malabares.
—¿AsĂ que no es un bastardo mentiroso? ÂżSĂłlo es un adicto al trabajo? — Jin deja de cortar como si no pudiera creerlo. Jin cree lo peor de todo el mundo. Tuvimos unos padres de mierda. Él fue mi roca a lo largo de los años. Él es casi siete años mayor que yo y a veces más padre que hermano. Él me criĂł. Se asegurĂł de llevarme con Ă©l cuando se mudĂł y yo sĂłlo tenĂa doce años en ese momento. La Ăşnica persona con la que no es quisquilloso es conmigo.
—No lo sé— lo admito. ÂżQuizás se está tirando a la secretaria? Es tan clichĂ© que es aburrido. No sĂ© quĂ© quiere esta mujer que averigĂĽe sobre Ă©l. No me dijo mucho. SĂ© que no está casado. Eso es lo que he averiguado con un chequeo de antecedentes. Mi cliente, sin embargo, llevaba un anillo de bodas. Cuando le preguntĂ©, me dijo que era ella la que hacĂa las preguntas. Era sĂşper agresiva, asĂ que me dejĂ© llevar.
Necesito este trabajo y tener Ă©xito en una profesiĂłn. Mi hermano siempre sobresale en todo lo que hace y yo quiero eso para mĂ. No estoy celoso de Ă©l; sĂłlo quiero ser bueno en algo, cualquier cosa. Yo tambiĂ©n quiero que se sienta orgulloso. Parece que no le importan mis interminables cambios de carrera. Siempre sonrĂe y me dice que pronto encontrarĂ© mi pasiĂłn. Que no todo tiene que pasar ahora mismo.
—¿Revisaste sus redes sociales? — Oà que Jin bajó el cuchillo. El suave clic que oigo me alerta del hecho de que ya está buscando. Siempre tiene una pequeña laptop en el mostrador cuando cocina. Su vicio siempre ha sido la TV reality mientras trabaja en la cocina. Me ha metido en demasiados programas. Sé que lo hace a propósito, asà tiene a alguien con quien hablar de ellos.
Él no va a admitir su vicio secreto a nadie más, asĂ que soy yo el que siempre está jugando a ponerse al dĂa en la tele. Jin nunca lo admitirĂa, pero le encantan los chismes. Mientras no tenga nada que ver con Ă©l. Él estaba más deprimido que yo haciendo esto del IP de lo que pensaba que iba a estar, pero ahora estoy entendiendo por quĂ©. Este es un reality show que está pasando justo delante de Ă©l y lo está viviendo a travĂ©s de mĂ.
Lástima que estĂ© terminando en otra noche sĂşper aburrida, excepto cuando se tiene una visiĂłn de Jeon Jungkook. El hombre en traje más sexy que he visto en mi vida. Jin nunca estarĂa de acuerdo en eso. Nuestros gustos se diferencian en la mayorĂa de las cosas. Me sentarĂa en este coche durante una semana sĂłlo para echar un vistazo, ese es el nivel de atractivo que tiene Jungkook.
Su licencia de conducir dice que mide 1,80 metros y pesa más de 70 kilos. Su color de pelo es castaño oscuro y sus ojos son verdes como una esmeralda. No dice la parte esmeralda, pero deberĂa. Tengo que admitir que esa foto fue una de las razones por las que tomĂ© este trabajo, pero no me preparĂł para la primera vez que lo verĂa de cerca en persona. Nada podrĂa haberme preparado para eso.
Mi mente se remonta al dĂa en que me encontrĂ© cara a cara con Jungkook. Hasta su nombre es sexy. Lo estaba observando como todos los dĂas. HabĂa estado esperando en mi coche a que saliera de su edificio de oficinas para poder seguirlo a casa. Estaba seguro de que tenĂa tiempo. Siempre se iba tarde. Normalmente eran horas despuĂ©s que todos los demás y yo habĂa estado en el coche durante cinco horas en ese punto.
DeberĂa haber sabido que mi vejiga nunca sostendrĂa ese Slurpee gigante. Fue mi propia culpa. La máquina de Slurpee se rompiĂł durante una semana consecutiva, pero ese dĂa habĂa estado funcionando en la tienda de conveniencia. Mi juicio se fue por la ventana cuando conseguĂ el vaso más grande que hubiera disponible. No habĂa pensado en el hecho de que lo que entra debe salir. ÂżQuiĂ©n piensa en tener que orinar? Es algo que se hace cuando surge la necesidad. Excepto que ahora trabajo en un lugar donde no puedes hacer eso.
PensĂ© que podrĂa entrar fácilmente en el edificio y usar el baño del vestĂbulo. No sabĂa que tenĂas que pasar por la seguridad del edificio primero. No habĂa vuelta atrás en ese momento. El guardia de seguridad escaneĂł mi licencia y me dio un pase para usar el baño. Lo estaba haciendo bien, pero no tanto. Jungkook se topĂł conmigo. De acuerdo, tal vez me lo encontrĂ©. De cualquier manera, mi pequeño yo saliĂł volando, golpeando el duro suelo de baldosas. Cuando levantĂ© la vista y vi con quiĂ©n me habĂa topado, entrĂ© en pánico. IntentĂł ayudarme a levantarme, pero me fui corriendo del edificio.
Jungkook me habĂa pedido a gritos que me detuviera, llamando la atenciĂłn del guardia de seguridad. No sĂ© en quĂ© estaba pensando el guardia en ese momento, pero intentĂł agarrarme. Apuesto a que pensĂł que habĂa robado algo. Apenas lleguĂ© por Ă©l y salĂ por la puerta. Sigo esperando que Jungkook se haya olvidado de mĂ, pero ahora tengo que tener más cuidado para que no me vea.
Mi recuerdo se interrumpe cuando a Jin no se le ocurre nada.
—No tiene redes sociales— Suena conmocionado.
Tengo un Instagram, pero eso es todo. Está lleno de fotos de la comida que he comido. SĂłlo abrĂ una cuenta para poder seguir a Jin. Es, en cierto modo, parte de su trabajo tomar fotos y videos de lo que prepara. A veces hace un video del viaje de compras, prepara la comida, publica recetas o pone una foto del platillo terminado. El nĂşmero de seguidores que tiene es un testimonio de lo increĂblemente buen chef que es.
SabĂa que no tenĂa redes sociales. Diablos, estoy bastante seguro de que el hombre no tiene vida social. Va y viene del trabajo y eso es todo. Si la mujer que me contratĂł piensa que está tramando algo, se equivoca. No está tramando nada. La he visto ir y venir del edificio un par de veces. ÂżQuizás deberĂa empezar a indagar en la gente que lo rodea? No tengo nada que darle en este momento. Ella va a terminar despidiĂ©ndome y luego no me pagarán por vigilar a Jungkook nunca más. Tengo que mejorar mis habilidades de IP si quiero seguir trabajando.
—¿Qué hora es? — Pregunto cuando veo a Jungkook salir del edificio. Se va temprano.
—Pasado de las dos— responde mientras mis ojos se dirigen al reloj del tablero de instrumentos.
—¡Tengo que irme!
—Oye, yo iba a.…
Le cortĂ©, terminando la llamada. ¡Puede que finalmente estĂ© tramando algo! Salto del coche, tratando de mezclarme con la gente de la calle mientras lo sigo. De repente, no me siento tan emocionado por atraparlo haciendo algo que se supone que no deberĂa estar haciendo. La realidad de eso golpea más cerca de casa de lo que deberĂa.