Prostituta |Satoru G. |+18

Summary

▬▬▬▬▬❈▬▬▬▬▬❈▬▬▬▬▬❈▬▬▬▬▬ —Abre bien esa boca. Vas a chupármela hasta que te duela la maldita mandíbula.— la tomó de los cabellos con una mano y se acercó a su oído. —No uses tus jodidos dientes.— advirtió. ▬▬▬▬▬❈▬▬▬▬▬❈▬▬▬▬▬❈▬▬▬▬▬ ┏━━━━━━━━━━━━━━┓ ¿𝙎𝙖𝙩𝙤𝙧𝙪 𝙩𝙚𝙣𝙙𝙧𝙖́ 𝙥𝙤𝙧 𝙥𝙧𝙞𝙢𝙚𝙧𝙖 𝙫𝙚𝙯 𝙖 𝙪𝙣𝙖 𝙘𝙝𝙞𝙘𝙖 𝙚𝙣 𝙨𝙪 𝙘𝙤𝙧𝙖𝙯𝙤́𝙣? ┗━━━━━━━━━━━━━━┛ ⚠︎Contenido adulto +18⚠︎ ➥Entretenimiento. ➥Ligeros spoilers del manga. ➥Lectora x Satoru. ➥Trama o historia originalmente mía. ➥Será en el mundo de jjk pero de una forma un poco alterna. ➥Se llevará una lógica y buena estructuración posible.

Status
Complete
Chapters
37
Rating
5.0 4 reviews
Age Rating
18+

─⊱⋅💎Iniciando un largo camino.⋅⊰─

La alarma sonó como de costumbre, estiró su brazo al dicho artefacto que ocasionaba el ruido, lo tomó y pulsó el botón apagar. Dejó su celular en el mismo lugar, un pequeña cajonera que encima tenía una lámpara de luz apagada.

No se quería levantar, le daba pereza, pero recordar que tenía muchas cosas que hacer, le hacía querer quedarse aún más.

Gruñendo bajo, se levantó quitando las sabanas de encima, dejó caer sus pies al piso sintiendo lo frío que era. A tientas encontró sus sandalias, caminó hasta su baño para limpiar su cara, hacer sus necesidades y lavar sus dientes.

Eran las cinco de la mañana, unas grandes ojeras se podrían lograr ver debajo de sus bellos ojos. Lo que tenía aquella chica era una gran belleza en su rostro, pero lo único que tenía en mente era estudiar.

Haciendo su desayuno a fuego bajo, también planchaba su uniforme casi al mismo tiempo. Tenía que presentarse a trabajar como siempre.

“Esa escuela no se pagará sola”. Pensó.

Vivía en su departamento pequeño, no era la gran cosa pero tampoco una miseria. Apagó la flama de la estufa, llevó en manos su uniforme y consigo ropa interior, se daría una ducha rápida. Terminando se vistió y sirvió su desayuno en un plato. Sus padres le habían dado la oportunidad de vivir aparte, ayudándola a que fuese independiente, a veces le enviaban dinero aunque ellos también apenas y podían abastecerse, por lo que la chica tuvo que encontrar un trabajo con una paga baja. A duras penas, con esto podía solventar sus gastos económicos.

Saliendo del departamento después de haber lavado sus dientes y arreglado aún mejor, caminó en dirección a dicho lugar, su área de trabajo. Consistía en ser una mesera en un restaurante de desayunos, ya que por las tardes iba a la universidad y por la noche hacía las tareas, dejándola agotada y con poco tiempo para descansar.

Mientras trabajaba, recordó que tenía que entregar una parte de un proyecto académico a su compañero de escuela, dándose golpes mentales a sí misma. James era un chico de su salón, conformaban equipo casi siempre, era responsable y a veces le ayudaba cuando ella estaba en aprietos como las entregas de trabajos. Sin embargo, eran muy buenos amigos, siempre que la acompañaba en la escuela se sentía feliz, no todos eran buena con ella debido a que la chica era demasiado sincera y directa.

El primer cliente de ese día, entró por aquella puerta, así que tomó su bolígrafo al igual que su libreta para anotar y se acercó.

—¿Puedo tomar su orden?

El hombre alzó su vista, pues había tomado asiento. Sus orbes se abrieron aún más detrás de aquellos antejos oscuros cuando se encontró con los de ella, pero disimuló la situación a la perfección.

—Claro que sí. Me gustaría un café muy dulce, un pedazo de pastel de fresa y un panqueque con miel, por favor.— pronunció con una sonrisa que irradiaba despreocupación.

—¿Algo más?— preguntó la fémina. Él negó.

—En seguida le traigo su orden.— guardó las cosas que tenía en mano y se dirigió a atender a otro cliente.

━⊱⋄⋄⋄⋄⊰━

La tarde cayó y su turno de trabajo terminó, por lo que limpió lo que le tocaba y se retiró. Mientras caminaba a su departamento, estuvo pensando en aquel hombre albino.

Se había percatado de que no la dejaba de mirar mientras desayunaba.

Para ella, esto se le hacía normal puesto que la mayoría de clientes que eran hombres, le decían que tenía unos bellos y hermosos ojos.

Pero éste en específico, le llamó la atención.

La joven agitó su cabeza, despistando aquellos pensamientos que la abrumaban un poco, tenía la idea de terminar parte de su proyecto, ya que anteriormente no tuvo tiempo de hacerlo.

Metió la llave a la cerradura de su puerta y abrió, entrando cerró nuevamente. No tuvo la opción de sentarse a descansar, tomó su laptop y comenzó a escribir en una hoja en blanco digitalmente. Terminada aquella acción, la envió por correo a James.

Al ver la hora, se alistó para ir a la institución. Le consumía mucho tiempo y a su vez, le estresaba estar trabajando por las mañanas e ir a la escuela por las tardes, debido a la gran carga de tareas. Quería ser una graduada universitaria, por lo que, su objetivo no se vio desvanecido por ninguna circunstancia.

—¿Cómo va el proyecto?— preguntó dejando su mochila por un lado en el suelo.

—Bien, me gustó tu parte.— respondió el chico de cabello rubio.

—Te dije que lo mejoraría.— sonrió.

Mientras modificaban y le daban los últimos toques, iban llegando más alumnos, por último el maestro. Conforme pasaba la clase, a la joven le llegaron mensajes a su celular, disimuladamente sacó de él y lo desbloqueó.

01838XXXX:

¿Te gustaría salir conmigo? Me pareces atractiva.

74828XXXX:

Te invito a bailar.

9183XXXX:

Esta noche habrá un evento, ¿Qué tal si vamos juntos?

Claramente ella siempre denegaba aquellas invitaciones, aunque de por medio habían otras intenciones, no tenía tiempo para nada por su trabajo.

—Eso sería todo. ¿Alguna duda?— se giró el profesor viendo a sus alumnos. La fémina rápidamente escondió su celular, bloqueándolo de nuevo, asintió cómo si realmente hubiese entendido, pero era claro que no. —Sin más preámbulos, la clase terminó.

Cada alumno guardó sus cosas y salieron. James la acompañaba por los pasillos, estando ya repletos de alumnos, platicaban sobre cosas cotidianas.

—Mi gato esta mañana me arañó la espalda.— se quejó.

—Tal vez no le caes bien.— rio _______.

—Me parece injusto de su parte, siempre le doy todo.— suspiró haciendo un puchero desanimado.

—Así son las mascotas.

Un chico de cabellos castaños y algunas perforaciones en sus orejas interrumpió aquella conversación, poniéndose delante de ella.

—Hola.— sonrió con aires de seducción, mirándola de pies a cabeza.

—¿Hola?— respondió confundida pues la acción del chico la tomó por sorpresa.

—¿Qué te parece si te invito a cenar esta noche?— preguntó.

—Lo siento pero n..

—Vamos, te divertirás.— le animó.

Ella lo pensó algunos segundos, hacía tiempo que no salía con un chico. Podía salir con cualquiera que la invitaba, pero prefería darle más preferencia a los estudios que perder tiempo con hombres mediocres.

—Si quieres salir, yo me encargo de la tarea.— le susurró su amigo y ella asintió. Le daría la oportunidad.

“Es apuesto”.

—Está bien, te veo a las ocho en mi departamento.— la joven sacó un pedazo de hoja y un bolígrafo de su mochila apuntando su dirección, luego se lo entregó.

—Ahí estaré.— sonrió para después perderse entre la multitud de estudiantes.

Bajó el sol, por mientras se arreglaba llamaba por teléfono con su compañero.

Jiro fue muy directo contigo.— mencionó James.

—Lo sé, pero creo es algo bueno, sabe lo que quiere.— _______ se veía en el espejo, tenía un bonito vestido, unas ondulaciones y aretes largos brillosos.

Sí, pero también es algo negativo, algo no me parece bien.

—¿Por qué?

Es el típico hombre rebelde que obtiene lo que quiere.— dudó James.

—No te dejes llevar por las apariencias.— le regañó su amiga.

No es eso, tú me conoces, siempre te he apoyado en lo que sea pero presiento algo no saldrá del todo bien. Por favor, cualquier cosa me llamas.— pidió. Ella asintió con una voz proveniente de su garganta, cosa que el castaño logró escuchar.

—Me tengo que ir, ya casi es hora, sólo termino de ponerme un poco de maquillaje y estaré lista.

Está bien, adiós _____.

La llamada terminó, haciendo lo que había mencionado. Mientras terminaba de darse los últimos arreglos, aquellas frases de su compañero le estaban creando un conflicto mentalmente, tal vez no debió de aceptar salir con él.

━⊱⋄⋄⋄⋄⊰━

Al día siguiente, despertó temprano haciendo su rutina para ir a su trabajo. Entrando algunos clientes, los atendió, pero volvió a ver a aquel hombre de cabellos blancos.

—¿Puedo tomar su orden?— preguntó _______ algo cansada, se había desvelado un poco.

—¿Estás bien? Te miras un poco pálida.— se preocupó el mayor.

—Señor... ¿Va a ordenar algo? No trabajo para conversar sobre mi vida.— alzó su ceja con una ligera molestia.

—Sé que no, sólo me preocupó tu aspecto. Un café con un pan dulce estaría bien.— hizo un ademán girándose a la ventana del local.

—En un momento se lo traigo.

La chica se retiró, sintiéndose fuera de lugar con aquella acentuación que él dijo.

“¿Preocupado?“.

Al cabo de algunos minutos, le entregó su pedido.

—Aquí tiene.— puso la taza y un pequeño plato con un pan dulce en la mesa.

—Gracias.— respondió evitando verla. Sabía que si la veía de nuevo, no dudaría en decir alguna estupidez.

Un cliente llegó, ella llevó sus ojos a la persona para poder atenderla y una sonrisa se le dibujó en el rostro; se trataba de Jiro y sus amigos.

El albino notó aquello, viéndola de reojo a través de sus lentes oscuros. Era joven, así que supuso tenían una amistad o quizá algo más.

La fémina caminó en la dirección de los chicos para saludarlo, con intenciones de conversar y socializar. La noche anterior la habían pasado bien, por lo que supuso regresaría el gesto amistoso.

—Hola Jiro.

El chico la vio, gestionó una mueca y la ignoró, sentándose con sus amigos. Ella sin entender, sacó nuevamente su libreta y bolígrafo.

—¿Puedo tomar su orden?— volvió a sonreír. Cada uno pidió algo diferente, pero el chico castaño no.

—¿Y tú Jiro? ¿No desayunarás?

—¿La conoces?— le preguntó uno de sus amigos al joven con quien había salido la fémina.

—Sí, ayer me acosté con ella.— sonrió viéndola.

La vergüenza invadió el cuerpo de_________, su amigo James le había advertido que algo no andaba bien. Todos sus amigos se rieron acompañando a Jiro, cuando las risas cesaron, habló.

—Tráeme lo más costoso que hay.— ordenó. Ella asintió anotando, se retiró sin decir más.

Se sintió humillada, no sabía ni qué responder a aquel comentario. Pensó algunas cosas, para cuando las órdenes estuviesen listas, ella pudiese responder. Puso los platos en la bandeja oscura, salió de la cocina y los puso en la mesa.

—Espero no haya quedado tan malo, como lo fuiste tú en la cama.— mencionó viéndolo a los ojos.

—¿Resentida?— sonrió Jiro.

—Quisieras.— escupió ella.

—Espero a la otra sepas chupármela bien.

La chica tomó el vaso de jugo de uno de sus amigos y se lo tiró en la cara, mojándolo.

—Maldita...— se levantó el chico a punto de írsele encima, pero un hombre de cabellos blancos detuvo la situación colgando su brazo en los hombros de la joven.

—Hey, hey, tranquilo mocoso.

—No te metas, anciano.— miró con rabia al contrario.

—Seré un anciano, pero tengo educación y sé hacer mejor el trabajo allá abajo que tú.— respondió sonriéndole con arrogancia. Jiro se rio, pensando que aquella fémina no sólo había estado con un sólo hombre.

—¿Me acosté con una prostituta?— miró a la chica. Ella iba a responder, pero el mayor volvió a interrumpir.

—Te metiste con mi chica.

El albino se alejó de ________ y caminó hasta quedar delante de Jiro. Se quitó los lentes y los metió a su bolsillo, luego lo tomó del cuello de la camiseta para verlo directamente a los ojos.

—Y a mí no me gusta compartir.— musitó con rabia el mayor. Lo soltó, empujándolo. —Será mejor que te largues de aquí y no vuelva a ver tu asquerosa rostro.— dijo firme con voz grave.

—O si no... ¿Qué?— Jiro espetó con intenciones de retar.

—No tendría ningún problema en humillarte más.— sonrió.

—Inténtalo.— el joven entrecerró sus ojos.

—Tú lo pediste.

El albino se acercó y le dio un gran puñetazo en el rostro, cayendo al suelo. Los amigos se metieron y causaron un gran caos que ________ asustada, intentaba separarlos pero siempre la empujaban. Al final dejó a todos aquellos jóvenes tendidos en el suelo gimiendo de dolor por los golpes que habían recibido. Se tuvo que limitar, porque de haber soltado toda su ira, los mataría. Aquel hombre de lentes oscuros sabía pelear y defenderse, cosa que no fue la excepción ese día, dejaría a cualquier persona en el piso si es que se atrevían a tocarla y humillarla de nuevo.

Vidrios, pedazos de madera y comida acompañaban a los chicos en el frío suelo.

—No te vuelvas a meter con ella.— advirtió en cuclillas, dándole golpes a Jiro en la mejilla con sus cuatro dedos juntos.