─⊱⋅🫧Conociendo a la mujer en un atardecer.⋅⊰─
Caminaba por un parque en un lindo atardecer, donde pensaba en todo y a la vez, en nada. Quería relajarse y distraerse de bastante pensamientos que lo asechaban cuando no hacía nada, es decir, simplemente por estar sentado mirando un punto fijo mientras descansaba. La razón de ello era porque su hermano Nai no quería tener ningún tipo de contacto con él, pues creía que estaba defectuoso y que no tenía caso tratar con Vash, ya que, lo había perdido por completo y era el único familiar que tenía en su vida.
Vash no lo sentía así, no entendía a su hermano gemelo y había llegado a una posible idea que quizá eso hacía la diferencia entre ellos: Era más sentimental que Nai. No podría ir en contra de lo que él mismo sentía como flor de piel cuando a alguien más le sucedía algo, o cuando era hacia su propia persona.
Aunque vivía solo, eso no quería decir que no la pasase mal; quería tener por lo menos a alguien que fuese a visitarlo por las mañanas a desayunar o por las tardes para tomar una taza de té, no le importaba si gastaba dinero en la otra persona por ingerir sus alimentos, quería compañía y una buena amistad. A veces Meryl lo visitaba muy a lo largo, porque tenía una vida aparte y eso Vash lo entendía, de igual manera con Nicolás y Milly.
Todo aquello quedó en un segundo plano dentro de su mente cuando a lo lejos en una banca de madera, observó a una chica de costado arrojando pequeñas migajas a las aves que tenía delante y al lago donde habían patos nadando. Su aura y sencillez le parecían hermosas, más cuando se dio cuenta que era una mujer que gustaba ayudar a los demás. Se parecía tanto a él, que no dudó en acercarse con un pequeño nerviosismo en su cuerpo y una sonrisa llena de inocencia.
—¡H..Hola! ¿Puedo sentarme contigo? También traigo un poco de comida para las aves.— le mostró el paquete que había sacado de su bolsillo y ella lo miró, sonriéndole también, pero la diferencia era que la suya era de emoción.
—¡Sí! Claro que sí.— palmeó a su costado y Vash tomó asiento, abriendo la bolsa para sacar un poco de alimento. —¿Vienes seguido a alimentarlas?
—De vez en cuando. A veces no hay comida para aves en la tienda más cercana de mi casa y tengo que conseguirla en otra parte un poco más lejos, por eso tardo.— arrojó cuidadosamente de las semillas y las aveces se acercaron para comer. —¿Tú también vienes seguido? Nunca te había visto por aquí.
—Acabo de mudarme con mi familia acá, soy nueva en el lugar, así que, todo esto es nuevo para mí.
—¡No te preocupes! Yo te puedo enseñar los buenos lugares de aquí en la ciudad de Tokio y pasar buenas tardes alimentando de los animales. ¿Qué te parece?
—¿Serás mi guía turístico? No tengo dinero para pagarte...
—¡Será totalmente gratis!— exclamó emocionado y esperando por su respuesta.
Algunas aves saliendo volando, causando una bella imagen del anaranjado atardecer en el cielo y el sol dando sus últimos rayos que se reflejaban en los claros ojos de Vash, mirándola con enternecimiento y sus atractivas facciones siendo acentuadas ante ella, quien le devolvió una sonrisa repleta de calidez y cariño.
—Soy ________ ________.— extendió su mano y él la tomó con mucho gusto, estrechándolas.
—Y yo soy Vash Estampida. Un gusto conocerte.