01
Desperté, estaba en una camilla la cual no recuerdo porque estaba. Desconozco el lugar, pues habían cosas muy extrañas y que parecían robots. Me siento demasiado confundido, pues se siente diferente, cómo si estuviera en el cuerpo de otra persona; que tan alejado de la realidad no estaba.
Me sentía como que... Era un poco más... ¿Gordito? Ni idea, solo se sentía extraño. Además de que me sentía más joven, como si me hubieran quitado más de la mitad de mis años.
Aún seguía desconcertado mientras una persona se le acerca, persona la cual no pude reconocer hasta que mi vista dejó de estar nublada
- Hijo! Que bien que despiertas, estaba demasiado preocupada- decía la señora que al instante que me vio despierto, me abrazó; ¿Quien era? Sepa, parecía que me había pasado algo muy horrible.
Pero no conozco a la señora, no se por que me decía "hijo".
- ¿Quien es usted?- pregunté demasiado aturdido, si ya de por sí, despertar en un cuerpo que no es el tuyo es raro, imagina que una persona que ni conoces se te acerque y te dirija la palabra así como así.
- ¿Cómo que quien soy? ¡Pues tú mamá!- decía mientras se le borraba la sonrisa poco a poco- ¿Que ... No me recuerdas?
Me quedé en silencio, pues la verdad no quería hacer sentir mal a esta señora. Realmente yo no era su hijo, pero al ver que no la conocía, se vio triste; no quería que ella sufriera. Pero aún así traté de hacer que me recordaran los recuerdos de este cuerpo. ¿No era mi obligación? Lo sé, pero tampoco queria que sé sintiera así.
- realmente no me acuerdo - repliqué con un tono nervioso, con miedo, todo sentía en ese instante.
- Pedro, no me juegues está broma...- por lo menos mi nombre es igual. Pero de ella empezaban a brotar lágrimas por qué "su hijo" no la recordaba. Odio mi empatía.
- no es ninguna broma- trate de decirlo lo más sereno posible - realmente no se quién es usted, quien soy yo, dónde estamos, ni nada...
Al momento de terminar de decirle eso a la señora, ella salió corriendo y llorando a mares del cuarto donde estaba.
Aún me sentía extraño, no entiendo por qué pasó esto. Y preocupado por mi otro yo, mi yo real; ¿Qué le había pasado? ¿Dónde está? ¿Me morí y reviví? Qué paso con éste otro Pedro?
...
De repente, como si ya no pudiera suceder algo más raro, una voz en mi cabeza hablo:
- Pedro, ¿Me oyes?
- ¡Ah! - grité al escuchar esa cosa que no podía ver, solo lo escuchaba a mi alrededor. - ¿Que- quién me habla?
- tranquilo Pedro, soy un, eh ¿Fantasma?, Algo así, que te ayudará con esto. - asentí de manera dudosa mirando a la nada, ni idea de que podría ser él y me daba miedo - Primero, no estás en tu cuerpo, o por lo menos no en el que recuerdas; Segundo, estamos en el año 2023
- ¿Qué?- casi grito al escuchar las palabras de esa cosa.
- Shh! Calla que los demás te escucharán
- ¡Pero- ! - volvio a callarme, haciendo el tipico sonido para guardar silencio - ta bien- dije en mis pensamientos, más histérico que nunca.
- bien, tercero, el consejo te da la oportunidad de volver a vivir la vida en otro cuerpo. En caso de que no quieras solo dímelo ahora o calla para siempre
¿Volver a vivir? ¿Me había muerto? ¿Consejo?
Tenía demasiadas preguntas en este momento, no cuestione nada por ahora porque no eran más importantes para mí. Lo importante era dejar de sufrir, sufrir sin él
Está vida no la quería, pero analicé: si me dan otra oportunidad para vivir es porque ya había muerto o algo así. Realmente morir era lo que quería, ya que el nunca volvería. Y no quería vivir otra vida sin él.
Antes de dar mi repuesta, el fantasma-cosa me dice:
- El también está aquí
- ¿E-nserio? ¿Él? ¿Hablas de..?
- Si si, él. De hecho, su "amor" hizo que el consejo decidiera darles otra oportunidad para poder vivir su "amor"
Realmente no me la creía, en el momento que mencionó eso, respondí:
- sí, si quiero esta vida - dije con un tono emocionado.- siempre y cuando me ayudes a buscarlo o algo.
- Sabrás que es él, no necesitaras ayuda. De hecho, ahora mismo está en este hospital, el esta cerca de aquí, solo baja al piso de abajo y tal vez lo encuentres.
- ¿De verdad?
- Si pero el detalle aquí es que no puedes bajas hasta que... Oh me tengo que ir.
- pero espera - traté de detener a esa voz dentro de mi, pero ¿Cómo se supone que detendría a esa cosa? No es que existiera como tal para poder detenerlo, pero en fin.
...
Terminó de hablar el fantasma y entra mi mamá, parece que yo estaba en un trance. Ella me vió y me habló de nuevo, con más calma, más paz.
- hijo, tal vez no me recuerdes, pero yo, Sandra, soy tu mamá, te habías accidentado en tu coche. Me habías preocupado pero ya mejoraste por lo menos - despues me tomó de las manos y me mira a los ojos - Quiero ayudarte a recordar toda nuestra vida, por más raro que parezca, pero necesito de mi hijo, de tí.
Todo ésto lo decía con lágrimas en los ojos y yo, soy demasiado emocional como para poder responderle.
- está bien, mamá - dije con una voz entrecortada mientras ella se abalanzó, me abrazó y lloraba mientras lo hacia.
-muy bien, ¿quieres que te traiga algo para comer?- dijo mi mamá mientras se separaba de mi y se ponía de pie. Era ahora el momento para buscarlo, si es que estaba aquí en este hospital.
- ¿eh? Emmm ¿no puedo bajar contigo?
-dije solo para ver si el estaba ahí realmente.
- mmm tal vez
- Entonces vamos.
Mientras mi mamá esperaba la comida, yo lo buscaba alrededor, había demasiada gente, diferentes rostros, y diferentes expresiones en todo el lugar. Pareciera que cualquier persona podría ser Jorge.
Si, Jorge, mi más grande amor.
O algo así. Nunca pudimos tener nada por obvias razones; nos dió miedo el qué dirán y demás ¿Cómo se verían el ídolo de Guamúchil y el charro cantor como pareja?
Mientras ve a todos lados otra mirada se vé a lo lejos; era él, se sentía en el aire un calor que solo lo sentía cuando Jorge lo veía.
Su nuevo cuerpo era muy parecido al de la otra vida, solo que éste era más joven. Parecía de unos 17 o 18 años. Pero aún era muy guapo.
Yo no podía separar mi mirada de él. Y el avanzó hacia mi, cómo si yo fuera el Pedro de siempre, y el también. Estaba llegando junto a mi y sentía su olor, su escencia llegar.
-Hola
- emm ¿hola? - dije confuso, pues como que "hola". Soy el amor de tu vida, no un desconocido... O tal vez si. Pero lo dije más por el hecho de que no ves a una persona y vas a si como si se conocieran de toda la vida.
Es como si de la nada alguien que ni conoces te dirija la palabra cual amigo de la infancia.
- ah si emm perdón, soy Jorge, un gusto. Y ¿tú nombre es...? -
- oh bien jaja, yo soy...
- Pedro, ¿Verdad?- dijo casi afirmando mientras yo lo ví con una expresión de sorpresa; no creí que me reconocería tan fácil.
- si, soy... Pedro
- ¿Acaso eres...? - no lo dejé terminar la frase.
- si! Si soy quien crees
- ¿Enserio?
- ¡Si!
Cuando termine de decirle eso, me abrazó muy emocionado, así sin más, como si fuera algo normal abrazar a un desconocido; y peor aún, si no nos conocíamos ni éramos parientes o algo así ¿Qué imagen estaríamos dando?
-espera! - exclamé mientras él se despegó un poco de mi.
- ¿Qué? ¿Qué pasa?
- ¡Aquí no me abraces! ¡Estamos frente a mucha gente! - dije preocupado por como estábamos y la cantidad de gente que había. ¿Quienes eran? Ni idea ¿Las volveríamos a ver? Tampoco lo sabía.
- ¡Pero si ya es normal! En éste año es común y corriente este tipo de relaciones chaparrito- me dijo casi riéndose por qué me sonrojé con ese apodo que siempre me decía- Por fin podremos amarnos con libertad- dijo sonriendo aún más mientras yo lo miraba confuso.
- ¿De verda'?
- ¡Si!
Entonces me abrazó más fuerte y yo le correspondía el abrazo.
Volví a sentir su aroma, su cuerpo; a pesar de ser de diferente edad y diferente época, se sentía igual que el verdadero Jorge.
- Listo, vámonos Ped- decía mi mamá mientras volteó a verme con Jorge, y lo único que hizo es sonreír.
Cuando me percaté que nos miraba, yo me separé de Jorge y el de mí.
- ¿No que no recuerdas nada? ¿Quién es... - no terminó la pregunta y Jorge le dirige la palabra.
- soy Jorge, un compañero de su escuela, me habían dicho que Pedro se había accidentado y vine a ver cómo estaba.
- ah pues mucho gusto - dijo mientras extendía su mano - Sandra, soy la madre de Pedro, un placer .
- Igualmente señora Sandra.
Atónito quedé.
¿Compañero de escuela?¿Cuántos años se supone que tengo? ¿Ahora no hay tanta diferencia de edad entre él y yo?
- bueno fue un gusto saludarte pero ya nos vamos, tenemos cosas que hacer en la casa
- no se preocupe, vayan con cuidado.
- bueno adiós Jorge
— adiós doña Sandra, adiós... chaparrito — se despidió mientras otra vez me sonrojaba.— nos vemos en la escuela.
- A-adiós Jorge.