VAQUERO PROTECTOR🤠

Summary

Jeon Jungkook era el hermano que más disfrutaba de su tiempo a solas. Nunca pensó en pasar el resto de su vida con alguien, hasta que lo encontró en su rancho. Saga: C&V🤠 ○VAQUERO SOLITARIO ○VAQUERO ENAMORADO ●VAQUERO PROTECTOR ○VAQUERO AUDAZ

Status
Complete
Chapters
11
Rating
n/a
Age Rating
18+

CAPÍTULO UNO

La lluvia cae a cántaros, sin mostrar signos de disminuir en cualquier momento cercano. El viento entra tan fuerte que puedo sentir la casa temblar, las ventanas traqueteando. Hay un millón de lugares en los que debería estar mi mente ahora; preocupándose por la ya alta inundación del lago, por las cercas que podrían ser derribadas, permitiendo que el ganado se escape, o por las plataformas petrolíferas siendo dañadas.


Pero nada de eso parece importar. Ni siquiera me molesta la idea. Lo que no es normal para mí. Me gusta todo hecho y manejado. Todo organizado. El caos me vuelve loco, y normalmente una tormenta me haría andar de un lado a otro, preguntándome por el desastre que tendría que limpiar por la mañana. Todas estas cosas son pequeñas en comparación con lo que mi mente insiste en centrarse.


Toda mi atención se halla exclusivamente en la personita acostada en mi cama. No puedo quitar mis ojos de él. No he podido desde que lo encontré tendido en medio de mis campos, completamente solo.



Su cabello negro medianoche se extendía a su alrededor. Una fina vestimenta blanca se aferraba a su pequeño cuerpo, con los pies desnudos. Parecía un ángel enviado para tentar a un hombre. Casi como si hubiera caído directamente del cielo y en mi rancho. Parte de mí pensó que eso lo hacía mío. Esto es Texas, después de todo, y la posesión es nueve décimas partes de la ley.



Cómo llegó realmente allí, no tenía ni idea. Sólo supe desde el momento en que lo encontré que era mío. Algo profundo dentro de mí me dijo que él corría de algo, y yo soy el único al que corrió. ¿Por qué más un jovencito estaría en medio de la nada sin zapatos, con la carretera más cercana a un kilómetro y medio de distancia?.


Tal vez el corte en su cabeza lo confundió. Se perdió de alguna manera, pero aun así no parecía tener sentido. No sabía qué lo trajo aquí, pero eso no importaba. Él es mío ahora. Si alguien lo persigue, me aseguraré de que nunca lo encuentren.


Cuando no pude hacerlo despertar, lo levanté del suelo. No pesaba casi nada. Con cuidado lo agarré mientras volvía a subir a mi caballo.


—No dejes que me encuentren.


Sus suaves palabras suenan una y otra vez en mi cabeza. Dijo esas palabras mientras se arrimaba más cerca de mí. Podía sentir sus labios en mi cuello todo el viaje de regreso a mi casa. No fue un paseo fácil, sosteniéndolo así, pero me las apañé. No existía otra opción. Seguro como el infierno que no iba a dejarlo, aunque no hubiese una tormenta sobre nosotros.


La lluvia ya había comenzado a manar, y apenas lo metí en la casa y a mi caballo en el granero antes de que todo el infierno se soltara.



No me encontraba seguro de qué hacer con él al principio. Así que hice lo único que pude pensar. Me ocupé de él. Lo despojé de su ropa mojada, haciendo lo mejor que pude para no mirarlo, no importaba lo mucho que quisiera. No podía dejar que se acostara con la ropa mojada. Le di un buen tirón y la cosa se rasgó justo por el medio. Lo saqué de él y lo tiré al suelo antes de cubrirlo con la manta que mantenía al final de mi cama.



No se sentía como si tuviera fiebre cuando lo revisé, y el corte en su cabeza no era lo suficientemente profundo como para necesitar puntos de sutura, no que pudiéramos ir a ninguna parte si necesitaba atención médica. No con la tormenta furiosa como era. Además, no necesitaba ir a ninguna parte. Me gustaba justo donde estaba.



Mientras lo miro, no sé qué hacer por el momento además de estar aquí. Parece un muñeco de porcelana en medio de mi gigantesca cama. Nunca pensé que mi cama era grande hasta que él estuvo en el centro de ella, apenas ocupando cualquier espacio. Dios sabe cuánto tiempo he estado parado aquí ya. Mi ropa mojada ya empieza a secarse.

Él deja escapar un pequeño suspiro, sus gruesos labios se separan una fracción antes de que su lengua rosada salga, mojándolos.



—Mierda —murmuro, cerrando los ojos y girando mi espalda hacia él.



Las cosas que estoy pensando mientras se halla inconsciente en mi cama enviaría a un ángel corriendo. Si eso es lo que él es. Sin embargo, ni siquiera he visto sus ojos, no puedo dejar de pensar de qué color podrían ser.


Sabiendo que necesito algo de espacio antes de que me encuentre arrastrándome en la cama con él, me acerco a mi cómoda y empiezo a cavar alrededor por algún pantalón de pijama, o como se llamen. Sé que alguien me consiguió uno para Navidad el año pasado. Creo. Normalmente duermo desnudo, sin tener que preocuparme de que alguien más esté cerca.


Siempre estoy solo aquí a menos que mi hermano Young aparezca para dejar algo.

No soy como el resto de mis hermanos, que dejan entrar a Young y le permiten causar estragos en sus hogares. Bueno, tal vez permitir es un poco fuerte, pero Young ha asumido el papel de nuestra madre con toda la fuerza, desde que perdimos la nuestra años atrás. Si le permitiera a Young, estaría aquí la mayoría de las noches dejando la cena y haciéndome un millón de preguntas sobre un millón de cosas diferentes.



Por suerte para mí, la tormenta no dejará que nadie se acerque. Todo el mundo pensaba que seguía posponiendo poner nueva grava en el camino que conducía a mi casa porque no tenía tiempo. A decir verdad, me gusta que sea un dolor en el culo llegar a mi casa. Tal vez entonces la gente no vendría tanto.



No es que no ame a mis dos hermanos, Nam y Jack, e incluso a mi entrometido hermanito, Young. Pero me gusta estar solo, o en la tierra. Esto funciona para mí. No soy un hombre de muchas palabras. Digo lo que hay que decir y eso es todo. Si quiero visitar, voy a visitar.



Pero desde que Nam fue y se casó y empezó por este camino matrimonial, es como si todo el mundo estuviera presionando para que el resto de nosotros lo hiciera, también. El matrimonio no es algo en lo que haya pensado. Tengo suficiente para preocuparme la mayor parte del tiempo. No estoy seguro de si soy apto para ser un marido, así que nunca lo he intentado. Nunca tuve el deseo.



Pero ahora el sonido de una casa vacía no tiene ningún atractivo. De hecho, estoy tratando de encontrar maneras de asegurarme de que mi pequeño muñequito no intente escaparse de mí. No tengo ni idea de lo que va a decir cuando se despierte, o lo rápido que intentará salir de aquí.



Finalmente encontrando los pantalones, voy al baño. Me quito los jeans mojados y la camisa antes de tirarlos al cesto y ponerme los pantalones de dormir secos. Oigo un quejido de la otra habitación y salgo como un rayo del baño para encontrar a mi pequeño muñeco revolviéndose en la cama.



Me acerco a él y trato de despertarlo. Cuando llevo mi mano a su cara para calmarlo, deja de revolverse, e inclina su mejilla en mi mano como si buscara mi consuelo. Su cuerpo se relaja en la cama, pero cuando tiro mi mano lejos de él, comienza a agitarse de nuevo hasta que la devuelvo.



—Mierda —murmuro, sabiendo lo que voy a tener que hacer.


Esta va a ser la más dulce tortura que he sentido. Tirando de las mantas, me deslizo en la cama a su lado, tirándolo hacia mí. Él se da la vuelta, enterrando su rostro en mi cuello, y lanza una de sus piernas sobre mi cadera, como si intentara acercarse lo más posible a mí. Me acuesto allí, deseando que mi erección baje mientras el olor de los pétalos de rosa llena mis pulmones. Me pregunto si la fragancia es de su tiempo en el campo, o si naturalmente huele así de dulce.



Cuando sus labios tocan mi cuello, extiendo mi mano y agarro mi polla, pellizcándola en la base tan dolorosamente como puedo soportarlo. Estoy luchando contra mis pelotas mientras se preparan. Santa mierda, voy a correrme.



—No me dejes —susurra contra mi cuello.



—Nunca —le digo, sabiendo que esas palabras siempre serán ciertas.



Pero lo que él no sabe es que tampoco me dejará.