CAPĂŤTULO UNO
—Johnnie Walker. Puro —digo, apoyándome contra la barra, sin querer sentarme.
Estuve en una silla de montar todo el dĂa cabalgando a lo largo de las lĂneas de la cerca despuĂ©s de la fuerte tormenta que tuvimos, y sentarme es lo Ăşltimo que quiero hacer ahora mismo. De hecho, lo Ăşnico que quiero hacer es tomar whisky hasta que mi cuerpo me haga sentarme. Entonces puedo arrastrarme al hotel de al lado y estrellarme en un colchĂłn que probablemente ha visto mejores dĂas. Pero no me importa. Por una noche lejos de la granja Johnson, dormirĂa en una cama de clavos.
Joder, odio ese lugar. Un segundo creo que estoy consiguiendo lo que quiero, y el siguiente estoy en un infierno. Todo lo que siempre quise era ser capataz y tal vez tener mi propia granja un dĂa. Puse el tener mi propia granja en segundo plano y me concentrĂ© en dirigir la granja Johnson para Cash McCallister, pero Ăşltimamente las cosas se han vuelto un infierno y estoy empezando a preguntarme si quizás es hora de avanzar.
Cash comprĂł la tierra hace algunos años porque la granja corrĂa a lo largo de la suya. Yo estuve a cargo de la misma desde que el viejo Johnson la poseĂa, pero al final se volviĂł demasiado para que su familia la pudiera manejar. La vendiĂł a Cash, y seguĂ dirigiĂ©ndola para Ă©l. He estado al lado de Cash por tanto tiempo como puedo recordar. Me enseñó todo lo que sĂ© sobre el trabajo de una granja, pero esto ya no funciona para mĂ.
Cuando Cash la comprĂł, dejĂł que los dueños mantuvieran la casa con un pedazo de tierra a su alrededor, pero hace poco más de un año, la hija de Johnson, June, regresĂł a casa despuĂ©s de un amargo divorcio. Ella es la razĂłn por la que la granja se ha vuelto tan insoportable Ăşltimamente. Me vuelve loco. Estoy esperando que un fin de semana lejos me dĂ© tiempo para reiniciar. Alojarse en un hotel de mierda por unos dĂas suena como el paraĂso en este momento. Cualquier cosa para evitar las garras de June en mĂ. SĂłlo hay una persona a la que quiero tener clavándome sus uñas.
El rostro de Park Jimin aparece en mi mente, y quiero gemir. Todo ese cabello rojo del que nunca puedo apartar mis ojos, y esos grandes hoyuelos que toman sus mejillas llenas. Se ve tan malditamente dulce. Por mucho que lo intente, nunca permanece lejos de mis pensamientos. El camarero, Jimmy, deja mi vaso en la barra, sacándome de mi hechizo. Me ha traĂdo lo Ăşnico que me puede hacer olvidar al chico que no puedo tener. Ese pequeño petardo que se encuentra fuera de mi liga. Demasiado dulce para un hombre de mi edad. Demasiado bueno para estarlo pensando. Demasiado puro para todas las cosas que quiero hacerle. Pero ha sido asĂ desde que entrĂł en mi vida hace años, fácilmente captando mi atenciĂłn. Nadie perdĂa a Jimin. Él encendĂa una noche sin luna solo sonriendo.
Recojo el vaso de whisky y lo tiro hacia atrás, sintiendo la quemadura del alcohol moverse a travĂ©s de mĂ. Lo dejo caer de nuevo en la vieja barra de madera, rezando para hacer desaparecer la imagen de Ă©l. Aunque en el fondo no quiero que se vaya. Me detengo un segundo y luego decido ordenar otro trago cuando June se pone delante de mĂ. Genial. AquĂ vamos.
—Hola, vaquero. QuĂ© suerte verte por aquĂ. —Me guiña, inclinándosecontra la barra y parándose un poco demasiado cerca. Su perfume de lujo llena mis pulmones, haciendo que mi garganta queme más de lo que el whisky lo hizo. Ella siempre es asĂ. Nunca entiendo lo que June hace. Esta noche va vestida con botas vaqueras y pantalones cortos tan cortos que no estoy seguro de que pueda llamarlos asĂ. Ella juega la imagen de vaquera en la manera que se viste, pero nunca la he visto trabajar en la tierra un dĂa en su vida. Es una vaquera de Beverly Hills, si existe siquiera tal cosa. June no parece que pudiera durar una hora haciendo trabajo real. Nunca tiene su recto cabello rubio platinado fuera de lugar y lleva su cara cubierta de demasiado maquillaje. June quiere jugar a fingir, y quiere que yo finja con ella, algo que no tengo ninguna intenciĂłn de hacer.
—June —digo, dando un paso atrás, pero me sigue.
—Jungkook. —Pone los ojos en blanco, como si bromeara o estuviéramos jugando algún juego de coqueteo. Su mano viene a mi pecho—. ¿Aún no puedes llamarme JJ? Todos lo hacen.
Su falsa sonrisa ilumina su rostro. SĂ© que puede encenderla y apagarla en un instante. La vi hacerlo una y otra vez a sus propios padres. Ella fue la razĂłn por la que perdieron su granja para empezar. Tuvieron que venderlapara limpiar tras su hija. June podrĂa gastar dinero más rápido de lo que un perro podrĂa lamer sus bolas.
—No soy todos —le digo, dando un paso atrás y dejando caer su mano. No quiero darle la idea equivocada. Creo que lo hice cuando regresĂł primero a casa para vivir con sus padres. Era un puto desastre, para ponerlo suavemente, y me sentĂ mal por ella una noche cuando me pillĂł en mi porche. HablĂł sobre cĂłmo todo lo que querĂa hacer era encontrar un buen hombre y establecerse, tener algunos niños y todo eso.
Le dije que querĂa lo mismo. Porque lo hacĂa. DespuĂ©s de pasar años con Cash y su esposa, Clare, supe que querĂa lo que tenĂan. Una familia era algo que realmente nunca tuve. Todo lo que tuve fue un padre borracho, y lo Ăşnico que sentĂ por Ă©l fue alivio cuando muriĂł. Yo tenĂa dieciocho años en ese momento, y me sentĂa agradecido de no tener que preocuparme más por Ă©l. Era jodido, pero años de limpieza tras Ă©l lo convirtieron en una bendiciĂłn cuando falleciĂł. Ninguno de los dos tenĂa que ser miserable más.
June lo tomĂł para decir que era algo que podrĂamos tener juntos, y he estado tratando de hacerle ver que no quise decir que quisiera formar una familia con ella. Pero June siempre ha conseguido lo que quiere desde que era una niña, asĂ que no puede entender cuando la gente le dice que no. Ella puede sacudir esas lágrimas y pucheros una y otra vez, pero no hace nada para mĂ.
Miro alrededor de la barra, viendo a muchos hombres observando a June. No sĂ© por quĂ© tiene sus ojos puestos en mĂ. No veo por quĂ© no intenta en otro lugar.
—No, definitivamente no eres todos —dice con una voz ronca, y me pregunto si eso realmente funciona para ella. Tal vez lo haga, con la forma en que los hombres que nos rodean siguen mirándola.
Cuando empiezo a tirar de mis ojos de nuevo a June, me congelo cuando veo a Jimin de pie delante de mĂ. Su mano descansa en su cadera y sus brillantes ojos azules se estrechan en mĂ. Esos hoyuelos que amo se han ido hace tiempo. Luce enojada. Normalmente es toda sonrisas cuando me ve. Incluso coquetea conmigo en ocasiones. Trato de evitarlo, porque a diferencia de June, jodidamente amo cuando Jimin me presta atenciĂłn. Lo anhelo, y es algo que no me deberĂa gustar. Es demasiado joven para mĂ. Me lo repito cada noche cuando me acuesto en la cama y me acaricio al pensar en Ă©l.
Mi favorito, el que me ha estado matando recientemente, es lo que pasarĂa con esos hoyuelos cuando estĂ© de rodillas delante de mĂ, mi polla en su boca mientras me chupa por su garganta. ÂżDesaparecerĂan, o los vislumbrarĂa a medida que hacia su camino de arriba abajo por mi polla? Joder. Trato de empujar el pensamiento de mi cabeza, sintiendo mi polla endurecerse. Ni siquiera deberĂa estar. PensĂ© que estarĂa a salvo en un bar, pero aquĂ está, de pie delante de mĂ. Luciendo más enojado que un gato con su cola en llamas.
—Eres demasiado joven para estar aquĂ, Jimin —le digo, mirándolo. JesĂşs, es hermoso. Solo quiero extenderme y tocarlo. Pasar mi mano por su piel cremosa. Ver si es tan suave como siempre he pensado que serĂa con todas esas curvas. Está construido para un hombre. El tipo de hombre que quieres al volver a casa cada noche. Para ver de pie en tu cocina, descalzo y redondo con tu hijo. Sin una mancha de maquillaje en su rostro, y su cabello salvaje de perseguir a tus hijos todo el dĂa. Me duele el pecho cuánto quiero que esa imagen se haga realidad.
—Supongo que será mejor que te alejes de esta puta y me sigas. Asegurarte de que estoy a salvo mientras estoy aquĂ. —Guiña antes de girarse y dejarme de pie allĂ. No deberĂa seguirlo, pero tiene razĂłn. Hay demasiadas pollas oscilantes en este lugar para dejarlo vagar por su cuenta. SĂłlo lo observarĂ©. Asegurarme de que llegue a casa bien.
June intenta agarrarme mientras sigo a Jimin, pero la ignoro. Sigo caminando, viendo el culo exuberante de Jimin en sus ajustados jeans todo el camino de regreso a su asiento. Lo veo sentarse con un chico de cabello oscuro, y me siento al otro lado de él.
—Supongo que lo manejaste —dice lel chico, mirándome.
—Nadie jode con lo que es mĂo —dice Jimin.
Agarro el lado de la barra ante sus palabras, luchando para evitar tocarlo. Jimin siempre ha hecho comentarios asĂ en broma a lo largo de los años. SolĂa pensar que era sĂłlo un enamoramiento que tenĂa sobre mĂ, algo que superarĂa. De ninguna manera un chico como Ă©l querrĂa estar atado con alguien diez años mayor que Ă©l. Alguien que ni siquiera tenĂa un nombre por aquĂ. Su familia es bien conocida. Todo el mundo conoce a la familia Park. Si sigue tirándome esa mierda, puede que no le guste lo que consiga. Él piensa que es lindo y divertido, pero un hombre sĂłlo puede tomar tanto. Y con el infierno que he estado soportando Ăşltimamente, me encantarĂa perderme en jimin y olvidarme de todo lo demás.
Jimin coge un vaso y empieza a beber. DeberĂa detenerlo, pero nada realmente detiene a jimin. Hace exactamente lo que quiere. Siempre me ha gustado eso de Ă©l. No sĂłlo hace lo que quiere, sino que no espera que se lo entreguen. Trabaja por ello. Va como un toro salvaje, nunca realmente seguro de lo que podrĂa hacer. RenunciarĂa a todo por solo un pequeño paseo. SĂ© que podrĂa estar con Ă©l si dejo que suceda, pero sĂ© que me arruinarĂa. Diablos, hay una parte de mĂ que ya ha arruinado. Nunca querrĂa nadie más que a Ă©l.
Lo veo beber y reĂr con su amigo. Lentamente acercándome a Ă©l. No me gusta que los hombres comiencen a mirarlo. Él se ve feliz, y se lo está pasando bien. Quiero verlo y perderme en esto. PodrĂa emborracharme de Ă©l. La idea de otro whisky ha desaparecido hace mucho tiempo. Esto es todo lo que necesito.Los das se ponen de pie para ir a bailar, y estoy en mis pies. Pero antes de que pueda cortarles el paso, Jack, el hermano de Jimin, se halla ahĂ golpeando a un hombre que tratĂł de agarrar al pelinegro. Cuando se da la vuelta, sus ojos van hacia Ă©l.
—Santa mierda. Nunca he visto a Jack perder su temperamento antes. —Jimin dice exactamente lo que yo pensaba. Jack siempre es relajado y tranquilo—. Está tan amarrado.
SĂ© que jimin se refiere al pelinegro con el que ha estado riendo y bebiendo toda la noche. Creo que tiene razĂłn.
—Jimmy. Vamos a hablar después sobre ti sirviéndoles —grita Jack.
Eso era algo que planeaba hacer una vez que el bar se vaciara. No querĂa pensar en Jimin entrando aquĂ otra vez y no tenerme para vigilarlo. SĂ© que la gente de los pueblos pequeños tiende a hacer lo que quiere, pero me iba a asegurar de que Jimmy no le sirviera.
—Voy a llevar a Jimin a casa, Jack. Asegurarme de que llegue a salvo —le digo, viendo que ya tiene sus manos llenas. Además, quiero asegurarme de que llegue a casa. Él no se quedará aquĂ.
—Gracias, Jk. Lo agradecerĂa —me dice Jack. Jimin cruza sus brazos, y me pregunto si va a luchar conmigo en esto—. ÂżSeguro que no queda demasiado lejos de tu camino?
—No, está bien. Cualquier cosa para conseguir un descanso de la granja Johnson. Sabes cómo es June. —Ruedo los ojos, y Jimin frunce los labios ante la mención de June. Extiendo la mano, agarrando el brazo de Jimin y sintiendo su cálida y suave piel bajo mis dedos. No puedo dejar de preguntarme cómo voy a llevarlo a casa sin tocarlo.