CAPĆTULO UNO
Jimin se despertó con un sobresalto. Cuando trató de mover los brazos, el dolor se disparó por sus hombros. āOw.
Maldición, eso le habĆa dolido.
Movió su cabeza, tratando de aliviar las torceduras de dormir toda la noche en posición vertical. Estaba hambriento, sediento, y tenĆa que orinar como nunca. Miró a su alrededor y vio a alguien en la cabaƱa.
No era la misma persona que estaba anoche. Aunque este reciĆ©n llegado tenĆa los mismos ojos gris ahumados que el otro, su cabello era tan negro.
āĀæPuedo usar el baƱo y estirarme? Prometo no intentar nada raro. Es sólo que me duele todo el cuerpo.
DarĆa su bola izquierda por levantarse y estirarse. Aparte del dolor palpitante en sus hombros, sus brazos estaban bastante entumecidos. TambiĆ©n lo estaba su culo, al estar sentado durante tanto tiempo.
El extraño se acercó mÔs y luego se detuvo.
QuerĆa gritar, para que el imbĆ©cil lo desatara, pero habĆa aprendido rĆ”pidamente en la vida, que ser educado lo llevarĆa mĆ”s allĆ” de ser un idiota como lo habĆa sido Nolan. TodavĆa no podĆa creer que este solo lo habĆa dejado allĆ, abandonĆ”ndolo.
Normalmente no deseaba mal a nadie, pero esperaba que Nolan tuviera lo que se merecĆa.
Ahora todo lo que tenĆa que hacer, era salir de aquĆ vivo.
Su vejiga se retorció, recordĆ”ndole una preocupación mĆ”s apremiante. Debido a que el desconocido no se habĆa acercado mĆ”s, por mucho que lo odiara, tuvo que mendigar. āEl tipo de ayer me dejó usar el baƱo. No intentĆ© nada. Realmente no quiero orinarme. No sólo serĆa vergonzoso, sino que con este calor... āLe dio un escalofrĆo, asqueado por la idea de sentarse en sus pantalones vaqueros manchados de orina, especialmente con este calor sofocante.
El desconocido suspiró antes de acercarse y se arrodilló ante él, para desatarlo. El tipo se echó hacia atrÔs, como si le hubieran dado una bofetada.
Frunció el ceƱo, preguntĆ”ndose quĆ© demonios estaba pasando ahora. āĀæQuĆ© pasa?
Gritó, cuando el extraño agarro su cabello, tiró de su cabeza hacia un lado y le mordió el hombro.
āĀ”Hijo de puta! āGritó. āCuando me suelte, voy a patear tu pene tan dentro de ti, que estarĆ”s meando por la boca.
No habĆa hecho nada mĆ”s que cooperar con estos malditos salvajes, ĀæY esto era lo que obtenĆa? ĀæQuĆ© lo ataquen? Intentó patearlo con los pies, pero sus tobillos aĆŗn estaban atados, a las piernas de la silla. āĀ”SuĆ©ltame!
Lo que mĆ”s le perturbaba, era que la mordida no era tan dolorosa como placentera. Su pene se engrosó, cuando el deseo inundó sus venas. De ninguna manera voltearĆa dejĆ”ndose caer por uno de sus captores, aunque tenĆa que admitir, aunque sólo fuera a sĆ mismo, que los hombres que habĆa encontrado hasta ahora eran magnĆficos.
Excepto por el tipo al que habĆa abordado el dĆa anterior. HabĆa tenido gafas gruesas y no habĆa sido tan guapo, pero Ć©l no era quien para juzgar.
El desconocido retrocedió, parpadeando rÔpidamente, mientras lo miraba.
āYo... mi oso... āRetrocedió, pasando una mano por su cabello negro.
āTĆ me mordiste. āGruñó. Su muƱeca aĆŗn se estaba recuperando cuando el tipo al que habĆa perseguido, lo habĆa mordido. ParecĆa que no podĆa dejar de ser rencoroso. āRompiste la piel, cabrón. Por lo que sĆ©, podrĆas tener rabia. ā
Luchó con las cuerdas, cada segundo estaba mÔs furioso, al no poder liberarse.
āCĆ”lmate. āDijo el desconocido. āSigue actuando como si quisieras arrancarme la cabeza y nunca te liberarĆ”s.
Eso lo detuvo. Miró fijamente al tipo. āTengo que orinar.
āTĆŗ atacaste a un compaƱero y disparaste contra mi hermano.
āLe disparĆ© a un oso. āDiscutió. āA menos que tu hermano sea muy gordo y peludo.
SabĆa lo que habĆa visto, pero seguĆa tratando de afrontarlo. QuerĆa desechar la idea de que los hombres pudieran convertirse en osos, pero su cerebro no lo dejaba. HabĆa visto la transformación con sus propios ojos.
āPuedes fingir todo lo que quieras. āDijo el desconocido. āPero conoces la verdad.
Se quedó en silencio. Discutir no lo llevarĆa a ninguna parte. AguardarĆa hasta que se presentara el momento adecuado, y luego sacarĆa su culo de estas montaƱas. Ćl nunca deberĆa haber venido aquĆ, en primer lugar.
Una cosa que Nolan dijo era cierta, esta lĆnea de trabajo no era para Ć©l. HabĆa sentido eso en su estómago desde el principio, pero casi toda su familia habĆa trabajado con el FBI, en una u otra Ć”rea. HabĆan esperado, incluso exigido, que hiciera lo mismo. HabĆan trazado su carrera, desde el momento en que nació.
Demonios, nunca habĆa pensado en otra carrera, nunca pensó en lo que querĆa hacer con su vida. Y ahora, sólo podĆa morir haciendo algo que despreciaba por completo.
Para su alivio, el desconocido lo desató. No lo siguió a fuera, ni llegó a la puerta para vigilarlo. Se habrĆa marchado, pero la Madre Naturaleza lo detuvo y se dirigió detrĆ”s de un Ć”rbol.
Lo que no darĆa por una larga ducha y una cerveza frĆa. Sus brazos seguĆan tiesos por estar atados detrĆ”s de Ć©l, durante casi veinticuatro horas, con sólo un par de minutos de descanso, cuando usó el baƱo unas cuantas veces ayer. Tomó un buen minuto, antes de que pudiera conseguir su cremallera cooperara. Para entonces, estaba saltando de un pie al otro, rezando para no orinarse. Cuando por fin consiguió liberar su paquete, el alivio en su vejiga fue un momento de pura felicidad.
Mirando por encima del hombro, vio que el desconocido todavĆa no habĆa salido de la cabaƱa. ĀæAcaso el hombre-barra-oso confiaba en Ć©l? No tomó al tipo como ingenuo y se preguntó por quĆ© no estaba allĆ, vigilĆ”ndolo.
Un lado de su cerebro, decĆa que debĆa correr lo mĆ”s rĆ”pido que podĆa. Nolan habĆa escapado, hasta donde Ć©l sabĆa. El otro lado, le decĆa que si rompĆa la confianza del extraƱo y era capturado huyendo, tendrĆa un infierno que pagar.
DespuĆ©s de usar el baƱo, echó un vistazo alrededor del Ć”rbol, tratando de determinar a donde el tipo se habĆa ido. El sudor le caĆa por la cara y por la espalda. El dĆa se estaba haciendo mĆ”s caluroso, cuanto mĆ”s tiempo permanecĆa allĆ.
Su estómago se contrajo. ĀæCuĆ”ndo fue la Ćŗltima vez que habĆa comido? ĀæHace dos dĆas? ĀæTres? Por supuesto que estaba hambriento. Se pasó la mano por el estómago, mientras se estremecĆa.
Decidió tomarse un descanso. Lo peor que podĆan hacerle, era matarlo. Se alejó aĆŗn mĆ”s, lejos de la cabaƱa, y luego corrió a travĆ©s del bosque, casi tropezando unas cuantas veces, cuando sus pies fueron atrapados por las raĆces que sobresalĆan y las maraƱas de enredaderas.
Cuanto mĆ”s corrĆa, mĆ”s caliente se ponĆa. Se limpió el sudor de los ojos, mientras trataba de concentrarse. Se quitó el chaleco del FBI y lo tiró a un lado, sin importarle que dejara una pista detrĆ”s.
Ni siquiera estaba seguro de si iba en la dirección correcta. Las montaƱas eran demasiado extensas y todos los Ć”rboles parecĆan iguales. Al ser un chico de ciudad, no tenĆa ninguna una pista de cómo guiarse a travĆ©s de un bosque, asĆ que siguió bajando. Tarde o temprano su camino tenĆa que conducir a un camino.
OjalĆ”.
Los calambres empeoraron. Tropezó y cayó contra un Ć”rbol. Jadeó para poder respirar, su cuerpo tan caliente que se sentĆa como si estuviera en fuego. La cabaƱa habĆa estado cerca de un acantilado y tenĆa suficiente claros alrededor para una brisa increĆble. Pero ahora estaba en el bosque, y ninguna brisa parecĆa poder penetrar entre el espeso bosque.
Pero siguió adelante, arrancando su camisa y arrojĆ”ndola a un lado. Aunque ahora llevaba una camiseta, no encontró ningĆŗn alivio de la humedad. TenĆa el pelo pegado al cuero cabelludo. Sus vaqueros lo abrazaban con demasiada fuerza, mojados de sudor. Se morĆa de ganas de quitarse los zapatos y liberar el calor atrapado, pero no se detuvo.
Gritó y voló hacia delante de un pequeño terraplén, tomando aire antes de aterrizar sobre su pecho. El aire salió de sus pulmones. ”Mierda, eso duele como una perra!
Un agudo dolor en su costado, lo hizo rodar a su espalda. Cuando observó la zona, vio sangre. HabĆa aterrizado en una rama afilada, y el grueso pedazo roto lo habĆa apuƱalado.
MorirĆa de infección, hambre y deshidratación, antes de regresar a la civilización.
Si alguna vez conseguir regresar.
Se quedó quieto cuando oyó que las ramitas chasqueaban detrÔs de él. Lentamente escaneó la zona y vio al león de montaña camuflado, mirÔndolo desde detrÔs de un grupo de arbustos.
Su abrigo de bronce se habĆa mezclado perfectamente con su entorno, y sus ojos de color verde amarillento estaban fijos en Ć©l. Estaba agachado, los mĆŗsculos contraĆdos bajo un elegante abrigo de piel, como si estuviera listo para saltar.
El olor de su sangre, habĆa llamado su atención.
Realmente estaba jodido.
El león de montaƱa salió de su escondite, esos mĆŗsculos lustrosos se flexionaron, mientras se acercaban mĆ”s, mostrando dientes largos y gruesos. Se tragó el bulto de miedo en su garganta. Su corazón latĆa tan rĆ”pido que la sangre que bombeaba en sus oĆdos hizo que el ruido amenazante del gato, fuera difĆcil de oĆr.
Sus patas presionaron contra la tierra, mientras descendĆa lentamente hacia Ć©l.
No podĆa escapar. Su muerte estaba a segundos de distancia. Cerró los ojos, rezando para que no se alargara.
Un rugido vibrante rompió el silencio. Abrió los ojos. El león de montaƱa miró a su izquierda y se retiró, sus orejas se aplastaron, mientras gruƱĆa. Un oso de gran tamaƱo, se acercó al gato y se subió a sus patas traseras. El gato le pego al oso antes de retroceder lentamente. El oso lo golpeó con su pata marrón, mientras se acercaba, sus gruesas y amenazantes garras golpeaban el aire.
Mantuvo su mano presionada contra su herida, demasiado cansado y herido para tratar de levantarse. Simplemente yacĆa allĆ, observando a las bestias. El gato dio un Ćŗltimo siseo, antes de irse. El oso estaba allĆ, como esperando que volviera.
Los segundos que transcurrieron parecieron horas, antes de que el oso se volviera hacia Ć©l. Se paró allĆ, sobre Ć©l con lo que sólo podĆa describir como curiosidad, y tal vez un toque de ira, a juzgar por la dura mirada en sus ojos.
Se estremeció y jadeó, mientras trataba de encogerse en posición fetal. No estaba seguro de cuĆ”nto bien harĆa, porque el olor de su sangre era mĆ”s que probable que atraerĆa a todo tipo de feroces depredadores. Lanzó su brazo sobre su cabeza, sintiĆ©ndose como Ricitos de Oro, esperando para ser devorado por un oso.
El oso se acercó, mientras inhalaba una bocanada de aire. āRompiste tu promesa. āBajó el brazo. En vez del oso, vio al extraƱo de la cabaƱa. Y estaba tan desnudo, como el dĆa en que nació. Gruñó mientras se empujaba con una mano contra el suelo, obligĆ”ndose a sentarse. El dolor irradió de su lado, por su brazo, obligĆ”ndolo a volver al suelo.
El desconocido lo ayudó a sentarse. āĀæPuedes caminar?
Su cuerpo comenzó a palpitar, cuando el tipo lo tocó. Su polla endureciĆ©ndose en sus vaqueros. āLo puedo manejar.
āMi nombre es Jeon Jungkook. ājungkook le pasó los nudillos sobre la mejilla. El tacto altero sus nervios, pero no calmó su ira.
Se echó hacia atrĆ”s, frunciendo el ceƱo, mientras se ponĆa de pie.
āRealmente, no me importa cuĆ”l es tu nombre.
Una sonrisa floreció sobre el hermoso rostro de jungkook.
āĀæDe quĆ© diablos estĆ”s sonriendo? āApartó la mano de su costado. La que estaba cubierta de sangre, y su herida seguĆa sangrando, todavĆa palpitante. La vista le hizo sentir nĆ”useas. No estaba seguro de cuĆ”n profunda era la herida, pero necesitaba detener el sangrado.
āPuedes seguir intentando llegar al fondo de la montaƱa o puedes venir conmigo. āDijo jungkook. āA pesar de que vas por el camino equivocado, si estĆ”s tratando de llegar a la ciudad. āCuando el tipo desnudo habló, Ć©l se quitó la camiseta y la presionó contra su costado. āSi sigues por tu cuenta, cada depredador en un radio de cinco millas te olerĆ”. Ese león de montaƱa, serĆ” la menor de tus preocupaciones.
āPodrĆa haberle dado una patada en el culo. āTenĆa seis pies de alto y mĆŗsculos, pero no tenĆa nada como jungkook.
El tipo era al menos dos pulgadas mĆ”s alto y un infierno mĆ”s grande. TenĆa un rĆgido paquete de seis, pectorales impresionantes, y sus bĆceps eran el doble del tamaƱo de Ć©l. Sus ojos bajaron hasta el atractivo unión en V en la ingle de jungkook. HabĆa trabajado su trasero en el gimnasio tratando de obtener esa forma de V, pero habĆa fracasado miserablemente.
āSĆ, seguro. ĀæQuĆ© planeabas hacer, sangrar por todas partes? āSus ojos cayeron a la polla de jungkook, como si estuvieran atraĆdos hacia ella. Ćl apartó la mirada, yendo mĆ”s allĆ” de jungkook. Por desgracia, con su lesión y agotamiento, subir de nuevo el terraplĆ©n no estaba dentro de sus posibilidades. No pudo encontrar nada para agarrarse y ayudarlo a levantarse, y su herida palpitó cuando levantó la pierna.
āTengo que llevarte a casa, para que Deloris pueda echar un vistazo a esoā jungkook lo agarró y lo alzó. Se arrastró sobre sus manos y rodillas hacia tierra firme. Jungkook caminó erguido, como si el terraplĆ©n no fuera un obstĆ”culo.
Cuando el suelo se niveló, jungkook lo ayudó a ponerse de pie. Sacudió el brazo. āPuedo caminar por mi cuenta.
Se mareo al volver a sudar. Su piel se sentĆa demasiado estrecha, su polla muy dura. Casi habĆa sido comido vivo y jungkook habĆa frustrado su escape, asĆ que Āæpor quĆ© mierda estaba tan excitado? DeberĆa pensar en cómo escapar de nuevo, no tratando de conseguir un polvo.
Jungkook se quedó cerca de Ć©l, pero se mantuvo dos pasos adelante, llevĆ”ndolo de regreso al lago. Tropezó unas cuantas veces, estaba tan cansado que querĆa tumbarse en el suelo y dormir durante el dĆa siguiente. Jungkook se abalanzó sobre Ć©l, pero se alejó de sus manos.
āTe dije que podĆa caminar.
āMĆ”s bien tropezar.
Esa era la maldita verdad. Apenas podĆa mantener los pies debajo de Ć©l. Se abrió camino hacia el claro, tan exhausto, que se sintió agradecido cuando el lago apareció a la vista.
HabrĆa dado cualquier cosa por sumergirse en la centelleante agua. Se encaminó hacia ella, pero jungkook agarró su brazo y lo condujo en la dirección opuesta.
Atravesaron unos pocos patios, antes de llegar a una casa de campo azul y blanco con balcón. Jungkook lo llevó a dentro, y la puerta de malla se cerró de golpe detrÔs de ellos. El aire fresco hizo que cerrara los ojos, mientras suspiraba.
āTe mostrarĆ© dónde estĆ” el baƱo. Puedes ducharse, mientras te preparo algo para comer.
Empezó a dar las gracias a jungkook, pero en vez de eso apretó los dientes. De ninguna manera le agradecerĆa a su captor el ser hospitalario.
āTambiĆ©n llamarĆ© a Deloris, para que mire tu herida.
No tenĆa ni idea de quiĆ©n era Deloris y realmente no le importaba. ConseguirĆa que su herida fuera vendada, se ducharĆa y comerĆa, y despuĆ©s de descansar, tratarĆa de escapar de nuevo. HabĆa visto algunas camionetas por el claro. Todo lo que tenĆa que hacer, era encontrar las llaves de jungkook, estarĆa libre y podrĆa ir a casa.
Jungkook le mostró el baƱo y Ć©l cerró la puerta, se desnudó y encendió la ducha. Hizo que el agua estuviera tan frĆa como pudiera, antes de entrar bajo el chorro. Inclinó la cabeza hacia delante y se quedó allĆ, mientras el agua se llevaba el sentimiento pegajoso de su cuerpo.
Nunca habĆa disfrutado de una ducha tan inmensamente. Permaneció hasta que su piel quedo como una pasa, pero tan frĆa como el agua estaba, todavĆa estaba en llamas. Su pene deberĆa haberse marchitado bajo el frĆo asalto, pero era tan duro como nunca.
Cuando salió, notó que faltaban sus ropas. Maldición. DeberĆa haberlo visto venir. Tomo la toalla que se encontraba en el mostrador y la envolvió alrededor de su cintura.
Si jungkook pensaba que tomar su ropa lo mantendrĆa aquĆ, el tipo estaba muy equivocado. HabrĆa escapado desnudo, si hubiera tenido que hacerlo.
Oyó voces apagadas, cuando salió del baƱo. Se deslizó por el pasillo, tratando de escuchar lo que decĆan. Pero cuando se acercó a la cocina, las voces se callaron.
Jungkook apareció en la esquina, tan silenciosamente que lo sorprendió. ā Deloris estĆ” aquĆ.
Una mujer con cabello rubio platinado recortado y dulce, con cĆ”lidos ojos avellana entró. TenĆa una figura elegante y no podĆa haber estado sobre los cinco pies. āĀæTe importa si echo un vistazo a tu herida?
Le recordó a su madre. Su sonrisa era encantadora, mientras movĆa una mano hacia el sofĆ”. No podĆa ser grosero con ella. HabĆa sido criado mejor que eso.
De mala gana, se tendió y dejó que Deloris echara un vistazo a su lado, avergonzado todo el tiempo, de que todo lo que llevaba era una toalla. Una toalla que era una tienda de campaña por su erección.








