Ella no se debe enterar
Aunque me mantenía firme a mi promesa de nunca involucrarme con alguien que me gustara y tuviera pareja, la realidad era que por él aún escribía poemas imaginando como sería todo si le confesara lo que en verdad sentía.
Gime mi nombre.
No te detengas cariño.
Desvélate conmigo hoy.
Hagámoslo otra vez.
Solo una vez más.
La última vez.
Aunque sea solo una mentira.
Una mentira piadosa.
Porque tú y yo nos necesitamos.
Necesitamos manos inquietas.
Inquietas por tocar nuestras mejillas y labios.
Esos labios tan dulces y delicados que me encantan tentar.
Caigamos en la tentación.
Solo una vez más.
¿Cuántas últimas veces llevamos?
¿A quién le importa cariño?
Solo vuelve a mi una última vez,
Pero, recuerda.
Ella no debe saber.








