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En alguna parte del desierto de Gobi
: Scarlett se detuvo a mirar dentro de su botella, ya no le quedaba nada de agua y eso era un problema; ya podía sentir como su garganta se secaba por el calor sofocante. Había llevado varios bidones de agua, lo suficientes para un par de días, pero no creyó que se acabarían antes de lo esperado, no era sorprendente haber sido tan errante con esa idea, jamás había estado en el desierto. No tenía ningún conocimiento acerca del área. Pensó que la próxima vez hubiese sido mejor haber investigado, así como su hermano lo hacía.
Dirigió su mirada hacia el sol, ese día estaba ardiente, y por un momento deseó estar en la ciudad, pero no podía, tenía que encontrar primero a sus hermanos. No sabía nada de ellos por varios años, y pensó en estar lista para buscarlos, había evidentes pruebas que indicaban que estaban en peligro.
Siguió caminando, sin saber a donde, sólo buscaba algún oasis, pero no había rastro de uno. Scarlett no se rindió, y cuando ya sintió que habían pasado horas caminando oyó ruidos a lo lejos.
Siguiendo el ruido descubrió que venían de una zona llena de rocas, sigilosamente se acercó hacia una que era lo bastante grande para esconderse sin que nadie la viera. El ruido que había escuchado anteriormente era de metal contra metal, como si alguien estuviese afilando cuchillos, y no era solamente una persona, eran varios.
Tratando de enfocar su vista vio a lo lejos varias personas peleando, había hombres vestidos de negro y mujeres vestidas de blanco, y todos estaban armados. A Scarlett le sorprendió que aún no hubiera sangre derramada, toda su vida había visto varios tipos de lucha pero todavía no sabia distinguirlas, supuso que se trataba del kendo, ya que los hombres sostenían katanas. Observó como todos se movían rápidamente, como esquivaban los golpes con ligereza y como movían sus armas tan libremente, como si no se tratara de metal y sólo estuvieran agitando plumas. Pudo notar que las mujeres estaban dentro de un círculo lo bastante grande como para que entren al menos un número considerable de personas, mientras que los hombres estaban andaban libres, aunque vio que no podían entrar al círculo. Analizando la situación que presenciaba, Scarlett pensó que sería mejor alejarse, ya que todo resultaba dudoso. Estaba parándose, cuando sintió algo que se aproximaba, lo mejor era irse cuanto antes pero fue demasiado tarde, dándose la vuelta vio como un joven la apuntaba con el filoso metal de su katana.
Él la miró fijamente mientras esperaba que llegaran los demás, aún con el arma tocando su frágil cuello.
Un se acercó hacia los dos, la joven pensó que se trataba del que tenía mayor autoridad ya que era más mayor y no llevaba la misma ropa que los demás, estaba vestido de azul oscuro con joyas doradas en su cuello. El hombre tenía rasgos asiáticos, pequeños ojos achinados , su cara era ancha y redonda , con unas gruesas cejas con algunas canas. El hombre le hizo un gesto al joven para que bajara su arma, pero aún así ninguno bajó la guardia. El mayor habló en otro idioma dirigiéndose hacia Scarlett, pero al darse cuenta de que ésta no entendía le habló al joven. Luego de unos minutos, el chico habló.
—¿Puedes entender el inglés?—preguntó serio, Scarlett asintió, y dijo—Mi señor quiere saber quién eres y qué haces por aquí.
Scarlett creyó que no podía confíar en ellos para contarles toda la historia, prefirió evitar algunas partes, no quería arriesgarse, estaba sola y un tanto perdida... despúes de todo sólo podía confíar en ella misma.
—Estoy buscando a mis hermanos— contestó, sin revelar su identidad, sabía que su apellido era bastante conocido y podría entrar en grave peligro. El líder nuevamente habló para que el chico tradujera.
—¿Por qué crees que estarían aquí? No hay más que desierto, la ciudad más cercana esta a millas—el chico sacó su katana de la saya apuntándola nuevamente—. Estás mintiendo.
Scarlett sentía como se aceleraba su corazón, pero optó por no demostrar emoción alguna. Las personas a su alrededor estaban desenvainando sus katanas, cuando el jefe levantó su brazo y todos se quedaron quietos.
—Estás en nuestro territorio, así que tendrás que decirnos quién eres, si no morirás.
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Scarlett se las ingenió para engañarlos, creando una identidad falsa que sorprendentemente, los Guerreros del Sur, creyeron. Ya no se preocupaba por morirse de sed en el ardiente desierto, pues lo guerreros tenían un campamento con alimentos y demasiada agua.
El jefe, Inari Zhao, la había dejado permanecer unos días con ellos, pero le puso advertencias por si intentaba algo sospechoso que perjudicara a su gente.
La joven Wick observó con demasiada atención a sus nuevos acompañantes, vio que siempre estaban armados, eran desconfiados e intimidantes, y las mujeres carecían de amabilidad y cuando no estaban combatiendo todos usaban ropa verde oscuro.
Había llegado la noche, y ya empezaban a encenderse las fogatas, el olor a comida rondaba por el aire y eso provocó movimientos en el estómago de Scarlett. Las personas empezaban a ponerse alrededor del brillante fuego y conversaban alegremente, parecían buenas personas, pero la joven aún no confiaba en ellos, se mantenía en guardia siempre atenta a los demás, preparada para cualquier ataque sorpresa.
La chica no podía negar que extrañaba a sus hermanos. No eran el tipo de familia normal y amorosa, siempre estuvieron en peligro gracias a la vida de su padre, John Wick. Siempre que trataba de buscar la paz aparecían nuevos enemigos, tratando de enfrentarlo para comprobar si realmente era tan bueno peleando como decían, todos sabían que Baba Yaga era el mejor asesino, todos sabían que había que temerle, pero siempre había uno que otro idiota que no creía en eso. El pobre John no tuvo más remedio que separarse de sus hijos, para que ellos no corrieran peligro, pero aún así el destino los llevó al inframundo criminal. Habían pasado cinco años desde su separación, y Scarlett desde entonces se crió sola ya que al mismo tiempo sus hermanos también se marcharon.
Se quedó mirando desde lejos las llamas bailarinas de la fogata, si hay algo que la dejaba pensativa era el fuego, le gustaba mirarlo porque podía pensar en paz, sin distraerla de todo lo demás. Tenía que crear un nuevo plan, por si se veía afectado el anterior en un futuro, lo primero era hallar a un conocido de su hermano mayor, ese amigo tenía demasiados contactos y podía saber donde se hallaba el mayor de los Wick, aún recordaba aquella vez que llegó a su casa un amigo enviado por su hermano, logró que no lo secuestraran, él había dicho que estaba en peligro . La chica tenía miedo de llegar muy tarde y que ya estén todos muertos.
Estaba tan consumida en sus pensamientos que no notó que alguien se acercaba a ella, y se sobresaltó, era el chico de antes, el que la había encontrado, llevaba un plato con comida dentro, Scarlett no pudo distinguir qué era, no tenía demasiado conocimiento en gastronomía de otros lados.
—El jefe me envió para darte esto—pero luego de ver la cara de desconfianza, agregó—. No tiene nada malo, si quisiéramos matarte ya lo hubiésemos hecho, ¿no crees?
Si no hubiese sido por el hambre Scarlet habría rechazado la comida, pero en cambio agarró la comida y empezó a comer. El chico se sentó en el suelo a su lado, mirándola de forma inexpresiva.
—¿Por qué sigues aquí? hace un momento quisiste matarme. Se ve que no confías en mí.
—¿Por qué confiaría en alguien que acabo de conocer?—dijo el muchacho, suavizando un poco su rostro—Como sea... Puedes decirme Dalai.
—Mucho gusto—dijo Scarlett lentamente—,Dalai.
Ambos se quedaron viendo hasta que una mujer gritó llamando la atención de ambos, llamaba a Dalai, para que se reuniera con ellos, el joven quiso invitar a Scarlett pero ella se negó, siempre le había gustado estar sola... Así fue siempre.
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—Tenemos que estar atentos, ella puede ser espía de Tang , y podría informarle de nosotros a él, no podemos dejar que eso pase —dijo Fu, el segundo al mando.
—Señor, ¿que opina usted de esto?
—Nosotros somos fuertes, cualquiera podría derribarla. No tendríamos que preocuparnos por ella, hay cosas más importantes—dijo Zhao, mirando la reacción de los demás.
Todos estuvieron de acuerdo con el líder, no había de qué preocuparse. Por ahora sólo importaba que no se toparan con el enemigo, lo habían estado evitando durante años , pero hace unos meses habían empezado a desaparecer Guerreros y se sospechaba que era por el viejo adversario. Zhao no podía aceptarlo pero muy en el fondo sabía que se acercaba el final de su gente, lo había estado evitando por años pero era inevitable, el final de los Guerreros del Sur se aproximaba...
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Dalai, tú te encargarás de la chica.