Chapter 1
La luna llena iluminaba el campamento mientras él lo atravesaba a paso acelerado con su larga cabellera ondulándose al viento.
Llegó a su destino, la ultima tienda retirada de la del resto de los soldados y Samuráis. No tuvo que anunciarse, sabía que él lo esperaba.
De espaldas a él con su larga cabellera suelta hasta la cintura y cubierto con un kimono blanco de seda lo esperaba mientras examinaba el filo de su espada a la luz de la lámpara de aceite frente a él.
Debía estar lista para la batalla de mañana, al igual que él estaba listo para la que se desarrollaría entre él y el hombre que lo miraba con esos profundos ojos negros como el alquitrán y que lo examinaban con deseo.
Dejando a un lado su valiosa arma, se dirigió hacia el futón dónde dormía.
De espaldas a él se despojó de sus ropas exhibiendo su desnudez total, sabía lo que a él le encantaba contemplar los tatuajes en su hermoso cuerpo, en especial las lunas en su espalda las cuales siempre se encargaba de besar una por una con exquisita calma.
— Jamás me cansaré de verte desnudo — dijo el contrario acercándose a él rodeándolo por la cintura con sus fuertes brazos, y haciendo su suave cabellera a un lado comenzó a repartir besos en sus omóplatos, hombro y cuello.
— Y yo no me cansaré de que lo hagas — dijo girando el rostro y ofreciéndole su boca esponjosa y seductora.
El contrario lo sujetó por el cuello mientras lo besaba con anhelo.
— Te amo tanto Jimin.
— Yo también Jungkook.
— No quiero que...
— Shss... Solo hazme el amor sí, no hablemos de nada más por el momento.
Jungkook asintió desanudándose de inmediato.
Arrodillándose uno frente al otro se besaron con calma mientras se acariciaba uno al otro sus pollas firmes y sensibles.
— Acuéstate — dijo Jimin — quiero montarte.
— ¡Santo cielo!... Eso es tan sexy siempre.
— Se lo que te gusta — dijo mordiendo su labio inferior y empujando su pecho con ambas manos para que se acostara.
Tomando el frasco con el aceite de Áloe vera que se ocupaba pare el cuidado y reparación de la piel, Jimin tomó un poco en su mano para llevarlo a su trasero y comenzar a prepararse mientras se acomodaba a horcajadas sobre el cuerpo contrario.
Su cabello largo caía hacia el frente acariciando el pecho y rostro de Jungkook quien lo tomó con una mano apreciado su sedosidad.
— Eres tan hermoso — dijo contemplado los ojos rasgados y sensuales cerrarse mientras esa boca pecaminosa se abría ante la intromisión de sus dedos para dilatarse. — ¿Necesitas ayuda? — preguntó tomando la polla firme de Jimin que descansaba sobre su vientre, para comenzar a masturbarla.
— Sí... Eso que estás haciendo es suficiente para correrme — respondió comenzando a moverse para lograr más fricción.
— No, hasta que esté dentro de ti.
— Pues hagámoslo de una vez — respondió Jimin sacando los dedos de su interior y sosteniendo la gruesa polla mientras elevaba sus caderas, acomodó la hinchada cabeza del falo en su entrada y se dejó caer lentamente tragándose centímetro a centímetro.
Su espalda curvándose, su cuello estirado, la forma en la que su boca de abría en un gemido silencioso, parte de su largo cabello cayendo sobre su pecho y tapando sus pezones de forma sugestiva y con sensualidad; una obra de arte ante los ojos del pelinegro que con ambas manos en la diminuta cintura comenzaba a balancearlo sobre él.
Cualquiera que viera ese frágil y sensual cuerpo sobre él no se imaginaria que fuese un asesino adiestrado y ágil, un Samurái... Un rōnin reivindicado de nuevo.
— Te amo tanto amor mío — dijo Jungkook atrayéndolo a su boca, besándolo con anhelo y apretándolo contra su cuerpo queriendo fundirlo en él y llevarlo dentro para siempre — mi corazón estaba vacío hasta que llegaste tú, no quiero perderte, no puedo vivir sin ti.
— Yo tampoco podría vivir sin ti alma mía — dijo la esponjosa boca sobre los labios contrarios — te amo, te amo infinitamente — declaró con calma antes de que los movimientos de ambos se volvieran erráticos y salvajes.
Se corrieron casi al mismo tiempo, y se quedaron abrazados por lo que pareció una eternidad y a la vez un suspiro.
— No vayas a la batalla, no necesitas hacerlo.
— Debo proteger a mi rey — respondió Jimin con una triste sonrisa, ese es mi trabajo, para eso fui llamado y sacado de la vergüenza; volví a ser un Samurái gracias a eso, volví a tener honor. La seguridad del rey es mi prioridad.
— Qué importa el honor — exclamó Jungkook, el agarre firme de su mano sobre la cintura de Jimin — tu vida es mas importante, tu amor es más importante... no quiero perderte. No vale la pena morir por eso.
Levantando el rostro, Jimin lo miró con ternura antes de decir:
— Hay algo que aun no has entendido Jungkook. Aunque no fueras el rey.
Yo daría mi vida por ti...
Hace un tiempo al ver la imagen de la portada les prometí que haría un historia de Samuráis, así que aquí se las traigo.
Gracias por acompañarme de nuevo.
Les mando todo mi love 😘 y nos leemos pronto 🤟🏻