♡| Único Capítulo. |♡
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Parecía ser un día como cualquier otro, aunque desde que se había convertido en cazador sus días no eran del todo normales, ni siquiera lo eran antes de eso.
—¡Iguro-san!— exclamó la dulce voz de su compañera quién se aproximaba a él, corriendo.
—Kanroji— dijo éste mientras se volteaba a verle.
—¿Te diriges a la finca de Kocho-chan?— preguntó con aquella sonrisa entusiasta que tanto le encantaba.
El pelinegro asintió ante la pregunta, aún más entusiasmada aquella pelirrosa, quién era Mitsuri Kanroji la pilar del amor. Comenzó a contarle que ella también se dirigía hacia la finca de la Kocho, por el entrenamiento que ambas tenían.
Iguro la escuchaba atentamente, le encantaba escuchar su melodiosa voz y ni hablar de aquella sonrisa tan entusiasta. Sin duda, Mitsuri era la chica con la que deseaba pasar el resto de su vida.
Lamentablemente para ellos, ser cazadores de demonios nunca les permitiría tener las comodidades de un cálido hogar y una bella familia.
—¡Buenos días Kanao-chan!— exclamó la pelirrosa mientras se acercaba a una callada pelinegra.
Kanao Tsuyuri, una cazadora de demonios de un rango medio-superior. Aquella chica había sido adoptada por Kanae y Shinobu Kocho años atrás, ahora era su aprendiz y la que tomaría el lugar de la Kocho como pilar cuando ella se retirará o falleciera.
—Kanroji-sama— le miró aquella chica con una leve sonrisa en su rostro.
Mitsuri se sonrojó ante sus palabras, podrían ser muy poco para muchas personas; pero para ella era todo un halago, aún más sabiendo que la Tsuyuri no era muy expresiva.
—Shinobu-sama está ocupada. Acaban de llegar algunos pacientes— habló otra pelinegra de ojos azules cual mar.
Aoi Kanzaki, había sido rescatada por las hermanas Kocho cuando era niña. Sus padres habían sido devorados por un demonio frente a sus ojos, cuando la Kocho le salvó ella decidió quedarse con la pilar y ayudarle en lo que pudiese como muestra de gratitud al haberla salvado de su trágico destino.
—¡Oh! ¿Enserió? ¿Es grave? ¿Cómo se encuentran los pacientes?— preguntó preocupada la pilar del amor.
—Ellos están bien, no sufrieron muchas heridas, pero uno de ellos fue envenenado así que estará en reposo por algún tiempo antes de volver a sus deberes como cazador— respondió.
Mitsuri sonrió aliviada.
—Bueno, será mejor que regrese después. A si Shinobu-chan podrá terminar con su labor y rescatar a esos chicos— agregó sonriente la pelirrosa —¡Nos vemos Kanao-chan, Aoi-chan!— exclamó mientras se alejaba junto a su compañero.
Ambos cazadores de alto rango caminaba por las calles de la sede en un cómodo silencio, Mitsuri saludaba algunos habitantes que se cruzaban por su camino, mientras Obanai se encontraba mirando al cielo oscurecerse. No era de las personas que conversaban demasiado, tampoco era expresivo.
Eso ya toda la sede lo sabía, por eso se sorprendían al verlo sonreí o ser amable con la pilar del amor.
Él y ella eran tan distintos que les sorprendía verlos juntos.
—¡Iguro-san! ¡Iguro-san!— llamó emocionada la pelirrosa —¡Miré los fuegos artificiales!— sonrió mirando al cielo el cual ya se encontraba repleto de estrellas.
El pelinegro sonrió ante la emoción de su compañera, sin duda era una de sus cosas favoritas. Jamás se cansaría de esos ojos verdes con el brillo de emoción cruzando por ellos, tampoco de esa sonrisa tan entusiasta que tenía.
Ahora todo estaba tan claro, estaba enamorado de su compañera pilar.
—¡Guau! ¡Son hermosos!— exclamó más emocionada que nunca.
—Kanroji— llamó éste.
Pero su voz era apenas audible ante las explosiones de los fuegos artificiales en el cielo, si deseaba llamar su atención tenía que hablar más alto.
—¡Kanroji!— elevó su voz, haciendo que la pelirrosa despegará sus ojos del cielo y lo mirará a él.
—¿Pasa algo Iguro-san?— preguntó acercándose a él para que le escuchará —¡Apenas y puedo escucharte!— exclamó.
Estaba apunto de decirlo. Pero tal parece que el destino no estaba de su lado, pues Kyojuro Rengoku y Uzui Tengen dos de sus compañeros llegaron al lugar.
—¡Kanroji! ¡Iguro! ¡Qué gusto verlos!— exclamó el rubio con ese entusiasmo que siempre tenía.
—¡Lo mismo digo Rengoku-san!— sonrió emocionada Mitsuri —¡Para ti también Tengen-san!— miró al peliblanco no quién sonrió con extravagancia.
—¿Qué hacen aquí?— preguntó Uzui mientras miraba al pelinegro a lado de Kanroji.
—Veníamos de la finca de Kocho, y nos detuvimos a ver los fuegos artificiales— respondió el pelinegro de la boca vendada con seriedad, mientras su serpiente Kaburamaru recién despertaba de su pequeña siesta.
—¡Oh ya veo! En ese caso deberíamos regresar a nuestras fincas. Ya esta anocheciendo, además de que mañana tenemos una reunión con Oyakata-sama— agregó Rengoku mientras continuaba su camino a lado de su mejor amigo.
—¡Así lo haremos Rengoku-san!— exclamó sonriente la pelirrosa —¡Nos vemos mañana!— agregó despidiéndose de sus compañeros.
La emoción y el entusiasmo era algo muy común en aquellos dos pilares, tanto Mitsuri como Kyojuro siempre habían sido muy positivos a pesar de estar en un trabajo un tanto pesado. Los demonios cometían actos atroces, devorando a los inocentes para hacerse fuertes, ellos eran los encargados de matarlos y de proteger a las personas.
Cuando volvieron a estar solos, se mantuvieron en ese cómodo silencio de antes, caminando a sus fincas. En el momento en el que tenían que tomar caminos diferentes se detuvieron mirándose a los ojos.
El pelinegro dudo. ¿Sería apropiado decirle aquellos sentimientos que recién había aceptado?
—Kanroji— le llamó antes de que la pelirrosa se fuera.
Mitsuri le miró atentamente, le llenaba de curiosidad saber que era eso que Obanai Iguro, el pilar de la serpiente; quería decirle desde hace rato.
Obanai dudo. No estaba del todo seguro. ¿Enserió lo haría?
—Me gustas— declaró mientras desviaba la mirada.
La pelirrosa se quedó atónita al escuchar aquellas palabras. Iguro estaba apunto de irse, el silencio de aquella pilar le causaba una sensación extraña. ¿Decepción? ¿Tristeza? ¿Quizá era frustración?
No lo sabía con exactitud.
—Iguro-san— habló la chica haciendo que el pelinegro se sintiera incómodo.
Oh no, aquí venía. ¿Lo iba a rechazar?
—¡Tu también me gustas!— exclamó sonrojada.
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—¡Craw, craw! ¡Reunión de pilares!— exclamó su cuervo Kasugai el cual entraba por la ventana de su habitación.
Mitsuri se levantó del futón confundida y decepcionada, ¿todo había sido un sueño?
Con un pesado suspiró se comenzó arreglar para la reunión, se sentía mal por aquel sueño realista que había tenido con su compañero pilar.
—¿Por qué no me amas Iguro-san?— se preguntó mirándose al espejo.
Sin más tomó su katana y salió de su finca para caminar hacia la de su patrón.
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Me encantó, que mal que solo fue un sueño jsjsj