I
¿Cuantas veces me han rechazado? Pues...muchas
¿Cuantas veces me han usado?... demasiadas
¿Y mi corazón?...como un plato roto.
Todas las personas que he amado me lastimaron. Nunca logré que mi vida sea alegre, al contrario siempre fue triste y dolorosa.
La primera persona en irse de mi vida fue mi papá. Un día discutió con mi madre y simplemente se fue. No contó con el corazón frágil de una niña de 7 años que esperaba su amor.
Empecé el secundario. mi primer crush. le escribi una carta como toda puberta de 13 expresandole mi amor hacia el. ¿que creen que paso? pues si...un rechazo.
No decaí y volvi a intentar con otra persona a los 16. No solo me rechazo. se burlo de mi porque ¿quien puede amar a una gorda no?
Sentía inseguridad conmigo, y, con mucha razón, ver este cuerpo asqueroso que yo misma cree...
Mi mamá dice que no estoy gorda, que solo es una etapa pero ¿Etapa de que?. ya tengo dieciocho años, creo que no hay otra etapa. ojala hubiera otra etapa, ojala todo fuera distinto. ojala yo fuese distinta.
este es mi ultimo año en la secundaria. no se que voy a estudiar y tampoco me interesa. lo unico que quiero es ser feliz y curar todo el dolor que tengo en mi. Y eso solo lo logro siendo delgada, cosa que es imposible
Aun en el desayuno me sigo autodestruyendo con el ataque de ayer. Siempre es lo mismo y en el mismo orden. Entro a Instagram, veo a las chicas de mi edad y entro en esto.
En media hora van a volver los insultos y molestias. El verano es demasiado corto para mi. Y a la vez muy doloroso
Entro al colegio y lo raro de todo es que no se ve a Paul cerca. Es raro que no venga a gritarme como usualmente hace.
Los pasillos están igual de vacíos que la entrada. Todo me parece extraño hasta que entro al aula. Me bañaron en pegamento y me tiraron hocicos de chancho y también colitas retorcidas de goma Eva.
- Bienvenida a clase, cerdito- dijo Paul
Mis ojos ardían de querer llorar. El nudo en mi garganta era como alambre de púas. Salí corriendo con lágrimas resbalando por mis mejillas.
En el camino hacia el lavabo choque con alguien. No sé quién pero entré en el baño tratando de limpiar mi ropa arruinada y mi pelo que seguramente habría que cortar.
-¿Estas bien?-esa voz me saco de mi órbita- te choque en el pasillo y note que llorabas, quería saber si necesitas algo
-Estoy bien- dije tratando de oírme segura pero fue lo contrario- estoy bien- repeti nuevamente
-Pues no te creo, vi que algo te pasaba. Entiendo que no quieras decirme, no me conoces. claro está. Pero sé que no te sientes bien así que me quedaré aquí hasta que salgas- su voz sonaba decidida- es para asegurarme de que estés bien
Pasaron al rededor de media hora. Pensé que se había ido pero no. Todo lo contrario, seguía sentado al lado de la puerta esperando.
Cuando me vio se reincorporó. Pude verlo. Y a decir verdad era muy lindo pero no era el momento de pensar en eso. Me miraba con tristeza.
- ¿Q-que te pasó?- pregunto boquiabierto al ver las manchas de pegamento ya seco
-Nada- intente sonar firme y no lo logré
- No me puedes decir que no te pasó nada, yo mismo vi que saliste llorando de tu aula y...estas...así- hice mi mayor esfuerzo para no llorar y casi lo logro hasta que me volvió a hablar- Escucha, tu no me conoces y yo no te conozco pero sé que a ti te ha pasado algo y no quieres contarme. No importa. Si necesitas compañía o un hombro para llorar aquí está el mío.
Quise abrazarlo en ese mismo instante pero me gano de ante mano. No nos conocíamos y eso hacia que el abrazo sea incómodo, aunque tampoco ayudaba el pegamento seco y la goma eva.
Después de eso sonó la campana para la siguiente clase. Pedí que me retiraran, no me sentía bien y toda yo estaba arruinada, en todo sentido.
Como había previsto, me tuvieron que cortar el pelo que me llegaba más allá de mi trasero. Fue mucho lo que cortaron. Mi pelo quedo hasta poco más de mis hombros, me quedaba muy mal, pero todos decían lo contrario
No supe nada más del chico de esta mañana y tampoco quería hacerlo. Era humillante. Me había visto tan vulnerable y ridícula.
Creo que eso es lo que me define, la ridiculez.
Esta vez se habían ido al extremo. No paraba de verme al espejo y siempre llegaba a la misma conclusión.
Estoy deforme








