GUARDIAN

Summary

Park Jimin es un alborotador reconocido. Ha pasado la mayor parte de su vida haciendo lo que su hermano Wonsik quería.

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Complete
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11
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5.0 6 reviews
Age Rating
18+

UNO

—¿Qué estás haciendo, Jimin?


Jimin giró desde dónde estaba viendo la recepción de la boda al otro lado del campo. El miedo lo llenó cuando notó a Jeon Jungkook junto a él. Tanto como quería tomar al sexy y alto hombre, Jimin sabía que su culo estaba en problemas, grandes problemas.


—No estaba haciendo nada, lo juro —dijo Jimin rápidamente mientras empezaba a dirigirse al bosque. Había estado en el borde del bosque tras un gran árbol—. Sólo quería ver. No estaba causando ningún problema.


—Estás en propiedad privada, Jimin.


—Me iré. —Jimin continuó retrocediendo, pero no se estaba alejando mucho de Jungkook. El hombre daba un paso adelante por cada paso que Jimin daba hacia atrás.—Juro que no estaba causando ningún problema, Jungkook. Sólo quería ver la boda.


—No fuiste invitado, Jimin.


Jimin tragó. En su mente, sabía que nunca sería invitado a ninguna de las celebraciones de los Jeon, pero en su corazón, anhelaba ir a ellas. La familia Jeon era conocida por estar unida, cada miembro se preocupaba por los otros de algún modo. Esa conexión entre ellos fascinaba a Jimin.


—¿Por qué estás aquí, Jimin?


Instantáneamente escondió la pequeña foto desteñida que sostenía en su mano tras la espalda. Su estómago empezó a revolverse cuando Jungkook se acercó más a él, con una peculiar expresión en su rostro que Jimin no podía descifrar.


A parte de cómo funcionaba la familia Jeon, Jimin estaba más intrigado por Jungkook. Era el tercer hermano de cinco, el hijo del medio por decirlo de alguna forma. Jimin empezó a tener extraños sentimientos por el hombre cuando tenía dieciséis años.


En esos cinco años, esa fascinación no se había marchitado. Sólo se había vuelto más fuerte. Jungkook dominaba cada una de las fantasías de Jimin. Nunca había conocido a otro hombre que lo atrajera como Jungkook. A veces se preguntaba si alguna vez lo encontraría.


Jungkook de repente se colocó delante de él. Jimin se encogió cuando extendió la mano para coger la foto sostenida tras su espalda. Se retorció para alejarse, para ocultarle a Jungkook la foto. Quedaría humillado si Jungkook descubría que tenía una foto suya, aunque estuviera tan desteñida y gastada.


—Por favor, es mía —lloriqueó cuando Jungkook la agarró y tiró— . ¡Es mía!.


No era lo bastante fuerte para evitar que Jungkook le quitara algo. La foto no era una excepción. El hombre lo superaba al menos por medio pie de altura y cien libras. Jungkook también era grueso y musculoso para la delgadez y el desgarbado de Jimin. No tuvo oportunidad.


Gruñó cuando Jungkook le arrancó la foto de su mano. Su humillación empezó en el momento en que Jungkook miró la foto y luego le arqueó una ceja. Y algo en el rostro de Jungkook le dijo que nunca acabaría.


Jeon Jungkook tenía munición para usar contra él, y al hombre no le importaría usarla para conseguir lo que quería. —¿Por qué tienes una foto mía, Jimin?


Jimin se encogió, negándose a encontrarse con la curiosa mirada de Jungkook. Sabía lo que vería si lo hacía, y no pensó que pudiera aguantarlo, no ahora. Jimin sabía el tipo de reputación que tenía. Era considerado un alborotador. Y de un modo, lo era. Aprendió a una temprana edad a hacer lo que su hermano le decía. Wonsik, le decía lo que hacer o se enfrentaría a las consecuencias. Eso significaba que había entrado en muchas peleas, roto algunas leyes, y se había convertido en alguien que sabía que nunca le gustaría a jungkook. A nadie de la familia Jeon.


El aire en los pulmones de Jimin se quedó atrapado en algún lugar en medio de la respiración cuando Jungkook de repente dio un paso adelante y lo presionó contra el árbol tras él. Jimin podía sentir la dura corteza enterrándose en su piel a través de su fina camisa. Sabía que si Jungkook empujaba, tendría arañazos en su espalda.


Jungkook sólo parecía inclinarse sobre él, sin empujar demasiado fuerte pero lo bastante para que Jimin no pudiera alejarse. Jimin giró su cabeza a un lado cuando Jungkook se inclinó más cerca de él. Tragó duro cuando sintió el cálido aliento de Jungkook en su mejilla.


—Creía que te había hecho una pregunta, jimin —dijo suavemente— . ¿Por qué tienes una foto mía? Y no me mientas, jimin. Lo sabré si lo haces.


—La encontré —jimin dijo rápidamente. Era la verdad. Había encontrado la pequeña foto. Por supuesto, la había encontrado dentro de la guantera del coche de la señora Jeon, al cual Wonsik le había ordenado buscar dinero o algo que pudiera vender.


Las rodillas de Jimin casi se le doblaron cuando encontró la pequeña foto de Jungkook, el personaje principal de todos sus sueños. Había sido tomada hacía sólo un par de años en el porche delantero de los Jeon.


Jungkook había estado vestido con botas de cowboy y jeans apretados, su pecho desnudo mientras trabajaba en la barandilla del porche. Alguien obviamente había dicho algo gracioso porque la cabeza de Jungkook estaba hacia atrás mientras reía. El sol de la tarde había estado brillando, iluminando el rostro de Jungkook. Incluso aunque Jimin perdiera la foto, la había mirado tantas veces que la imagen estaba grabada a fuego en sus recuerdos.


—La robaste —murmuró Jungkook.


Jimin se estremeció. Jungkook estaba demasiado cerca. Podía oler al hombre, oler su rica y masculina esencia, y lo estaba volviendo loco. Sabía que se suponía que no tenía que tener esos sentimientos por un hombre. Sólo lo meterían en problemas. Parecía que Jimin no podía detenerlos.


—Ahora, me pregunto porque robarías una foto mía, jimin.


Jimin apretó sus labios y cerró sus ojos. Sabía por experiencia que mantenerse callado era su mejor curso de acción. Hablar sólo lo metía en problemas. Si sólo pudiera mantener su boca cerrada, Jungkook lo torturaría de la forma que escogiera, luego se cansaría del juego y lo dejaría solo.


—No me estás contestando, jimin.


El momento en que Jimin sintió la cálida lengua de Jungkook pasar por la sensible piel de su garganta, empezó a estremecerse, a callar los gemidos de su boca. Jungkook colocó sus piernas entre sus gruesos muslos. Luego empezó a empujar y arañar.


Jimin gimoteó cuando sus muñecas fueron atrapadas y sostenidas detrás de su espalda. Quería gritar por la injusticia de todo. Jungkook sólo había usado una mano para sostener las suyas. La otra la usaba para agarrar la mandíbula de Jimin, forzándolo a mirar hacia arriba. Jimin mantuvo sus ojos cerrados. No podía mirar.


—Te gusto, ¿no, jimin? —se estremeció cuando sintió la lengua de Jungkook por su piel de nuevo.


—El pequeño Park Jimin está colado por mí. —Gimoteó por la risita baja que retumbó a través del pecho de Jungkook. Su humillación era completa. Jeon Jungkook ahora sabía lo que sentía Jimin. Sabía que a partir de ese día, Jungkook usaría ese conocimiento contra él. No importaba lo que Jimin hiciera, no importaba cuanto suplicara, Jungkook ahora tenía la habilidad de destruirlo.


—Bueno, ¿no es este un interesante giro en el curso de los acontecimientos? —apretó sus ojos más fuerte, esperando que las lágrimas que podía sentir formándose no cayeran por sus mejillas.


Si sólo pudiera aguantar esa parte de sí mismo entonces sería capaz de sobrevivir a los siguientes minutos. No podía dejar que Jungkook tuviera eso de él.


—No estoy colado por ti —dijo mientras abría sus ojos para mirar a Jungkook. Intentó poner cada sentimiento odioso, cada enfado y rabia en sus ojos. No lo hizo bien. Y Jungkook sólo rió.


—Sólo consideremos eso, ¿vale?


La bravuconería de Jimin se fue al instante cuando Jungkook juntó sus bocas. Nunca había sido besado antes, pero lo había imaginado muchísimas veces. Ninguna de esas fantasías se habían acercado a cómo se sentía ser besado por jungkook.


Jimin gimió y se empujó contra él. Podía sentir cada grueso y vigoroso músculo, cada hueco y curva del cuerpo de Jungkook. Y todo ello se sentía glorioso para Jimin. Tiró de sus manos hasta que Jungkook las soltó y agarró la camisa del hombre, acercándose más.


Sintió las manos de Jungkook ahuecando su culo, alzándolo hasta que sus duras pollas se presionaron juntas. Gimió y subió sus piernas, envolviéndolas alrededor de la cintura de Jungkook. La dura corteza se presionó en su espalda, arañando contra su piel. A Jimin no le importó. Estaba justo donde había fantaseado estar durante años.


Jungkook empujó más duro contra él, sus pollas acariciándose juntas a través de sus jeans. Incluso el contacto más breve era bastante para hacer que Jimin anhelara más. Su cabeza cayó para atrás cuando Jungkook soltó sus labios y empezó a besar la línea de su mandíbula hacia su garganta.


Los dientes de Jungkook se agarraron a su garganta. Jimin se tensó y gimió, saturando la parte delantera de sus jeans con su inesperada liberación. Se sentía tan alto que nada podía tocarlo. Sólo sentía la respiración de Jungkook en su cuello, las manos del hombre en su piel. Nada más importaba.


—Joder, eres un pequeño pedazo caliente, ¿no, jimin? —Jungkook masculló contra la garganta de Jimin.


Su sangre fue de alarmantemente caliente y necesitada a frío hielo en el segundo en que registró las palabras de Jungkook en su cerebro. Casi se ahoga con el gemido que intentó tragar cuando empujó el cuerpo de Jungkook y bajó sus pies al suelo.


Jungkook sólo estaba jugando con él. Jungkook no podía sentir la tierra moviéndose. No se había corrido en sus pantalones. No se había sentido en ese único momento como si alguien lo hubiera amado sólo un momento. Para jungkook, todo había sido un juego de humillación.


Lágrimas llenaron sus ojos, y esta vez, no fue capaz de evitar que cayeran por sus mejillas. Jungkook había tomado lo único bueno de la vida de jimin y había hecho de ello algo barato y sucio. No estaba seguro de si alguna vez perdonaría a jungkook.


Debía haber algo en el rostro de jimin porque jungkook se veía confundido cuando sus brazos se apartaron. Sus cejas se juntaron en un profundo ceño. —¿Jimin?


—Te odio.


—¡Jimin!


Jimin agarró la foto de la mano de Jungkook y la rompió en dos, justo como jungkook había hecho con su corazón. La boca de Jungkook se cerró de golpe cuando su confusión se volvió enfado, pero a jimin no le importaba. En ese momento, verdaderamente odiaba a jungkook.


Se movió alrededor del tronco del árbol y empezó a retroceder. Sabía que si pudiera alejarse lo bastante de Jungkook, podría correr, y eso era algo que jimin sabía hacer muy bien. Era una cosa por las que estaba contento de ser tan pequeño. Podía correr muy rápido.


—Jimin, hablemos de esto —Jungkook dijo, su mano extendida ante él.


Jimin sacudió su cabeza y continuó retrocediendo. No había nada que jungkook pudiera decir que mejorara esto. Ya lo había dicho todo. Jimin sabía exactamente lo que el hombre pensaba de él. —Jimin, vamos, no quería decir eso.


Y quizá eso era lo que más entristecía a jimin. Jungkook no había querido nada de eso. Jungkook había sacudido el mundo de jimin, y no había significado nada para él. Jimin siempre supo que sería de esa manera, pero una pequeña parte de él había tenido esperanza, hasta ahora.


Jimin le dio a jungkook una última larga mirada, sabiendo que en el momento en que dejara esa pequeña cueva de árboles, todo acabaría. No habría marcha atrás. Estaría dejando sus fantasías atrás como un trozo de basura en el suelo.


Los ojos de jimin miraron la fotografía rota en el suelo tras jungkook. El anhelo dentro de su cuerpo casi lo debilita por su intensidad. Una cosa tan pequeña, realmente un trozo de papel, y había sido todo el mundo de jimin. Y ahora se había ido.


Jimin miró a jungkook de nuevo, notando que en su distracción con la foto, jungkook se había acercado más. Dio otro paso atrás, luego se giró y corrió hacia los gruesos árboles. Sabía que a pesar del tamaño de Jungkook y su fuerza, el hombre no tenía oportunidad de mantenerse a su ritmo. Jimin había huido de gente más grande y más mala antes. Podría alejarse fácilmente de Jungkook.


El último sonido que escuchó antes de que los árboles lo rodearan era a jungkook gritando su nombre. Jimin casi tropieza cuando el sonido hizo eco por el bosque. Corrió más rápido para alejarse del sonido de Jungkook diciendo su nombre mientras se alejaba de él.


Corrió entre los árboles, agachado bajo las ramas, y saltó sobre troncos caídos. Corrió hasta que sus piernas dolieron y su corazón empujó en su pecho. Corrió hasta que supo que había dejado a jungkook detrás.


Finalmente llegando al límite del bosque desde el rancho de los Jeon, jimin disminuyo el ritmo hasta caminar. Podía ver las luces de la granja de su familia apagadas en la distancia e hizo una mueca, sabiendo que su hermano Wonsik estaba en casa. Su padre probablemente estaba en el pueblo.


Jimin cambió de dirección y se dirigió al pequeño arroyo que pasaba tras el establo. Necesitaba limpiarse antes de entrar en la casa. No sabía cuánto había estado bebiendo Wonsik, pero si su hermano olía a jungkook en él, estaba acabado. Wonsik podía ser despiadado cuando quería, y normalmente lo era, pero era peor cuando estaba borracho.


Wonsik odiaba a cada miembro de la familia Jeon con un profundo odio que bordeaba la obsesión. Jimin nunca lo había entendido, pero también había aprendido a no hacer preguntas sobre ello. Eso sólo le hacía daño. Incluso había aprendido a no hablar con los Jeon.


Jimin rodeó el establo y caminó hacia el arroyo. Se agachó y empezó a limpiarse las manos. El agua salpicada en su rostro alejó las lágrimas. Jimin sólo esperaba poder deshacerse de las otras evidencias tan fácilmente.


Acababa de empezar a desabrocharse los jeans para limpiar el semen en ellos cuando escuchó una cuerda golpear tras él. Jimin se congeló, el terror imposibilitando que las palabras pasaran por su garganta.


—Vi lo que hiciste, Jimin.


Jimin se encogió cuando escuchó el inconfundible sonido del látigo de su hermano desplegarse. Sabía lo que venía. Jimin giró tan rápido que aterrizó sobre su culo en la fría agua del arroyo. Podía ver el odio ardiendo en los ojos de su hermano, su brillo de locura.


Empezó a retroceder en el arroyo sobre sus manos y pies mientras Wonsik avanzaba hacia él, chasqueando el látigo en su mano. Extendió una mano delante de él como si el pequeño gesto pudiera alejar a Wonsik.


—No, Wonsik, no es lo que crees, lo juro.


—Te vi besar a Jeon Jungkook.


Los ojos de Jimin se ampliaron cuando Wonsik alzó el látigo en el aire.


—Wonsik, ¡no!..


—¡Jodido marica!..