El Chico de mis Sueños

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Una chica que no puede dormir, un misterio increible que puede terminar con su vida, un hombre extraño, pero atractivo que tiene un secreto oscuro ¿Podría salir bien o terminar matando a la pobre victima?

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18
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n/a
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18+

El Pacto

Los sueños no siempre son representaciones de cosas que nos pasaron en el día o cosas que deseamos con toda nuestra fuerza, también pueden tornarse en representaciones de nuestros miedos y emociones más negativas, recuerdos de cosas que hicimos de pequeños, e incluso algunos dicen que es donde puedes encontrar a personas que no conocíamos o que extrañamos, pero quizás hay mucho más de los que creemos, quizás pueden ser premoniciones del futuro, otros mundos o portales a otras dimensiones.

Azahara Dubois era una chica con sueños muy normales y corrientes, nada la perturbaba y casi nunca tenía pesadillas desde que había cumplido quince años, se enorgullecía de decir que llevaba dos años sin pesadillas, sus amigos se impresionaban de eso ya que a la chica le gustaban mucho las películas de terror y las veía en las noches antes de dormir. Ella nunca se imaginó que un simple deseo o acción cambiaria eso y que la llevaría a una cadena de vivencias aterradoras.

Este día ella se levantó como cualquier otro para ir a la escuela, en su institución no se permitían muchas cosas al ser de elite, era obligatorio usar uniformes, mantener una imagen limpia y un perfil bajo, no causar escándalos o cosas así, aunque ella siempre pensaba que al ser una escuela hecha solo para niños ricos los escándalos eran inevitables, no era un secreto que algunos se drogaban entre ellos el chico que le gustaba a ella, pero eso no la detendría este día a confesarle sus sentimientos a aquel rebelde.

Azahara no era para nada fea ni tonta, de hecho, todo lo contrario, ella era una chica muy inteligente, carismática y muchos la describían como la chica más guapa del colegio, sin embargo, a ella no le interesaban muchas cosas, entre ellas las fiestas y no porque se creyera mejor que sus amigos o porque fuera antipática, a ella le daban mucho miedo sus compañeros, no confiaba en ellos como para ir a una fiesta y convivir, temía que le ofrecieran bebidas alcohólicas y le pudiera pasar algo, pues tan solo el año pasado su mejor amiga había vivido de extorsión por un video sexual que un grupo de chicos había grabado de ella en una fiesta.

Con razones tan buenas para no ir a fiestas ella se sentía segura y más cómoda en su casa junto a su hermana menor Sorette y sus padres, y a pesar de tener amigas amables, ellas si encontraban gusto en ir a fiestas, por lo que siempre que había fiesta en la casa de alguien ella simplemente les decía que se diviertan y que no hagan locuras, al día siguiente le mostraban videos y fotos de la fiesta para reírse un poco de las cosas que le sucedían a sus compañeros bajo los efectos del alcohol.

Se puso el uniforme de la escuela, y se despidió de su familia para ir a su colegio, le gustaba ser puntual porque odiaba los castigos que la institución le daba a los alumnos impuntuales, por lo que casi iba corriendo, mientras sus compañeros llegaban en autos de lujo ella prefería ir caminando para poder ver las cosas raras que pasaban en las calles o simplemente pensar en cosas que le preocupaban, llegó al colegio y saludo a algunos de sus compañeros que ya estaban ahí, su mejor amigo Jung Kook Jeon, un estudiante de intercambio de Corea del sur, siempre estaba ahí cuando ella llegaba.

− ¿Cuándo llegara el día que yo esté en el colegio antes que tú joven Jeon? −saludó Azahara mirando a su amigo y sentándose al lado de él−, creo que tienes un reloj incorporado en el cerebro y por eso eres el primero.

−Algún día lo lograras Azahara, solo sal antes de tu casa, porque siempre llego diez minutos antes que tú −respondió el chico sonriendo−, hace poco tu amiga Isabelle se acercó a mí con una carta de amor y me la entregó.

−No es mi amiga, esa bruja jamás podría ser algo mío y más te vale no aceptar nada de ella −dijo Azahara molesta y viendo a su amigo−, quizás quiera una nueva víctima para quitarle la juventud y el tiempo −bromeó.

−Es una posibilidad, yo soy joven y muy inteligente, además de guapo según muchas −bromeó Jung Kook−, pero ella no es mi tipo, y se lo dije, a mí me gustan las chicas inteligentes y amables, ella siempre trata mal a todos los que ella cree que son inferiores a ella.

En eso él tenía mucha razón, Isabelle era clasista y muy cruel, disfrutaba de humillar a personas que tenían becas estudiantiles porque ella era hija de un importante empresario de Alemania, se decía que ella tenía una casa en cada país de Europa solo para poder quedarse unos días de vacaciones, aunque solo eran cosas que se decían, nadie la quería realmente, solo eran amigos de ella por miedo y porque hacía fiestas muy divertidas, y a pesar de odiar a todo el mundo Isabelle invitaba a sus fiestas a todos, incluso a aquellos que humillaba, aunque los que sufrían de su crueldad nunca se atrevían a aparecer en su casa por miedo a que fuese una trampa.

−Hay otra fiesta, Isabelle la está organizando y nos invitó a los dos esta vez −comentó Jung Kook entregándole una invitación a Azahara−, al parecer cree que si tú vas entonces yo iré, aunque tiene razón.

−Sabes que no me gustan las fiestas −respondió ella.

−Bueno eso no la va a detener, me dijo que hará hasta lo imposible por convencerte de ir −dijo el chico−, así que prepárate para la semana más molesta de tu vida.

No tardó mucho en tener la razón, pues solo al llegar la hora de descanso, cuando los alumnos salían a comer algo y tomar aire de las clases, Isabelle se acercó a los dos amigos y se sentó al lado de Azahara.

− ¿Qué tal chica inteligente? Supongo que el adorable de tu amigo te dio la invitación −dijo Isabelle.

−Sí me la dio, de verdad te agradezco que pensaras en mí, pero realmente no me gustan las fiestas −respondió Azahara lo más amable posible−, además en unos días tendremos exámenes, lo mejor es que estudies porque eres una de las que tiene peores notas.

−Precisamente por eso deberías venir a mi fiesta Azahara, porque nos espera una semana dura −recalcó Isabelle acercándose a Jung Kook−, solo esta vez, vengan a la fiesta, diviértanse como chicos normales y luego les prometo no molestarlos más en todo el año.

−Es una buena oferta Azahara, quizás no sea tan mala idea después de todo −dijo Jung Kook−, si te preocupa la seguridad, yo te cuidare en la fiesta y no me alejare de ti en toda la noche.

Eso pareció no gustarle a Isabelle pues su expresión cambió en ese momento, era obvio que le molestaba la amistad de los dos porque consideraba a Azahara una rival u obstáculo hacia Jung Kook, Azahara se dio cuenta de la molestia de la chica y una chispa malvada se asomó en forma de sonrisa.

−A mi fiesta irá el guapo André, sabemos que te gusta y que quieres decirle −comentó Isabelle con malicia− una confesión es mejor en un ambiente como una fiesta, en el curso o el colegio es aburrido, en la fiesta puedes bailar con él, besarlo y decirle lo que sientes.

− ¿André? −preguntó Jung Kook.

−Está bien, iré, pero por favor no le digas a nadie que ese idiota me gusta Isabelle −pidió Azahara avergonzada−, no puede saberlo nadie, no les gustara a mis padres.

Isabelle asintió con la cabeza y se alejó, no sin antes dejar una caricia en la cabeza de Jung Kook, quien aún miraba perplejo a Azahara, pues ella nunca le había confiado algo tan importante como quién era el chico que le gustaba, ella bajó la mirada para no ver a su amigo.

−Azahara ese idiota solo es un drogadicto y busca a las chicas para jugar −susurró Jung Kook irritado−, dime que no es cierto, ese tarado no puede gustarte.

−Sí lo sé, soy una tonta por fijarme en alguien que no tiene futuro−respondió Azahara−, pero no sé, cuando él está cerca algo me pasa, me siento muy atraída a él, pero a ti te gusta esa chica de cabello rojo.

−Eso es diferente Azahara, esa chica es amable y adora a los animales, además es responsable −objetó Jung Kook−, pero ella ya no me gusta, es mi amiga y eso, sin embargo, no tenemos nada en común y me gusta otra chica que es más perfecta −miró a Azahara con ojos brillantes.

−Bueno lo entiendo, es que ese chico es algo que nunca conocí, y al menos una vez quisiera que se fije en mí y me bese −Azahara nunca había besado a un chico.

Después de eso los días que vinieron se trataron solo de lo mucho que a todos les emocionaba ir a la fiesta antes de los exámenes y tener que estudiar por dos semanas en las que los padres no les darían permiso de salir, chicas hablaban de cómo vestirse o maquillarse, con qué chicos bailarían o a quién besarían antes de la media noche.

El día de la fiesta Azahara arreglo su cabello castaño y rizado en una coleta alta mostrando su cuello con una blusa roja que tenía un elegante escote en el pecho, y un pantalón negro, estaba esperando que Jung Kook llegara en el auto de su familia de intercambio, habían quedado de ir a la fiesta juntos ya que a Azahara le daba miedo estar sola, y Jung Kook no quería ser acosado por las chicas. Azahara siempre se reía cuando veía que las chicas perseguían a su mejor amigo, y es que ella admitía que su amigo coreano era muy guapo y tenía un buen cuerpo que seguro las chicas veían, aunque le molestaba el hecho de que esas chicas hablaban de perder la virginidad con él como una apuesta.

La bocina sonó afuera de la casa de Azahara y la sacó de sus pensamientos, ella se dirigió rápidamente a la puerta y se despidió de su familia, Jung Kook la miró sorprendido, ella siempre acostumbraba ponerse ropa muy suelta, o que la cubría por completo, pero esto era un verdadero cambio de look para ella, se veía sexy y muy segura de sí misma.

−Muy bien, te ves hermosa Azahara −dijo Jung Kook mientras ella se sentaba en el asiento del copiloto−, creo que nadie te va a reconocer en la fiesta.

−Oh cállate Kookie, solo es ropa un poco más escotada y ajustada de lo que acostumbro −respondió Azahara riendo−, mejor vámonos antes de que me arrepienta.

Cuando llegaron a la casa de Isabelle quedaron sorprendidos, pues era realmente hermosa y grande, para ser exactos era una mansión moderna, con jardín delantero y otro trasero que tenía la piscina, entraron y vieron que no había mucha iluminación más que una luz verde que estaba por todas partes, ambos se sentaron en un sillón y recibieron un vaso de ponche. Estuvieron juntos hasta que Azahara tuvo que buscar el baño y ahí Isabelle aprovechó su oportunidad, cuando Azahara volvió vio a su mejor amigo tratando de alejarse de Isabelle que trataba de besarlo, ella decidió que la detendría, pero en ese momento alguien la tomó de la mano y la jalo a otro lado de la fiesta.

− ¿A dónde te vas chica linda? −era la voz de André, el chico que ella quería ver−. No huyas cenicienta, no muerdo.

−Qué gracioso, pero no estoy huyendo, solo quiero ir con mi amigo −respondió ella tratando de buscar a Jung Kook con la mirada−, mejor voy con él.

−No, tu amigo se está entreteniendo bien con Isabelle la de faldas ligeras −dijo André sin soltar la mano de la chica, y cuando Azahara lo vio confundida él le señalo con la mirada hacia el frente−, ahí, es obvio que se divierte sin ti.

Azahara miro donde André le señaló y vio que Jung Kook ya no se resistía a la cercanía de Isabelle, todo lo contrario, ahora estaba besando apasionadamente a la chica, lo que hizo que Azahara sintiera una repentina punzada en el pecho, era molestia, y eso le nublo el juicio por un momento, dejando que André la guiara a la pista de baile. Ambos comenzaron a bailar muy pegados con el ritmo de la música que tenía una tonalidad muy sexy, hasta que ella ya no pudo seguir y le pidió algo de beber a su acompañante, el chico la guio a un grupo de chicos que servían bebidas de alcohol tanto suaves como las mezclas más raras y fuertes de todos los licores que había, ella se sentó un momento y les pidió una bebida para refrescarse, André les dijo a sus amigos que le dieran una especial para que se sienta mejor y le entregó el vaso.

−No puedo creer que Jung Kook estuviera besando a esa bruja −dijo Azahara dando un sorbo largo a su bebida de color rosa−, bueno es su vida, no me importa, hace calor.

−Si quieres podemos ir a tomar aire al balcón, el ambiente aquí está cargado −respondió André poniéndose de pie−, bella dama le pido que me acompañe.

Azahara ya no dijo nada más y siguió al chico al piso de arriba, allí había solo un pasillo y varias puertas, aunque André al ser amigo de Isabelle era obvio que sabía dónde estaba cada parte de la mansión de esta. André abrió una puerta y ambos entraron, él cerró la puerta con seguro y a ella los pensamientos ya no le llegaban claros, además de sentir que la temperatura de su cuerpo estaba subiendo demasiado y solo quería reír, en ese momento André se acercó a ella y la besó tiernamente, bajando por su cuello.

−Creo que esto no es correcto, mejor me voy antes de cometer una locura −dijo Azahara.

−Ambos sabemos que esto es lo que quieres hacer Azahara, yo te gusto y tú me gustas −susurró André mientras la empujaba hacia atrás−, solo deja que yo te guie, te gustara te lo prometo.

Azahara cayó en una cama y siguió con los besos, no sabía el por qué, pero de pronto la idea de tener sexo con André no era mala, lo deseaba más que nada en ese momento, y él estaba encima de ella quitando la blusa roja de Azahara, ella lo imitó desabotonando la camisa del chico, él empezó a mover las manos a su espalda para llegar al broche del brasier, pero en ese momento la voz de Jung Kook interrumpió.

− ¿Qué estás haciendo con Azahara? −era Jung Kook, pero ¿era real o solo su consciencia? −, la drogaste ¿verdad? Vi las bebidas rosadas y están volviendo loco a todo el mundo.

−Tranquilo amigo, Azahara ya está grandecita para que la cuiden, ella quiere esto −respondió André−, fue tu linda amiga quien me quitó la camisa.

−Le pusieron alguna droga, ella no es así, y es virgen, no la toques o llamaré a sus padres −amenazó Jung Kook acercándose a su amiga que estaba semiconsciente−, me la llevare a su casa ¿dónde está su blusa?

André no respondió, Jung Kook busco con la mirada por la habitación y encontró la blusa roja en el suelo, ayudo a Azahara a sentarse y le puso la blusa con cuidado.

− ¿Kookie? Vamos a tu cama, allí podrás hacer lo que quieras con tus manos −dijo Azahara arrastrando las palabras, era obvio que estaba drogada−, si pierdo la virginidad quiero que sea contigo Kookie.

−Azahara estas drogada y dices locuras, es mejor que te lleve a tu casa −respondió Jung Kook, pero ella ya no pudo ponerse de pie para finalmente perder la consciencia.

Despertó al sentir que la dejaban en su cama, pero no pudo decir ni oír nada, solo sintió cómo cerraban la puerta después de apagar las luces, y después de unos minutos su cuerpo reacciono en la oscuridad de su habitación, ese calor no se iba, quería desesperadamente aliviar esa pequeña frustración sexual que estaba sintiendo de no haber podido convencer a Jung Kook de tener sexo, solo quedaba una cosa, esa sensación seguía ahí por lo que empezó a masturbarse, y sin darse cuenta empezó a caer rendida al sueño mientras aún se masturbaba.

En el sueño ella estaba en una habitación oscura sobre una suave cama, y sintió que un cuerpo comenzaba a subirse sobre ella, un chico de cabello ondulado y negro, piel ligeramente tostada, ojos rasgados, pero con mirada intensa, ella quedó maravillada por la belleza de este chico, él sostenía con fuerza sus brazos a ambos lados de su cabeza para que ella no se mueva, era muy fuerte, pero ella no quería detenerse, después de todo era un sueño, aquí todo podía valer.

− ¿Quién eres? −preguntó la chica confundida.

−Shh eso no importa, solo disfruta y haz lo que yo diga, no te muevas mucho −respondió el chico misterioso.

Azahara no dijo nada más y el chico con una sonrisa de satisfacción bajo una mano para meterla bajo la blusa de ella mientras la besaba en el cuello, Azahara soltó un gemido suave y él soltó una risita para continuar en lo suyo, desvistiendo a la chica, repartiendo besos y caricias por todo el cuerpo de ella, y Azahara sintió que ya no podía detenerse, todo era muy real y a la vez se notaba que estaba en lo que llamaban un sueño húmedo, pero todo fue aún más real cuando sintió el cuerpo del chico tan pegado al de ella, cuando finalmente hubo una penetración, era real de alguna manera, pero no importaba, solo quería llegar al clímax con ese guapo chico y poco a poco llegó.

−Ya eres mía Azahara, yo vendré a tus sueños cada vez que quiera tu cuerpo para mí −dijo el chico−, me encantó este momento, serás una buena niña y me dejaras entrar en tus sueños ¿verdad pequeña?

−Sí, lo haré −respondió Azahara sin entender el por qué quería aceptar−, si puedo disfrutar de un chico en sueños creo que es el mejor trato de la vida.

Azahara despertó confundida y con dolor en las muñecas, caderas y piernas, se levantó de la cama para tomar una ducha, algo raro había pasado y al volver a su habitación se dio cuenta de por qué, el respaldar de la cama estaba arañado, algunas cosas de la habitación estaban en el suelo, pero sus padres nunca entraban a su habitación en las noches, además ellos nunca destruirían los objetos personales de su hija.

Cuando terminó de vestirse y arreglarse un poco, salió de la casa camino a ver a Jung Kook, cuando llegó a la casa donde su amigo vivía inmediatamente llamó a la puerta, y él la recibió confundido, antes de que dijera algo se la llevó al parque más cercano.

−Jung Kook ¿qué paso anoche? No recuerdo nada y solo tomé un vaso −preguntó Azahara.

−Te fuiste con ese idiota que te advertí que podría hacerte algo, te drogó −respondió Jung Kook−, bailaste con él, luego bebiste y desapareciste para dejar que te hagan cosas drogada en el piso de arriba.

−Bueno perdón por haber arruinado tu diversión con Isabelle, cuando te vi la estabas besando −reclamó Azahara molesta−, por eso me fui con André, no quería ver cómo te comías a esa bruja.

−La bese solo porque dijo que si lo hacía me dejaba en paz de una vez −respondió el chico con la piel un poco roja por el enojo−, pero claro tú decides meterte en la boca del lobo y que te toquen y quiten la ropa, y no satisfecha hasta me pediste a mí que te haga cosas.

−Eso no es verdad, yo no habría dicho eso, no te habría pedido algo así −dijo Azahara ruborizada.

Se quedaron por varios minutos en silencio, ambos sintieron que se avergonzaban de sus actos de la noche anterior, pero nada era culpa de ellos, pues uno estaba siendo acosado y la otra estaba drogada, y Azahara había dicho cosas muy extrañas que ni ella misma sabía que podía decir y ser tan atrevida con su mejor amigo.

−Anoche ¿hiciste caer mis cosas cuando me dejaste en mi cama? −preguntó Azahara para cambiar de tema−, o quizás raspaste el respaldar de mi cama con algo.

−No, la verdad solo te dejé en tu cama y me fui, creí que si despertabas ibas a querer de nuevo otra cosa de la que pudieras arrepentirte −respondió Jung Kook mirando a otro lado y sosteniendo sus propias manos−, me fui rápido porque tuve miedo de dejar que ambos nos dejemos llevar por tu droga, y tocarte indebidamente.

−Entiendo, los dos estábamos un poco raros, bueno yo drogada y tú quizás ebrio −admitió Azahara−, tengo que cuidarme, no volveré a ir a otra fiesta.

−No está mal que vayas, pero siempre recuerda no recibir bebidas de otras personas −recalcó Jung Kook acariciando la cabeza de su amiga−, no siempre estaré ahí para cuidarte y quiero que estes a salvo, incluso de mí, porque un día no seré tan consciente y dejare que me seduzcas.

Azahara le sonrió y le dio un leve golpe en el brazo a Jung Kook por la broma, ambos se rieron y jugaron en el parque como niños, pese que la duda de ella aún estaba en su cabeza, decidió que quería divertirse, y no pudo evitar preguntarse “¿Si nos entendemos tan bien por qué nunca decidimos estar juntos antes?“, eran amigos hace dos años pero nunca lo había visto con ojos de amor como ahora lo veía, Jung Kook parecía un buen partido para muchas, pero solo ella conocía su lado menos tímido y protector, y al pensar tanto en eso recordó el por qué no había pensado en él como pareja.

El día que Jung Kook llegó al salón de clases, el profesor le pidió que se presentara y todas se pusieron a babear por él, y él le guiñaba el ojo a muchas que le sonreían, con el tiempo que se habían hecho amigos el miedo de que él sea un mujeriego se confirmaba, pues cada semana él le contaba cómo una chica diferente lo invitaba a salir y eso a él le gustaba mucho, porque decía que en Corea no pasaba eso, vivir en otro país lo había liberado pero no para bien, sino para salir con todas las chicas que podía.

− ¿Alguna vez pensaste en mí como tu pareja? −preguntó Jung Kook de repente, haciendo que Azahara se cayera al pasto de la impresión−, sé que es una pregunta muy repentina Azahara, es solo que siempre me pregunté eso.

−Vas a matarme con tus preguntas tan locas y que salen en la nada −bromeó Azahara quedándose acostada en el pasto−. Bueno... sí, hubo un tiempo que sí, pero eres un mujeriego y enamorarse de uno es ponerse la soga al cuello, quiero un amor que me corresponda y no mire a otras, que sepa que hay mujeres hermosas en el mundo, pero me elija aun así solo a mí, alguien que pueda amarme tal y como soy.

Él se quedó viéndola por un momento, y en ese momento no supo si era porque ella era hermosa o porque sentía de alguna manera que ella tenía razón, Azahara merecía un amor loco y apasionado que la haga feliz y la enamore cada día, y él no podía darle eso porque se sentía inmaduro para algo tan serio, para dejar que el amor fluya entre los dos, a pesar de anhelar tener un romance con su mejor amiga, era mejor que por el momento quedaran solo así.

−La primera vez que te vi me pareciste la chica más hermosa que habían visto mis ojos −comentó Jung Kook mirando el cielo−, pero otras chicas me miraban y sentí que tú eras inalcanzable porque todas ellas me veían menos tú.

−Si te veía, solo que no iba a permitir que me rompieras el corazón como a todas las que terminaban llorando después de una semana de salir contigo −respondió Azahara−, ellas eran hermosas y yo solo un cerebrito.

−Recuerdo algo que una vez me dijiste y lo consideré el halago más bonito que me hicieron −dijo él riendo con gracia−, te ayudé con las tareas y me dijiste “eres muy inteligente, y sin duda algún día serás el mejor en lo que tú te propongas”, no parece algo romántico, pero fuiste la única que, en lugar de decirme guapo, me llamaste inteligente.

No hubo una respuesta por parte de ella, Jung Kook se volteó a verla y se dio cuenta que Azahara estaba dormida, acurrucándose de alguna forma para estar más cómoda, y él simplemente sonrió porque la encontraba muy tierna en ese momento tan vulnerable.

−Te amo Azahara, estoy enamorado de ti y eso es algo que me espanta cada día que me hace feliz verte entrar por la puerta y sonreír −susurró Jung Kook más para sí mismo que para ella−, por eso salgo con otras chicas, porque tengo miedo que te fijes en mí y veas lo horrible que soy, que nos enamoremos y yo sea quién meta la pata.

Aquella confesión lo hizo sonreír melancólicamente, pues por fin tenía el valor de decirle a su mejor amiga lo que sentía por ella pero no estaba consciente, era triste pero tenía un consuelo, ella siempre sería su mejor amiga y nadie podía quitarle eso, y pensó en que quizás nunca la iba a tocar o besar como él quisiera, y era doloroso pensar que alguien pudiera enamorarla, por eso en su pequeña parte mala él hacía cosas que podrían ser malas, como sabotear a sus citas, hablarle mal de los chicos a ella, ponerle trampas a esos chicos para que Azahara los viera con otras, porque en el fondo no soportaba verla con otro, en el fondo su egoísmo podía ganarle y en algún momento le pasaría una factura, pero hasta que ese momento llegara, él no iba a dejar que su mejor amiga se enamore de otro, era cruel pero no lo importaba con tal de tenerla para él un largo tiempo.