Milky Bar | KookTae

Summary

: ❝ JungKook no sabe cómo terminó ahí, sólo sabe que quiere seguir ordeñando aquellos bellos pechitos canelitas y leche sabor banana ❞ 🥛 ༅‧₊˚ Kook↑ Tae↓ 🥛 ༅‧₊˚ One Shot (+3k palabras) 🥛 ༅‧₊˚ lactancia, smutt 🥛 ༅‧₊˚ boypussy and tits 🥛 ༅‧₊˚ Obra de mi completa autoría. No copias; adaptaciones y traducciones, a mi ig. © SαυƘσσ_97 | 2O23

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Complete
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1
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5.0 1 review
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18+

Único

La música estaba al tope en aquel lugar, se encontraban dos borrachos sobre la mesa rodeados de muchas botellas de alcohol, esperando a que su sunbae regresara de pagar la cuenta.


—Listou, musha-¡hip!... mushashos— habló torpemente un moreno alto que estaba igual de alcoholizado que sus compañeros de trabajo —, ya podemosss irnos de a-quí...


—No. No. No...— exclama un peli plata de baja estatura, con sus mejillas naturalmente abultadas rojas por el alcohol consumido —. Yo conozco un buen lugar para que se nosss baje la ebrie-¡hip!-daaad— comunicó con las palabras arrastradas.


—Yo no tengo... no tengo plata para se-¡hip! seguir...— habló por primera vez en un rato el menor de todos los presentes, un castaño con cuerpo fornido.


—Sóólo pagaremos ¡hip! la entrada, soy amigooo del dueñoou... Así que, ¡SHHHH¡; vámonoossss...


Apoyándose unos con otros y entre pasos torpes comenzaron su caminata nocturna, hubieron risas sin razón coherente, malas miradas de algunas personas que se encontraban aún en la calle a esas alturas de la noche donde la luna ya casi se veía en la cúspide del cielo rodeada de varias estrellas y un par de nubes.


JiMin tuvo náuseas, NamJoon se cayó dos veces, y JungKook, bueno, JungKook se la pasó riendo por todas y cada una de las cosas que veía a su alrededor. Un par de ancianitas les maldijeron por vagos, irresponsables y borrachos. Pero ellos sólo pasaron de largo, siguiendo a JiMin a quién sabe dónde.


—JiMinieee hyuuuuuuuung ¡hip!... ¿Cuáánto fal-


—¡¡Ya Llegamos!!— anunció el mencionado en un grito mientras se volvía hacia ellos y extendía los brazos mostrando una sonrisa grande y un poco deforme.


Ambos chicos admiraron la fachada de aquel lugar,

«muy rosita» pensaron ambos. Y es que, lo que menos esperaban era que el plan perfecto de JiMin para terminar su noche sería ir a un café con fachada de ser de esos donde las chicas que se creían muy ‘tiernas’ se reunían.


—¿Qué esperan, par de tontos? ¡hip!... Entreeen


Decía el platinado bajito cerca de la entrada; no les quedó de otra que seguirlo. Y como dijo JiMin, solamente pagó por las tres entradas; pero Nam y Kook pensaban que aquello realmente iba a estar como un café normal, y no lo era.


Por dentro el local realmente parecía otro bar. Había una isla con alcohol y demás en el lado derecho del lugar, luces tenues y de colores, música bastante fuerte y movida se escuchaba como ambiente, al costado izquierdo podía verse una pista de baile, cerca de ahí unas escaleras para llegar a un tipo de mezzanine donde se encontraban otros asientos y un minibar, pero lo que realmente llamaba la atención eran las meseras y bailarinas que se encontraban en una gran tarima que ocupada en fondo del lugar, y a su costado, al fondo, se veía un pasillo a lo mejor y eran camerinos o habitaciones privadas.


Bellos chicos y chicas bailaban sensualmente en faldas o shorts cortos, y realmente había comodidad, por eso mismo los precios eran tan altos, pues no habían mesas normales, eran sillones verdaderamente cómodos y con una capa de cuero sintético y una mesa pequeña al frente.


NamJoon y Jeon agradecerían mucho a JiMin luego de esto. Una preciosa chica de piernas regordetas se acercó a su mesa y dejó tres botellas con agua.


—Que lindo verte de nuevo, JiMin— saludó coqueta al peli plata cuando pasó meneando las caderas a su lado.


—Amo aquí— expresó Kim. A los tres parecía haberles bajado el alcohol de su sangre cuando exploraron mejor el lugar.


—Y eso que no has visto lo mejor— Park golpeó su costado y luego bebió de la botella.


—¿Lo mejor?— consultó JungKook pero no obtuvo respuesta, ya que, el presentador había subido al escenario.


—Ya es hora de que nuestros más bellos chicos y chicas de sabores suban para ser escogidos por ustedes. ¡Con ustedes: Milks Fruits!


Luego de esa presentación que sonaba un poco ridícula (según JungKook), al escenario se presentaron alrededor de unos 50 jóvenes en faldas y crop tops luciendo sus grandes atributos, con bellos maquillajes de colores acordes a su atuendo y en su mejilla derecha una pegatina con alguna fruta que al parecer definía lo anterior descrito.


JiMin alzó rápidamente la mano cuando llamaron el nombre de NaYeon, era la chica que anteriormente lo había saludado. Ella llegó hasta los chicos y se sentó en el regazo del peligris para luego compartir un beso.


JungKook no entendía bien cuál era el propósito de aquello, no hasta que pudo ver como ambos se acomodaban en el asiento y la chica dejaba sus senos al aire y JiMin comenzaba a beber de ellos.


—Oh jodida mierda— se escuchó a NamJoon,


Minutos más tarde este mismo ya tenía un chico de tetas no tan grandes en su regazo mientras bebía con desespero de él.


—Hermano, debes probarlo, él sabe a naranjas ¡es la puta gloria!— le dijo cuando Jeon preguntó porqué su desesperación.


Desde ahí JungKook unió clavos. Si el chico arriba de Nam estaba vestido de naranja y llevaba una pegatina de lo mismo en su mejilla, entonces su leche sabía a eso mismo


WOW.


Jeon volteó hacia el escenario, quedaba sólo un chico, el más hermoso de todos según él. Su piel tostada y de bellas curvas contrastaba de maravilla con traje amarillo con blanco, y su cabello de color rosa suave. Él lo quería, lo quería tanto, muchos de los que estaban ahí pedían por él, al parecer todos concordaban en que era el más bello y popular.


—JiMin, ayuda. Lo quiero a él—. Le dijo con desespero cuando logró despegarlo de la chica, Park miró hacia el escenario y pidió por el chico, claramente todos sabían quién era JiMin y que tenían que complacerlo pues era muy buen amigo del jefe.


El de cabellos claros no tardó más en llegar con ellos.


—Muy buenas noches, soy TaeHyung. Ustedes pidieron por mí.


«Hasta su voz es preciosa» pensó JungKook.


—Sí, mi amigo necesita de tus servicios— dijo el platinado antes de volver con NaYeon.


Tae miró al castaño y este estaba como bobo viendo su rostro. TaeHyung sonrió un poco incómodo.


—L-Lo lamento — dijo Jeon luego de unos segundos. —Mi nombre es JungKook, y ammm, yo quería... tu sabes... mi hyung me trajo aquí y pues, te ví y amm...— sip, se hizo más tonto luego de tanta belleza.


TaeHyung río y JungKook sentía que se moría por quinta vez en la noche.


—Entiendo, señorito JungKook. Déjeme complacerlo esta noche— le dijo de manera suave.


Cuando ambos ya estaban cómodos, sentados; JungKook no sabía ni donde mirar ni donde poner sus manos. Justo enfrente tenía los pechos del chico, y sus manos picaban por recorrerle todo el torso.


Kim volvió a reir, le daba ternura ver cómo ese chico de fuerte apariencia se sonrojaba al momento de tenerlo muy cerca.


—Joven— llamó y JungKook volvió a verle —relájese, ¿ok? No pasa nada si ve o toca, solamente que hay límites.


Kim explicó que él no daba privados de sexo, que eso lo hacían otros de sus compañeros. Y que solamente podía tocar sus muslos, trasero (por encima de su ropa interior, además que esta no podía ser quitada ni demás prendas), torso y pechos. Nada más de eso. No podía dejarle marcas ni tratar de propasarse. Jeon sólo asentía cual niño.


—Eso es todo, realmente me enfoco de dar de lactar y tal vez un trabajo manual, quién sabe—. Dijo juguetón.


Jeon nuevamente se encontraba sin qué decir o hacer. TaeHyung lo notó y se acercó a él e inició un beso suave, donde JungKook ganaba confianza poco a poco, Kim puso las pálidas y venosas manos sobre sus muslos descubiertos, lanzando un jadeo pequeño cuando el menor apretó la suave zona.


Se separaron y Kim dejó uno de sus pechos libre; la mirada de Jeon brilló, el mayor tocaba superficialmente su pezón estimulando y tentando al otro.


—Joven-


—JungKook— corrigió con los pies un poco más sobre la tierra, sus manos subieron hasta la cintura del de falda y lo acercó a él. Luego de eso su boca buscó aquel botón café.


La. Re. Putísima. Mierda.


Por todos los infiernos, Jeon gimió sin vergüenza sobre aquel montículo cuando el líquido cayó en su lengua. Tibia, dulce pero no empalagosa y con sabor a banana.


Su sabor favorito. JungKook era un amante de la leche de plátano, y ahora, encontrar a este chico. Apártense que Jeon se hace adicto a él y a su leche.


Al chico encima suyo no le bastaba con ser malditamente bello, tener un cuerpo jodidamente caliente; sino que también, porta este precioso elixir con él. JungKook alababa a cualquier deidad que le permitió conocerlo. Estaba más que encantado.


Tanto que luego de un tiempo, él mismo descubrió el otro pecho y lo llevó a su boca, su mano mimaba el recién abandonado y la otra se posaba en la columna del mayor ayudándole a sostenerse.


TaeHyung emitió un pequeño gemido cuando recibió un pequeño roce de dientes. Miró hacia abajo y JungKook lo observaba con preciosos ojos de ciervo, TaeHyung enternecido con eso llevó una de sus manos decoradas con un par de alhajas hasta las hebras castañas para dar leves masajitos, viendo al menor cerrar gustoso sus grandes ojos azabaches y seguir mamando.


Se sobresaltó un poco cuando él se abrazó a su torso y movió ligeramente su cabeza buscando acomodarse mejor.


Sonrió con ternura. Ese chico verdaderamente era muy lindo y agradable. No pasó mucho tiempo cuando sus labios liberaron aquel pezón erguido y volvió su vista hacia arriba.


TaeHyung le miró —. Muchas gracias— le dijo y luego le regaló un bella sonrisa.


«Parece un conejito» piensa Kim, y no tarda en devolverle la sonrisa.


«¡Sonríe en forma de cajita!» JungKook se dice en su interior, guardando aquel retrato en su mente.


—No es nada, jo- JungKook. Gracias a ti por escogerme y ser tan amable conmigo.


JungKook le acomoda el top y a cambio recibe un casto beso en una de sus mejillas y luego ve a Kim alejarse de él.


—Es hora de ir a casa, Kook.


*


Sus días volvieron a la rutina habitual, salía temprano de casa hacía la oficina, realizaba su trabajo de contador, almorzaba con los chicos, volvía a su escritorio, regresaba a su casa, tal vez cenaba o veía una película, luego a dormir y todo se repetía.


Una rutina un poco monótona, pero con tanto estrés encima, más trabajo, no quedaba tiempo de mucho.


Los fines de semana, en cambio, disfrutaba de salir a beber, o darse un gustito en algún restaurante, tal vez quedaba de verse con sus amigos o estos llegaban a casa. Nada muy extravagante.


Sin embargo, el recuerdo de aquella madrugada últimamente daba vueltas por su mente. Aquellas tetas llenas de leche sabor banana se presentaban en su mente. La voz y rostro de TaeHyung se podía ver y oír en sus pensamientos. Incluso ha soñado un par de veces con aquel chico, y no cosas buenas, sino de esos sueños donde al despertar debía ir a la ducha y prender el agua fría.


Tomó su celular escribiendo directamente a JiMin. Quería que lo llevara de nuevo al lugar donde tal vez podría desahogarse un poco.


El peli gris le respondió minutos más tarde, con la dirección del lugar. Pues él también se encontraba ocupado con su trabajo.


No esperó mucho más luego de que el reloj por fin se dignara en marcar la hora de salida. Ni siquiera se despidió de sus compañeros o de sus amigos, se encontró muy apurado por llegar hasta aquel café-bar donde trabajaba el bello chico sabor plátano.


*


Jeon volvía disgustado a su casa, solamente con un par de copas encima.


Resulta que cuando llegó al establecimiento, tuvo que pagar la tarifa de entrada, que era un tanto elevada ha decir verdad. Luego de ello, buscó un asiento y se dedicó a esperar pacientemente la salida de los chicos saborizados.


Mas toda su alegría se desvaneció al no ver entre aquel grupo, al guapo que lo tenía en las nubes.

Se dijo que tal vez más noche saldría al escenario, pero nada.

Luego de un par de horas esperando le preguntó a uno de los meseros, quien le dijo que el chico se encontraba en sus mini-vacaciones, sin embargo, no sabía su fecha de regreso.


JungKook se tiró con pesar a su cama, Se sentía cansado y frustrado, además de necesitado.


*


Tres semanas pasaron entre papeleo y cortos sueños; aquella noche quería beber hasta la inconsciencia. Era sábado, tarde-noche, un clima un poco fresco pero agradable, se encontraba en la terraza de su habitación fumando tranquilo disfrutando del atardecer; su teléfono suena en vibrador, vuelve hacia dentro para buscarlo y atender el llamado. Era Namjoon.


—Hey, Kook. ¿Cómo estás, bro? ¿Sabes?, Jimin ha llegado hace poco y me ha propuesto ir al bar de aquella vez, ya sabes, ese que por fuera parece una cafetería Barbie.


Sus ojos brillaron al momento de recordar, no solo el bello lugar sino quien trabaja ahí. No tardó en dar afirmativa ante la propuesta e inició a arreglarse.


Más tarde, se encontraban ya esperando a que aquellos jóvenes subieran al escenarios, los tres con alcohol en su organismo, uno más borracho que el otro.


Jungkook estaba atento e impaciente porque su dulce “bananita” hiciera aparición. Estaba caliente pero sediento, además recuerda lo que el mismo chico le dijo la primera vez, él no ofrecía servicios privados, mas anhelaba hacerle cambiar ese asunto con él.


Por otro lado del lugar, tenemos a un chico que se terminaba de retocar su maquillaje, como siempre estaba ya listo par salir y trabajar. Si bien, reconocía que no era el mejor trabajo del mundo, pero era algo que, de una forma u otra, le agradaba además de que se adaptaba a su vida ocupada.


Ese día se sentía extrañamente frustado, las clases fueron demasiado pesadas y abrumadoras, el estrés de los exámenes pasados aún residía en su cuerpo. Necesitaba sexo. Pero no podía tenerlo con cualquiera.


—¡Que pasen nuestras estrellas!


La voz resonó entre los parlantes y espero a que fuera su turno para subir. Forzó su risa perfecta y radiante, camino con su mejor porte, moviendo las caderas. Todas las noches casi la misma rutina. Los hombres derrochan el dinero solo para mamarles las tetas, y ellos solamente se sentaban a esperar que los vaciaran o hasta aburrirse y escabullirse con un pretexto barato. De vez en cuando ocurría una o dos disputas con alguien que quería sobrepasarse, estabas de más de copas, u otros problemas, y eso era lo más emocionante que ocurrían por las noches.


Cuando estuvo en su puesto arriba del escenario escaneó al público como de costumbre. Burlándose de las apariencias de todos esos ricachones que no eran más que unos fetichistas encubiertos. Mientras su mirada se paseaba de derecha a izquierda, sus ojos captaron unos iris ónix. Era el joven que tan nervioso se había puesto con su presencia.


Ese que había logrado mojarle cuando su repentina confianza apareció y su tono de voz se tornó levemente grave, ese que se le hacía sexi a la vista, al que le ceñía tan bien esos trajes sofisticados. Ese mismo que le gritaba con la mirada para que llegara con él.


Su atención volvió al escenario cuando el chico a su lado se movió; pronto sería su turno, su expresión era de indiferencia, serio pero relajado. Cuando su nombre fue mencionado, muchos iniciaron a llamarle ofreciendo a su vez grandes cantidades de dinero, Taehyung bailó su mirada de nuevo, y cuando vio al castaño este rió con sorna, se puso de pie y con voz autoritaria ofreció una cantidad mucho mayor a la que los demás ofrecían. Aquella fue la señal. Taehyung cerró la subasta y se encaminó coqueto hasta el menor.


—Buenas noches, joven Jungkook


El otro sonrió, feliz de que le recordara. Miró sus labios un par de veces no siendo disimulado, mas pensando en como pedirle un beso, aunque aquello no fue necesario, pues el mismo pelirosado se avalanzó contra él explorando sus bocas.


El deseo de ambos se sentía en el ambiente, y tanto Jungkook como el chico arriba suyo, sabían que esa noche llegaría a algo más.


—¿Qué dices, dulzura?— inició el mayor —¿Vamos a un privado? Si quieres más dinero por ello, no hay problema.


Taehyung rió coqueto, le gustaba esa faceta altanera que el castaño mostraba. Inició un leve movimiento de caderas sobre el miembro cubierto, JungKook tomó con fuerza sus caderas, sin ser tan bruto, al son que juntaba sus labios de nuevo.


Ambos se encontraban ya en aquel cuarto donde no serían molestados, donde entregarían sus cuerpos al placer carnal.


JungKook estaba en boxer de rodillas al pie de la cama mientras que Taehyung se deshacía entre gemidos pues el contrario le estaba comiendo de una manera exquisita. El de hebras castañas movía su lengua de lado a lado, y entre esos movimientos hacía succiones un tanto fuertes al clitoris erecto. Disfrutaba de su sabor y de los jalones de cabello, de un momento a otro enterró casi toda su cara en aquel caliente lugar mientras que dos de sus dedos también hacían su participación. Kim volteaba sus ojos junto a su boca abierta en “o”, aquello le estaba encantado en demasía.


—¡Ah! ¡Sí, JungKook! Ya casi llego


El castaño no espero más para doblar sus dedos justo en su punto y torturar clitoris con sus dientes delanteros. El de cabellos color rosa se deshacía en espasmos, sus piernas parecían de gelatina y buscaban cerrarse mas Jeon no lo permitía. Llegó con un grito a su clímax, temblando; el castaño se levantó relamiendo su labios y con una sonrisa socarrona en ellos.


—Rápido, de rodillas. —Tae no espero que se lo repitiera, entre espasmos colocó sus rodillas contra el suelo y elevó su mirada hasta los dilatados ojos negros contrarios. —Quítalo y disfruta, cariño—. Dijo mientras acariciaba su cabecita suavemente.


Así lo hizo, la prenda quedó por algún lado y ahora Kim se encontraba forzando aquel falo en su garganta. Su lengua trataba de jugar con él, JungKook suspiraba pesado, en un instante ordenó que estuviera quieto y luego de eso comenzó a follarle la boca. El pelirosa se ahogaba y ponía sus ojos en blanco, lágrimas corrían por sus mejillas también.


Jeon estaba encantado con la vista. Sin embargo, Taehyung quería tomar un mejor papel en aquello, sabía vagamente de los gustos del castaño; por ello, se apartó de su puesto e incitó al otro a que se acostara en la cama. Ya ahí se posicionó encima de él si aplastarlo mucho, le indujo a un beso apasionado, en el cual el blanquecino gimió bajamente cuando sintió la humedad pegarse a su torso, el mismo Kim estaba ordeñandose encima suyo y esparciendo el líquido blanquecino entre su marcado abdomen. Se separaron y el de hebras rosas acerco sus tetas a la hinchada boca contraria, mamó un rato hasta que se le fue arrebatado; Jeon pudo ver luego de un coqueto guiño, como aquel ser caliente como el fuego se perdía entre su fuerte torso bebiendo las gotas que él mismo había dejado esparcidas ahí. Se le hizo tan sexi el cobtacto visual, poder ver cómo disfrutaba de beber su propia leche y jadear cuando el travieso dejaba alguna mordida de vez en cuando. Tomo al peli rosa de sus hombros para poder besarlo nuevamente y explorar su cavidad con su lengua, deseoso de aquel rico sabor a banana.


—Ponte en cuatro, ahora—, ordenó demandante y el orro obedeció de una. Fijó sus ojos en el trasero pomposo frente a él y gruñó cuando lo vio a su disposición, aprovechó y le nalgueó. Tae gimió, apretando las sábanas cuando sin aviso el castaño se adentró en él.


Los gemidos iniciaron de nuevo, la polla de Jeon lo abría tan bien. Anhelaba sentir eso, ese hombre lo traía mal, le encantaba como lo trataba, lo fácil que se le hacía dominarlo, y se movía increíble.


Eso era lo que había estado esperando. Una buena follada, con un hombre maravillosamente guapo. Probablemente se vean más seguido.


JungKook se erguía sobre el contrario, besando parte de su hombro derecho, mientras uno de sus brazos tomaba sus tetas para que luego no le doliecen tanto.


—¡Oh tan bueno! ¡Más fuerte, rápido!


Él no podía negarse, claro.

Tomó espacio, se detuvo un instante para que ambos tomaran aire. Luego de acomodarse sobre sus pies, inició con las estocadas de nuevo, hacían al peli rosado ver estrellas. Jeon jaló de sus hebras, poniendo su espalda contra su abdomen y su cabeza apoyada en uno de sus hombros.


—¿Así lo quieres, eh? Duro, brusco, que te domine como nadie; eso quieres, ¿no, preciosa?


Taehyung gimió de gusto, estaba encantado, tan lleno y bien follado. Ambos estaban muy cerca de terminar, los dos hombres verdaderamente complacidos por el otro. Kim se volvía avaricioso, encontraba las estocadas con sus movimientos de caderas, quería más, quería todo.


Fue así que entre nalgadas placenteras y estocadas certeras, ambos se dejaron llevar por el arrasador orgasmo. Se acomodaron flojamente en la cama tratando de recuperar la respiración. JungKook volvió a beber de aquellos pechos grandes y se deleito en ello, ambos con ganas de que aquello no quedará hasta ahí.