One-shot
Ace se deslizaba hacia la cocina en medio de la noche, tratando de ser lo más sigiloso posible. Su estómago, ligeramente abultado debido a su embarazo de 4 meses, ansiaba satisfacción.
No podía resistirse al fuerte antojo de comer más de las deliciosas donas que Thatch había preparado por la mañana. Sabía que a esta hora de la noche la mayoría estarían dormidos, y aquellos pocos que vigilaban alrededor del barco estaban ubicados en puntos ciegos que él conocía muy bien. Así que, con habilidad, podría pasar desapercibido y disfrutar de su tentación sin ser descubierto.
Cuando finalmente logró entrar a la cocina, fue tomado desprevenido y apresado. Ace se movía de un lado a otro, intentando liberarse de quien lo tenía cautivo. Pero, después de un tiempo, percibió un aroma familiar que le hizo voltear su rostro, y se dio cuenta de que era su alfa, Marco, quien lo tenía capturado. En ese momento, su cuerpo se relajó, pero esa tranquilidad desapareció rápidamente para dar paso a la ira. Las emociones de Ace cambiaban drásticamente debido a su embarazo. No entendía cómo su alfa podía asustarlo de esa manera, teniendo a su bebé dentro de él.
El enojo de Ace era tan intenso que se le olvidó por qué había ido a la cocina en primer lugar. Marco, al darse cuenta de que había provocado la ira de su omega, no tuvo más opción que ofrecerle todas las donas que quisiera para calmar su enojo. Aunque sabía que Thatch se molestaría con él por permitir que Ace se comiera todas las donas restantes de la mañana, valía la pena. Ver a su amado omega feliz mientras disfrutaba de esas deliciosas donas era más que suficiente para él.
Marco: Realmente te ves hermoso mientras disfrutas tus donas, mi amor-yoi. - sonríe cariñosamente.
Ace: Solo me dices eso para que deje de estar enojado contigo, ¿verdad?. - frunce el ceño con frustración.
Marco: No, amor, siempre te veo hermoso, y más ahora que llevas a nuestro bebé dentro de ti. No puedo entender cómo he tenido la suerte de tener algo tan maravilloso en mi vida. Eres un hermoso milagro para mí, mi amor-yoi. - sonríe con ternura.
Ace: Cállate. - lo dice en un tono enojado, mientras su rostro se tiñe de color rojo por la vergüenza.
Marco: -se ríe- Te amo, mi hermoso omega. Te juro que siempre te amaré, a nuestro bebé y a ti, por toda la eternidad-yoi.
Ace: -sonrojado- Yo también te amo, alfa. Y también te amaré por toda la eternidad. - sonríe.
Después de esperar a que su omega se comiera sus preciadas donas, lo llevó en brazos a petición de él. Como no se podía negar, lo llevó de esta forma hasta la habitación que compartían y luego durmieron juntos, abrazados como solían hacerlo hace un tiempo atrás.
Para que al día siguiente amanecieran acurrucados juntos, como solían hacerlo hace tiempo, cuando Marco encontró una solución ingeniosa. Como Ace tiende a moverse mucho al dormir, Marco decidió empezar a rodearlo con sus brazos para evitar que se moviera demasiado y así no le hiciera daño al bebé.