Prólogo: Carta de Guerra
Choi San. Jodido y maldito, Choi San.
Ese era el nombre del lobo prematuro que lo jodió, literalmente, en más formas de las que WooYoung podía enumerar.
Lo primero y fundamental siendo su primer celo, un evento importante en toda la vida de un cambiaformas lobo, y que San arruinó.
Fue horrible.
Bueno, tal vez no tan horrible. No al inicio, al menos. Aun cuando en ese entonces eran lobos adolescentes, inexpertos, torpes e impulsivos, disfrutaron bastante del encuentro. Hasta que llegó el final y fue la hora del jodido nudo.
¿Has visto dos perros montándoselo y quedar unidos al final?
Ajá. Exacto. Eso es gracias al nudo. La diferencia que ellos eran humanos, alfa y omega, esos sutiles y encantadores rasgos anatómicos estando en el alfa, para formar el enlace.
Y debía decirlo, no había nada genial en quedar - literalmente- unido a tu amante por un par de minutos.
¡Eso sin contar el dolor!
Un dolor que aumentó gracias a que, el brillante de San, sacó el nudo antes de tiempo, por débil y miedoso. Debido a eso, WooYoung estuvo con el rabo entre las piernas por varios días junto con mejunjes extraños preparados por su madre, para calmar el dolor pulsante que sentía en su agujero. Tanto por las heridas, como la perdida prematura del acoplamiento.
Y eso solo fue el principio.
Gracias a ese primer encuentro, su lobo quedó tan trastocado, que en el siguiente celo no pudo tener sexo con nadie. Se preguntarán por qué no buscó al idiota de San para calmarse. Fácil, porque ese lobo enclenque era de otra manada y – gracias a un acuerdo muy arcaico, del cual no va a explayarse ahora- no podía reencontrarse con él hasta cumplir los veintiuno, por tanto, desde los quince años sus celos han sido una real mierda.
¿Se lo imaginan?
Calentón, con solo su mano para autosatisfacerse, lo cual - desde su humilde perspectiva-, era un fiasco.
Su primera vez fue un asco y sus siguientes celos, también.
Todo por culpa de Choi San, su nombre siendo veneno para WooYoung. Un insulto y una maldición.
Lo odiaba.
Quería vengarse del muy bastardo por quitar su nudo antes de tiempo. Por ser débil e indeciso. Por abandonarlo después. Por no luchar por él como su compañero.
¿Mencionó que el muy imbécil lo marcó como su compañero?
Una marca incompleta, por cierto, ya que el nudo fue incompleto. En definitiva, todo mal.
Por eso mismo, juró a la Madre Luna que se vengaría de Choi San; castrarlo siendo una de las primeras acciones de su hermosa lista de “Cómo destruir al jodido – maldigo tu nombre mil veces- Choi San”.
Y ahora, con su cumpleaños número veintiuno ya celebrado, el día de reencontrarse con su supuesto compañero, está por llegar. Después de esperar seis largos años. Seis puñeteros años de celos horribles, por fin se encontraría con el alfa, en el día acordado. Un acuerdo en el cual él, no pudo opinar.
Pero ahora, WooYoung tenía una opinión. Una muy fuerte que no dejaría que nadie ni nada derribara…
Excepto, que no contó con que, el muy mierda, regresaría hecho un hombre increíblemente ardiente.
Todo musculoso y fornido. ¡Maldición!
Lo peor de todo, a su lobo le gustaba.
Sip, era definitivo. San había regresado a joderle la existencia, una vez más.
Pero esta vez, Jung WooYoung le devolvería el gesto.