Mis pecados
Mis Pecados
Episodio uno
Jesús había salido de la UCI y se encontraba en una habitación amplia y cómoda. Yo me encontraba en la esquina, reflexionando sobre lo que pudo haber salido mal. Aunque él seguía con vida, aún estaba conectado a la máquina de respiración. El doctor me había dicho que podía escuchar, así que le leía poesía. Los primeros cinco días después de la cirugía fueron cruciales para determinar si sobreviviría.
Un día, Flores y Laura entraron y se quedaron con nosotros por unos minutos. Luego, Flores me pidió hablar conmigo en el pasillo. Primero, expresó su alegría de que Jesús estuviera vivo y progresando. Luego, de manera sorpresiva, tomó mi mano con fuerza y me miró intensamente.
No pensé que sospechara de mí y se atreviera a hacer preguntas de manera acusadora, pero estoy acostumbrada a ser precavida. Suspiré con desaliento y preocupación por mi esposo. Flores me preguntó si tenía detalles sobre el accidente de Jesús, adoptando un tono autoritario e imponente, y afirmó que no descansaría hasta encontrar respuestas.
Le respondí calmadamente que aún no sabíamos nada, que los policías venían e iban con frecuencia, pero no nos proporcionaban más información que palabras de aliento. Luego, entre lágrimas y pensamientos impulsivos regresé a la habitación, tomé la mano de Jesús y, mirándolo a los ojos y luego a flores, le dije que esperaba que se hiciera justicia por él.
Flores parecía cada vez más decidida a descubrir la verdad detrás del accidente de Jesús. Su mirada penetrante me hizo sentir incómoda y nerviosa. Pero eso me gusta ¿Qué tanto sabía ella? ¿Acaso sospechaba algo? Traté de mantener la calma y ocultar cualquier indicio de culpabilidad y de gozo.
Mientras seguía leyendo poesías a Jesús, mi mente estaba en otro lugar. Flores se movía de un lado a otro, hablando con los médicos y haciendo preguntas a los enfermeros. Era evidente que no descansaría hasta encontrar respuestas.
A medida que pasaban los días, la tensión en la habitación aumentaba. Flores se acercaba cada vez más a mí, tratando de sonsacar información. Sus preguntas se volvían más directas, más incisivas. Yo seguía negando saber algo, pero por dentro, una sensación de peligro crecía, ella era un daño colateral del cual iba a tener que deshacerme.
Un día, mientras Flores estaba fuera de la habitación, Laura se acercó a mí con una expresión preocupada en su rostro. Me tomó del brazo y me susurró al oído: "Ten cuidado, Jennifer. Flores no confía en ti. Está convencida de que sabes algo sobre el accidente de Jesús o que eres culpable, estoy asustada. No sé qué hacer, estoy muy asustada, me cuenta historias, que te pinta como una psicópata dice que nunca te ha querido para su hermano que siempre te ronda la muerte.
Mis ojos se abrieron de par en par. ¿Cómo podía ser posible que Flores sospechara de mí? ¿Qué había hecho para despertar sus sospechas? Sentí un nudo en el estómago y mi mente empezó a divagar. Recordé el pasado, mis secretos oscuros y la forma en que siempre había sido capaz de ocultar la verdad y a flores no le parecía buena para su hermano por su estúpida regla de que si hago parece muy perfecto esconde algo, hasta ahora está tonta no había representado un problema.
Decidí actuar con cautela. No podía permitir que Flores descubriera la verdad. Debía protegerme a mí misma y a Jesús. Me acerqué a Laura y le dije con voz firme: "No te preocupes, Laura. Haré lo que sea necesario para mantenernos a salvo. No permitiré que Flores nos dañe" ni se dañe a sí misma, llévala a ver a su esposo, él está tan grave como Jesús, no le hagas mucho caso es más fácil para ella culparme a mí.
A medida que los días pasaban, mi determinación se fortalecía. Me di cuenta de que tenía que tomar medidas drásticas para proteger a Jesús y a mí misma. No podía permitir que Flores descubriera la verdad de aquella noche y lo que en verdad estaba sucediendo y nos arrastrara hacia un abismo de consecuencias terribles.
Decidí planear mi escape. Necesitaba tiempo para encontrar el modo . No podía confiar en nadie, ni siquiera en Laura. Debía ser astuta, inteligente y despiadada.
La noche llegó y mientras todos dormían, me deslicé silenciosamente fuera de la habitación. Me adentré en los pasillos del hospital, evitando a los guardias y cámaras de seguridad. Mi mente estaba llena de preguntas y mi corazón latía con fuerza. ¿Quién estaba detrás de todo esto? ¿Por qué Jesús y Freddie habían sido el objetivo?
Decidí buscar respuestas fuera del hospital. Me dirigí al lugar del accidente, tratando de reconstruir los hechos y encontrar cualquier pista que pudiera llevarme a la verdad. Cada paso que daba, sentía una sensación de peligro acechando a mi alrededor.
La búsqueda de la verdad me llevaría por un camino oscuro y peligroso. Pero estaba dispuesta a enfrentar cualquier obstáculo con tal de descubrir quién estaba detrás del accidente y asegurarme de que se hiciera justicia. La vida de Jesús estaba en juego, y no descansaría hasta encontrar la verdad y protegerlo a él y a nosotros mismos de cualquier amenaza que se interpusiera en nuestro camino, ni siquiera mi pasado podrá arrebatarme la historia que construí con Jesús pero Flores no puede saber quién soy.
Continuará
Episodio 2
*Mis pecados*
Mientras me adentraba en el lugar del accidente, mi mente trabajaba a toda velocidad.
Necesitaba encontrar alguna pista que me llevara a la verdad, pero también debía asegurarme de no dejar rastro alguno que pudiera conectar conmigo.
Examiné minuciosamente cada rincón, cada objeto y cada detalle en busca de alguna pista.
Entonces, entre los restos del accidente, encontré un pequeño trozo de papel arrugado. Lo desplegué con cuidado y pude ver una dirección escrita a mano.
Era un lugar desconocido para mí, pero algo me decía que tenía que ir allí.
Sin perder tiempo, me apresuré a regresar al hospital. Sabía que no podía confiar en nadie, así que decidí mantener la información para mí misma.
Necesitaba actuar rápidamente y, al mismo tiempo, mantenerme un paso adelante de Flores.
Planeé mi escape del hospital esa misma noche. Sabía que mi ausencia sería notada, así que ideé un plan para despistar a Flores.
Dejé una nota falsa en mi habitación, dando la impresión de que había salido a buscar algo para Jesús en otro lugar.
Esto me daría tiempo suficiente para investigar la dirección que encontré sin levantar sospechas.
Con sigilo y determinación, abandoné el hospital y me dirigí hacia la misteriosa dirección.
Era un viejo almacén abandonado en las afueras de la ciudad. A medida que me acercaba, podía sentir la tensión en el aire. Algo grande estaba en juego.
Al entrar en el almacén, me encontré con un panorama desolador.
Habían varios hombres sospechosos reunidos en una habitación, discutiendo en voz baja. Me escondí detrás de unas cajas, tratando de escuchar lo que decían. Fue entonces cuando escuché algo que me heló la sangre.
"Tenemos que asegurarnos de que Jennifer no descubra la verdad. Ya hemos hecho demasiado para mantener nuestro secreto oculto", dijo uno de ellos en tono amenazante.
Mi corazón se aceleró. ¿Quiénes eran estas personas? ¿Y qué secreto estaban tratando de proteger? Estaba claro que había algo más grande en juego de lo que me había imaginado.
Decidí que era hora de actuar. Aunque estaba en desventaja numérica, no podía permitir que estas personas me impidieran descubrir la verdad y proteger a Jesús.
Me puse en guardia y lentamente me acerqué a ellos, tratando de encontrar una oportunidad para actuar.
Justo cuando estaba a punto de tomar acción, las luces del almacén se encendieron de repente. Me quedé paralizada mientras veía a Laura dándole órdenes de asesinarnos
Luego las sirenas aparecieron y vi a flores y a un grupo de policías aparecer en la escena.
"Laura , sabía que estaba involucrada en todo esto", dijo Flores con voz firme. "Estás bajo arresto por conspiración y obstrucción a la justicia".
Laura parecía sorprendida, pero no mostró resistencia. Sabía que había sido descubierta y que finalmente se haría justicia.
Mientras los policías arrestaban a Laura y a los demás hombres, salí con prisa y cautela
Llegué exhausta, a penas respiraba me acerqué a Jesús. A pesar de la confusión y el peligro que habíamos enfrentado, estábamos a salvo.
Finalmente tenía de donde empezar a investigar, habíamos encontrado el primer escalón que conducía a la verdad y podíamos empezar a reconstruir nuestras vidas.
A partir de ese momento, prometí que nunca más le ocultaría la verdad a Jesús, me prometí revelarle mi identidad
Estaba dispuesta a enfrentar las consecuencias de mis propias acciones y a proteger a quienes amaba a toda costa.
Continúara…
Jenniffer Pichardo
Jenniffer Pichardo
