Prologo
Vacío, es todo lo que recuerdo, mi cuerpo temblaba, mi cuerpo se debilitaba, la única pregunta que pasaba por mi mente una y otra vez era ¿Porque?, era una tonta, solo quería ser libre, ¿porque?, quería otra vida lejos de aquí, lejos de esos malditos demonios. SANGRE... Olía a sangre, la garganta ardía como las brasas calientes, IRA, sentía mucha ira, ya no tenia nada que perder, los mataría, los mataría a cada uno, podía escuchar un corazón, late y la sangre huele... huele tan bien, la quiero, quiero la sangre, no pienso con claridad. Por primera vez abren la puerta de metal, me oculto en la oscuridad, me agrada estar ahí, nadie me puede ver, un hombre, gritando salir de ahí, volteo hacia mi, sus ojos parecían salir de sus orbitas—¡ALÉJATE DE MI, NO ME LASTIMES!— sangre y más sangre corría por sus venas y en un acto seguido el silencio llego, aquel hombre yacía en mi regazo, su cuello estaba destrozado, la sangre impregnaba el lugar— ¿Qué he hecho?, Dios mío, ¿qué he hecho? — fueron las únicas palabras que pude decir.








