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— ¡Jungkook! — se escucha gritar al chico de mejillas regordetas y cabello rosa, quien busca desesperadamente al nombrado para informarle sobre la situación de su mejor amigo.— Maldito mocoso. — murmura para sí mismo. — ¿Dónde carajo te has metido?
Después de buscar al azabache minuciosamente por todo el campus y no encontrarlo, pues las clases habían concluido hace apenas diez minutos y dedujo que el pelinegro seguiría por ahí con sus amigos, decidió buscar al alfa en el parque cercano.
Todo había pasado tan rápido que ni siquiera supo en qué momento su amigo había caído frente a sus ojos, retorciéndose de dolor. Su cuerpo empezó a liberar feromonas anunciado su tan esperada, por todos, presentación.
No supo qué hacer, llamó a la madre de este para que viniera a su rescate y poder salvar a su amigo de algún alfa idiota que quisiera aprovecharse.
Justo en ese momento se percató de que el pelinegro, al que ahora busca, no se encontraba con ellos. Siempre era extraño no ver a ese par juntos y justo ahora el chico tenía que desaparecer y dejar al pelirrosa solo con la situación.
Corrió tan rápido como sus piernas lo permitieron hasta toparse con una cabellera azabache tan conocida para él. El chico estaba sentado en una de las tantas banquetas del parque, junto a él se encontraban dos chicos más. Se acercó despacio, normalizando su respiración para poder hablar con normalidad.
Tres pares de ojos lo observaron, dos de ellos conocidos.
— Mi amor, — habló uno de los chicos en cuanto cruzó su mirada con la del pelirrosa. —¿Qué haces aquí? ¿pasó algo? — se acercó al otro tomando una de sus manos y colocando la que le sobraba en su espalda baja.
— No, no, yo...Jungkook, es Tae. — dijo, mirando al azabache, mismo que al escuchar el nombre de su mejor amigo se levantó de la banca asustado, su olor tornándose del mismo modo.
Cuando se trataba de Taehyung sus instintos de protección surgían sin su consentimiento. Taehyung era alguien indispensable en su vida, no soportaba la idea de alguien o algo haciéndole daño a su hyung, por lo que, tan pronto como se levantó, su cuerpo entero se puso alerta, esperando impaciente lo que el otro quería decir.
— ¿Qué pasa con Tae? — preguntó.
— Él...al parecer acaba de tener su presentación. — informó Jimin.
— ¿¡Qué!? — exclamaron los tres chicos presentes.
— Sí, él se desplomó en el piso de un momento al otro. — empezó a decir con rapidez. — Y yo, yo no supe qué hacer. Entonces llamé a su madre porque muchos alfas intentaron acercarse y no iba a poder...
— ¿¡Qué!? — volvió a exclamar el alfa menor. — Dime que no le hicieron nada. Si se atrevieron a tocar un centímetro de él juro que...
— No, tranquilo. Su madre llegó antes de que algo malo pasara.
— Necesito ir a verlo. — murmuró Jungkook, tomando su mochila de los pies de la banca y colocándola pronto sobre uno de sus hombros.
— Espera... — lo paró el otro chico, quien no había emitido palabra alguna en el tema. — Dijiste que varios alfas se habían acercado, ¿No? — preguntó, dirigiéndose al de mejillas regordetas.
— Sí.
— Entonces...— empezó Yoongi, — Tae.. — miró a Jungkook con una expresión de sorpresa.
— Se ha presentado como omega. — terminó Jimin.
Jungkook sintió como su corazón empezó a latir tan rápido que presentía se saldría de su pecho en cualquier momento. Su mejor amigo se había presentado por fin, después de diecinueve años por fin podría no sentirse un bicho raro al no haberse presentado como los demás chicos lo hacían a la corta edad de dieciséis ó diecisiete.
Habían prometido ser los mejores amigos alfas que existieran en el mundo entero, pues el castaño estaba seguro, sería un alfa igual o mejor que su amigo azabache.
Pero eso no sería posible, el chico se había presentado como un omega, un omega tan hermoso y delicado como Jungkook siempre supo que sería.
Y le urgía verlo, quería ir por él y revelarle sus sentimientos. Quería que por fin su amigo se diera cuenta de que él era su alfa, que él lo cuidaría toda la vida, que lo amaría y lo protegería de todo lo que quisiera dañarlo.
Que él siempre supo lo que se negaba a creer, ellos eran pareja desde que nacieron y eso no lo cambiaría nadie, ni siquiera el mismo Taehyung.
— Mi pequeño omega, hay un ligero cambio de planes. — con su lobo saltando en su interior y una enorme sonrisa apareciendo en su rostro, Jungkook partió rumbo a la casa de su mejor amigo.
[...]









Leí la historia cuando se estaba publicando en wattpad y ahora la encontré aquí 😆
woww
gracias por esta historia! siento que voy a llorar 😭