CORAZONES PARALELOS

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Summary

Dicen que el amor no avisa, que llega como una oleada inesperada, desordenando los planes meticulosamente trazados de nuestras vidas. Roxbell Collins lo descubrió en medio del silencio de su laboratorio donde las reacciones químicas parecían ser la única certeza. Sin embargo, el destino le tenía preparada una sorpresa, una que no podía mezclarse ni plasmarse en ninguna ecuación. Era una química de emociones controladas hasta que él apareció en su universo, un artista cuya fama iluminaba el mundo entero. Sus caminos se cruzaron como un eclipse que se encuentra al instante del firmamento. Roxbell, ajena al fulgor de los reflectores y las cámaras, se vio envuelta en un torbellino de sensaciones que desafiaron su tranquila existencia. Sin embargo, entre ellos se alzaban barreras aparentemente inquebrantables. Él, un ídolo de multitudes, ocultaba en su esencia un pasado marcado por sombras. Ella, entregada a su profesión, se enfrentaba a un dilema inesperado: ¿cómo encajar dos mundos tan divergentes? Los corazones de ambos latían en universos paralelos, desafiando las leyes de la lógica y el sentido común. En el dilema entre la fama y la discreción, entre la pasión y la razón, entre el arte y la ciencia, se gestaba una historia que desafiaría las normas establecidas, una historia que resonaría más allá del tiempo.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

“Llegaré tarde, llegaré tarde”

repetía una y otra vez mientras corría a la entrada de la empresa, no fue fácil conseguir la entrevista en "Protect Your Life", una empresa farmacéutica reconocida en el país.


El reloj marcaba las ocho en punto, la hora de ingreso, y los empleados ya se dirigían al interior.


Camino rápidamente hacia los ascensores, pero todos estaban llenos. Me plantee la opción de subir por las escaleras, pero rápidamente descarte la idea; debía llegar al piso quince. Opte por esperar, cuestionándome por mi ligero retraso. Mire el reloj ansiosamente; tres minutos habían transcurrido desde mi llegada.


Finalmente, el ascensor se abrió y ingrese con alivio. "Al fin", suspiro profundamente. Sin embargo, mi alivio se desvaneció cuando, justo antes de que las puertas se cerraran, una mano las detuvo. El ascensor volvió a abrirse, ingreso un hombre robusto y alto.


Vestía de manera peculiar, con ropa casual deportiva, un cubre-bocas, gafas de sol oscuras y un gorro pesquero. La calma que había sentido instantes antes desapareció, y mis nervios se apoderaron de mi. Intente balbucear un saludo, mis manos se apretaron en puños a los costados, y comenzaron a sudar.


—Buenos días —murmure, tratando de ocultar la tensión en mi voz.


El hombre misterioso, después de hacer una pequeña reverencia a su lado, permanece en silencio, sin emitir ninguna respuesta. Desconcertada y consciente de que no conozco a nadie en la empresa, trato de no juzgar la aparente falta de respeto. El silencio se cierne a nuestro alrededor, y hago un esfuerzo por relajar.


Mientras el ascensor comienza a subir y noto que el hombre no presiona ningún otro botón, tomo en cuenta de que ambos nos dirigimos al mismo piso. La trayectoria se torna larga "inhala y exhala" repito en mi mente para calmar los nervios.


Intento observar al hombre a mi lado, pero su rostro está oculto tras el camuflaje de su vestimenta, lo que hace parecer aún más misterioso. ¿Trabaja en la empresa? ¿Viene a la misma entrevista? Estas preguntas danzan en mi mente, pero la falta de respuestas me mantiene en la incertidumbre.


El hombre hace un movimiento, saca su móvil y comienza a enviar y recibir mensajes. Parezco una curiosa observándolo, ruego internamente que el ascensor llegue rápidamente a su destino. Mis plegarias son escuchadas cuando la luz roja finalmente marca el piso quince.


Tan pronto como las puertas se abren, salgo apresuradamente, siendo la primera en hacerlo. Camino hasta la recepción, donde la secretaria espera.


—Buen día, ¿En dónde se realizará la entrevista? —dije hablando con prisa.


La hora marca las ocho y diez minutos. Por primera vez llegó tarde, siempre dicen, hay una primera vez para todo y no faltaba incluirme.


La secretaria, su nombre Marian colocado en el gafete de su uniforme azul, revisa una agenda apareciendo un gran título "ACTIVIDADES DEL DÍA" abre y se dirige a la fecha de hoy 3 de abril 2020.


—Un gusto Señorita, empezará en unos minutos diríjase a la sala de conferencias número tres.


—Gracias.


Agradezco con un gesto rápido y me encamino hacia los pasillos, con la mirada fija en los números de las puertas. Volteó sigilosamente hacia la recepción y miro hablar al hombre misterioso con la secretaria, veo emitir risas de parte de ella, es como si se conocieran y sigue igual cubierto todo un misterio.


Los nervios aún me acompañan, pero el encuentro en el ascensor queda atrás mientras me concentro en el objetivo de la entrevista. Camino con determinación hasta la sala indicada.


Al abrir la puerta de la sala de conferencias, me encuentro con un espacio bien iluminado y decorado de manera elegante y moderna, a un lado están varios trofeos y fotografías de premios que ha conseguido la empresa y al fondo un proyector para las presentaciones de proyectos. Tomo asiento, revisando mentalmente mi currículum y repasando posibles respuestas a preguntas que podrían surgir.


Nunca me lo hubiera perdonado si llegaba atrasada, el recuerdo del hombre misterioso del ascensor persiste en mis pensamientos mientras camino hacia las fotografías en la recepción. Me esfuerzo por dejar de especular sobre su identidad, recordándome a mi misma que lo conocerá durante la entrevista y que todas mis preguntas serán respondidas en su debido momento.


Curiosa, me detengo frente a una fotografía de una familia de tres integrantes: Los padres y un bebé. Entre ellos, reconozco al Sr. James Blawn, el dueño y fundador de la empresa. Al observar la imagen, especulo: "Debe ser su familia". Tomo la fotografía, que está destacada en un cuadro.


En ese momento, siento la presencia de alguien detrás de mi. Me volteo rápidamente y me encuentro con el hombre del ascensor. La sorpresa me hace tambalearme, pero antes de caer, las manos del hombre me sujetan por la cintura. Las gafas que llevaba caen al suelo, revelando unos ojos color miel que se encuentran con los míos como el sol y la luna formando un eclipse, creando un momento de conexión inesperada.


A pesar de que su rostro sigue parcialmente cubierto, los minutos en los brazos del hombre parecen eternos. Una sensación eléctrica recorren mi cuerpo al estar tan cerca de él. Intento articular palabras, balbuceando entre dientes.


—¿Quién? ¿Quién eres? —pregunto, mientras mi corazón late acelerado y mi mente se llena de preguntas sobre la misteriosa conexión que parece existir.


El hombre misterioso reacciona de manera inesperada, soltando bruscamente mi cuerpo al frío suelo. Sin decir una palabra, recoge sus gafas y se dirige hacia la salida, atónita, lo veo retirarse sin mirar atrás. Las preguntas llenan mi mente: "¿Qué fue eso?".


Las mejillas arden de vergüenza mientras llevo las manos a mi rostro para cubrir. Siento el bochorno de la situación. Me pongo de pie, aliviada al ver que la fotografía en mis manos no se cayó, la vuelvo a colocar en el estante.


Regreso a mi asiento, tratando de procesar lo sucedido. Me pregunto si aquel hombre tiene algún vínculo con la empresa o si fue simplemente un incidente inesperado. La vergüenza y la confusión se mezclan en mis pensamientos mientras me prepara mentalmente para la entrevista que está por venir.


La presencia del hombre misterioso aún flota en el aire, dejándome con una sensación de intriga y desconcierto.


—Hola, el tráfico estaba terrible —el sonido de una voz masculina interrumpe mis pensamientos. —Espero no haber llegado tarde para la entrevista.


Un hombre alto, de contextura delgada, con cabello café y ojos verdes, se disculpa por el tráfico. Viste un traje formal y su presencia agrega una nueva dinámica al ambiente, intrigada, me pregunto quién es este nuevo participante, pero la sombra del encuentro con el hombre misterioso aún persiste en mi mente.


—Hola, aún no ha empieza —respondo, esforzando por apartar mis pensamientos.


—Es un alivio —dice el hombre, sentándose a mi lado. — Me llamo Zet Miller, Ingeniero Biólogo. —Se presenta mientras extiende la mano.


—Roxbell Collins, Química Farmacéutica. Mucho gusto —devuelvo el saludo, esbozando una sonrisa.


Con la llegada de Zet, se confirma que la competencia por el puesto está en marcha, y por el momento, somos solo dos. La sala de espera se llena entrando las personas encargadas de la entrevista: la secretaria y dos supervisores de gerencia. Todos se dirigen hacia la oficina principal, y noto la ausencia del hombre misterioso.


"Deja de pensar en él" reprende mi inconsciente. me obliga a concentrarme en la entrevista que se avecina.


Zet es el primero en entrar, mostrando una actitud positiva y segura. Aunque siento una competencia palpable, mi subconsciente me recuerda valía y capacidad para obtener el trabajo.


—Que te vaya bien —emito antes que ingrese a la oficina.


"Tú también eres increíble" me animo a mí misma, tratando de encontrar la confianza necesaria para enfrentar la entrevista que está por venir.


Han pasado quince minutos desde que Zet ingresó a la entrevista y, finalmente, sale caminando hacia mi con una sonrisa que parece transmitir confianza. La llamada para que entre llega, y aunque mis nervios están ligeramente alterados, me dirijo a la oficina y tomo asiento en una silla que queda frente al jurado.


Los miembros del jurado revisan mi currículum, y escucho un susurro: "Se graduó de Química Farmacéutica". Los nervios invaden, la secretaria, Marian, me sonríe, lo que intensifica el recuerdo del hombre del ascensor, algo que intentaba evitar.


La entrevista comienza cuando el hombre del jurado, con voz grave, se dirige.


— Señorita Roxbell Collins —dice, captando toda mi atención.


— Cuéntenos, ¿qué le motiva querer trabajar en la empresa? —añade, cerrando el currículum y cruzando las piernas, esperando mi respuesta.


Tomo un momento para pensar y responde con determinación, aumentando el volumen de la voz.


—La teoría se aprendió, se irá aprendiendo. Cada día implica aprender algo nuevo, y quiero plasmarlo en la práctica, formulando medicamentos para disolver o erradicar el dolor causado por las enfermedades en las personas.


Concluyo mi respuesta, apretando mis manos a los lados. Las miradas atentas del jurado la evalúan. Fue una sola pregunta, pero soy consciente de que mi respuesta podría determinar el ingreso a la empresa. Salgo de la entrevista no del todo convencida, ya que hubo poca interacción, y el recuerdo del hombre del ascensor persiste en mi mente.


La secretaria camina detrás de mi emitiendo que nos llamarán para confirmar el puesto de trabajo.


Junto a Zet avanzamos en silencio, siento una mezcla de expectación y nerviosismo. Al llegar al ascensor, no siento la necesidad de hablar sobre la entrevista y prefiero guardar mis pensamientos para mi misma.


— Gusto en conocerte, creo que no nos volveremos a ver —dice Zet, sorprendiéndome su sinceridad.


— Fue un gusto —respondo de manera breve, y Zet no deja de sonreír.


El ascensor marca la planta baja, y Zet desaparece de la escena mientras me dirijo a buscar un taxi para regresar a mi departamento.


La incertidumbre sobre el resultado de la entrevista y la sorpresiva despedida de Zet dejan con una sensación de desconcierto. Mientras espero un taxi, reflexiono sobre lo ocurrido.

***


— ¿Cómo te fue? —pregunta Hanna, mi mejor amiga, apenas ingreso al departamento.


— Bien o mal, no lo sé —respondo mientras tiro todo mi cuerpo al sofá, sintiendo una mezcla de agotamiento y frustración.


— Hicieron una sola pregunta —expreso con evidente frustración.


— Te irá bien, cambia esa cara —Hanna se acerca y deja una palmada de cariño en mi cabeza.


Hanna y yo nos conocimos en la universidad durante un evento de diseño. Aunque estudiábamos carreras diferentes, ella en diseño de modas y yo en química farmacéutica, nos hicimos inseparables. Ahora, es una exitosa diseñadora, y a pesar de nuestras carreras distintas, seguimos siendo compañeras de vida al decidir vivir juntas.


La consoladora presencia de Hanna y sus palabras de ánimo calman un poco mis nervios y preocupaciones sobre la entrevista. Juntas compartimos nuestras experiencias y emociones, construyendo un apoyo inquebrantable en nuestro hogar compartido.


El móvil de Hanna empieza a sonar, una llamada entrante se pone de pie para contestar.


—En este momento voy allá —se dirige a la persona detrás del móvil.


—Tengo que ir a la agencia — hace una mueca.


Ha estado trabajando en un concurso de moda, es la primera vez que concursará. Camino hasta ella y la abrazó.


—Eres la mejor diseñadora—balbuceo.


—¿Te gustaría acompañarme? —dijo, parándose en frente, espera mi respuesta, pensándolo bien, será bueno despejar la mente.

—Sí.

Arreglamos y bajamos. El departamento quedaba en el noveno piso, caminamos hasta el estacionamiento dirigiéndonos al auto de Hanna.


—Conocí a alguien —le comento del hombre misterioso, Hanna me mira interesada por el tema.


—¿Quién? cuéntame — dice, suelta una risita juguetona su mirada no despega de la carretera.


—Es alguien misterioso, llevaba un cubrebocas, unas gafas, no pude reconocer su rostro y no dijo ni una sola palabra— me mira confundida y regresa su mirada al frente.


—Vaya, suena como si fuera sacado de una novela de misterio. Y qué pasó después? —Pregunta con curiosidad.


—Sí, miraba unas fotografías y no percate que alguien ingresó, voltee y me asustó, por poco y voy al piso, pero él me sostuvo con sus brazos, evito un accidente—mis mejillas se ruborizan por lo que contaba a Hanna.


— ¡Oh! ¿Quién podría ser? — dice intrigada, respire profundo.


—Es un misterio, no lo volví a ver hasta que salí de la empresa.


Siento que aquel hombre desató un destello de emociones en mí, bien dicen "que el amor puede aparecer cuando menos te lo esperas"


—Anímate conseguirás el trabajo, eres genial y podrás encontrarte con el hombre misterioso e interesante —Hanna lo dice de manera agradable, lo que más me interesa es el trabajo, hago un mogín.


Cambio de conversación, con la intención de olvidar el suceso.


—¿Cómo va el evento? —Pregunto interesada por los detalles.

—Ya está todo, hoy me van a dar algunas pautas —la veo animada.

—Falta una semana, tranquila, saldrá bien — le sonrió.


El concurso estaba a puertas de realizarse, nos dirigíamos a la agencia "SWEET FASHION", este evento ayuda a encontrar nuevos entes de la moda haciendo explotar sus habilidades artísticas y ser reconocidos en el mundo de la moda.


Es una gran oportunidad para Hanna así podrá demostrar su talento y lleve a su marca "STAR" hacia nuevas alturas.


La llegada a la agencia de modas, los nerviosa se hacen presentes , Hanna y yo avanzamos entre la multitud, observando la energía que fluye en el ambiente.


El bullicio de los aficionados y la emoción anticipada se siente en el aire, recordándome momentos de mi juventud cuando esperaba con ansias ver a mis ídolos. Hanna ha comentado que hay accionistas que pertenecen al cine y la música entre otros.


Somos desapercibidas por la multitud, las chicas que nos rodean están emocionadas, algunas sostienen carteles con el nombre de sus famosos, otras llevan regalos envueltos con brillantes lazos.


—Que envidia, me gustaría trabajar en esta agencia— escucho el murmullo de una fan.


Nos abrimos paso hacia la entrada, donde los guardias de seguridad supervisan el acceso.


Hanna me toma del brazo, notando mi expresión nostálgica.


—¿Te trae recuerdos, verdad? —me sonríe comprensiva.

—Sí, es curioso cómo estos momentos pueden ser tan emocionantes. Aunque ahora estoy del otro lado.


Como voy olvidar aquellos tiempos como fan.


Hanna se mueve con confianza, saludando a colegas y revisando detalles de última hora. Yo observo con ojos curiosos, sorprendida por la meticulosidad y el trabajo que hay detrás de un evento de esta magnitud.


AGENCIA DE MODAS

"SWEET FASHION"


—¡Bienvenidas! —nos saluda una joven con un elegante uniforme. —Hanna apresúrate, en unos minutos llega.


Hanna se acerca.


—Bell espérame en mi oficina, queda cruzando el pasillo, después te explico —apurada se dirige a una oficina del fondo. Quedó con la intriga ¿Quién será la celebridad que esperan?


Camino hasta una máquina de agua, hago un té, sostengo el vaso, tomo un sorbo, veo que todos están apresurados.


En busca de la oficina, veo una oficina algo abstracta con diseños que llaman mi atención, ingresó, hay varios cuadros de pinturas, una batería musical en una esquina.


Dejo sobre la mesa el vaso para acercarme a la batería musical, regreso por el té, cuando escucho abrirse la puerta. Apresuró a salir, pero es tarde alguien se posa en frente de mí un hombre robusto, alto, su cabello negro azabache de piel pálida, su mandíbula pronunciada reprime con la mirada, su enojo es evidente, sus ojos claros se tornean a negros por la ira.


El hombre me mira con furia contenida mientras retrocedo, tratando de mantener la compostura a pesar de su brusquedad.


—¡¿Qué hace aquí?!—cuestiona, su rostro enfebrecido.


—Yo.....—interrumpe.


Él parece insensible, su mirada penetrante sigue clavada en mí, como si tratara de descifrar mis intenciones. Su presencia imponente y la tensión en el aire hacen que me sienta incómoda.


—No deberías andar por aquí sin autorización. Este lugar es privado —dice con un tono frío y cortante.


Siento una oleada de incomodidad mientras retrocedo un par de pasos hacia la puerta, dispuesta a salir de allí lo más rápido posible. El hombre me observa unos instantes más antes de apartarse, permitiéndome salir de la oficina.


Respiro profundamente, intentando calmar mis nervios. No esperaba encontrarme con esa reacción.


"Es un OGRO"


Me siento mal por haber entrado sin permiso, pero la rudeza del hombre me deja desconcertada, esperando que esto no afecte la relación de trabajo de Hanna en este lugar. Regreso a la recepción en donde estaba la chica del uniforme, me dijo que podía esperar en los asientos de la entrada.


—¿A quien esperan que todos están alborotados? —Pregunto curiosa.


—Al Gerente, regreso de una gira mundial —responde con tranquilidad.


Ahora entiendo el ajetreo de la situacion.


—Es Jaden king, lo conoces, es muy famoso por su música.


Había escuchado su nombre por Hanna, pero nunca mencionó que era un artista.


—Ah, si claro que lo conozco— le devuelvo una respuesta, aunque es mentira.


No la interrogo más, veo que está ocupada, no quiero tener problemas.


Mientras hojeaba las noticias en mi móvil, las imágenes del hombre en la oficina se mezclaban con las fotos de Jaden King en las redes sociales. La discrepancia entre su presencia intimidante y la imagen pública del artista famoso me desconcertaba.


Las publicaciones sobre él se llenaban de elogios y admiración, pero no podía reconciliar esa imagen con el hombre que acababa de encontrarme en la oficina. ¿Cómo podía alguien con una presencia tan imponente ser una celebridad musical?


El teléfono de la recepción suena haciendo saltar de un susto.


—Enseguida Sr. — escucho la respuesta emitida por la recepcionista. Cuelga el teléfono y su mirada se dirige a mí.


—Roxbell verdad, me puedes ayudar en algo —intrigada me deja al escuchar mi nombre. —Eres la mejor amiga de Hanna ella nos ha comentado, un gusto soy Lauv —finaliza.


—En que puedo ayudarte— le digo.


—Podrías llevar estás carpetas a la oficina de Sr. King —me entrega unas carpetas. Tengo que ver otra vez al ogro.


Camino en dirección a la oficina, admito que fue mi culpa por ingresar sin permiso, pero no tenía el derecho de tratarme de esa manera.


Tocó la puerta y escucho un "puede ingresar".


—Permiso —abro la puerta e ingresó camino hasta la mesa para dejar las carpetas.


El ambiente en la oficina parece diferente esta vez. Aunque aún siento un ligero nerviosismo por la experiencia previa, noto un cambio en la actitud de Jaden. Sus ojos, que antes irradiaban enfado, ahora reflejan una expresión más relajada y curiosa al verme entrar.


Dejo las carpetas en su escritorio, manteniendo mi mirada baja por un momento antes de atreverme a levantarla y encontrarme con sus ojos.


—Puede dejar sobre la mesa —dice mientras revisa otros archivos.


Nunca pensé estar aquí en frente de una persona importante del mundo de la música.


—Me retiro —digo mientras me dirigí a salida.


El silencio se hace presente por unos momentos, y mientras me preparo para salir de la oficina, Jaden rompe la quietud.


—Espere un momento —deja de revisar las hojas. Su mirada se centra en mí.


—Necesita algo — respondo con amabilidad. Lo miro de la misma manera.


Sale de su asiento acercándose hacia mí, lo suficiente cerca que me pone incómoda, puedo escuchar su respiración fluir, mi corazón se acelera, su cabello arreglado, el traje que lleva puesto resalta su musculatura, un cuerpo bien cuidado.


Nuestros ojos terminan teniendo contacto visual a pesar que es alto, retrocedo un paso hacia atrás. Sus ojos me recuerdan a alguien, el hombre del ascensor "¡No! No es él", sonríe por lo que acaba de hacer, se da la vuelta regresando a su asiento.


—Cuando te contrataron, no me han informado— dice mirando, gracias a Dios no trabajo aquí, pero igual lo estoy soportando.


-No...— Me interrumpe un golpe en la puerta, alguien va a ingresar.


—Puede ingresar —dice alzando su voz.


—Permiso, ¡Roxbell! — Hanna se queda sorprendida al ver mi presencia. Le devuelvo una sonrisa camino a la salida, susurro "tengo que contarte"


Al salir escucho —Te estaba esperando Hanna.


Mi amiga tiene que lidiar con este tipo pesado, ¡qué tormento! Camino de regreso a la recepción, Lauv la chica de recepción, agradece por ayudar a dejar las carpetas, vuelvo a mi lugar a esperar a Hanna las horas pasan.


Espero recibir la llamada de la entrevista o ya le llamarían a Zet, intento calmar.


—Llamando a Roxbell —Hanna aparece en frente de mí.

— ¡Nos invitaron a comer! —dice animada.


Miro a Hanna, notando su alegría evidente. Me siento aliviada de que Hanna finalmente haya salido de la oficina del ogro.


—Me alegro— le respondo.


Curiosa pregunta —¿Qué hacías en la oficina de Jaden? — guiña un ojo de manera coqueta.


—El ogro.


— ¡Ogro! —repite la palabra. —Él es el jefe del que siempre hablo.


Reflexiono brevemente sobre las conversaciones pasadas de Hanna mencionando a Jaden, el jefe. Teniendo encuenta de que Jaden es mucho más que simplemente un jefe.


—Me ayudó a dejar unas carpetas —responde Lauv. —Me agrada tu amiga —le dice a Hanna.


—Fue eso, solo ayudé — asiento. —Hace temblar a todos con su presencia — digo a manera de burla.


—Ni lo digas —suspira. —una modelo salió a último momento y se enojó —respira profundo. —Ya lo solucioné.


Hanna pone unas carpetas sobre la mesa y busca una hoja específica, luego me entrega, noto que es un contrato, sigo leyendo modelo temporal.


—Hanna ¿qué es esto? —Sostengo las hojas en mis manos, miro a Hanna con cierto reproche. Hanna adopta una expresión de súplica.


—Eres mi salvación. Has participado en algunos de mis proyectos de modelaje en la universidad. Ayúdame.


Las habilidades de modelaje que he desarrollado es gracias a Hanna, acepto el desafio.


—Te ayudaré. No, he recibido la llamada. Será un trabajo temporal, como menciona en el contrato. — sonríe


— Gracias. Sabes que tienes una amiga para ayudarte a conseguir trabajo, aunque sé que te gusta mucho la farmacología —reconoce mis intereses, la abrazo.


En ese momento, Lauv se acerca, interrumpiendo el abrazo.


—Perdón que las interrumpa, ya nos vamos al restaurante —se dirige.


—Vamos —responde Hanna.


Salimos al estacionamiento, listas para dirigirnos al restaurante junto con Lauv y otros. Me siento incómoda al recordar que ahora formo parte de la agencia de Jaden.


Hanna conduce con tranquilidad mientras reflexiono sobre la presencia del jefe en la cena.


—¿Vendrá el ogro? —refiriendome a Jaden, Hanna al escuchar suelta carcajadas por su apodo.


— No te preocupes, él no va a estos eventos. Uno, por las fans, y otro, es reservado —conoce bien a Jaden y la dinámica de su fama.


—Es un alivio — susurrando.


Al llegar al restaurante, Hanna ingresa al estacionamiento y nos damos cuenta que han reservado un espacio tranquilo en el segundo piso.


—Bienvenidas —se dirige un Sr. Maduro. Es evidente por su aspecto fisico de mas edad.


—Les presento a todos a Roxbell Collins, será una de mis modelos —menciona Hanna.


Me siento incómoda al ser presentada a personas desconocidas, y notando que nadie parece retractarse ante la decisión de Hanna.


— Será un gusto trabajar —respondo tímidamente.


Los demás presentes también expresan su agrado por trabajar juntos. Intento mostrarme confiada a pesar de la timidez.


Comienza el servicio de comida y licor. Mientras Hanna conversa con la promotora de la agencia, intento abrir una botella de whisky, pero lucho con ello. El Sr. Maduro se acerca para ayudarme.


—Puedo—refleja una sonrisa amplia.


—Sí —responde tímidamente.


El Sr. Maduro abre la botella y me brinda una copa de whisky, reacciono sorprendida por el sabor. El licor pasa por mi paladar dejando mostrar muecas. Hace mucho que no había probado.


—Gracias —susurro.


Todos comienzan a disfrutar de la comida, y los licores, continúan la conversación. Noto que todos parecen divertirse recordando la situación con Jaden, incluso a mi me resulta gracioso cómo se escondían del "ogro".


En un momento, el Sr. Maduro se aleja del grupo para atender una llamada. Mientras tanto, todos siguen con la comida y la charla, hasta que el Sr. Maduro regresa con una expresión de sorpresa o preocupación en su rostro


—¡Jaden vendrá !— Todos dejan de comer y lo quedan mirando.


—No bromee, señor —le dice Lauv. Intenta disuadirlo.


—No es broma, Pol me acaba de llamar. Pediré dos platos de comida —se dirige a ordenar.


Miro a Hanna con curiosidad de lo que habla el Sr. Maduro.


—¿Quién es Pol? —le pregunto intrigada.


—Es el manager y mejor amigo de Jaden — explica, la veo ralajada, los demás, incluyendome nos sentimos asustados.


Intento relajar el ambiente sirviendo más whisky a todos. La tensión aumenta cuando Jaden y su amigo, Pol, se sientan junto al grupo. Me siento incómoda por la situación. El amigo del ogro llama mi atención, su piel pálida, alto, la misma contextura de Jeden, su cabello castaño, lo miro de reojo.


Jaden nos escanea a todos emitiendo una sonrisa, El señor maduro aún no llegaba, él estaba sentado junto a mí, Jaden ve el asiento a mi lado y ocupa el lugar, Pol toma asiento al otro lado.


El Sr. Maduro aparece trayendo los platos para ellos y les sirve.


—No quiero que se sientan incómodos, pueden hablar. —trata de relajar el ambiente.


Con lo que bebieron estan relajados, el alcohol calma los nervios, hasta yo me siento en confianza.


Sigo comiendo y alcanzo otra copa de whisky.


—Me puedes brindar una copa— susurra Jaden a mi lado.


—Por supuesto—sirvo otra copa para él.


—Gracias.


—Sr. Es nuestra nueva modelo— dice el señor maduro, me siento avergonzada.


Él me mira, reprimo mis hombros.


—Me comento Hanna, bienvenida —sonríe, el ogro.


—Gracias —le susurro.


Incómoda y mareada, decido retirarme al balcón para tomar aire fresco. Me siento frustrada y no es por la situación hay algo más que me afecta.


—Hanna saldré por un poco de aire —le digo retirándome.


—Ya no tomes — me susurra. Nota que estoy mareada, le digo un no moviendo la cabeza


Salgo a un balcón adornado de macetas y bancas tomo asiento, la noche oscura se hizo presente, siempre que estoy mareada me siento sentimental, lo que me frustra es la entrevista, conseguí un trabajo sin hacer ningun esfuerzo.


Debería sentirme decepcionada de mí, seguro Zet ya lo llamaron se veia con confianza, no quiero ni imaginar que no haya aprobado, estaba mareada, mi cabello está alborotado por la pequeña escena que hago frustrada.


—Hanna necesita una modelo sin rasguños— volteó para ver quién dice eso, el ogro por detrás.


—Conseguiré otro trabajo —le reprimo regresando mi mirada al frente, él se acerca hasta mí y toma asiento a mi lado. Por el alcohol que está en mi cuerpo no siento incomodidad con su presencia.


—Tomaste demasiado —cuestiona con una sonrisa sarcástica. —No te he despedido, Hanna te contrató, no es mi asunto— me quedo callada, tiene razón, ella fue quien me contrato para el evento.


—Me siento más tranquila que ella sea mi jefa —suspiro relajada, el me reprime con su mirada, sostiene algo en su mano


—Traje agua —entrega una botella de agua, por qué está siendo amable, después de todo lo que paso, nisiquiera me dejo explicar lo qué pasó en la oficina.


—Tanta amabilidad, señor ogro —bebo un sorbo de agua, tomo en cuenta que lo dije en voz alta, dejo a un lado la botella.


—¡Ogro! —repite, sus ojos enérgicos se irá.


—Sr. Jaden —sin pensarlo decido entrar alejándome lo más pronto.


—Detente— el ogro me persigue. Camino a dentro sin hacer caso.


Entre y todos estaban cantando la hora del karaoke no estoy animada para catar, me siento alado de Hanna ella no había tomado demasiado, tenía que conducir.


—Eres la mejor amiga, te quiero— le sonrió en frente.


—¿Estás borracha?


Así es, estaba borracha una chica mala para beber, mis ojos percatan que Jaden me fulmina con la mirada por decirle ogro, pero se lo merece.


Horas después me estaba quedando dormida, era la media noche, Hanna me abraza intentando llevarme a su auto, pero es inútil, Pol se acerca hasta nosotras y le ayuda.