Capítulo uno
CAPITULO UNO
"el deseo de un espadachín"

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Lo que Zoro agradecía era el poco contacto que existía entre el país de Wano con el exterior, así evitaba problemas por su aclamado puesto dentro de la tripulación de sombreros de paja y asegurar por momentos su seguridad; no es que no fuera fuerte, simplemente desde hace tiempo no disfrutaba como se debía, a observar lo que le rodeaba, desde una siempre planta hasta un bella ciudad o poblado.
Sin embrago, no podía arriesgarse a que una persona lo reconociera con tan solo pronunciar su nombre, por lo que opto por cambiarlo. Su nombre no era el más ingenioso, pero era lo más sensato, a decir verdad. Ya no era Zoro era Zorojuro; un ronin cualquiera en busca de nuevas emociones que buscar en cada Dojo de la nación o para otros un ronin respetable pero muy adicto al alcohol; para otros era un pequeño y honorable salvador de sus pequeñas aldeas. No le molestaba, con que solo lo conocieran por ser un ronin estaba bien para él.
── Oe, ¿qué está pasando aquí?
── Es la celebración del equinoccio de la primavera. Señor ─. respondió el hombre con desinterés.
── Ya veo, gracias supongo ─. agradeció continuando con su recorrido. Debía admitir que todo a su vista era llamativo; desde las luces hasta el detalle de las flores de cerezo despegándose de sus árboles y convertirse aún más en un espectáculo visual, el cómo volaba con el viento y en ocasiones se pegaban a las personas que recorrían el lugar. Sin duda, a veces la tranquilidad podía convertirse en algo adictivo. Con ello, la melancolía y el sentimiento de extrañar a sus nakamas para que pudiesen apreciar el bello paisaje, pero, conociéndolos, no sería del todo agradable. Aun así, los extrañaba.
Extrañaba dormir en cualquier lugar del barco, comer la comida del estúpido de Erocook, escuchar el ajetreo de que siempre hacían Chopper, Ussop y su capitan. Las explosiones que Franky ocasionaba con sus inventos, a Nami (la bruja) quien regañaba a medio mundo para que fueran productivos y la dejaran trazar sus mapas con tranquilidad. A Robin riéndose de las payasadas del barco.
Extrañaba a aquella tripulación tan molesta y rara a la vez.
Una ligera e imperceptible sonrisa se plasmaba en su rostro, y que, al mismo tiempo desaparecía al escuchar como el sonido de los pasos de la gente y los murmures junto con ligeros empujes que recibía su cuerpo lo hacían despertar de aquella burbuja.
“Mira que bellezas”
“Como siempre no dejan de cautivar”
“Estaría con ellas si pudiera”
“Son solo objetos, pero, mira que belleza ¡ que cuerpos!”
Voces que se distinguían de algunos transeúntes del lugar.
Zoro confundido miro a dirección de aquellas voces, una multitud se juntaba tanto de hombres como de mujeres detrás de el, por curiosidad se acerco observando como un grupo de mujeres caminado y ahí se percató de quienes se trataban. En las festividades importantes las Geishas y consortes se hacían presentes para aclimatar mas la festival.
Aun recordaba que en su tiempos de niñez realizaban pequeños pero no mucho menos importantes, festivales para recordar las tradiciones que pasaron de generación en generación y que, al paso del tiempo estos se fueron perdiendo. En sus memorias existían el grito de la euforia de los niños esperando por la llegada de personas disfrazadas de animales míticos, los distintos platillos que eran raros y exquisitos para su paladar, las ropas tradicionales que su maestro les obligaba a ponerse y disfrutar lo mejor que podían esos días de alegria.
Pero nunca llego a ver a las famosas "Geishas" y mucho menos a las "Oiran". No hasta que su maestro le hablo de ellas, ambas tan diferentes e iguales al mismo tiempo.
Las geishas son conocidas por ser "artistas profesionales" que se especializa en las artes tradicionales japonesas, como la música, la danza y la conversación. Por otro lado, la mujeres conocidas como Oiran son llamadas "cortesanas de alto rango", estas a diferencia se encargan de ofrecer diversos servicios de entretenimiento, incluyendo servicios íntimos, a su clientela elitista. Ambas se diferencian en varios aspectos, como el tipo de servicio, la clientela, el peinado, la vestimenta, las habilidades y la forma de hablar.
Aun así, ambos tienen un mismo destino. Entretener.
En algún tiempo, su maestro también llego a decirle que es origen de ambos grupos eran siempre triste. Ya que las mujeres eran vendidas a una temprana edad y ser tratadas como esclavas, que debían de ascender al ápice para ser reconocidas en su ámbito.
Para su punto de vista, todo era muy estúpido. El poder quitarle a una persona su identidad y libertar para ser consideradas objetos entretenidos como si de un juguete se tratase era enfermizo. Por otra parte, era una tradición arraigada en la historia de Wano que si el pudiese opinar tal vez fuera asesinado o expulsado. Aun así, una parte de si mismo disfrutaba de las vistas, pues siempre pensaba que las personas llegaban a necesitar una especie de consuelo o un ligero paraíso a sus desgracias.
Tal vez era algo que el necesitaba, un consuelo.
Existía claridad en su meta, su sueño y promesa. No había lugar para el amor. No hablaba del amor que sentía con sus camaradas ni muchos menos de algo familiar, hablaba de ese amor intimo que existía entre dos personas. Uno donde las palabras a veces no eran necesarias y que el fuego de la lujuria y algo mas se expresaba.
Por lo que su opinión solo residía en eso, una opinión. Una con la cual no podría hacer algún cambio, y que estaba seguro que algunos estarían de acuerdo y otros no. Una que era mejor que se mantuviera apagada y qué no podia ser compartida.
" ¡Ahí viene!”
“¡La segunda consorte más demandada!”
“¡Es muy bella y apetecible!”
Fue ahí donde la vio, no completamente, pues un bello abanico le cubría el rostro, solo veía sus ojos, unos bellos diamantes.
Caminaba agraciadamente. Junto a ella, unas pequeñas niñas la acompañaban por ambos lados. Y con cada paso que daba los hombres murmuraban, las mujeres miraban con envidia y celos, las madres cubrían de la vista a sus hijos y las niñas miraban con curiosidad. Y para Zoro, sería una mentira decir que era la primera vez que una mujer lo había cautivado, pues en su corta vida tuvo unas cuantas aventuras con alguna mujer en sus tiempos de caza recompensas o incluso congeniaba con su nakama Robin, algo que no pasaba más que algo sexual.
En cambio, esa sensación había sido diferente y lo estaba pasmado. Una efecto tan caótico como cegadora que sintió en esos momentos al conectar su mirada a los ojos de aquella muchacha.
Su cabello era negro como la noche, largo y sedoso, con un peinado glamuroso y elegante. Incluso podia imaginar ese mismo como caía sobre sus hombros como una cascada de ébano. Su piel era suave y tersa, de un tono claro como de un durazno, que resaltaba sus delicados rasgos. Su cuerpo era esbelto y armonioso, con curvas que invitaban al deseo. Era una belleza sin igual, un cautivó para el humano y para el deleite desde el primer instante en que lo mires. Y a pesar de todo eso, lo mas cautivante como un elixir eran sus ojos, como dos lagos de un azul verdoso, que reflejaban la luz del sol en un bello campo verde y el cielo. Él no podía apartar sus ojos de ella, ni dejar de pensar en su aroma. Que de por si, podia distinguir aun tuviere a muchas personas frente suyo.
La unica conclusion que llegaba, ella era su sueño hecho realidad, y él haría lo que fuera por llamar su atención.
“¡Solo son sus ojos joder, ni que estuviera desnuda!", pensó!", pensó el hombre.
Sin darse cuenta seguía a aquellas mujeres y hasta llegar a algún lugar donde entendió que era a donde se correspondía el trabajo de ellas, en el que hombres con grandes cantidades de dinero compraban por una noche o algunas horas a alguna de ellas, mientras que otros preferían mejor mirar el espectáculo de la Geishas.
Fue ahí cuando de nuevo miro a la mujer de cabellos negros y eso no era todo, pues, su mirada congenio con la suya. Su mirada era profunda y penetrante, capaz de atravesar el alma de contención que se cruzara con ella. O al menos se daba ese consuelo que buscaba tener. Probablemente estaba mirando su alrededor o cubría su vista de alguien que realmente deseaba mirar.
Pero ella lo estaba mirando a él...
Perdido en sus mas oscuros deseos no notaba que un joven de al menos diecisiete o diez ocho años le hablaba. Pues, en ningún momento la mirada que ambas almas de distintas mundos se miraban, buscando en ellas un especie de consuelo o deseo. No fue hasta que la mano de dicho joven paso frente suya que lo desconectó de su mente.
── ¿Qué dijiste? ─pregunto demostrando ligera molestia y al mismo tiempo curiosidad.
── Disculpe señor. Le pregunte si usted también se apuntara, de lo contrario salga de la fila.
── ¿Eh?
── Al concurso, el ganador podrá elegir a la consorte que desee para pasar juntos por 3 días ─.respondió a la duda del mayor.
Y por un momento, dudo. Estaba mas que claro que no era el motivo por el cual había llegado a la Wano. Pero el competitividad que le representaba ante cualquier reto era difícil de apaciguar, si no es que fuera saciada. Una vez mas miro a aquella mujer pero ella ya no lo miraba mas. Además, la idea de poder tener la victoria y la posibilidad de al menos congeniar con la mujer de seductora mirada era un punto mas a su favor.
── Claro, porque no ─.acepto con una sonrisa de burla se mostraba en su rostro.
Después de todo ¿qué podría perder... o que podría ganar?
-Este fanfic esta basado en el anime/manga de One piece. Todos los personajes que reconozcas en la historia y el desarrollo de la misma pertenecen a Echirio Oda, de lo contrario aquellos con los cuales no estas identificado son de mi autoría.
-Como acostumbro a publicar, se encontraran fallas ortográficas que serán corregidas cunado mi tiempo me lo permita, con esto las actualizaciones también abarcan aquí.
-Esta demás mencionar que queda prohibida su copia u adaptación a la historia.
-Historia perteneciente a un oc.
-Así mismo encontraras contenido sensible como palabras altisonantes, escenas incomodas para algunas personas e imágenes viscerales. Si este contenido te parece de lo mas normal del mundo eres totalmente bienvenido de lo contrario te recomiendo retirarte de la historia, no tolerare comentarios ofensivos tanto a esta historia como se llegara el caso a mis lectores.
-Prohibida su copia u adaptación.
-Una disculpa por las futuras, actuales faltas ortográficas y de coherencia.