El cielo en tu mirada

Summary

Cada persona puede albergar un cielo en sus ojos. Arthur lo sabe perfectamente. Kiku en un principio no lo entiende. Pero las palabras de su compañero le ayudarán a calmar las inseguridades que se arremolinan en su corazón. Asakiku/Yaoi.

Genre
Romance/Other
Author
Usuk
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Chapter 1

—Esto te sonara fuera de lugar.


A Arthur se le notaba nervioso y algo cohibido. Tomó aire para proseguir, debía ser valiente. No huiría más de sus sentimientos.


—Tienes unos ojos... que para mí son como el cielo.


Kiku rodó los ojos con molestia.


—Puede que eso te haya funcionado con tu ex- pareja, pero por favor, no intentes ganarme con un truco ya usado. Me hace sentir que para ti no soy alguien especial, es como si yo valiera lo mismo que las personas de tu pasado —se abrazó así mismo —A mí no me compares, yo soy único. Me enfada que lo hagas, así que basta.


El japones paró su caminata para cerrar por un momento los ojos, si que hacía bastante frío, al dejar ir el aire se formaba humo. Pensó que caminar durante la noche al lado de la persona que ama le sentaría bien, pero sus ánimos no mejoraban. Se estaba congelando a pesar de traer una chamarra gruesa de color blanco y su bufanda roja que hace juego con sus guantes. Tal vez debieron quedarse en casa a tomar un café o mejor aún un té.


—Kiku...


El pelinegro estaba consciente de que no estuvo del todo bien lo que dijo. Sin embargo tampoco podía dejarlo pasar. Ya no debía callarse las cosas y menos con su pareja. Quería que esta relación funcionara, por lo tanto la sinceridad junto con la comunicación es pieza clave para una relación.


Volvió a retomar el camino. Las calles a esas horas se encontraban casi vacías, para suerte de ambos se hallaban cerca varios postes de luz.


De alguna manera esas palabras afectaron a Arthur, en ningún momento lo dijo con mala intención. De hecho quería reclamar, enojarse con el nipón por no ser una persona comprensiva. Al final optó por controlarse. Sabía por experiencia que dejarse llevar por sentimientos negativos no traía nada bueno.


—Si se puede saber, ¿en qué momento te compare? —preguntó extrañado.


Kiku mantuvo la vista fija en el piso.


—De seguro eso mismo le has de haber dicho a ese tal Alfred.


No quería admitirlo directamente. Pero de forma constante se sentía celoso del pasado del inglés. Sobretodo de ese chico estadounidense. Se notaba a leguas quien era mejor.


Cuando por curiosidad revisaba el cuarto de su pareja, encontró fotografías con el americano. Estaban guardas con mucho cariño en una carpeta. Y había también cartas, cartas románticas donde le prometía el mar, cielo y hasta la luna.


Su estómago se revolvió.


Lo más sensato fue preguntar. Aunque le doliera. Se tragaba sus celos para escuchar con atención. De esa manera no olvidaría sus palabras, no quería olvidar nada que tuviera que ver con el inglés.


Lo amaba, por lo tanto era normal que sintiera interés por él, por su pasado ya fuera malo o bueno, por sus sueños, por sus gustos, por todo.


Es por eso que le frustraba que Arthur fuera tan cerrado. Entiende lo que es ser tan desconfiado, después de todo no eran muy diferentes.


Pero le lastimaba que se cerrara también ante él. Es como si no significara nada. Como si fuera parte del resto.


Ahora recuerda una ocasión en que le preguntó el porqué respondía siempre cortante en algunas ocasiones.


—Es simple: no le doy armas al enemigo. No te cuento nunca lo importante. Así no hay forma en que puedas destruirme.


Eso era demasiado duro.


Aquello también significo un dolor en el pecho. Aguantó el golpe una vez más. Arthur no parecía darse cuenta del daño que le hacía. Él era así, tenía que aceptarlo como era o irse.


Prefería quedarse para descubrir aquello tan hermoso que vió la primera vez. Arthur contenía unos sentimientos fuertes e intensos. Era más sensible que una persona normal. Y eso le fascinó.


No se imaginaba que Arthur lucharía por ocultar ese lado tan precioso, de él. Su novio.


Al principio le preocupo. Después de reflexionar tomó la decisión de que el haría lo posible por ver eso qué a nadie le ha mostrado. Eso que ni el americano pudo ver.


—No sé que tiene que ver él aquí. Ahora solo importamos tú y yo; nosotros.


—Entonces si le dijiste lo mismo.


Siguió con su berrinche a sabiendas que lo que hacía estaba mal, se comportaba como un grosero y no debía de ser así.


Arthur metió las manos en las bolsas de su chamarra color verde fango. Sus pantalones eran también verdes, parte de una pijama que le habían regalado hace tiempo.


—Quiero que mires hacia arriba.


Kiku de mala gana obedeció. Imaginaba que se trataba de alguna táctica para salirse del tema.


—Que... que bonito.


Al alzar la vista se quedó embelesado por las miles de estrellas salpicadas en el cielo. Daba la sensación de que en cualquier momento despegaría los pies de la tierra para poder flotar entre ellas. Parecían estar al alcancé de su mano.


La cara le ardió. No entendía muy bien el porqué esa reacción en si mismo. Puede que se deba a que presenciaba una de las cosas más bellas de la naturaleza. Deseaba que el momento durara por siempre. O al menos que el tiempo se detuviera.


—Puede que los ojos de Alfred sean azul como el cielo de día. Pero creeme nunca le dije algo semejante. Nunca pensé mucho en su mirada, de hecho cuando lo veía a los ojos lo notaba distante, tan ajeno a mí. Su mundo y el mío coincidieron pero nunca pudieron unirse, por eso tuvimos que separarnos. Admito que aquel chico marcó una etapa de mi vida, sí, en algún momento fue mi todo. Y no puedo cambiarlo, ni quiero hacerlo. Tienes que entender que el pasado es pasado, es inalterable. Pero tú, Honda kiku eres dueño de mi presente, con suerte espero que también lo seas de mi futuro.


La mirada verde se clavó con intensidad sobre la oscura.


—Te mostré este cielo para que vayas entendiendo como me siento cada vez que te veo a los ojos. En la oscuridad más profunda hay partes que brillan esplendorosamente y eso puedo encontrarlo en ti. Llevas el cielo en la mirada. Y no tienes ni idea de lo que eso me hace sentir.


El de cejas pobladas entrelazó la mano con el asiático quién se quedó sin palabras, pero eso si, ahora se aferraba con fuerza a la mano del rubio.


Estaba seguro, sin importar el rumbo que tomaran sus vidas, jamás olvidaría esa noche. Se quedaría por siempre en sus recuerdos. Aquella noche en que pudo sentirse especial y que marcaba alguna diferencia. Además, de alguna forma se sentía más cerca. Arthur acababa de abrirle el corazón, demostrarse sincero ante él. Era un gran paso.


Y eso lo hacía inmensamente feliz.



Fin.

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Espero que a alguien le haya gustado esto. Me gusta mucho el asakiku pero no pude evitar poner mi OTP xD.

Gracias por leer.