Chapter 1
— ¡Un brindis! — Dijo Skipper y todos chocaron sus botellas. Faltaban 3 días para el inicio de clases en la universidad, estaban entrando a una nueva etapa de su vida y decidieron celebrarlo, ya tenían sus habitaciones; una enfrente de la otra, resulta que solo podían ser dos por habitación así que se dividieron. Aún no conocían a los demás vecinos pero aún así creyeron que se llevarían bien.
— Rico deberías dejar de tomar, te pondrás borracho y harás una locura.
— Tranquilo Cabo, sabes que Rico tiene una enorme resistencia al alcohol.
— Kowalski tiene razón, además a Rico no le pasara lo que te paso a ti la última vez que tomaste...
Cabo bajo un poco la cabeza, era un niño comparado sus otros amigos, pero no siempre iba a ser así, un día crecería.
Habían pasado algunas horas y los 3 chicos más grandes seguían tomando, ya estaban bastante pasados de copas, el único sobrio era cabo que solo se atrevió a tomar refresco.
— Chicos ya deberíamos irnos, ya pasan de las 11 de la noche y— Fue interrumpido por un Skipper borracho.
— Tranquilo Cabo Cabito, la noche aún es joven — Hablo arrastrando las palabras y siguió tomando, Rico lo siguió pero la botella se le cayó de las manos rompiéndose, Kowalski -que estaba aún menos consciente- pego un brinco del susto y cayó al suelo, el señor del mostrador del bar les dio una llamada de atención y Cabo se disculpó pero Rico no estaba de acuerdo y se levantó buscando pleito.
No no no no esto se había salido de control, el señor parecía alguien muy tranquilo.
— Tranquilo chico, no quiero problemas pero si sigues comportandote de esa manera tendré que llamar a seguridad para que te saque a ti y a tus amigos del bar— Rico se rió como un maniático y luego le dio un golpe en la cara al señor, Cabo se paró de inmediato de la silla donde estaba y trato de acercarse pero un montón de personas los rodearon animando una pelea. Maldita Sea esto estaba muy mal. Volteo a ver a Skipper para pedir ayuda pero estaba inconsciente, y Kowalski seguía tirado en el suelo, llamó a un guardia de seguridad para parar la pelea, al final lo logró y no llamaron a la policía con la condición de que no se volvieran a aparecer en ese lugar, Cabo muy avergonzado accedió, odiaba cuando se ponían así, en realidad habían formas mejores de celebrar... Pidió un taxi y con ayuda del chofer los subió y los bajó del automóvil pero al llegar al edificio de las habitaciones solo estaba él solo. Dio varias vueltas, subió y bajó escaleras arrastrando a cada uno a su habitación, no sabía dónde estaba la llave de la habitación de Kowalski y Rico así que los dejó a todos en la suya y de skipper, de todas formas era mejor así. Después de horas al fin había metido a todos a la habitación, estaba exhausto, los había dejado a los 3 en el piso, tal vez estarían molestos en la mañana pero más molesto estaba el en ese momento, la próxima vez los dejaría tirados en la calle.
10:30 am- sábado.
Skipper despertó con un fuerte dolor de cabeza y al notar que estaba acostado en el suelo con una sábana encima y dos de sus amigos a un lado le gritó a cabo, quién todavía estaba dormido por la pesada noche que tuvo.
— Cabo, ¿Por qué estamos en el piso?, Ya habíamos hablado de esto.
— ¡Y yo ya les había dicho que odiaba cuando se ponían así!— lo enfrentó. Seguía realmente enojado y el reclamo que ya esperaba lo molestó aún más. La discusión despertó a los otros dos y quedaron igual de impactados que Skipper al ver la reacción de Cabo.
— Está bien, solo porque lo dices así... Prometemos no volver a hacerlo.
— ¡¿De verdad? Gracias!- Cabo corrió a abrazar a Skipper, este no dijo ninguna palabra hasta que Cabo se separó.
— Bien, bien, vayamos a desayunar.
Todos se habían arreglado y al salir de la habitación se encontraron en el pasillo a 4 chicos, 3 de ellos parecían estar discutiendo cómo meter un enorme tocador a una habitación y el último estaba recargado en la puerta de otra habitación con cara de disgusto mientras observaba.
— Ustedes son los vecinos me imagino— los saludo cabo y le devolvió el saludo un chico moreno.
— Si, mucho gusto, mi nombre es Mauris, ese de por allá es Leo mi compañero de cuarto — señaló al chico recargado en la puerta con cara de disgusto— Él es Mort y el mandón de por allá es Julien, son unos amigos.
— ¡MAURIS! deja de hablar y vengan a ayudarme.
— ¿Ya entienden a qué me refiero?— dijo por lo bajo y se fue a ayudar al tal Julien.
— Un placer vecinos —se despidió el más bajo y fue a ayudar igual.
— Se ven agradables.
— Tal vez cabo, no podemos decir nada aún — Observaron a los otros 4 chicos un momento y luego siguieron su camino, hacia hambre.