Decisiones Profundas

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Summary

La joven Tamara sólo buscaba un año igual a los demás; sin molestias o compañía pero todos sus planes fueron frustrados por tres chicos cuya meta era hacer de Tamara la amiga y hermana que habían querido, después de unos intentos lo logran; pero poco a poco se dan cuenta de los tormentos y el pasado de Tamara haciéndolos entender su distanciamiento y poca confianza hacia la gente.... Con grandes esfuerzos y acciones lograron obtener su cariño y confianza pero no siempre podrían estar ahí para ella y ellos no lo entendieron hasta que un acontecimiento desafortunado en la vida de Tamara los amenazó con alejarlos para siempre de ella..... Para Tamara haber tocado fondo había sido como perder la vida.... De ella dependía salir de ése lugar o quedarse ahí...sin esperanzas, sin ganas, sin...vida.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Cap 1. Un Maldito Inicio

La vida...la vida es un juego, una prueba, una farsa, un proyecto, un problema, felicidad, un examen, un reto o acaso es todo lo dicho junto? Pues no sé ustedes pero a mi perspectiva es, básicamente todo lo dicho junto, creo básico y repetitivo muchas cosas, considero otra mayoría un aburrido entretenimiento o quizás sólo me causa problemas ver lo mismo siempre e incluso hacer la misma rutina a diario; pero...¿Qué se puede hacer cuando no tienes los ánimos de intentar? Por supuesto, NADA y este justamente era mi caso aunque un tanto alterado, no era la falta de incentivos o ánimos, básicamente es el temor a un cambio que me afectará, así es... Tengo miedo a intentar algunas cosas y sí; lo he dicho bien “sólo algunas” pero... ¿Quién no tiene miedo a intentar y fallar? Cierto...nadie y básicamente yo tengo miedo al cambio, con decirte que si llegara a cambiar algo en mi vida correría el riesgo de cambiar todo, es como si fueses a mover una pieza de ajedrez y tú sabes que debes mover con astucia ya que de lo contrario “JAKE MATE” toda la partida terminó.

En fin... Empecemos con mi vida...

En este momento me encuentro leyendo en la biblioteca del instituto uno de mis libros favoritos, aunque se supone yo debería estar socializando con aquellos qué son y serían mis compañeros de curso, pero básicamente todo lo que llevo de la vida la he pasado sola; “amigos” es una palabra que prácticamente nunca he tenido que usar y no es algo que me preocupe.

Este es mi penúltimo año en el insti y con decirte que no he perdido ningún sólo año te estoy diciendo prácticamente mi edad, mi color favorito es el negro ya que no importa la situación es un buen partidario, mi cabello es castaño claro y ondulado totalmente rebelde, mis ojos color avellana, mido más o menos metro sesenta y seis, mi figura pues... Basta con decir que no me sobran kilitos de más ni kilitos de menos, mi tez es morena.

Mi vida nunca fue sencilla, mi padre murió cuando yo tenía seis años y desde entonces lógicamente mi madre ha sido distinta, mis estudios siempre al cien y mi conducta también, no tengo la necesidad de comportarme con buena conducta fuera del insti así que siempre estoy en constantes discusiones con mamá, no tengo horario de salida o entrada a casa, pero básicamente mi vida está en mi habitación o fuera de casa...

El timbre a sonado lo cuál significa que las primeras dos lecciones han acabado, debo retirarme y dirigirme a mi siguiente clase, me levanté de la silla y guardé el libro en mi bolso.

~ Robando? - levanté mi mirada y vi a tres chicos, dos se apoyaban en la mesa y el otro se cruzaba de brazos.

~ No les incumbe-respondí arrogantemente, cerré mi bolso y puse la correa del bolso en mi hombro.

~ Somos compañeros-comentó uno de los chicos, el rubio que se apoyaba a la mesa.

Caminé hasta la esquina de la mesa, me detuve y los miré, parecían esperar una respuesta; suspiré con enojo y rodé los ojos.

~ No le veo importancia a eso-comenté sin interés alguno.

El chico rubio se enderezó y sonrió de medio lado, el chico del medio de pelo negro continuó de brazos cruzados sin expresión alguna y por su parte el castaño oscuro levantó ambas cejas sorprendido y poco a poco se enderezó, me aparte de la mesa y caminé sin dar ojeada a los chicos de atrás.

Después de caminar por los pasillos y tener que esquivar a todos los demás jóvenes que aprovechaban el receso para ir a sus salones; llegué a mi salón y me senté en la penúltima silla al lado de la amplia ventana, a los minutos los tres chicos de antes entraron; el castaño se sentó en la silla que estaba detrás de mí, el rubio al lado y el pelinegro al frente, genial!! acorralada por los chicos simpáticos, se supone no debe importarme ni debe desconcertarme; al final son sólo tres chicos que querían socializar conmigo y como siempre...mi mente, corazón y costumbre; lo prohibieron, nunca me he dado el lujo de dejar que personas entren en mi vida, no importa cuanto lo necesite o lo quiera, sé qué me lastimaran; es un patrón que siempre se cumplirá en la vida de toda persona y yo no quiero que ocurra en mí porque no quiero romperme más de lo que ya estoy...quizás suene tonto pero ya lo había dicho al inicio.

Me puse mis audífonos y le di play a la música.

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El almuerzo en el insti era la parte que más me agobiaba por el hecho de que habían muchas personas, literalmente odio estar entre tantas personas.

Me encuentro en la mesa del fondo, sí; en la mesa que nadie nota, tenía un sándwich y un jugo, leía el libro que tenía esta mañana con un cincuenta por ciento de tranquilidad, todo iba bien pero lo bueno para mí nunca duraba mucho, me enfoqué en ver a los tres chicos de antes venir hacia acá.

~ Leyendo lo robado?! - cuestionó el rubio con cierto tono burlón.

Era lógico que no me causaba gracia, los tres chicos con miradas distintas tomaron asiento al lado opuesto al mío, claramente tenían la intención de convivir conmigo y los juzgaba por ser tan irritantes en ese tema.

~ Enserio robaste ése libro?! - cuestionó el castaño.

Ingenuo-pensé-era claro que no me dejarían en paz hasta conseguir mi preciada respuesta.

~ No lo robé-contesté sin mucho interés de mantener la conversación.

~ Tamara, cierto?! - habló por primera vez el chico de pelo negro fríamente.

~ Si, algún problema?! - contesté y pregunte igual de fría, el rubio negó.

~ Yo soy Jeicob- se presentó con entusiasmo el castaño.

~ Yo Kendall y él es Jeikell- se presentó el rubio y también presentó a su amigo.

~ Genial!! Se saben sus nombres; ahora si pueden dejarme en paz o...acaso quieren un aplauso?! - comenté irónica y sarcásticamente.

Jei y Ken se miraban un tanto confundidos y avergonzados pero Jeikell entrecerró los ojos y...

~ No vendría mal un aplauso y ya que estamos en eso ¿no sería molestia para ti una estrellita o acaso estaría de más?! - Jeikell también fue irónico y sarcástico.

Oculte mí asombro, yo había usado el sarcasmo para alejarlos pero aún así Jeik también sabe como ser sarcástico.

~ Mira, somos nuevos en el insti y quisimos socializar- comentó apenado Ken.

Esto debía ser una broma!! De todas y todos yo!! La vida no podía hacerme esto!!

~ Lo lamento chicos pero no estoy interesada en socializar y mucho menos tener amigos.

Repetí la acción de esta mañana.

~ No debes irte si no quieres-dijo Ken viéndome con preocupación.

~ Tampoco debes ser nuestra amiga si no lo quieres - dijo Jei en un tono triste.

Jeikell al igual que en la biblioteca; sin expresión alguna, los miré por unos segundos y luego me marché, salí completamente de la cafetería sintiéndome asqueada, no podía creer y dudo pueda llegar a creer o saber el ¿por qué? De esos tres chicos.

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Narra Jeikell Justin

~ Ella es difícil-comentó Ken tumbándose en mi cama.

Jei estaba acomodando sus materiales en mi escritorio para hacer la tarea y yo estaba sentado en la silla que estaba en el balcón, viendo y juzgando a todos los que pasaban, también en ocasiones miraba hacia el parque que estaba cruzando la calle, mi visión me hacia creer que la chica sentada en el césped bajo el árbol con un libro en sus regazos era la chica arrogante de esta mañana pero todavía no estaba cien por ciento seguro de ello.

~ Solo no es sociable- comentó excusando el comportamiento de la chica, Jei- además la trataste de ladrona recuerdas.

Ken se apoyó sobre sus codos y me miró, nuestro pelo siempre ha sido medio largo y eso nos hacia un tanto atractivos.

~ Es tanto pedirte que te comportes bien para tener una amiga?! - cuestionó Ken, Jei me miró.

Yo volví a ver a la chica del parque, sentía la mirada de los chicos sobre mí y sin quitarle la mirada de encima a la chica respondí.

~ Siempre hemos sido sólo nosotros tres ¿por qué ingresar a alguien más o por qué una chica?, somos jóvenes y chicos, qué evitará que cuando la conozcamos mejor no nos enamoremos de ella y empecemos una guerra por su amor?!- comenté y cuestioné muy fríamente.

A los chicos se les había metido la idea de que en cuanto llegáramos al nuevo instituto; consiguiéramos una amiga, Ken había dicho que sería divertido y no estaría mal hacer tal cosa, Jei solo piensa en lo que sería tener a una hermana, por mi parte dije ”es una estúpida idea y no entraré en ese descabellado plan”, por supuesto los chicos me rogaron qué los apoyara y básicamente son como hermanos para mí, así que acepté a regañadientes y con una mala actitud.

~ No estaría mal un cambió de ambiente - comentó Jei.

Jei era muy cariñoso y siempre miraba lo positivo de la vida; en ocasiones era sensible, por su parte Ken era bueno y siempre era el que hablaba por los tres, yo era el frío de los tres, siempre qué abría la boca lastimaba y era sarcástico -claro depende de las personas-, muy pocas veces mi rostro mostraba expresión en público y aunque no parezca; soy el que -si Ken no lo logra- saca de los problemas al trío aunque el cincuenta por ciento de las veces yo soy el que los ocasiona, amo a los dos malditos polos opuestos que han estado conmigo desde que tengo memoria.

~ Jei y yo lo queremos Jeikell, ¿Podrías dejar de ver lo negativo?-comentó Ken levantándose de la cama y se fue a sentar en la silla del escritorio frente a Jei.

Usualmente si uno de nosotros quería algo; los demás debemos encontrar el modo de conseguirlo o ayudar a conseguirlo, de hecho por eso es que estamos en otro insti, Jei quería un cambio y vaya cambio tan radical, no sé exactamente como lo logré; sólo recuerdo que hablando con todos los adultos responsables y dar los pros y contras logré que aceptaran cambiarnos de insti...al final lo conseguí...lo conseguimos.

~ Yo trataré de conseguir eso pero no crean que me portare como un osito para conseguirlo-me levanté de la silla y me apoyé en el marco de la puerta de vidrio-por cierto chicos, la chica esa está en el parque.

Ambos me miraron sorprendidos y a los segundos los miraba correr hacia acá, saqué mi celular sin mucho interés y voltee para ver también a la chica, ella ya no estaba sentada, ahora ella estaba de pie bolso en hombro y unos chicos hablaban con ella, estos estaban fumando.

~ Nos ganaron-dijo desconcertado Jei.

~ Ella fuma?! - preguntó con un toque de curiosidad y asombro Ken.

~ Es demasiado evidente que no o por lo menos no parece que en su vida a tocado un cigarrillo...y Jei; dijiste que querías una especie de “hermana” y a como de lugar la tendrás, tú Ken; tendrás a tú amiga y yo tendré un terrible dolor de cabeza.

Estaba seguro que ganaríamos el cariño de la chica, estaba convencido que ella con el tiempo estaría siendo la amiga de los chicos, solo debo dar algunos empujones y convencerla de salir con nosotros para así mostrarle como somos y ya lo demás se lo dejaría al tiempo.

~ Vamos a sentarnos debemos hacer la tarea-dije volviendo a poner mi mirada en el celular.

~ Y...si le hacen daño?! - cuestionó asustado Jei.

Mire a Ken; quien miraba a Jei con mucha confusión.

~ Todavía no es tú amiga además, estoy seguro de que no le harán daño, vamos ya a hacer la tarea-ordené con tono firme.

Ambos me miraron y luego la miraron a ella; para acabar yendo hacia el escritorio.

Hicimos la tarea, luego jugamos unos videojuegos y después de que los chicos vieron a la chica marcharse del parque; se fueron a sus casas.

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Narra Tamara

Después del insti fui un rato al parque y por ahí de las seis inicié mi rumbo a casa, justo ahora estoy entrando.

Este es la típica casita de dos personas, una sala pequeña sin separación de la cocina y comedor, dos habitaciones con sus respectivos cuartos de baño, también hay otro cuarto de baño al final del pasillo, la mayor parte del tiempo mamá volvía la sala un desastre, no importaba cuanto tiempo durara limpiando siempre que volvía a entrar por la puerta lo que veía era caos en la sala, mamá odiaba el orden y por esa razón nunca arreglaba su habitación, mi habitación era sencilla pero muy única; la cama en medio con el respaldar en la pared, a cada lado una cómoda color negro con lámparas sobre ellas, al entrar y ver hacia la derecha se veía la puerta del cuarto de baño; a la izquierda en el ángulo de la pared un armario de tonos grises de madera, más hacía la puerta una mesita con cuatro sillas y un parlante chiquito con forma de motocicleta en medio, parte también un baúl chico con materiales para trabajar o decorar, las paredes no se encontraban desnudas; habían posters de distintas armas, ya sean de fuego o punzo cortantes, al igual que motocicletas y ángeles malos.

Al entrar vi la luz del televisor reflejando un cuerpo inmóvil en el sillón, era más qué evidente qué ella estaría dormida; era eso o que estuviera tomando alcohol con sus “amigas” o que no estuviera en casa, me acerqué a ella y a agarré la manta que estaba en la mesita de cristal en medio de todos los sillones, puse la manta sobre ella mientras la extendía y acomodaba, ella se removió un poco y dejó a la luz de la tele su rostro, este reflejaba diversión, me aparte y la analicé como todas las noches, a como dije en el inicio y cito ” mi madre ha sido distinta”; literalmente cambió y no fue para bien, tuve que aprender a cuidarme sola desde chica y admito; fue complicado al inicio, después se volvió algo básico y declaro que no creí se volviera así, yo tenia esperanzas en mamá, yo confiaba en ella pero con el tiempo todo eso se desvaneció, el papel de madre lo tuve que cumplir yo misma para mí y así ha sido hasta ahora, mamá solo piensa en embriagarse y “salir de fiesta”, tiene “amigas” que sólo se alimentan de lo poco que tiene ella.

Tengo una tarjeta con el dinero necesario para alimentarme y pagar los gastos de la casa, mi tío me deposita plata cada semana y me dice - cito-” es para los gastos de la casa, cosas del insti, comida, ropa, zapatos, salidas y un extra para lo qué tú quieras”, mi tío también me dice que no puedo darle de mi dinero y cosas a mamá porque ella tiene su propia tarjeta para comprar solo comida y algunas prendas nuevas, la diferencia entre ambas tarjetas ya es muy evidente así que te dejo analizar.

Me dirigí a mi habitación - la cual siempre está bajo llave - después de quitarle el seguro entré, puse mi bolso en el escritorio, me fui a lavar los dientes y después literalmente me lancé en la cama, miré hacia la puerta para verificar que estuviera bajo llave y si lo estaba, ahora si sintiendo suavidad y tranquilidad; mi cuerpo rogó el descanso y yo sin ningún esfuerzo se lo cedí.

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Narra Jeikell

Ya eran las siete con cincuenta y ocho de la mañana, en un minuto y algunos segundos, el timbre sonará y a como es de esperar el profesor se encontraba en la entrada con la mano en la puerta viendo su reloj, esperando dejar a los impuntuales afuera y lo único de la espera; que me desconcertaba eran ese zapateo de Ken y el toque de lápiz en la mesa de Jei, esas acciones de parte de ambos significaban angustia, la razón de tal sentimiento era sencilla; la chica que se sienta tras de mi no ha llegado y eso causa una presión en el cerebro de los chicos...el sonido se detuvo seguido por suspiros de alivio, levanté la mirada hacia la entrada y la chica entraba seguida del timbre, el profesor cerró la puerta con un toque de enojo, la chica llegó sin interés hasta nuestra fila y cuando llegaba a mi lugar se detuvo; ella miró con una ceja levantada a - por la posición de la fila - Jei, y sin saber qué pasaba la vi sonreír de mala gana y siguió su camino a sentarse.

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El almuerzo llego, la chica fue la primera en salir del caos estudiantil que se acumulaba en la entrada, después de unos minutos logramos salir del salón y nos dirigimos a la cafetería, compramos nuestro almuerzo y nos pusimos a observar en cual mesa nos sentaríamos, habían tres mesas desocupadas pero yo estaba interesado en la mesa del fondo, que por alguna razón siempre estaba ocupada por esa chica, sin preocupación a que me mirara con mirada furiosa por interrumpir su lectura; caminé con los chicos hasta la mesa y a pesar de que los chicos se hicieron notar; la chica no quitó su mirada del libro ni nos dijo nada, con curiosidad la observé por unos segundos y quitando toda curiosidad de mi voz...

~ Acaso no nos dirás nada?! - pregunté arrogantemente.

Los chicos me miraron y la chica también.

~ Está muy claro que ninguno de ustedes tres me dejará en paz, así que no seguiré gastando mis energías y tiempo tratando de escapar de ustedes.

Ella parecía muy sincera y sin más volvió a fijar su mirada en el libro, miré a Jei, ya que este comenzó impaciente a mover sus dedos sobre la mesa cada vez más rápido, Tamara emitió un sonido de desesperación y con fuerza puso el libro sobre la mesa levantándose al mismo tiempo, tenía toda nuestra atención.

~ Qué es lo que quieres Jeicob?!

Cuestionó irritada, Jei, se miraba sorprendido.

~ Si te sabes mi nombre-comentó con orgullo Jei.

Ella rodó los ojos y me miró.

~ Si quieren qué esto funcione conmigo; deberás lograr que él - dio una rápida mirada a Jei - deje de actuar como estúpido.

~ Él es demasiado cariñoso y se alegra por mínimas cosas- le comenté con desinterés.

Ella suspiró y miró a Jei.

~ Sabes, esto es extraño para mí, trata...solo disimula tú sorpresa o alegría con mis acciones y...sí, me sé tú nombre.

Ella se sentó de nuevo y cruzó los brazos, seguía viendo a Jei.

~ Ahora sí, dime, ¿qué es lo qué quieres? - cuestionó ella con voz neutra.

Jeicob miró su bandeja llena de cosas para comer y vio el espacio vacío del lugar de ella, al instante comprendí y noté qué ella también.

~ Yo...ya he comido-comentó ella desconcertada.

~ Pero...compre algo para ti- dijo Jei con amabilidad.

Ella miró hacia un lado, titubeó y...

~ Está bien, pero no agradeceré.

Jei le brindó unas frutas y un tenedor, ella lo agarró sin mucho interés y lo colocó en su lugar, tomó de nuevo el libro y continuó leyendo, al igual que ella yo me centré en lo mío, Jei y Ken; hablaban mientras comían, yo por momentos observaba las expresiones que la chica hacía; también escuchaba y contestaba a los que los chicos decían.

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Narra Tamara.

~ No quieres que te llevemos?! - cuestionó Ken, quién estaba de copiloto en un auto deportivo negro.

Lo observé con sarcasmo.

~ Claro; porque soy de las chicas que suben a los autos de personas que recién conoce.

~ Tiene mucho sentido- dijo Jei asomando su cabeza por la ventana de la puerta de atrás del copiloto.

~ Bueno entonces, ¿te veremos mañana? - cuestionó dubitativo Ken.

~ Mañana es miércoles?! - pregunté sarcásticamente.

~ Básicamente-contestó un tanto dudoso

Lo mire con curiosidad y era más que evidente qué él no comprendía.

~ Entonces si, mañana vengo a clases - aclare tratando de ocultar mi ironía.

Se escuchó una risita, era obvio que era de Jeikell; lo único extraño fue que los chicos se notaron sorprendidos ante la acción de Jeikell.

~ Nos vemos mañana entonces!! - expresó Jei con entusiasmo.

Asentí rodando los ojos y a los segundos se fueron.

Emprendí mi camino a casa, pasé por los restaurantes del centro; yo trabajaba en uno de esos por la influencia de mi tío, rodeé el parque - mi favorito de hecho-y teniendo en cuenta que mi madre no contestaba mis llamadas, lo cual tomaba como acto de que no estaba en casa, me di la iniciativa de ir directo a casa y no detenerme en ningún lugar.

Mala idea, mamá estaba en casa con dos de sus “amigas”, la música estaba a todo volumen.

~ Que mala suerte-comente sabiendo que no me escucharía.

Caminé hasta la refrigeradora y lo primero que vi al abrirla fue licor, varias latas de cerveza y en uno de los estantes estaban mis cosas, agarré dos jugos, cerré el refri, me dirigí a la alacena - esta estaba bajo llave- le quité el seguro y tome un paquete completo de galletas de chocolate - volví a ponerla bajo llave- la música fue disminuida.

~ Cuando me darás una llave para esa alacena?! - cuestionó mamá.

Me giré hacia ella y la miré con frialdad.

~ Cuando ayudes con los gastos de la casa- contesté sin mucho interés de entablar una conversación con ella.

~ Eso no tiene que ver con la casa Mara- dijo ella creyendo tener razón.

~ Si tiene que ver, dije “gastos de la casa” lo cual incluye casa, alimentación y demás servicios; parte tú tienes plata si quieres galletas y jugos, cómpralos.

Ya quería ir a mi habitación, me agobiaba estar fuera de ese espacio personal y solitario.

~ No me alcanza y además tengo muy en claro que no te doy dinero- dijo ella victimizándose.

Rodé los ojos, básicamente este depa o casita me las dejó papá al fallecer.

~ Si tan solo dejaras de comprar alcohol y cigarrillos, parte deberías reducir también tus compras en comida chatarra-proseguí arrogantemente.

~ No quieras venir y decirme qué o cómo gastar mi dinero Mara - prosiguió alzando la voz- además...yo soy solidaria.

Reí con sarcasmo.

~ Solidaria? ¡¿Con quién madre?! ¿Con tus “amigas” tragonas? ¡¡Son unas arrimadas madre!! Abre los ojos y date cuenta de que cuando se te acaban las bebidas y cigarrillos ninguna de ellas viene o siquiera llaman... solo eres su puta fuente!!- mi voz se había elevado por el enojo y sentía mis mejillas arder.

Mamá me miró con asombro para después cambiar su expresión a una de enojo.

~ Y tú?! Por lo menos tengo compañía, tú cariño; no tienes amigos.

Directo al corazón, no me lo podía creer de ella. Sonreí de medio lado.

~ Quién te dijo qué no tengo amigos?! ¡¡¡Una cosa es que no te des cuenta por tú mal empleo de papel de madre y otra es que no te des cuenta por la razón de que me avergonzaría que conozcan a mi madre que sólo pasa fuera de casa y que cuando esta; sólo se encuentra borracha y semidesnuda en mi propia casa!!!

Directo a su corazón. Vi como sus ojos se cristalizaban...se quedó sin habla, tomé las cosas que había sacado con enfado y me dirigí a mi habitación a paso acelerado.

Mi habitación al igual que la alacena se mantenía bajo llave. Entre y puse el seguro, abrí el paquete de galletas aún enfadada y con torpeza introduje el contenido en un tazón redondo de cristal que estaba sobre la cómoda a la par de mi cama, me fui a sentar en la silla del escritorio y coloqué mi bolso sobre el escritorio, mire hacia el techo aún enojada, sentí una lágrima caer por mi mejilla y con enojo la limpie, me obligue a no llorar... no valía la pena hacerlo.

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Un fuerte dolor en mi brazo derecho me despertó, mi espalda dolía y las cosas en el escritorio se clavaban en mis brazos, quité el lápiz de mi brazo derecho y luego tomé mi celular.

~Diablos-grité.

Salí corriendo a toda prisa al baño, me aseé y me vestí con una falda negra de cuero, unas mayas, unas botas tipo militar, una camisa negra manga larga negra, me cepillé el cabello, me apliqué un poco de brillo labial y rímel, metí los cuadernos al bolso y salí de mi habitación, corrí a la sala y vi a mamá levantándose del sillón, agarré una manzana del frutero y tomé un jugo del refri.

~ Vas tarde?! – cuestionó mamá

No respondí su pregunta.

~ Cariño lamento lo de anoche, estaba.

~ Borracha?!

~ Si, estaba borracha no era yo en ese momento.

~ Ese es el problema madre, siempre estás borracha o simplemente no estás.

Caminé hasta la puerta.

~ Enserio lo intento Mara.

~Lo siento madre, no se notan tus intentos.

Salí terminando la frase y respiré profundamente.

No quería ser mala con mi propia madre pero me resulta cansado sus comportamientos, aunque esta era la primera vez que se disculpaba por algo, no era de mi agrado reprocharle su mal empleo de papel de madre a diario pero ya era demasiado, si tan solo cambiara solo debe avanzar y dejar de estar estancada en la muerte de papá, se supone tiene que consolarme y estar ahí para mi pero lo único que hace es discutir y reprochar como si fuera una adolescente más, se que es difícil avanzar pero si tienes a alguien por quién hacerlo acaso; ¿no se vuelve fácil?.

Salí de mis pensamientos al escuchar un auto pitar, exaltada di un paso atrás y miré la hora disimulando mi vergüenza.

¡¡Genial!! Quince minutos tarde, la profesora de la primera clase es estricta y aunque no lo fuera ningún profesor me dejaría entrar si llego más de cinco minutos tarde, volví a ponerme en marcha calculando los tiempos son cuarenta minutos de lección y veinte de desayuno eso da sesenta minutos (una hora), pero perdí quince minutos así que tengo cuarenta y cinco minutos para llegar, solo duro quince minutos caminando por lo tanto estoy con muy buen tiempo.

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Llegué, los pasillos como era de esperarse estaban vacíos, yo me recosté en la barandilla qué estaba diagonal a mi clase, me puse a recorrer con la mirada el campus y me quedé aquí hasta que sonó el timbre.

En cuestión de segundos los pasillos se llenaban y los adolescentes se amontonaban en los rincones o en casos en medio del pasillo, caminé entre ellos tratando de esquivar a la mayoría, entre al salón con falta de aire.

~Sabía que llegarías- comentó Jei con alegría y asustándome el doble de lo que estaba.

~ Acaso te has quedado dormida?! – preguntó Ken.

~ Qué acaso no es obvio?!- cuestioné caminando hacia mi lugar.

~ No para todos al parecer – respondió Jeik apoyado en la pared de brazos cruzados.

~ No saldrán?! – pregunté irritada.

Jeik y los chicos me miraron con curiosidad.

~Problemas en casa?!- preguntó Jeik

~Problemas académicos?! – preguntó Ken

~ Problemas con el desayuno?! – preguntó Jei a lo cual todos lo vimos.

~No es nada que les incumba así que dejen el interrogatorio.

Traté de sonar convincente para ellos.

~ Y si vamos a caminar?! – preguntó Jei.

~ No es mala idea-le apoyo Ken

~ Bien, vamos los cuatro a caminar-dijo Jeik sin interés.

~ ¡¿Espera qué?!, desde cuando dije que andaría con ustedes?! – pregunté muy confundida.

~ Mira Tamara, yo no estaré rogando por tú compañía o atención, si quieres venir genial, será lo mejor de lo contrario espero hayas traído una justificación firmada para la profe que volverá por su laptop que a dejado-me advirtió y comentó burlón Jeik.

~ Vale si lo pones de ese modo iré-dije sintiéndome derrotada.

~ Increíble!! ¡¡Vamos!! - gritó con entusiasmo Jei.

Los chicos iban saliendo, cuando iba por la puerta me detuve y miré hacia el escritorio, vacío, no había nada, sonreí inconscientemente y miré a los chicos, Jei y Ken hablaban, por su lado Jeik me miraba, él me sonrió de medio lado lo cual me sorprendió, con un rápido ladeo de cabeza me indicó que me acercara a ellos y lo hice, no sé por qué seguí su orden pero el motivo ya no importaría, estaba con ellos y a pesar de mis problemas personales ellos en este momento me hacían olvidarlos.

El problema de socializar era que odiaba estar entre tanta gente me agobiaba tanta gente reunida en un espacio reducido y más me agobiaba estar justo en el centro de ese espacio, yo sabía que tener amigos por más pocos qué sean me llevaría a convivir con más personas e ir a lugares con otras personas como fiestas o reuniones, lo único que me obligaba a tolerar un poquito eso era venir al insti y la manera de tolerarlo un poco más era escuchando música y ahí la razón de mi poca vida social.

Comienzo a pensar que ellos me harán cambiar de opinión, yo solo dejaré que mi vida tome su propio curso, que pase lo que tenga que pasar, ya me cansé de siempre estar sola, ya estoy harta de siempre afrontar las cosas sola desde la muerte de papá, mamá borracha tirada en la sala, las discusiones de mamá y mi tío, las visitas de la trabajadora social cuando era niña, mi depresión y ansiedad, la presión académica que yo misma me doy, todas esas cosas, todas esas situaciones no las debí afrontar sola, tan solo era una niña tan solo soy una adolescente, se supone que dedo tener apoyo aunque eso parezca para algunos ser débil y aquí es dónde todo se complica, tener apoyo no es ser débil, lo que es débil es no admitir que necesitas apoyo.

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~Galletas, chocolates o frutas?! – preguntó Jei.

~ Mmmmm pues galletas-dije un tanto dudosa.

~ Bien entonces galletas serán, ¿quieres jugo o coca cola?... Sabes qué, es mejor jugo, tienes que estar saludable-después de esto Jei se fue a comprar a la soda del campus.

~Qué harás mañana en la noche?! – me preguntó Ken mordiendo una manzana.

~ Mañana viernes por la noche?... No tengo planes ¿Por qué? – dije sin curiosidad.

Jeik miraba a Jei y Ken pensaba, ayer el día había transcurrido bien y hoy jueves, también transcurría sobre ruedas, en este preciso momento estamos en el último tiempo libre y puesto que la profesora de literatura no llegó el día de hoy; nos da total libertad del insti.

~ Tenemos planes para hacer una fiesta- comentó Ken.

~ Si la hiciéramos vendrías?! – preguntó Jeik.

La pregunta quedó en el aire por motivo de que Jei llegó.

~ Galletas para ti-empezó diciendo Jei mientras repartía todo lo pedido – jugos para todos y takis para todos.

~ Gracias Jei – dijo Ken.

~ Tami – me llamó Jei

~Qué?! – pregunté sin interés mientras abría uno de los paquetitos de galletas.

~ Eres becada?! – a esta pregunta de Jei, Jeik y Ken, me miraron curiosos.

~ No, no soy becada – respondí sin darle mucha importancia a su pregunta.

~En qué trabajan tus padres?! - volvió a preguntar Jei.

~Mi madre no trabaja – respondí sabiendo que no analizarían que no dije papá, pero me equivoqué puesto que Jeikell me miró unos segundos con curiosidad y luego con... ¿lastima?

~ Entonces cómo pagas el insti? - volvió a preguntar Jei

~ Mi familia por parte de mi padre es millonaria, mi tío es mi encargado por elección propia de pagar mi colegiatura, alimentación y demás necesidades que involucren el dinero.

Los chicos me observaron por varios segundos en pleno silencio para después cambiar totalmente de tema y retomar la pregunta que dejó en el aire Jeik

~Entonces – se aclaró la garganta – si hacemos la fiesta ¿vendrás?

~Depende de mí humor mañana - dije mordiendo una galleta.

~Buen punto - comentó tomando jugo Jeik

~Pero por si cambias de opinión a último minuto, la fiesta será en casa de Jeik, diagonal al parque que visitas en las tardes – me comentó Jei con un poco de esperanzas a que cambiara de opinión.

~ Eso no suena nada perturbador – comenté sarcásticamente

~Oh! Disculpa – dijo Jei

~ No te preocupes, solo saben dónde paso mis tardes no donde vivo – le dije con aún más sarcasmo

~Bueno, dejemos este tema atrás - interrumpió Ken sabiendo alargaríamos esa charla.

~Estoy de acuerdo, Tami te molesta si comparto mí música? - preguntó Jei

Me mostró la pantalla de su celular y en el fondo se denotaba la imagen y nombre de una canción, esa era Alone de Allan Walker.

Asentí y al cabo de unos segundos la música inició, nuestro silencio y calma eran notorios, solo escuchando y sintiendo el ritmo, era tan hermoso el momento que con gusto lo grabaría o simplemente desearía que no acabase nunca.

Estar con ellos, que estén presentes ahora, es un gran cambio en mi vida, un giro radical que no quería experimentar y ahora que lo estoy teniendo no lo quiero soltar, ha sido poco tiempo, pero los tres se han adentrado a mi corazón y sin muchos problemas poco a poco se apoderarán de él, realmente es fascinante ver cómo han progresado en tan poco tiempo, ellos me harán blanda, cariñosa y sé que no es malo pero si nuevo y temo por eso, ellos también me dan confianza y seguridad, no debo acostumbrarme a eso o me irá mal si se cansan de mí y se van.

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~Adiós Tami - exclamó Jei subiendo al carro de Jeik.

Los chicos se fueron no sin antes por supuesto volver a insistir en que fuera hoy a la fiesta y también en permitirles llevarme a casa, lo cual negué, yo no estaba convencida todavía en ir a la fiesta, pero tampoco tenía planes para esta tarde, me puse en marcha hacía mi casa y cuando iba por el parque me decidí a llamar a mi madre

~Ey! ¿Hola?

Se escuchaba una música de fondo mientras mamá gritaba mi nombre.

~Estarás en casa? - le pregunté

~ Qué dices? - cuestionó gritando mamá

~ En la tarde mamá!! ¿Dónde estarás? - pregunté ya irritada

~ “Mara estoy en un club ahora, llegaré muy tarde a casa no me esperes”

Gritó esto último y colgó, me puse mis audífonos y continué con mi música y camino.

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La casa estaba silenciosa, de la calle solo se escuchaban los gritos y las carcajadas de los niños, yo me encontraba acostada en mi cama pensando en que haría, los programas de la tele eran demasiado aburridos y mi cama no quería que mi pereza se fuera, todo esto sería muy cómodo si tan siquiera mis pensamientos negativos no se metieran en todo aquello que no tuviera música o al grupo.

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