Abuelo Nick

Summary

Nick habla con tanto esmero y amor a sus nietos sobre la que un día fue su compañera de vida.

Genre
Romance/Drama
Author
Usuk
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Chapter 1

El tiempo no perdona, a nadie. Avanza sin detenerse, sin hacer preguntas, pasa silencioso casi inadvertido, hasta que miras hacia atrás solo para caer en la cuenta de que envejeciste. 


No vas a volver a ser joven, eso jamás, no puedes volver el tiempo atrás. Ni traer a los muertos a la vida.


Nick Wilde, dedicó cuarenta años de servicio en el ZDP, y ahora puede decir con orgullo, que fueron los mejores años de su vida.


Sí, los mejores.


Sin importar que Zootopía siguiera siendo una ciudad de caos donde el racismo era habitual, incluso si varias veces arriesgó su vida, además de terminar en repetidas ocasiones en problemas donde parecía que no saldría con vida...estaba orgulloso de lo que fue, de lo que era.


Cerró los ojos, no sin antes haberse colocado sus lentes, la hamaca donde se encontraba se mecía suavemente, era una brisa agradable. Le gustaba estar ahí, pasarse todo el día ya sea echado disfrutando de lo que le quedaba de vida o cosechando zanahorias.


Su paz terminaba en cuanto varias pelusas corrían hacia él. Podía presentirlos a lo lejos, no podía olvidar esas risas, ni esas voces.


« Ya vienen »


Se sentó, no quería terminar atorado en la hamaca cuando todos sus nietos se abalanzaran sobre él. Sería doloroso e incómodo.


—¡Abuelo Nick! 


Allí estaba, ese coro de voces, le lograron sacar una sonrisa.


—Bienvenidos, cachorros.


Sus ojos se notaban cansados, con notables bolsas, las arrugas en su rostro ya eran muy marcadas, a simple vista parecía ser un zorro solo y triste. Pero al fijarse en sus ojos se podía apreciar la vitalidad, el amor y la esperanza de seguir adelante, hacía un mañana mejor, todo eso reflejaba.


—¿Y sus padres?


—¡Bah! ¡Ellos pronto llegaran! ¡Son muy lentos!


Le dijo un pequeño zorro de ojos dorados.


—Nos adelantamos un poco.


Ahora se trataba de la dulce nena, una pequeña conejita de ojos rosas.


—Bien, aprecio que me visiten seguido, pero... ¿qué es lo que los trae constantemente aquí?


—Queremos seguir oyendo historias de la abuela Judy.


No alcanzó a distinguir de quien provenía la voz, la bolita de muchachos que se había formado a su alrededor no era enorme, aunque si numerosos.


« Los conejos son muy buenos multiplicando. Muy buenos »


—Pongámonos cómodos.


A paso lento se dirigió a la cabaña, llegó al último, dos de sus nietos lo esperaban sosteniendo la puerta. Le costaba moverse de un lado a otro sin su bastón. Y pensar que hubo tiempos en los que podía moverse con tanta agilidad la causaba nostalgia.


—Tomen asiento, chiquillos. Alguien que me recuerde ¿dónde me quede?.


—¡En la abuela judy!


—¡Judy! ¡Judy! 


Comenzaron a golpear la mesa al mismo ritmo, victoriando a su amada coneja.


—Ah, sí, si. Ella.


Se había separado de su lado de una manera terrible, trágicamente dolorosa. No pudo decirle un adiós como tal, al menos uno que ella pudiera escuchar antes de partir.


Cinco años desde que la había perdido. No parecían ser muchos a comparación de lo que uno se espera. Pero eso no quita que dejé de pesarle. 


—¡Fue la mejor!. Incluso la primera coneja policía en zootopía, era tan valiente que se enfrentó a una ciudad llena de peligros.


El pequeño zorro se había levantado del entusiasmo, sin prestarle atención a ese movimiento involuntario volvió a sentarse.


—Sí, fue eso y más. La coneja más hermosa que podría existir. Aquí entre nosotros. 


Los niños se acercaron más hacia él. Ninguno quería perderse de lo que diría.


—Nunca le dije a su abuela lo impresionado que me dejó cuando la vi, por mi mente no pasaba la idea de que alguien como ella pudiera enfrentar enemigos el doble o triple de grandes que ella.


« Menos con el caos que se desató en ese entonces. Dónde el miedo, rencor y enojo se mezclaron dando como resultado: animales salvajes peleando entre sí. Claro que esto no deben saberlo »


—Era una época oscura. 


Guardó silencio, poniendo ansiosos a los niños.


—¿Y después?


Finalmente preguntó alguien.


Nick no podía contarles toda la historia, demasiado grotesca para unos infantes. 


En un par de años les contaría la trágica historia donde perdió a su amada a manos de asquerosos cerdos. Pues un día, al estar él fuera del hogar, vinieron por ella, a saldar cuentas pendientes, sin importarles su edad y el tiempo que ya había transcurrido. Personas muy malas que se dejaron envolver por el odio y el rencor.


—Ella se volvió una luz en mi vida. Puede que Judy fuera mi guía a través de un largo camino que en un principio pareció aterrador y frío. Se adentro en mi corazón de una forma inexplicable. Fue como si desde un inicio yo le hubiera pertenecido, no como un objeto, no como alguien que pudiera hacer todo a su voluntad. Simplemente estaba dispuesto a darle mi vida, mi tiempo, mi amor, mi paciencia, todo lo bueno y hasta lo malo.


—¿Nunca intentaste remplazarla? 


—¿Qué clase de pregunta es esa? Estos niños de hoy, parece que van un paso adelante de uno. —Suspiró —No, nunca, una coneja como ella no se le vuelve a encontrar dos veces en la vida. No hay forma de que otra pudiera tomar su lugar, era irreemplazable. ¿Saben lo que es eso?


—¡Si!


Contestaron al mismo tiempo.


Nick sabía que ellos podían entender muy bien, pero no comprenderlo. Hasta la fecha no habían perdido a alguien cercano. Sólo cuando pierdes a alguien que amas con todo tu ser es el momento en que terminas de comprender el significado de "irremplazable". Ella no volvería, nadie podía tomar su lugar porque ese sitio siempre estuvo diseñado para una sola: Judy. Dejó huella en todas partes a las que fue.


Judy conoció a sus dos primeros nietos, los demás... no tuvo la dicha de verlos. Pero aun así los primeros no lograban recordarla.


—Abuelo nick, ¿la extrañas mucho?


Los niños lo ponían en aprietos.


—Claro —le costó vencer el nudo que se formó en su garganta— todo el tiempo, pero me consuela saber que ella no me ha dejado solo, sigue aquí.


Extendió los brazos.


—Su esencia está en el aire, en la tierra, en el pasto, en el agua, en las zanahorias, en cada cultivo, ella está en el sol, en cada parte, mi querida Judy pasó a ser parte de lo que nos rodea. Siempre hace un mundo mejor.


Al menos el mío.







Fin.


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Espero que les haya gustado este pequeño one-shot. Y sí, lo último lo base en ese capítulo de rugrats dónde aparece la madre de Carlitos. Me pareció tan bello que tenía que agregarlo de alguna forma.