Llegando a un límite

Summary

Arthur a pesar de presentirlo no pudo evitar la catástrofe, no fue su culpa, él no estaba preparado para lo que le esperaba. Era un día cualquiera, no tenía nada de especial. Se supone que debía ser normal y común...pero las cosas dieron un giro inesperado, afectando a muchos. Arthur era inocente, sin embargo eso no fue impedimento para que la vida, el destino o lo que fuera, lo golpeara de manera tan cruel arrebatándole lo más importante: la vida.

Genre
Thriller/Drama
Author
Usuk
Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

Aclaraciones: Esto lo escribí hace años pero como iré subiendo poco a poco lo que escribo, puede que se vea algo torpe.


Advertencias: Puede que tenga algunos errores ortográficos, a todos se nos va de las manos.


También incluye el tipo de humor tonto. Clichés sobre los personajes, un drama un poco exagerado. Pero será breve.


~•~∆•~∆~•~


Desde que despertó, el malestar de que algo malo estaba a punto de suceder no lo dejaba seguir sus actividades con tranquilidad. La preocupación sobre algo que no identificaba lo comía vivo. Aunque por mera paz mental decidió no darle más vueltas al asunto, no debía ser tan importante, si se lograba relajar y calmar sus nervios todo saldría bien, no había algo a lo que temer, después de todo ya era un adulto, casado desde hace tres años con un joven estadounidense de grandes y profundos ojos azules, podría decirse que se había sacado la lotería, su marido era guapo de una forma tradicional, poseía una radiante sonrisa que podría deslumbrar a cualquier mortal y un cabello delgado y suave con un tono rubio semejante al trigo. Pero lo mejor sin duda era su alegre personalidad que se mantenía intacta incluso en las peores circunstancias.


Y Arthur tuvo el privilegio de enamorarse tan profundamente de ese chico encantador de nombre Alfred Frederick Jones. Fue correspondido y ahora vivía su propio sueño anericano.


Ahora que lo pensaba bien, era una lastima que su mejor amigo de la infancia Francis Bonnefoy no haya logrado ni la mitad de lo que él logró. Pero supuso que obtuvo lo que merecía, a fin de cuentas Francis siempre fue mujeriego y eso tarde o temprano le cobró una factura. Aunque vaya, ni siquiera él le deseo tanto mal, pues si no se equivocaba, Francis desde hace unos pocos años estaba teniendo problemas para levantarlo y al ir al médico le confirmaron el peor temor de cualquier hombre; disfunción eréctil, sería impotente el resto de la vida y nadie podría ayudarlo. Arthur quería estar con él como una muestra de apoyo, no podía ni imaginarse estando en su lugar, pues, si Francis alguna vez encontraba a el amor de su vida, no podría darle satisfacción, la persona con la que esté deberá amarlo mucho para pasar por alto la necesidad sexual o ser alguien que no lo necesitara.


Arthur sacude la cabeza de un lado a otro, « no es momento para pensar en ese tipo de cosas » se dijo.


Pero era inevitable puesto que ese mismo día saldrían a tomar como en los viejos tiempos. Sin interrupciones, puesto que Alfred iría a celebrar con sus compañeros de trabajo. El británico no deseaba quedarse solo en casa, desde que se fue a vivir a Estados Unidos se sentía inseguro con tanto loco suelto, estar en una casa sin la compañía de su pareja le asustaba aunque no lo admitiera abiertamente, su cabeza siempre lo llevaba a imaginar los peores escenarios; que un asesino entrara y lo degollara mientras duerme. Que un payaso aterrador entra y los despedazara con una cierra eléctrica. Todo su cuerpo se estremeció. Era un cobarde, ah pero eso sí, cada vez que podía, aprovechaba la oportunidad para burlarse del americano quien a menudo se asustaba por una película de terror comenzando con una paranoia sobre fantasmas que vendrían por él.


Arthur rió sin darse cuenta. Su chico adorado espantaba sus miedos.


« Por las dudas lo mejor sería estar fuera de casa con una persona de confianza » pensó. « Si en alguien debo confiar ese sería Kiku pero él se encuentra en su país, ni modo, tendré que conformarme con la rana »


Durante el resto de su día Arthur trabajó logrando salir temprano para pasar al bar en donde quedaron de verse. Y como el caballero inglés que es llegó a tiempo, siempre puntual.


El galo por su parte llegó dos minutos tarde lo cual fue suficiente para hacer enojar al de cejas pobladas. Casi de inmediato luchó por aplacar su mal carácter, estaba cansado de arruinar los pocos buenos momentos que aún compartían. Pues desde que se había unido en matrimonio ya no pasaba ratos a solas con Francis, eran muy pocas las ocasiones en donde podían disfrutar de la compañía del otro sin que un ruidoso americano se interponga.


—¿Y ya encontraste a tu media naranja?


Francis perdió el brillo de sus ojos de un color azul, casi marino. Arthur se arrepintió de haber abordado el tema de lleno, se encogió de hombros en su lugar, pretendía bromear un poco para restarle importancia al asunto pero no había funcionado, tal vez las malas costumbres de su pareja por fin se le habían adherido sin querer.


—Hace tiempo. —respondió bruscamente, dejandose ver bastante tenso, sus puños se apretaron y las venas de sus manos saltaron a la vista.


La respuesta tomó a Arthur por sorpresa, desde hace años lleva preguntando lo mismo pero Francis parecía querer cambiar de tema o ignoraba la pregunta, sin embargo Arthur persistía, para Kirkland no había cosa que pudiera ocultarsele por mucho tiempo. Era la primera vez en que obtenía alguna respuesta por parte del galo. Esto le puso feliz, Francis la estaba pasando mal pero incluso así eligió abrirse con Arthur, eso era lo que los amigos hacían, se animó a preguntar más.


—¿Cómo es esa persona? —preguntó tratando de que la emoción no se notara en su voz. No quería escucharse como una chica loca porque su mejor amiga acaba de encontrar un novio, eso lo haría parecer muy maricón... bueno, sí, es gay o como comúnmente dicen: un desviado. Pero eso no significaba que tendría que comportarse o tratar de imitar a una mujer.


Francis le dirigió una mirada significativa, como si quisiera perforarle la frente, pero eso no lo intimido ni un poco, en cambio aprovechó para inspeccionar el aspecto de su compañero, frunció las cejas al notar la barba descuidada y canosa, Francis nunca permitió que alguien lo viera tan descuidado, también parecía llevar una camiseta manchada de diferentes tonos de labial. Con cuidado se acercó un poco fingiendo acomodarse en el asiento, fue entonces que un olorcito agrio se posó sobre su nariz, fue imposible controlar su gesto de asco y prefirió mejor mirar hacia otro lado.


—Es odiosa, con poco sentido de la moda, amargado, idiota, se enfada con facilidad, es orgullo —le dirigió una mirada intensa. —Y está casado...


La boca de Arthur se desplomó. No hablaba en serio, no podía... pero Francis no mostraba signos de bromear, no se estaba riendo ni mirando a Arthur de forma divertida. Contrario a lo que esperaba, Francis se encorvaba sobre la barra y miraba con terror su bebida, como si no pudiera creer que esa confesión viniera de su propia boca, sus ojos lucian apagados y sus cejas se inclinaban hacia arriba mostrando una flacidez en su rostro que antes había pasado por alto, Arthur jamás había presenciado tal muestra de debilidad.


—¿Por qué suena como si hablarás de mí? —se alteró aunque no permitió que su voz reflejara el torbellino que ahora era su mente.


No hubo respuesta.


Siguieron bebiendo ignorando el incómodo silencio que se formó entre los dos. Arthur por un momento se debatió entre detenerse e irse a casa o seguir consumiendo hasta terminar borracho y poder desligarse de cualquier responsabilidad, si se marchara ahora quedaría como un mal amigo, si bien no era correcto permanecer con alguien que admite tener sentimientos de amor romántico, tampoco tenía el corazón tan duro como para abandonarlo en ese estado tan deplorable, después de todo Francis era un buen tipo. Pero por otro lado temía que en un estado de embriagues, el frances se aprovechara, no sería la primera vez que abusa así de alguien, no era algo con lo que estuviera de acuerdo pero tampoco intervenía, tal vez algún día lo castigarían por eso.


Pasó alrededor de una media hora entre un ambiente pesado.


—Sabía que me harías ésto —soltó de pronto. —No puedes tomarme en serio ni por una maldita vez —Se había cansado de solo mirar su vaso, si estaba ahí era para pasar un buen rato con Arthur.


Arthur no se alarmó, estaba esperando alguna reacción de ese estilo, Francis no era de esas personas que toleran el rechazo. Estaba sentido con él y Arthur estaba atado de manos, no era como si pudiera cambiar la situación y mágicamente corresponderle.


—No lo hago con intención, estoy con Alfred por algo... tú eres mi amigo, te quiero, pero sin duda sé que jamás podré sentir por ti lo que siento cuando estoy con Al —desvío la mirada, no tenía la fuerza suficiente como para mirar directamente los ojos de su dolido amigo.


En el lugar se instaló un silencio, más incómodo que el anterior.


—¿Es por qué tengo disfunción eréctil?


—¿¡Qué!? —se escandalizó mientras un leve color carmín adornaba sus mejillas —no lo digas en voz alta imbécil. Cualquiera pudo haber escuchado...


—No cambies de tema.


Arthur torció la boca con disgusto.


—No, no se trata de que de "eso". No te amo y punto —fue hiriente pero directo, peor sería que mintiera, él no era de esos que les gustaba ir por el mundo creandole falsas ilusiones a las personas.


Para ese entonces los dos estaban lo suficientemente borrachos como para tambalearse. Era extraño pero en aquella ocasión quien estaba más pasado de copas era Francis, Arthur se tomó la molestia de no propasarse. Después de todo ya no era un niño ni mucho menos un alborotado adolescente que no mide las consecuencias de su actos, ya no. Ahora es un adulto casado, con responsabilidades, darse el lujo de emborracharse hasta desmayar sería una falta de respeto para sí mismo y su pareja.


—¿Qué pasa contigo? —ahora sonaba ahogado. Las palabras le salían de forma lenta y perezosas.


—No sucede nada. Eres tú quién parece querer hundirse en el alcohol.


—¿Yo? —preguntó cargado de burla.


Arthur frunció el ceño. Odiaba cuando ponía aquella cara de idiota y estaba a punto de reclamarle pero se detuvo cuando esa sensación de que algo saldría mal regresó con más fuerza revolviendole el estómago.


Algo andaba mal. De repente dejó de sentirse tan calmado. Los pies comenzaban a pesarle y el mareo ya no se sentía tan divertido como antes.


Arthur dejó de sentirse fastidiado y alzó una de sus gruesas cejas. Miró a su acompañante con rareza. Le pareció peculiar el comportamiento, varias veces ya se había ido a pasarla con Francis... pero era la primera vez en que sentía una extrema sensación de peligro.

« Debo estar delirando.¡Es culpa de Alfred que con tanta película de terror me ha metido ideas extrañas a la cabeza! »


—Basta —tapó el vaso con la palma de su mano.


—¡Pero qué amargado te has vuelto!, no me pasará nada malo por una copita más —soltó una risa boba.


—Tu aspecto indica lo contrario.


—¿Y el tuyo sí?


—Vámonos ya —le jaló del brazo parándolo de golpe.


—¡Ay!, más cuidado, ¡bruto!, osea me lastimas, bestia —cambió el tono de su voz por la de una mujer delicada y "fresa" para luego soltar una carcajada.


—¡Suficiente!


Arthur lo sacó arrastras mientras se quejaba a los cuatro vientos que él no tenía porque pasar esas vergüenzas, ya no era un niño.


—Te acompañaré hasta tu casa. Un caballero hace siempre lo correcto —presumió todavía sintiendo ese malestar.


El francés comenzó a reír fuertemente.


—¿¡Tú un caballero!?, ¡es más creíble decir que yo soy virgen!


—¡Bastardo, miserable! —expreso de forma lenta y cargada de rencor. Arthur se controlaba para no lanzarse hacia él y estrangularlo.


—Bueno, al menos debes admitir que el chiste fue bueno. En mi vida pasada debí ser comediante famoso.


—Ajá, sí, casi acabas con mi vida de tanta risa.


Arthur dejó de poner atención y en su lugar sacó su celular, quería avisarle a Alfred que pronto llegaría a casa. «De seguro él ya esta esperándome en el sillón de la sala» sonrió ante aquella idea. Siempre era fantástico llegar a un hogar donde te espera la persona que más amas.


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Sé que me he desaparecido por mucho tiempo y lo siento :'''C. Mi vida ha estado super saturada. Ni tiempo he tenido para dormir :''v. Esto lo publicó porque así me lo propuse antes :3 y porque ya estaba escrito. Solo tuve que modificarlo y editarlo un poco espero y lo disfruten.