Prólogo:
Park Jimin:
A pasado bastante tiempo desde aquel día... ¿verdad?
Yo sé que el amor es algo doloroso, pero les aseguro que también es muy hermoso.
Les contaré mi historia de amor. Yo soy un Omega. Así que como todos los Omega crecí siendo considerado hermoso, tierno y posible pareja para un alfa.
Siempre no importaba el que: Mis padres siempre solían decirme cosas como: Se adorable y así encontrarás al alfa perfecto, se lindo y cortes. Demuestra que puedes ser un Omega responsable y así un alfa te eligiera para formar una bella familia.
Esas cosas poco a poco, fueron hartandomé. Y además de eso, había un ligero problema: El aroma de los alfa me parecía atractivo, pero no su forma de ser.
Machistas, idiotas e incapaces de hacer algo por ellos mismos, por temor a que se les caigan las bolas. Y si, se que soy Omega, no digan esa estupidez: "No digas groserías por qué en un Omega no se ve bien".
Pues que se vallan a la mierda. Nunca quise ser un Omega, pero me tocó serlo, así que también me toca elegir mi forma de vida.
Ahora soy mayor tengo 30 años, así que nadie va a decirme cómo vivir mi vida.
Durante mi adolescencia: Fui un Omega bastante rebelde y problema para mis padres. Quienes prefirieron mandarme a un internado de Omegas, para no serles más una molestia. Su plan era: Que cuando cumpliera la mayoría de edad, y ya no hubiera como mantenerme en ese lugar: Me casarían con un alfa.
Aunque eso no salió como lo planeaban. Jamás ingresé a ese estúpido lugar. Me escape y comencé una nueva vida en Seoúl.
Me convertí en un Omega bastante atractivo, muchos alfa me deseaban, pero yo a ninguno. Había descubierto algo, los otros Omega. Eran bastante lindos, me gustaban los Omega...
Tengo que admitir que eso me causó miedo. No podían gustarme los Omega, por qué sabía que ninguno iba a corresponderme. Oh eso pensaba al saber que todos los Omega; Eran criados con la estúpida idea de que un alfa algún día llegaría por ellos.
Fue cuando lo ví a él. Mientras terminaba de cuidar a uno de los niños de la guardería, en donde ahora trabajaba. Regaba las plantas y sostenía su manita.
El Omega más hermoso que puede haber visto, apareció.
Su cabello era color rojizo, sus labios eran carnosos y su piel se veía tan suave. Sus mejillas, todo en él, era hermoso.
Pero obviamente yo no tenía ni la más mínima oportunidad con él. Yo era un Omega y él también. Seguro que él, deseaba a un alfa. Así que cuando nuestras miradas chocaron, sentí mi corazón acelerarse y mis mejillas arder. Yo bajé mi mirada y trataré de ocultarme entre las plantas.
Fue un día hermoso.
Descubrí que ese chico iba por el niño que estaba a mi cargo. Cuando me llamaron: Tuve que salir si o si. Así que tímidamente me presenté.
— U-un gusto conocerlo, Park JiMin..– Mi voz no quería salir, pero trate de sonar lo más tranquilo posible. El cachorro que sostenía mi mano, rápidamente me soltó y fue hasta él.-
En ese momento creí que estaba cuidando a su hijo. Así que me desanime un poco, pero aún así, mi Omega se sentía bastante atraído por él.
— Un gusto también, mi nombre es Kim Seokjin. – Y levante mi mirada, al escucharlo hablar.-
— Jinie, mami no vino...?– El cachorro hablo bajito, mientras se apegaba a él. Recuerdo que esas simples palabras, me hicieron muy feliz: Pues él, no era su madre.-
— Sabes que mami trabaja, así que no puede venir por ti, pero hermanito Jin siempre lo hará...– Al confirmar que eran hermanos, mi corazón volvió a latir muy fuerte.-
Y por primera vez, desee con toda mi alma ser un alfa. No sabía que me estaba pasando, pero mi cuerpo temblaba por él. Me sentía tan extraño. Los tatuajes que mantenía: Por primera vez me hicieron sentir inseguro: ¿Y si a él no le gustaban los chicos asi?
— Bueno, gracias por cuidar de mi hermanito, jimin...– Y me sonrió, con sus labios gruesos y refinados. Los primeros labios que anhele probar.- puedo llamarte de una forma informal verdad, despues de todo creo que nos veremos muy seguido. – Y el parecía tan relajado que me hacía sentir aún más nervioso e idiota.-
— C-claro, puedes hacerlo, Jin...– Decir su nombre, me causó un enorme cosquilleo, así que no pude más y baje de nuevo mi mirada.-
El solo soltó una pequeña sonrisa y después asintió, con esta misma.
— Bien, nos vemos jimin...– Y lo escuché irse, de una manera tranquila, mientras hablaba con su hermanito.-
Mientras tanto yo incluso me sentía húmedo. Dios un Omega me hizo mojar mi trasero. Mi cuerpo tembló y me deje caer al suelo. Sintiendo bastante avergonzado de mí mismo.
— Esto debe ser una broma. – Y me rodé en el suelo, entre las mantas que había en el jardín, para que los niños jugarán.-
Desde ese día: Todas las tardes solía verlo, todo el tiempo me hacía sentir cosas raras. Por lo que mi corazón comenzó a doler.
Me había enamorado de un Omega. Algo que no debía ser posible, pero lo era.
.
ᗅ ⅅ ℛ ⅈ ~