Elite 2 me cautivo ese sociopata...(mewgulf)

Summary

Mew se ha pasado la vida pasando desapercibido. Sonríe. Se ríe. Es simpático. También es un sociópata. Sus emociones son limitadas. El amor, el miedo, el deseo no existen en su mundo. Hasta que conoce a gulf. Gulf lo tenía todo. Tercera generación de la realeza de Hollywood. Estrella infantil. Intocable. Hasta que un hombre lo arruinó todo. Gulf huyó de Los Ángeles para tratar de olvidar, pero ahora, está de nuevo en la cima y de nuevo en el radar de un monstruo. Gulf no cree que vaya a sentirse nunca a salvo. Hasta que conoce a suppasit. Mew y gulf sólo tienen una cosa en común. Ambos llevan máscaras. Mew hace que se sienta protegido. Visto. Gulf hace que mew sólo sienta. Ahora que lo ha probado, no está dispuesto a dejarlo ir. Todos advierten que lo que tienen no es real. Mew está obsesionado con gulf, no enamorado. Pero gulf anhela la obsesión de mew. No puede imaginar la vida sin él. En Hollywood, ser un sociópata es más una habilidad vital que un diagnóstico. ¿Podría ser mew el monstruo que gulf necesita para acabar con sus demonios? Es el segundo libro de la serie Servicios de Protección de Élite y contiene diferencias de edad, juegos con semen, voyeurismo y una escena de interrogatorio muy sexy. Adaptación de libro onley James todos los créditos para ella.

Status
Complete
Chapters
33
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Prólogo

—Demonios, chica. ¿Cómo pudiste no decirme?


Gulf se estremeció ante la furia en la voz de su abuelo. En los doce años que tenía de vida, él nunca había oído al más viejo de los gulf levantarle la voz a su madre. Incluso cuando lo merecía. Lo cual era todo el tiempo. Hablaba mal del papá de gulf con frecuencia. Él estaba muerto y ella todavía no paraba de culparlo por todas las cosas malas que habían pasado en sus vidas.


—Porque no es de tu incumbencia —dijo su madre, su tono lo suficientemente frío como para enviar un estremecimiento de miedo a lo largo de la espina de gulf —. Gulf no tenía el derecho a decirte. Podríamos meternos en muchos problemas.


—¿No tenía derecho? ¿No tenía el derecho? Tienes suerte de que sea un caballero o te abofetearía en la boca. Es mi nieto. Ese hombre le hizo daño. A él, no a ti. Tiene todo el derecho de gritarlo desde el maldito tejado si así lo desea. Un derecho que le robaste con esta… broma de acuerdo.


Ella resopló.


—Que fácil para ti decirlo. Gulf y yo podríamos necesitar esos siete ceros si él no consigue recomponerse. Él ya tiene que retirarse de un contrato por sus ataques de pánico. Si no puede superar esto, tendremos que sobrevivir de alguna forma.


La culpa se cuajó en sus estomago como la leche pasada. Él estaba intentándolo. ¿Ella no lo veía? Gulf limpió las lágrimas en sus mejillas, con el rostro rojo presionándose a sí mismo dentro de la pequeña alcoba en la cima de las escaleras. No podían verlo. Ellos no sabían que él estaba escuchando. No había forma de que supieran que él estaba allí, pero, aun así, él se sentía vulnerable. Jaló las piernas a su pecho, envolviendo sus brazos alrededor de ellas y descansó la mejilla contra sus rodillas levantadas.


Él pensó que ella estaría feliz ahora que tenía dinero, pero no lo estaba. Todas las veces que él lloraba, todas las veces que se despertaba llorando, ella lo miraba con tanto disgusto. Algunas veces, intentaba chantajearlo con videojuegos o dulces.

“Solo sonríe. Vamos, gulf. Eres un actor. Solo actúa como si nunca hubiese pasado hasta que olvides que en realidad pasó. Sé que no lo parece ahora mismo, pero esto puede ser lo mejor que nos haya pasado”.


—Tú, perra avariciosa —Los ojos de gulf se abrieron de par en par, y mordió su labio inferior hasta que sintió el sabor cobrizo. La voz de su abuelo temblaba como si apenas pudiera sostenerse a sí mismo. Gulf entendía ese sentimiento —. Cuando mi hijo bueno para nada murió y te dejó sin un centavo, me aseguré de que tú y el chico no necesitaran nada. Te di mi casa, pagué tu carro y tus miles de dólares en deuda de tarjetas de crédito. Demonios, incluso pagué tus tres viajes a rehabilitación. Pero eso no fue suficiente para ti. Empujaste al chico frente a la cámara al primer chance que tuviste, beneficiándote de mi nombre y mi legado. horseshit


—gulf ama actuar. —Ella juró.


Era verdad. Gulf lo había amado. No había nada mejor que ponerse un disfraz y pretender ser alguien más por algunos momentos. No importaba quién. Pero eso

estaba arruinado ahora. La única cosa que gulf había amado más que a nada ahora era sucia, fea y torcida. Ahora, cada vez que la cámara estaba sobre él, era como si millones de hormigas se arrastraran bajo su piel, y su estómago se retorcía como si estuviera en una montaña rusa.


—Lo tratas como si fuera tu fuente de ingresos. No tiene amigos, ni hobbies, ni vida. ¡solo trabajo! —Su abuelo gritó.


—gulf es una estrella. Ha estado en cuatro películas de blockbusters, ha caminado por cientas de alfombras rojas. Yo hice eso. No tú. No su padre. Tiene una carrera gracias a mí. Tendrá su vida asegurada gracias a mí. ¿Sabes lo que hacía yo a los doce para sobrevivir? Te lo prometo, no tenía una casa como esta.


—Jesús. ¿Tu siquiera te escuchas a ti misma? Estás tan desesperada por hacer de él la estrella que nunca pudiste ser que vendiste a tu propio hijo.


Ella jadeó.


—No hice tal cosa. ¿Cómo te atreves? Yo amo a mi hijo. Él se suponía que iba a ayudar a gulf. Yo jamás imaginé que…


—No me vengas con esa mierda —Su abuelo enloqueció —Todo el mundo sabía de los rumores. Demonios, yo no he puesto un pie en Hollywood en diez años e incluso he oído la clase de hombre que era él. Lo ignoraste, justo como ignoras cualquier cosa que no se ajuste a tu narrativa. Lo ignoraste por sus conexiones, por avaricia. Dejaste que ese hombre… —gulf se puso frío y luego caliente cuando su abuelo ahogó un sollozo. Su abuelo nunca lloraba. Jamás. Ni siquiera cuando su padre había muerto —. Dejaste a ese hombre aprovecharse de gulf, y entonces firmaste esto —Papeles golpearon la dura superficie —. Y le dijiste que no importaba.

Hubo un duro golpe de piel contra piel.


—Petulante bastardo. Es muy fácil abalanzarse sobre el hecho y actuar como si tú hubieras hecho las cosas diferentes.


—¿Petulante? Por supuesto, yo habría hecho las cosas diferentes. Habría llamado a la policía.


—¿Crees que la policía habría hecho algo?


—Habría llamado a la policía —le gritó —, y si eso no hubiese funcionado, hubiese llamado al FBI. Habría seguido llamando hasta que lo arrestaran —Él se detuvo, tomando una respiración profunda. Cuando habló de nuevo, sonaba más suave —. Hubiera dejado al chico contar su historia. Tu pusiste una orden de silencio en un chico de doce años y le dijiste que lo que le pasó no importa. ¿Cuánto tiempo antes de que lo empujes de nuevo frente a las cámaras?


Su madre chistó.


—¿De qué sirve refugiarse? No hará que las cosas se vayan. No cambiará lo que ya pasó. Necesita una distracción. Necesita seguir con su vida.


—Eres un monstruo. Siempre lo he sabido. Solo me permití creer que por lo menos tendrías un corazón amable con tu propio hijo. Ahora, veo la verdad. No estás en condiciones para cuidar de él. El chico se viene conmigo.


Hubo un largo silencio. Gulf se agarró la cabeza, sus manos temblando mientras se frotaba la cabeza y su corazón latiendo un poco demasiado rápido contra sus costillas. Oh, por favor. Oh, por favor. Oh, por favor. Temor se agrupó en su estómago como brea. Su madre jamás lo dejaría ir, ella se lo decía todo el tiempo.


—Estás demente. Nunca dejaré que eso pase —dijo ella, claramente sorprendida por las palabras de su abuelo.


—Oh, claro que lo harás. Lo harás o iré a la prensa, y estarás en el anzuelo cuando estos pedazos de mierda demanden tu trasero por violación de contrato. Te prometo que cualquier monto que pida hará que esto parezca un taxi


—¿Me entregarías de esa forma? Solo le harías daño a gulf. Demandarían su dinero de regreso.


—Mi nieto no necesitará nada. El chico viene conmigo y no pienses en ningún momento tocar ese acuerdo. Le pertenece a gulf, y me arruinaré antes de dejar que lo toques, aunque sea un penique de ese dinero ensangrentado.


—¿Qué se supone que haré? –preguntó con indignación.


Su abuelo sonaba disgustado cuando dijo:


—Te diría que consiguieras un trabajo, pero no confío en que no adoptes a algún pobre niño de un orfanato y lo arrojes en algún show de perros y ponys. Déjanos en paz y me aseguraré de que recibas un cheque grande y gordo todos los meses. Pero si sigues insistiendo en el tema, te arruinaré. Ese niño necesita paz y tiempo para sanar. No necesita una arpía gritando en sus oídos cada día, haciéndolo sentir peor.


—Soy su madre. Él no va a querer irse.


—Él se irá. Ese chico necesita a alguien de su padre… y esa jamás serás tú.


Hubo un sonido de botas en las escaleras y los sollozos de su madre en algún lugar debajo. Gulf no se atrevió a moverse. Solo se sentó allí, adormecido, sintiéndose como si alguien hubiese tomado una espada y cortado en dos piezas. El gulf antes y el gulf después. El de antes tenía color y felicidad y calidez, pero el otro gulf —el gulf que era ahora— no tenía nada más que gris y vacío y frío. Él siempre tenía frío. No sabía si mudarse a Montana lo recompondría, pero no podía evitar sentir que quedarse en Hollywood solo garantizaría que sus dos piezas se distanciaran aún más.


Una sombra se cernió sobre gulf, y entonces su abuelo se acurrucó junto a él. Sus largos cabellos grises colgaban de sus hombros y sus ojos marrones estaban rojos en donde debían haber sido blancos, pero él dio a gulf una sonrisa húmeda.


—Tu papá solía esconderse en el mismo sitio cuando era un niño.


Gulf no dijo nada, pero asintió, limpiándose los mocos que goteaban de su nariz con la manga de su camiseta negra.


—¿Te gustaría quedarte conmigo?


—¿Por cuánto tiempo? —gulf manejó decir con su voz ronca.


—Por el tiempo que quieras. ¿Suena bien?


Gulf manejó asentir de nuevo, pero no pudo evitar decir:


—Ella vendrá a buscarme, eventualmente.


El abuelo revolvió su cabello.


—Deja que yo me preocupe de tu madre. Vamos a por tus cosas.


La mano de su abuelo era áspera, pero gulf se aferró a ella de igual forma. La agarró como si su vida dependiera de ello porque él sabía que, si la dejaba ir, todos los monstruos en su vida lo mantendrían allí, y gulf necesitaba estar lo más lejos posible de esa ciudad.


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