Capítulo 1
Una chica pelinegra estaba tumbada en su cama viendo las noticias. Su apartamento, el cual era pequeño pero a ella le sobraba, estaba hecho un desastre, pero la chica no hacía nada para arreglarlo. Se había acostumbrado a vivir así.
- Siguiente noticia - dijo el reportero en la televisión, la cual la pelinegra estaba viendo para pasar el rato antes de ir al trabajo -. La creciente disputa dentro de la pandilla Tokyo Manji ha cobrado la vida de victimas inocentes. Seis personas resultaron heridas.
- ¿Sí? Que miedo... - dice Takemichi, la cual era quien estaba viendo la televisión.
Siguió escuchando lo que el reportero decía y escuchó quienes eran los que habían muerto en esa horrible escena a causa de la Tokyo Manji.
- Son Hinata Tachibana, de 26 años, de Shibuya Tokio - eso confunde un poco a Takemichi, pues ese nombre se le hacía familiar -, y el hermano mayor de Hinata Tachibana, Naoto Tachibana, de 27 años - el volver a escuchar ese nombre hizo que la pelinegra cogiera el mando a distancia para subir el volumen de la televisión. Ahora recordaba esos nombres -. La policía metropolitana está en alerta máxima.
- ¿Naoto Tachibana? - susurra ella con ojos vidriosos.
Takemichi se había quedado en shock. ¿Cómo había podido olvidarlos? Naoto fue el único novio que tuvo en la secundaria, y hasta ahora la única pareja que tuvo la chica, y ahora estaba muerto. Pero eso no fue lo más impactante, pues ella siempre fue muy amiga de Hinata, de ahí que conociera a Naoto y comenzasen a tener una relación.
Aun con eso la chica se preparó para marcharse a trabajar, donde su superior era menor a ella y siempre la sermoneaba. La vida de Takemichi era una basura, o por lo menos ella pensaba eso. Después de su jornada se dispuso a marcharse de nuevo a su departamento. La chica seguía algo trastocada por lo que había visto en las noticias. Hacía mucho que no veía a Naoto o Hinata, pero aun así su pecho dolía al saber que habían muerto. Estuvo así por cuatro días, sin poder dejar de pensar en los hermanos Tachibana.
La chica nunca imaginó que su vida fuera así de patética. Siempre estaba pidiendo disculpas agachando la cabeza. Siempre sumisa y sin hacer algo para cambiar las cosas. Takemichi no era de esas chicas que plantaban cara, no, pero se arrepentía de eso. Ella se consideraba una chica patética, pues después de todo y con sus 26 años seguía siendo virgen y no tenía ninguna relación. La única que tuvo fue con Naoto cuando ella iba a la secundaria. Era patética. Fue ahí, mientras miraba la línea amarilla de la estación, cuando se preguntó en qué momento perdió el rumbo de su vida.
Estaba tan sumergida en su mente que no se percata de que alguien la empuja a las vías del tren, justo cuando el tren estaba por llegar. El tren estaba a escasos metros de ella. Estaba asustada, y con la muerte ante ella no recordó a sus padres ni a sus amigos, sino a Naoto Tachibana. Ese chico de cabellos negros, el cual siempre fue muy amable con ella. Adoraba eso de él, pues siempre fue comprensivo con ella y entendía que fuera con su pandilla de cuatro amigos siendo ella la única mujer.
Recordó que cuando comenzó su relación con Naoto todos los estudiantes se enteraron y estaban impresionados de que ella hubiera empezado una relación con un chico mayor, el cual era popular con sus buenas calificaciones y lo amable que siempre era.
Takemichi supo que en retrospectiva, su segundo año de secundaria fue el mejor de toda su vida, pues fue ahí cuando comenzó su relación con Naoto, pero no solo eso. Ella era la segunda al mando en una pandilla de chicos de segundo. Sus mejores amigos.
Ahora la chica estaba mirando al suelo y podía ver sus zapatos, pero no los reconoció, pues esos no eran los que llevaba. Además ella estaba ahora de pie. Takemichi supuso que estaba viendo su vida pasar frente a sus ojos, pues estaba próxima a morir.
En eso alzó la vista viendo que estaba dentro de un vagón con gente. Confusa se miró su mano, todo parecía muy real, fue entonces cuando siente una corriente eléctrica que hace que abriera los ojos.
- Oi, Takemichi - llamaban a la chica. Eran cuatro chicos, un pelinegro, un rubio, un castaño y un pelirrojo. Este último era el que había hablado llamando a la chica, la cual seguía dentro del vagón -. Takemichi, ¿qué haces? Bájate.
Ella no entendía nada, pero corrió para bajar del tren, pues casi se queda ahí. El pelirrojo le dijo que se apurase y ella no pudo evitar sentir nostalgia al estar con sus cuatro amigos. Makoto, el cual era el de cabello azabache y para ella era un masturbador compulsivo, luego estaba Yamagishi, el castaño que se puso gafas solo para parecer más inteligente pero para Takemichi era un idiota. El siguiente al que miró era al pelirrojo. Akkun, el líder de la pandilla y mejor amigo de Takemichi y por ultimo estaba el rubio. Takuya era el amigo de la infancia de la chica.
Los cinco caminaron para buscar donde comer y por el camino Takemichi se topó con un espejo. El reflejo que vio hizo que se quedase muy confundida. Su cabello ya no era azabache sino rubio. Traía puesta una falda negra con unas medias que le llegaban hasta los muslos. También traía puesta una camisa blanca, pero lo que más trastocó a Takemichi fue ver su cabello. Lo llevaba por sus hombros y ella era rubia. Hacía años que no tenía de ese color el pelo. Lo único que se le hizo conocido fueron esos ojos azules como el mar. No entendía nada y se dijo quien era esa delincuente patética que la miraba. Justo cuando se preguntó eso supo que era ella, pues así era como se vestía en la secundaria. Y se dijo que daba vergüenza ajena. Su falda era demasiado corta y la camisa la traía un poco abierta en el escote. Y luego estaba ese color de pelo... No se podía creer que en verdad fuera así de patética, pues ella creía que cuando estuvo en secundaria fue lo mejor de su vida.
Sin pensarlo dos veces rebuscó en sus bolsillos. Solo consiguió 500 yenes y un móvil, el cual era uno plegable. Se emocionó al verlo, pues hacía mucho que no veía un móvil así. Se dispuso a abrirlo. En la pantalla había una foto que se hizo con sus cuatro amigos, pero no se fijó en eso, sino en la fecha. Era el cuatro de julio, pero eso no fue lo sorprendente sino el año en el que estaba. Era 2005.
La chica se puso a contar y se dio cuenta que hacía 12 años exactos de ese día. Fue ahí cuando sus amigos la llamaron pues no sabían por qué la chica se había detenido. Ahí Takemichi se dijo que esa era una experiencia muy realista.
Tras eso se marcharon a comer unas hamburguesas pero la chica solo se pidió una ración de patatas pequeñas, pues de lo contrario no tendía dinero para el tren. Ahí Akkun le dijo a la chica que se alegraba mucho que el primo de la chica fuera el líder de la Shibuya 3.
- Si alguien de tercero se mete con nosotros, les hablaremos de Masaru-kun - alega Yamagishi con una sonrisa.
Takemichi se quedó pensativa. Estaban hablando de su primo, el cual era un año mayor que ella. Recordaba que su primo siempre la molestaba cuando eran pequeños.
- Un momento - habla la chica -. ¿De qué nos sirve Masaru-kun? No entiendo a donde quieren llegar - la rubia teñida estaba de lo más confusa y se puso nerviosa al ver que sus amigos la miraron confusos por su pregunta. Eso hizo que se pusiera más nerviosa de lo que estaba -. ¿Qué?
- Vamos Takemichi - dicen todos a la vez inclinándose un poco hacia adelante -. ¿Te golpeaste la cabeza?
La rubia rió nerviosa, pero seguía sin entender nada.
- Hoy vamos a pelear - dice Makoto con una sonrisa. Eso hizo que se alterase un poco, recordando que unos chicos de la secundaria de Shibuya los retaron a pelear. También recuerda que su primo les dijo que era el líder de la Shibuya 3 -. ¡Estamos en guerra con los de segundo año de esa escuela!
- ¿Eh? - la teñida estaba cada vez más confusa -. ¿Vamos a esa escuela para pelear contra ellos?
Todos la miraron con una sonrisa de pena. Los chicos no entendían que era lo que le pasaba a Takemichi, pues ella no era así.
- Takemichi, se creen superiores, tenemos que pelear - dice Takuya con semblante serio.
- ¿Solo porque se creen superiores? - susurra ella de lo más preocupada. No le gustaban las peleas, por lo menos no ahora a sus 26 años.
- Vamos, no finjas estar asustada - dice Yamagishi al ver la cara de la teñida -. Vas a saludarlos con un puñetazo del revés, ¿no?
- ¿De verdad? - susurra ella sudando frío.
- Takemichi, seguro que estás entusiasmada - añade Akkun.
- ¡Dirígenos, comandante! - dice Makoto colocando una mano en el hombro de la chica.
Tras eso siguieron comiendo y se marcharon al terminar. La teñida no paraba de darle vueltas al asunto, pues esa situación iba demasiado rápida para que pudiera asimilarla. Ella recordaba algo como eso, y se puso a pensar. Creía que fueron a hablar con su primo sobre la pelea con esa escuela, pero sus pensamientos se disiparon al ver como sus cuatro amigos se acercaban a dos chicos para preguntarles si eran contra quien iban a luchar. La teñida se quedó mirando a sus amigos con preocupación. Había algo que no le gustaba.
Takemichi repite en su cabeza que iban a pelear y cae en la cuenta en que llevaba unos 10 años sin pelear. La preocupación se instaló en ella, tan así que comenzó a sudar. Estaba muerta de miedo, pues no quería sufrir ningún daño.
Tras eso vuelve a mirar a sus amigos, los cuales estaban intimidando a esos pobres chicos de primero. Ahí se preguntó si siempre se había juntado con gente tan agresiva. Tenía miedo, pero se dijo que no debía preocuparse, ya que solo estaba viendo su vida pasar frente a sus ojos.
Eso hizo que se relajase un poco. Ahora estaban en un parque a la espera de esos chicos de segundo, pero no llegaban. Los cuatro amigos de la teñida se estaban impacientando, pero Takemichi estaba mirando el parque. Ella lo recordaba y una mala sensación se instaló en su estómago.
Todos miraron a la chica mientras decían que los chicos de segundo de Shibuya eran unos cobardes, pero la rubia estaba con el ceño fruncido exprimiendo su cerebro para recordar ese día. Unas imágenes se colaron en su mente, era de una pelea, en la cual eran masacrados. Empezó a sudar por el miedo y la preocupación.
- ¡Oigan! - los cinco escucharon una voz grave tras ellos. Era una pandilla de chicos, los cuales parecían muy peligrosos. La teñida se tensó de pies a cabeza -. ¿Ustedes son los que andan buscando a los de segundo?
Takemichi gira su cabeza, recordando que esos chicos eran de tercero, pero no solo eso. Recordó que esos chicos estaban en una pandilla de motocicletas. Eran unos delincuentes. El miedo seguía en ella y no tenía previsto marcharse.
- Los de segundo salieron de excursión - dice un chico bastante alto mientras encendía un cigarrillo. Este tenía una cicatriz en su ceja izquierda.
Tras eso uno de los compañeros de ese grandullón les dijo que les partirían la cara de uno en uno y que formasen una fila para eso.
Yamagishi retrocede unos pasos asustado, diciendo que ellos eran de tercero. Tras eso les avisa que ellos habían hablado con su líder, el cual era Masaru. El pandillero de la cicatriz en la ceja los miró, haciendo que todos tuvieran miedo de esa mirada. Otro pandillero comenzó a reír y miró a Masaru, el cual estaba con ellos. El primo de Takemichi en verdad no era el líder de ellos, sino el chico de los recados. Era la perra de esos chicos.
Los cuatro amigos de la teñida la miraron preocupados para saber que debían hacer ahora, pero la chica solo miraba como su primo iba a por las bebidas que esos chicos le habían pedido. Ahora recordaba eso, que en verdad su primo era el chico de los recados de esos vándalos. Masaru solo presumía frente a ella porque era un año menor a su primo.
Gotas de sudor caían por su cara, pues ahora recordaba muy bien lo que iba a suceder. Se congelarían del terror, perdiendo la oportunidad de huir y... los dejarían hechos trizas. Ella fue la que menos golpes se llevó por el hecho de ser una chica, pero intentaron manosearla. Sus amigos intentaron protegerla, para que no llegasen a más, pero aún así le dolían los golpes que recibió por intentar defenderse.
- ¡Lo sentimos! - gritaron Akkun y Takemichi arrodillados frente a esos pandilleros.
- Son casi tan cobardes como patéticos - dice el chico de la cicatriz. La teñida ahora recordaba su nombre, pues nunca lo olvidaría. Era Kiyomasa -. No se hagan llamar delincuentes. A partir de hoy serán soldados de la Tokyo Manji - tras eso mira a la chica -. Menos tú. Tú serás mi juguete.
Tras eso se marcharon y Akkun se levantó para ver si los demás chicos estaban bien. Takemichi seguía arrodillada mientras lloraba y sangre salía de su nariz. Le dolía todo el cuerpo, y más al recordar lo que Kiyomasa le obligaría a hacer. Fue por él que terminó rompiendo con Naoto y también el culpable de que se alejase de sus amigos. Logró escapar de todo y marcharse sin mirar atrás, sin importarle nada abandonó a sus amistades por el miedo que sentía por Kiyomasa.
Ahí comenzó todo su calvario y también el de sus cuatro amigos. Y ese fue el motivo de que se marchase de la ciudad en cuanto se graduó de la secundaria. Empezó a trabajar y a vivir sola, pero nada le salía bien. Se disculpaba una y otra vez.
La chica maldijo para sus adentros mientras apretaba sus puños y cerraba los ojos. ¿Por qué debía revivir la peor parte de su vida? Se pregunta la chica.
- ¡Ya entendí, Kami-sama! - grita ella alzando la cabeza al cielo -. ¡Sé que quiere decirme que mi vida es un asco!
Apretó los dientes mientras lágrimas caían por sus mejillas. Fue en ese momento cuando recordó a Naoto.
“Sé que tendrás éxito, Hanagaki”
Recordaba muy bien que Naoto le dijo eso con una sonrisa. Esa sonrisa que ella siempre le gustaba, pues hacía que se sintiera especial. Entonces empezó a pensar en la noticia que había visto ese día en la televisión, donde Naoto perdía la vida por culpa de la Tokyo Manji, la misma pandilla a la que pertenecía Kiyomasa.
- Es verdad, Naoto morirá dentro de 12 años... - susurra ella sentada en el suelo mirando a la nada -. Pero no tiene nada que ver conmigo...
Cierra los ojos y la imagen de esa sonrisa volvió a su mente. Fue ahí que recordó que en ese tiempo ella estaba en una relación con Naoto.
Ya había anochecido y los cinco juntos se marchaban para ir a sus respectivas casas, pero Takemichi se detuvo haciendo que sus amigos la mirasen preocupados. Sabían que la chica lo había pasado mal por esa horrible golpiza que habían recibido.
- Lo siento, tengo que irme - dice ella mirando a sus cuatro amigos con el ceño fruncido.
Tras eso sale corriendo. Se había decidido y nadie haría que no llegase a su destino. Tenía que ir a ver a Naoto para poder recordar bien su cara. No se acordaba de como lucía él, solo recordaba esa sonrisa suya.
Al final llegó al bloque de edificios y buscó el apellido para saber que apartamento era. En cuanto lo supo subió. Necesitaba ver al chico lo antes posible.
- ¿Sí? - se escuchó la voz de un chico -. ¿Eres tú, Hanagaki?
- Sí - susurra ella. Reconoció esa voz y sabía que era la de Naoto.
Escuchó pasos corriendo y enseguida se abrió la puerta.
- ¡Hanagaki! - dice el chico de cabello negro -. ¿Volviste a pelearte? ¡No puedes seguir así!
Takemichi solo supo abrir mucho los ojos al ver a su antiguo novio y el único que tuvo. Por fin pudo verle la cara con esos ojos azul oscuros que siempre la miraban con amor y otras veces con preocupación, justo como ahora.
- La semana pasada te peleaste por una idiotez - sigue hablando Naoto con preocupación. No le gustaba ver a su novia golpeada, pero tampoco podía hacer nada para evitarlo, pues el chico respetaba a Takemichi y si eso era lo que le gustaba hacer... Pero no quitaba que la regañase cuando la veía en ese estado -. ¿Estás bien? Parece que te duele mucho. ¿Ya te limpiaste? Tienes todo inflamado. ¿Voy a por unas curitas?
- Tachibana... - susurra ella con los ojos muy abiertos mirando al pelinegro -. Naoto - no pudo evitar llorar al ver al chico. Estaba muy feliz de poder verle por ultima vez, pues sabía que estaba a punto de morir arrollada por un tren. El pelinegro la miró sin entender nada -. ¿Eh? - dice ella con una sonrisa y lágrimas surcando su cara -. ¿Por qué estoy llorando? Lo siento, no es nada. Ya me voy a casa.
- ¡Hanagaki! - la llama el chico de lo más confuso. Nunca había visto llorar a la chica. Siempre había sido una chica algo ruda, la cual no mostraba demasiado sus sentimientos, pero ahora mismo la había visto llorar y estaba preocupado.
- Solamente quería ver tu rostro - dice la chica deteniéndose.
- Mentirosa, te pasó algo - alega Tachibana -. No eres la de siempre - tras eso se acerca a ella y la coge de la cara con delicadeza para que lo mirase a los ojos. El chico estaba con el ceño fruncido, pues quería saber que le había pasado para poder ayudarla -. ¡Dímelo! Quiero saber todo sobre ti. Soy tu novio, ¿no? Tonta.
- Perdón... - susurra la teñida recordando que Naoto siempre le regañaba cuando la veía con heridas pues se preocupaba por ella.
Al final le contó lo ocurrido omitiendo que habían intentado sobrepasarse con ella, pues no quería preocupar al chico. Tras eso Naoto le aconsejó que dejase de meterse en peleas y que tuviera una vida tranquila. Le cantó las cuarenta por su mala cabeza y le dijo que no le gustaba verla toda golpeada.
- ¿Y no piensas decirme quien fueron los que te golpearon? - pregunta Naoto con el ceño fruncido -. Siempre pasa lo mismo. Soy tu novio, Hanagaki y no me agrada saber que esos pocos hombres se atreven a levantar la mano a una chica y mucho menos cuando esa chica es mi novia.
- Lo siento... - susurra ella arrepentida, pero no le diría quienes habían sido, pues eran muy peligrosos y no quería que Naoto se metiera en problemas -. No volverá a pasar.
- Eso espero - dice él serio, pero dura poco. No podía enfadarse con Takemichi. Tras eso la chica decide marcharse. Tachibana pide acompañarla, pero la teñida se niega. Además, su casa quedaba cerca de ahí, pero en verdad quería estar sola -. Está bien. Bay-bay. Nos vemos mañana en la escuela.
Caminó por las calles pensando que siempre le encantó cuando el chico se despedía con ese “Bay-bay” No pudo evitar llorar de nuevo y maldijo para sus adentros. Fue entonces cuando se encuentra con un parque y se sentó en los columpios a pensar.
Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de unos chicos. Ella miró en esa dirección, descubriendo que tenían a una chica rodeada. Era una pelirroja, a la cual reconoció enseguida. Era Hinata, su mejor amiga y hermana de su novio. Sin pensarlo dos veces corre hacia allí.
- ¡Oi! - dice la teñida llamando la atención de esos chicos -. ¡Cierren el pico, imbéciles! - le da un puñetazo a uno de los chicos y este cae al suelo. Takemichi estaba furiosa. Primero porque iba a morir, segundo por la golpiza que había recibido esa tarde, y ahora esos tres chicos intentando aprovecharse de Hinata. No iba a soportar eso -. Ya me tienen harta... - la pelirroja la miraba asombrada, pero se asusta al ver que la teñida coge una botella de cerveza vacía y le da un golpe para romperla y tenerla como arma -. No podría estar de peor humor. Lárguense o los mato.
Los tres chicos se marcharon pidiendo disculpas y la teñida los vio irse. Estaba cansada de los idiotas que intentaban aprovecharse de las chicas indefensas. No iba a permitir eso, y menos a su amiga. Tras eso tira la botella al suelo y mira a Hinata.
- Hina, ¿a quien se le ocurre estar por la calle a estas horas? - le reprocha Takemichi con tono suave.
- Es que... venía de las clases extra... - la pelirroja estaba un poco avergonzada pero alza la cabeza para mirarla -. Y no me regañes. Tú también estás en la calle a estas horas. ¿Y qué le pasó a tu cara? ¿Otra vez peleaste?
- Es una larga historia - dice Takemichi volviendo al columpio para sentarse.
- Gracias por ayudarme - susurra la chica tímida.
Tras eso Takemichi pensó que Hinata también perdería la vida en ese accidente, así que se dispuso a preguntarle si quería a su hermano, a lo que Hinata responde que sí.
- Tienes que cuidar de él - susurra la teñida con seriedad -. Yo quiero mucho a tu hermano. Lo quiero tanto que no sabría que hacer sin él. Acabo de recordarlo hoy - Hinata la miraba muy seria, pues no parecía la misma Takemichi -. Te sonará a disparate, pero este mismo día, en 2017, me caí al andén de las vías del tren. En cuanto pensé que moriría, regresé a la secundaria - no sabía por qué le contaba todo eso a Hinata, pero quería hacerlo por si acaso podía cambiar algo -. Me volví mi versión de hace 12 años. ¿Cómo se llama eso?
- ¡Un salto temporal! - dice Hinata, la cual creía en todo lo relacionado con lo sobrenatural.
- Sí, eso - asiente la teñida y se mira las manos -. Puede que sea un sueño muy largo. Aún así...- esta se levanta -. Creo que Kami-sama me permitió venir a ver a Naoto una última vez.
- ¿Eh? - Hinata estaba confusa -. ¿De qué hablas?
- El 1 de julio de doce años en el futuro... - susurra Takemichi mirando al cielo -...tu hermano va a morir. Y ese día tú también morirás - Hinata estaba asustada por lo que su amiga decía, pero le creyó. No sabía por qué, pero creía en sus palabras -. El 1 de julio de 2017 - tras eso se gira para mirarla con seriedad -. Recuerda esa fecha, Hinata. Y protege a tu hermano - tras eso la teñida se da cuenta de lo que había dicho y sonríe -. Aunque, claro, nadie se tragaría un cuento como ese - volvió a ponerse seria pensando que si todo eso era real, cabía la posibilidad de que cambiase el futuro. Se reprendió a ella misma por haber olvidado a Naoto y solo lo recordó tras saber de su muerte. Se sentía impotente, triste y frustrada. Quería empezar de nuevo - Te lo encargo, Hinata - dice ella extendiendo su mano.
- Sí, de acuerdo - asiente la pelirroja estrechando la mano de su amiga.
Una corriente eléctrica recorre el cuerpo de Takemichi y cuando abre los ojos ve unos tubos de luz en el techo. No sabía que había pasado. Tras eso se incorpora viendo que estaba en una cama.
- ¡Despertó! - dice alguien.
- ¿Disculpe, dónde estoy? - quiere saber la azabache.
- En la enfermería de la estación - responde un hombre acercándose a ella -. Caíste del andén a las vías.
Tras eso mira a su alrededor y ve un calendario. Era 4 de julio de 2017. Ahí se pregunta si todo había sido un sueño.
Flexiona sus rodillas pensando en todo lo ocurrido y se pregunta como salió con vida de esa situación. Recordaba como el tren se acercaba a ella a gran velocidad.
- ¡No tengo ningún rasguño! - dice ella tocando su cuerpo.
- ¿Me permite hablar con ella por un momento? - pregunta una mujer.
- Claro - dice el hombre que se había acercado a Takemichi. La pelinegra se queda mirando a la mujer que tenía frente a ella, fijándose en el lunar junto a su boca -. Ella fue quien te salvó.
- Cuanto tiempo - dice la pelirroja acercándose.
- ¿Hinata? - susurra la azabache.
- Sí - dice la chica con una sonrisa y eso sorprende a Takemichi -. Cambiaste mi destino ese día.
- ¿“Ese día...“? - susurra la contraria más que confusa -. Pero si habías muerto...
- Viajaste en el tiempo - habla Hinata muy seria haciendo que su amiga enmudeciese -. Y conseguí sobrevivir gracias a ti. Cambiaste tu presente con tu viaje a través del tiempo. Takemichi, exactamente hace 12 años me dijiste lo siguiente... “Recuerda esa fecha, Hinata. Y protege a tu hermano.” Estudié para convertirme en policía... y proteger a mi hermano.
- Entonces, ¿Naoto...? - pregunta ella emocionada, pero se le pasa al ver la cara de su amiga.
- Lo siento, Takemichi... - la pelirroja agacha la cabeza -. Mi hermano... falleció - Hinata sentía un gran dolor al no haber podido proteger a su hermano -. ¡Hice todo lo que se me ocurrió! Pero... ¡Pero...! - tras eso alza la cabeza -. Necesito tu ayuda. Sé que podrás salvar a mi hermano.
- ¿Qué yo podré salvar a Naoto? - susurra Takemichi sorprendida.