"ELEGIDOS"

All Rights Reserved ©

Summary

Nicolás García es un joven de 17 años que vive con sus padres en unos de los barrios más pobres y marginados de todo el mundo, hasta que un día es escogido por Dios para salvar a las personas que están siendo arrastradas por las emociones negativas y la maldad de la humanidad, será su gran propósito, su llamado, la razón por la cual nació y aunque Nicolás no sea muy creyente, al pasar de los días irá conociendo a Dios y se irá encariñando cada vez más de su infinito amor y compasión.

Status
Ongoing
Chapters
16
Rating
n/a
Age Rating
16+

CAP 1 : ¿POR QUE YO?

Mi nombre es Nicolás García, tengo 17 años... Vivo con mis padres en unos de los barrios donde Dios apartó su mirada hace mucho tiempo, aquí robar, fumar, venta de drogas y otras cosas ilegales son el día a día de las personas que viven en este lugar... es gracioso que ni la policía se atreve a entrar... Aquí las calles aún no están pavimentadas y la estructura de las escuelas mueren con el pasar de los años... tenemos canchas de fútbol, niñas de 13 y 14 en estado de embarazos, hoteles de menos cero estrellas y criminales ocultos escondiéndose de la ley... Mi madre es una mujer fuerte y mi padre bueno... Es se esfuerza por la familia, pero a veces tiene sus momentos bajos y de debilidad, dónde la única forma de desahogarse es bebiendo cerveza... A veces se pone agresivo, pero después se va a dormir y acaba con el espectáculo...


- ¿vas a ir a la iglesia conmigo? - pregunta mi madre abriendo la puerta de mi habitación un jueves en la mañana -


- perdón mama tengo mucho sueño, quisiera dormir si no te importa -


- ah, no importa, sé que tienes mucho sueño... Adiós cielo - salía mi mamá cerrando la puerta -


- adiós mamá -


Mi madre desde que conoció la iglesia va todos los jueves y domingos, no siempre me invita, ya que sabe que yo no creo mucho en esas cosas religiosas... tengo varias razones y una de esas son el comportamiento de las personas, ¿por qué hay personas malas?, ¿y por qué Dios siendo tan fuerte y poderoso no hace nada? Son cosas que me hacen dudar de mi existencia y de la suya... Pero un día cambiaría todo mi pensar...


Sentado una noche en el techo de mi casa, como todas más noches lo hago, ya que allí le cuento mis problemas al viento... Y algo muy dentro de mí sabe que me escucha... Y me entiende... y no me juzga... mi madre dice esa sensación es Dios y su infinito amor... Pero para mí sigue siendo el viento...


Aquella noche mientras todos dormían... lloré como siempre... pensado en muchas cosas que pasan a diario... cosas de las cuales solo yo me doy cuenta... Y sufro en silencio...


Pero me percaté que unos hombres querían robarle una bolsa de pan a una señora de mayor edad que al juzgar por su vestimenta parece de la iglesia donde asiste mi madre...


- necesita mi ayuda - murmuré sacándome las lágrimas -


Pensé rápidamente en la pistola de mi padre guardada debajo de su cama, eran 5 hombres contra un joven de 17 años no podía luchar solo con las manos vacías! ... Saqué rápidamente el arma y salí de la casa... Los hombres le habían quitado la bolsa de pan... Mis manos temblaban... Y mi cuerpo estaba encendido de nervios y miedo...


-! Déjenla en paz! - les grité apuntándoles con el arma -


Me sorprendió ver la expresión de miedo de aquellos hombres, que sin decir nada arrojaron la bolsa de pan en el suelo y salieron corriendo.


Mi cuerpo aún temblaba...


- ¿está bien señora? - pregunté con voz trémula -


- si, gracias, muchas gracias, Dios es grande, Dios nos salvó, vistes como salieron corriendo por el poder grande de Dios - decía recogiendo la bolsa de pan -


La ayudé a recoger los panes que se habían salido de la bolsa rota...


- ¿usted cree que Dios nos salvó? -


- claro, mira está bolsa de pan es mi desayuno para mañana... Si Dios no te hubiera puesto en tu corazón ese sentimiento de Valentina y coraje no hubiera comido mañana o quien sabe... Hubiera muerto - decía aquella señora con una expresión de alegría.


- se equivoca señora... Yo no soy valiente... Yo... No soy bueno para que Dios me hable... Yo... Yo... Tengo un arma... la verdad es que no creo que Dios sepa que existo...


La señora solo me miraba con cara de compasión y ternura y se quedó en silencio por un momento... cómo si alguien le estuviese hablando al oído...


- ¿te sientes solo? - me preguntó tomando mi mano -


No sabía qué responder...


- No - respondí -


- te sientes solo... sientes que tu padre no te quiere... Y te sientes culpable de todo lo que pasa en tu casa... ¿Crees que Dios no te quiere por tus pecados verdad? -


Sentí una fuerza rara pero impresionante, y al mismo tiempo hermosa... mi cuerpo empezó a temblar... mi mano soltó el arma... Y empecé a llorar como nunca... Arrodillado sin fuerzas para levantar mi mirada...


- ¿Nicolás? Porque crees que Dios no te quiere? - preguntaba con cara de compasión y ternura.


- ¿cómo sabes mi nombre? - pregunté llorando sin levantar mi mirada aún...


- él me dijo tu nombre Nicolás... Y no solo eso... Él te ama Nicolás y te ama mucho -


- pero soy un pecador... No soy buena persona... Solo mira dónde vivo...


- Nicolás... Levanta la mirada por favor -


No quería, pero confié en aquella voz que atravesaba mi corazón... La levantaba poco a poco... Hasta que vi los ojos de aquella señora... pero no eran como ojos comunes... Eran... Hermosos y brillantes... llenos de compasión y amor...


- ¿Dios? - pregunté destronado por dentro -


- Nicolás... Te necesito... Te amo... Y eres todo para mí... no importan tus pecados... Porque está hora eres salvó Nicolás -


- ¿por qué yo? - pregunté llorando -


Después de aquella pregunta... Me dio lo que más necesitaba... Un abrazo de padre...


Lo abracé tan fuerte y él a mí... Que sentí la sensación de querer gritar... sacar todo lo malo dentro de mí... grité en sus hombros y lloré como un niño... Mientras que me decía en mi oído...


- Eres libre hijo mío... Ya no caminas en temor... Sino, en libertad... Te necesito a mi lado...tengo un gran propósito para ti... Solo si confías en mi...-


después de eso sentí aquella fuerza tan grande otra vez... pero está vez no la soporte... Y me dejé caer al suelo inconsciente... Sintiendo una gran paz... Y un gran alivio...