Único
Max había estado rezando todo el camino al hospital, le gustaría decir que rezaba por el bienestar de su hijo, pero realmente era por el propio, ambos se encontraban en la ambulancia y le preguntaron a qué centro de atención le gustaría dirigirse, sabía que tenían seguro pero era Checo quien se encargaba de esas cosas por lo tanto no sabia a dónde ir, trato de idear mil y una formas para averiguar sin que su esposo se enterara, pero era inútil, al final cedió y pidió que fuera el paramédico el que realizara la llamada, quería prepararse mental e incluso físicamente para lo que se venía después.
Sergio había dejado muy en claro que su hijo podía hacer el deporte qué quisiera excepto el fútbol, aunque tanto él como Max disfrutaban de jugarlo de manera amateur y por diversión sabía que era peligroso, él mismo lo había comprobado cuando en una ocasión un jugador lo había lastimado gravemente en la rodilla y el tobillo; sabía que era un poco incongruente pues en realidad en todos los deportes había peligro, Pato había optado por Taekwondo qué era incluso más peligroso pues en este deporte los golpes eran el pan de cada día, pero le tranquilizaba qué usarán protección y siempre había supervision.
No había pasado por alto las pequeñas ocasiones donde su marido había querido jugar con su hijo, pero sabía que Max siempre tendría cuidado con él, pero lo que no sabía es que desde hace un par de meses su hijo había estado practicando fútbol en secreto y quien lo solapaba no era nada más y nada menos que Max, nunca se dio cuenta pues su marido no era tonto, guardaba el uniforme y todo lo demás que Pato utilizaba en su trabajo, cuando lo necesitaba lo mandaba a lavar a la tintorería así Checo no sospecharía
Cuanta fue su sorpresa recibir una llamada de parte de un auxiliar de ambulancia para pedir información sobre algún lugar especifico para llevar a su hijo a atenderse, el corazón se le cayó al suelo al pensar que algo le había pasado a su bebé y antes de dar la información solicitada pregunto por el estado de su hijo, quien estaba del otro lado del teléfono le dijo que habían sido llamados de emergencia por un niño lesionado en un partido de fútbol y que por su experiencia lo más probable es que tuviera la pierna lastimada, el enojo se hizo presente cuando descubrió que entonces era mentira las supuestas clases qué le daba su marido a Pato para que aprendiera su idioma, le había rogado qué les diera ese momento padre e hijo y que mejor que para enseñarle su lengua natal, continuó con la llamada de forma normal pues su ira no le impediría ser amable y educado, pero no sabía que tanto podría mantener esa calma y templanza cuando viera de frente a su esposo.
[...]
—Entonces.... En realidad la pierna no está fracturada, ¿eh? - comentó el neerlandés
—Mhmm no... Sí, está fracturada, aquí - dijo el médico que los estaba atendiendo, mientras señalaba la radiografía qué le habían tomado a Pato.
—¿Es solo una fisura superficial? - volvió a preguntar con la esperanza que la respuesta fuera positiva y aminorara el ambiente.
—No, es una fractura limpia - respondió de nuevo el doctor.
—¿Pero ligera?
—¿Ligera? Ja! No, está rota -
—¿Fracturada, fracturada? O ¿Solo fracturada?
—¡Es una pierna rota ! - recalcó el hombre con bata.
— Lo que fue un hueso completo ahora son dos - explicó el enfermero qué hasta ese punto había estado cayado, suponiendo que Max realmente no entendía la situación.
— ¡Claro! ¿Hay algo que usted pueda hacer para que mi esposo deje de mirarme así? - soltó de repente.
—Ammm... No, porque no soy psiquiatra -
— ¿Esta diciendo que mi esposo está loco? - preguntó tratando de que el enojo del mexicano se dirigiera a otra persona, fallando claramente.
—No, no, era broma -
— ¿Cómo cuando dijo que tiene rota la pierna? - cuestionó nuevamente.
—Escuche! Patricio va a tener puesto ese yeso todo el verano... Si no le importa no he dormido en sesenta y ocho horas - dijo el doctor tratando de dar por terminada la conversación.
—¿Así que esta atarantado por no haber dormido y ese no es el hueso de Pato sino una rama de apio qué usted rompió? -
-Max! - gritó por primera vez Checo
-¿Sí -
- ¡Le rompiste la pierna pendejo! ¡Está rota chingada madre! Hecha pinches pedazos! Pulverizada!... Esto no lo puedes corregir y me mentiste, ¡Ahora vas a pagar por esto cabrón! -
- Oh voor alle heiligen, God sta me bij, ze gaan me vermoorden. - dijo Max en su idioma por el susto.
—Encomiendate a quien quieras, nadie te va a salvar - sentenció Sergio. — ¿Cómo te sientes chiquito? - preguntó dirigiendo su atención a su hijo que era lo que realmente importaba
— Estoy bien papi, pero no te enojes con papá Max, yo le pedí que me metiera a fútbol con todos mis amigos, si me gustan otros deportes pero era el único de mi clase al qué no le dejaban jugar, me sentía excluido - dijo esto último en lo que parecía casi un susurro pero que aún así escuchó.
Claro que ahora el que se sentía mal era él, sabía que era de las cosas más típicas en las escuelas mexicanas qué los niños jugarán fútbol durante sus descansos, pero nunca imaginó que el no dejar a Pato jugar lo apartaría del resto.
—Lo lamento mucho mi vida, pero es que... - no terminó
—Te lastimaron jugando fútbol cuando eras más joven, lo sé y lo entiendo, es solo que me gusta, es algo divertido, más cuando juego con mis amigos -
—Bueno ya no podrás jugar mucho - dijo Max, arrepintiéndose por la mirada molesta que le dedicó Checo y la triste de parte de su hijo.
—Eso no es lo importante ahora cariño, lo importante es que te recuperes y ya hablaremos después del fútbol - dijo sonriente para que su hijo no pensara que estaba molesto o que lo culpaba de alguna manera.
[...]
El camino regreso a casa fue tranquila, su papi Checo se había detenido al super y la farmacia para comprar cosas esenciales para ahora que tenía que quedarse en casa a cuidarlo, agradecía qué su negocio era propio, por lo que no tendría problemas en dejarlo un par de semanas, además alguien más podría hacerse cargo y él solo iría de vez en cuando a supervisar o sacar pendientes, por otro lado papá Max le prometió que saldría del trabajo lo antes posible para llegar siempre a arroparlo y leerle algún cuento para dormir.
Uno de los primeros días sus amigos de la escuela y el fútbol fueron a su casa a visitarlo, se divirtió contándole a sus compañeros su travesía en el hospital y que una enfermera le había dicho que había sido muy valiente, pues era una lesión sería, Sergio escuchaba atento la historia de su hijo y le divertía ver que era igual que Max, siempre contando todo haciendose ver como todo un héroe, los infantes también aprovecharon para firmar su yeso, pidiéndole qué recuperara pronto para volver a jugar juntos, le puso triste oír a su pequeño decir que tal vez su papi ya no lo dejaría, realmente su mayor miedo era que Pato saliera lastimado por el mismo deporte qué le había quitado a él la esperanza de hacer muchas actividades, pues realmente su pierna quedó muy resentida por la lesión, agradecía qué su pediatra le había dicho que al ser un niño Pato se sanaría mejor y no tendría secuelas como él, calmando todas sus dudas, ya hablaría con Max sobre dejarlo jugar nuevamente.
[...]
— Por favor, mijn liefje, ya no sigas molesto, sé que cometí un error pero me mata que no me hables - renegó por décima vez en la noche el rubio
— Mhmm... Tal vez debiste pensarlo mejor antes de mentirme y poner a nuestro hijo en peligro -
— No estaba en peligro! Admito que te mentí y me arrepiento pero eso no quita que yo apoyé a nuestro hijo para que hiciera algo que quería, iba a todos sus partidos y me aseguraba qué estuviera bien, si tan solo me hubieras escuchado cuando te pedí reconsiderar lo del fútbol, no sabes lo mal que me ponía ver a Patito triste por que no podías ir a sus partidos sabiendo que te molestarías con él -
—Bueno admito mi culpa en eso... Pero tenía tanto miedo... ¿No lo entiendes? Ver a mi hijo en un hospital era lo último que quería - dijo Checo rompiendo en llanto, claro que le dolía imaginar la carita de su bebé triste porque él no iba a sus partidos pero no se comparaba con la imagen de su niño en esa cama de hospital.
Max solo se acercó a abrazarlo, él también había sentido esa misma angustia y temor, pero sabía que su esposo lo pasó peor recordando la vez que el estuvo en esa misma situación, más aún con todo lo que vino después de ese accidente, pero también quería que entendiera qué no podían encerrar a Pato en una burbuja, era un niño, además hombre, era obvio que tarde o temprano haría una travesura qué lo pusiera en una situación difícil, además no podían basar su crianza en traumas de su pasado, si no tampoco le hubiera comprado a su hijo un kart, cómo el que había manejado en sus años de niño y adolescente, actividad que recordaba con mucha nostalgia y buenas memorias, donde había hecho amigos como Charles quien hasta la fecha frecuentaba, pero que también recordaba las veces en que su padre lo lastimó psicológicamente diciendo cosas hirientes y de vez en cuando también lo hacía de manera física contra su cuerpo.
— Tienes que saber que es un niño, se va a meter en problemas, no puedes evitarlo, nuestros traumas del pasado no deberían afectar la manera en la que criamos a Pato, no es justo -
—Es verdad mi leoncito - Max sonrió de forma tonta al escuchar de nuevo ese apodo qué mucha gente le decía, pero le gustaba más escucharlo de su esposo y en español, sonaba más lindo.
Ambos acordaron hablar con Pato a la mañana siguiente para decirle que una vez que curara podría seguir en el fútbol y lo mejor de todo que sus dos padres podrían estar en sus prácticas o partidos juntos para apoyarlo.
FIN.
Muchas gracias por leer esta pequeña adaptación de una escena de "Son como Niños" pero con nuestra pareja favorita de la formula 1. Aunque admito que puse un poco de mi historia en esto, pues así como con Pato, mi papá nunca nos dejó a mi hermano y a mi jugar fútbol porque decía que nos iban a "chingar" las rodillas como le hicieron a él y como practicábamos Taekwondo pues peor, recuerdo que de vez en cuando iban personas a la escuela a ofrecer y promocionar los equipos estos de fútbol y yo le pedía a mi papá que lo considerara y siempre decía que no a pesar de que para ese entonces ya no hacía el otro deporte, ya después realmente no me gustó el fútbol y deje de pedir ir.
***Esta historia es completamente ficticia, salida de mi cabeza esquizofrénica, los personajes no tienen nada que ver con las personas en las vidas reales solo se toman sus nombres y caras como referencia, los ships qué se mencionan y/o mencionaron son invenciones de personas que como yo admiramos y nos gusta ver a los pilotos de formula uno en este caso convivir y formar bonitas amistades, aunque aquí se representen estos ships de forma romántica y afectiva, no se hace con el propósito de dañar la imagen de ninguno de los involucrados, tal vez y solo tal vez algunos hechos y actitudes sean similares pero no representan a nadie en específico, las personalidades aquí mostradas son distintas a las de las personas referidas y no se escusan ningún tipo de actitud inadecuada, todo esta hecho para entretener y que la trama tenga sentido ***