Capítulo 1
Muchas eran las leyendas que circulaban sobre el pequeño pueblo de Busan, específicamente en torno al pequeño palacio en mal estado ubicado a las afueras del mismo, junto a su singular propietario del que solo se conocía su nombre, Taehyung.
Se cuenta que el joven fue abandonado desde su niñez, pues era el hijo bastardo del rey y de una de sus concubinas, los rumores decían que había nacido con una rara enfermedad de la piel, provocando un aspecto desagradable ante los ojos del monarca, provocando que fuera abandonado en ese desalojado y antiguo palacio. Este relato se fue pasando de boca en boca por todos los aldeanos hasta llegar a oídos de la única persona conocía al ahora joven habitante del castillo.
SunAh era la única persona que sabía todo sobre Taehyung, siendo ella la única figura materna que el chico conocía; si bien era verdad que era el hijo ilegítimo del rey y que había sido enviada para criar y cuidar bien del pequeño, haciéndolo pasar como su propio hijo, ocultándole así, la verdad sobre su sangre noble. No le fue difícil tomar esta tarea, pues era una joven viuda y estéril marginada por el pueblo, se acercó fácilmente hasta el frío palacio, donde un pequeño Taehyung se ocultaba sin saber nada del mundo, ella se convirtió en un pequeño y cálido rayo de luz en la fría vida de aquel niño solitario.
Ella iluminó y le dio color a Taehyung y él fue el mundo entero para ella.
Las estaciones del año pasaron y con ellas Taehyung iba creciendo, las primaveras eran sus favoritas, pues era cuando pasaba casi todo el día en su jardín junto a SunAh, en el verano caluroso siendo refrescado con las bebidas que ella preparaba para disfrutar más estar el exterior y el otoño, en el que amaba jugar entre las hojas que los árboles dejaban caer haciendo reír a su querida madre, pero el invierno, oh el invierno, lo odiaba desde aquella estación que transcurrió en algún duro año en el que la peste bubónica llegó al pueblo, llevándose consigo a miles de personas, incluida SunAh.
«Mi pequeño Tae, nunca olvides lo mucho que te amo, nunca dejes de sonreír, muy pronto encontrarás a alguien que te amé tal y como eres. Mi ángel, eres fuerte, podrás vivir sin mí, no llores mi pequeño, siempre estaré contigo, seré una flor más de tu bello jardín.»
Los llantos del joven eran todo lo que se escuchaba dentro del viejo palacio. El dolor era tanto que tuvo que salir de esas cuatro paredes que parecían que lo sofocaban, el viento soplaba fuerte haciendo crujir todo el edificio, pero poco le importaba; cayó de rodillas golpeando su pecho rogándole a alguna deidad que le regresará a la única persona que ama, dolía, dolía demasiado el no ser escuchado por un ser que decían ser benevolente, dolía la ausencia de su figura materna, dolía el frío, dolía la soledad.
Esa noche una hermosa flor azul nació en medio del jardín, dándole un poco de consuelo a su lastimado corazón pues recordaba las últimas palabras de su madre. Las estaciones continuaron pasando y el dolor jamás se iba; Taehyung seguía cuidando de su jardín, en especial a esa rara flor que floreció durante el invierno.
--Mamá, si te encuentras en algún lugar-- su voz era quebradiza mientras luchaba por retener inútilmente sus lágrimas --¿Por qué no puedo ir hasta donde estás tú? No quiero seguir solo.
´´Lleno de soledad, este jardín floreciendo;
Lleno de espinas, me até a este castillo de arena.
¿Hay algún lugar adonde ir?´´ -- The Truth Untold.