Introducción
Sinopsis
Ally y Lester han tomado la decisión de casarse, pero las cosas no serán tan fáciles como parecen. Ambos piensan que el matrimonio y todo lo que conlleva en una relación es color de rosa. Sin embargo, las cosas se les complican cuando aparece Javier y otros personajes que quieren destruirlos y las cosas se complican.
Allan, el veredero Adán Cardona, aparece para pedirles que sean como espías encubiertos para derrotar al enemigo y a sus socios, pero les pide que se disfracen del sexo opuesto y eso provoca una gran discusión entre la pareja. Por ello las conciencias de los jóvenes, Adán y Paola, hacen que ambos cambien de cuerpo para que aprendan la lección del amor, el matrimonio y la vida de los dos.
Ahora Ally tendrá que fingir ser Lester y él fingir ser Ally y aprender a sobrellevarlo. ¿Lo logrará? ¿Podrán regresar a sus cuerpos?
¿Quién dice que las conciencias no pueden tomar medidas más drásticas?
Mi nombre es Adán, soy la conciencia de Ally y estoy aquí para contarles la historia de dos locos que hicieron cada tontería, aunque no te debo negar que desde que Ally era pequeña, tuve que aguantar cada cosa que se le ocurría y lo peor es que no me hacía caso; casi nunca lo hace, ¿no creen?
Como las tantas veces que le dije que Esteban no daba buena espina, pero si ni a su madre le hacía caso menos a mí. ¿Por qué la gente será tan necia? Me pregunto.
Ally siempre fue una chica algo ruda, aunque yo le llamaría rebelde, pero entiendo las razones por las que empezó a ser así, ¿Quién se iba a imaginar que aquel chico que le gustaba cuando era una niña y le hizo daño, era nada más y nada menos que Lester? Sin embargo, el muchacho es mejor que el tóxico de Esteban y también ella era así de extraña porque su madre le enseñó a no dejarse de nadie.
No obstante, esa idea de enviarla a aprender defensa personal y Taekwondo, como también disfrazarse de un hombre; les juro que eso ya era otro rollo y Ally lo aceptó sin buscar otra solución, me sorprendió que en eso si le obedeció a su madre. Aquello era algo que no me parecía tan bueno; por lo que alguien tenía que remendarla por cada locura y obligarla a decir la verdad. Fue por esa razón que yo salí al rescate; tenía que aparecer frente a ella, sino Ally jamás hubiera hecho las cosas bien; aunque, la chica nunca comprendió la importancia de decirle la verdad a Lester. Igual, al final; ella aprendió muchas grandes lecciones que me hacen sentir orgulloso, no obstante, ahora estoy aquí para contarte cómo pasaron las cosas desde que Lester le pidió matrimonio a Ally.
Esa pareja de locos era tal para cual, debido a que ella se disfrazó de hombre y él de un cerebrito; todo con tal de protegerse entre ellos y por supuesto para saber el lado de cada uno. No debo negar que con su locura conocí a la conciencia de Lester, Paola, a quien llamo mi compañera porque no nos podemos llamar igual que los humanos. Ella es una conciencia muy encantadora, pero aquí entre nosotros, es muy enojada… no le vayan a decir.
—¿Qué estás diciendo Adán?
—¡Nada cariño, todo está bien; solo estoy contando la historia de Ally y Lester!
Uh, espero no me haya escuchado porque me va ir mal; bueno para continuar con la historia de estos dos enamorados que han tenido muchos problemas desde que están juntos. De la cual, yo prefiero que esté con Lester a que con un hombre que la trate peor como lo fue Esteban; hombre que no me caía bien, ni siquiera combina el nombre de ella con él. Por eso digo… ¡Lally es real! ¡Viva el amor señores!
Sin embargo, sí hubo un momento en que lo dudé y las cosas se volvieron tensas, pero no se los contaré ahora… ya lo sabrán
Disfruten de esta novela porque nuestros amigos no tendrán nada fácil, como siempre. He venido a contarte que Paola y yo tuvimos que usar medidas bien drásticas para hacer entender a esos dos tórtolos, cosa que se nos salió de las manos, que la vida de ambos no es fácil y el único método que había para que aprendan la lección era…
—¡Joder, pero, ¿qué es esto? ¿por qué estoy en tu cuerpo Ally? —gritó Lester mientras se veía en el espejo como mujer y se tocaba la cabeza, muy alterado.
—¡Y yo estoy en el tuyo! ¿Qué está pasando? ¡Parece como la película de Viernes de Locos! —gritó Ally de la misma forma que lo hacía Lester. Y ambos gritaron fuertemente…
Así que toma asiento, consigue unas palomitas o toma café y prepárate porque esto se va a poner bueno.