'Enfoque de amor'

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Summary

{Genero yaoi} Mackenzie Stenson este, se encuentra en una dura situación, su padre, adicto al los juegos de azar, a perdido todo, y su alcoholismo no ayudaba, el chico con apenas 17 años huérfano de madre, buscando un empleo para pagar la jugosa deuda de su progenitor, vagaba por las frías calles de Londres la noche había caído y sin suerte ni dinero, pronto su vida daría un giro de 180 grados, al conocer al famoso fotógrafo Dashiel Candau, quien era reconocido por sus hermosas fotografías y su gran estilo para capturar momentos, ¿Pero que capturaría este hombre a parte de eso? Un hombre maduró y formado en su carrera encuentra a un chico en el peor momento de su vida, pero algo en particular llamaría la atención de Dashiel para hacer un Enfoque de amor.

Status
Ongoing
Chapters
54
Rating
4.8 4 reviews
Age Rating
18+

"Estorbo"

{Vida de Mackenzie}


Mi historia comienza en Irlanda en una pequeña ciudad, mas el destinó me llevaría a otros lares, vivíamos bien, podría decir que esos años fueron los más felices de mi vida.


Mi madre era la mujer mas cariñosa de todo el mundo, o para mi así era, ella era lo mejor que tenía, mi padre casi no estaba con nosotros pero eso no importaba tanto, ya que para un niño su madre es más importante la mayoría del tiempo.


Lamentablemente mi madre enfermo unos años después y murió, cuando yo tenía 11 años, a mi padre se le ocurrió la grandiosa idea de mudarnos, salimos de prisa de ahí, yo no comprendía el porque, pero tampoco preguntaría, ya que el estaba enojado siempre, así viajamos a Londres.


Según papá era una vida nueva, y mejor, trataría de olvidar la tragedia de mi madre atrás, como un niño yo me maravillé al ver las luces de esa gran ciudad, me parecía increíble, tanto que deseaba que mamá hubiera estado ahí, por alguna razón mi padre siempre actuaba como si alguien lo siguiera, no entendía muy bien.


El lugar donde llegamos era pequeño, pero papá dijo "solo será un tiempo" no me importó, no era alguien que se quejaba, no solía hacer drama por casi nada, mi madre me enseñó hacer feliz con poco, y ese poco era un oso de peluche, amaba ese oso, y mientras el estuviera conmigo yo me sentía en casa.



Los años pasaron yo ansiaba ir a la escuela como todos los demás, pero papá siempre estaba ausente y lo que solía hacer, era dejar me en ese frío cuarto, sin comida por horas, me sentaba en un rincón y abrazaba a mi oso, hasta que el sueño me vencía y medio dormido escuchaba ruidos detrás de la puerta, a veces podría jurar que se trataba de papá ¿Pero el no estaría con mujeres o si?.



Me cansaba tanto y tenía tanto apetito que jamás comprobé si eran sueños o era real, mi padre y yo no teníamos una buena conversación cuando solía preguntar algo el me callaba, o simplemente hacía como que no existía, no me importaba tanto, cuando mamá estaba igual parecía no verme, pero para mi la falta de ella era inmensa.



No se si papá la extrañaba, porque solo veía como tomaba algo de una botella que olía muy mal, después se quedaba dormido, y otras noches nunca llegaba a casa, frente de nosotros vivían dos mujeres una madre y su hija adolescente, ella solía darme fruta cada que me veía, me gustaba que lo hiciera ya que yo comía ansioso lo que ella ofrecía.



No salía a la calle, papá decía que era peligroso, que sería bueno quedarme en casa, la chica de la fruta, como le llamaba yo, pasaba libros para colorear debajo de la puerta, yo los tomaba emocionado y me tiraba de panza en el piso para colorear, mis dos únicos y favoritos colores eran rojo y amarillo, no tenía más.





Mi padre cuando regresaba no me hablaba, yo deseaba mostrarle lo que hacía, más a el no le importaba, así que en mi imaginación le enseñaba a mamá, a ella le encantaba todo lo que yo hacía, no era muy joven como para tener amigos imaginarios, pero crecer casi aislado de todo, me hizo ser ingenuo en algunos aspectos.




Veía como noche tras noche papá llegaba oliendo horrible y caía en la cama, el cuarto que solo era "un tiempo" se había convertido en años y al parecer permanente.


Cuando cumplí 15 años quise salir y buscar trabajo, quería estudiar o hacer algo, más las salidas a escondidas me costaban golpes por parte de mi padre, jamás respondía nada, pero el decía que para un joven el mundo era peligroso, aunque trataba de convencer le de que si conseguía que hacer, podríamos estar mejor, tener dinero y comida, pero fracasaba cada vez.


Aún que mi padre era duro, yo lo amaba era mi padre, y mamá me había enseñado a respetarlo, a pesar de los golpes, seguí saliendo y ayudando con bolsas en supermercados, las señoras me daban monedas, y yo las guardaba, o aveces me compraba algo caliente para comer, me gustaría haberle llevado a mi papá, pero sabía que si se enteraba el se enojaría.



No tenía amigos, me gustaba ir al parque de perros y saludar algunos, mientras sus dueños no veían, pasaba algo del tiempo ahí para después correr a casa y que mi padre me encontrará allí, con el tiempo y ayuda de mi vecina, la chica de la fruta, pude aprender a leer y eso me emocionó tanto que se lo conté a mamá, ella estaría feliz seguramente, me sentía orgulloso de mi mismo, porque papá no lo hacía, solo veía como se hundía cada vez más en el alcohol.




Hasta que una noche, llego feliz me dijo que había tenido un dinero, que nos mudaríamos y estaríamos bien, yo me alegre tanto, el estaba ebrio pero feliz, tenía dinero en sus bolsillos no sabía de donde lo había sacando pero me alegraba por el.



Recogí nuestras cosas pero a la mañana siguiente y con mi padre lejos del efecto del alcohol, serio me dijo.



"Tu no iras conmigo, solo eres un estorbo"




Mi corazón volvió a sentir eso que sintió cuando mamá se fue, solo agaché la vista y trague saliva, el tomó sus cosas mientras yo veía un punto fijo en el suelo, para abrir la puerta y marcharse.




Solo me senté en el suelo abrazando mis rodillas, no entendía porque me dejo, si tantas veces le quise ayudar, el me detenía cada vez que quería trabajar y ganar dinero, y ahora me había dejado como algo viejo e inservible, no lloré, ni con la muerte de mamá lo hice, porque ella decía.



"este es mi hombrecito valiente"



Pase la noche en ese frío suelo, para en la mañana y con el pensamiento claro, abrir la puerta del apartamento, por fin podría salir sin que me gritarán, por fin podría salir por la puerta, y no por la ventana.




Me preocupaba mi padre, pero quizás era mejor estar solo, sonreí un poco mientras veía el pasillo y note una mancha en forma de perro en la pared, que por años nunca vi, ahora podía estar cerca de la puerta y esta, abierta sin que me dijeran.


"Cierra la"



Di unos pasos afuera, decidí ir a ese parque de perros, ahí me pase toda la mañana, aun quedaba poco del dinero que había ganado, compre algo de comer y me recosté ahí, para sentir la brisa, para sentir el sol, sin que mi corazón latiera acelerado contando las horas para volver, sonreí de nueva cuenta viendo el cielo, mientras imaginaba que mi madre me veía.



Con un poco de suerte conseguí un trabajo mejor, bueno, mejor para mi, ya que lo de ayudar con bolsas me quedaba chico.



Así que comencé a trabajar en comida rápida, no era lujoso pero tenía más dinero que cuando niño, además de que comía papas fritas cuando nadie veía, no me fui del apartamento, si papá volvía creo que tenia que encontrarme aquí.




La chica de la fruta pasaba tiempo conmigo, ella y yo nos hicimos buenos amigos, así pase tiempo, de mi adolescencia, no era rico pero me iba bien, y la casa ya no olía más a alcohol, pasaron dos años desde que papá se fue, yo imaginaba que estaba bien.



Hasta que una tarde llegue a mi casa y la puerta estaba abierta, cual fue mi sorpresa al ver a mi padre con su ropa rota y llena de sangre, sin afeitarse por no se cuanto, con lágrimas en los ojos, se arrastró hasta a mi, yo solo lo tome y lo abrace, el desesperado.



-¡Mack, hijo mió que bueno que sigues aquí!-


Veía a mi padre desesperado y llorando mientras el igual me abrazaba.


-¿Que ocurrió papá, quien te hizo esto?-


Lo vi directo a sus ojos llorosos, el apenas con alientos.


-Unos hombres malos, ellos casi me matan, deja quedarme aquí te lo suplico-


Me apretó fuertemente implorando, estaba asustado y nunca había visto a papá asustado hasta esa noche.


-Tranquilo, claro que puedes quedarte estarás seguro aquí, vamos levanta te, te curare esas heridas-


Casi en peso lo lleve a mí cama para poder ayudarle, estaba temblando y podía ver su gran miedo en sus ojos, no quise preguntar más, le di comida y durmió, me quede pensando ¿Que pudo hacer mi padre para que alguien lo golpeara de esa manera? Y para que estuviera aterrado, no importaba que hubiera echo me alegraba de verlo.


Estaba más viejo de lo que recordaba pero igual era mi padre, y el pensó en mi y vino a mi, y eso me hacía feliz.


Con los días se recuperó, le compre ropa y siempre tenía comida caliente mientras yo regresaba del trabajo, me gustaba tanto saber que alguien esperaba por mi en casa.


Una noche mientras cenabamos, el comenzó a contarme.


-Hijo, al parecer no te va mal-


Se inclinó a mi



-¿Tienes algo de dinero que puedas darme?-


Lo vi serio por un rato, si, tenía unos ahorros pero no se si era buena idea hacerlo.


-¿Que harías con el?-


Le pregunté.




-Quiero saldar una deuda, lo que sea que tengas se que puedo duplicar lo, y así hacer que esos hombres me dejen en paz-





Dijo emocionado.





-¿A que te refieres con duplicar?-




El se levantó de la silla y se acerco a mi oído




-¡¡Me refiero a una apuesta!! Se que ganaré y así tendré el dinero para esos hombres-


-¿Por eso te golpearon? ¿Por que les debes dinero? Si tenias mucho cuando te fuiste-




El girando al frente



-Hice algunas malas inversiones hijo, pero ahora lo resolveré, solo dame el dinero que tengas y les pagaré, y así los dos viviremos sin ese problema, ¡Anda! ¿Si?-





Dude un poco en sus palabras, apostar nunca sonaba bien, y si perdía perdía todo lo que yo había trabajado, lo cual era mucho trabajo y poco efectivo, pero era el, así que lo hice, le entregue todo con lo que contaba, salio sonriendo de ahí, lo último que dijo fue.




"Me siento con suerte"





Pasaron días sin saber de el, creí que volvería pero no fue así, no sabía donde buscarlo jamás me dijo donde estaba antes, no podía perder tiempo en hacerlo porque debía conseguir dinero para vivir.



Una noche que regresaba a casa, vi como había unos hombres golpeado a otro en el suelo, quise sacar les vuelta, pero estaban frente al departamento, escuche una voz familiar casi al llegar a la puerta



-¡¡Mackenzie!!-




Gire rápidamente al oír pues se trataba de mi padre, el hombre a quien golpeaban.


Como pude me metí entre ellos, lo quite de ahí, estaba asustado, gire a los sujetos poniéndome entre ellos y mi papá, ellos se separaron para darle espacio a otro más



-¿Quien diablos eres tu?-



Pregunto el sujeto





-Soy su hijo, este hombre es mi padre ¿por que lo golpean?-




Mi voz apenas se oía estaba temblando pero esperaba que no se notará, eran muchos y grandes, yo no era demasiado fuerte para poder enfrentarme a ellos, pero aun así no me retire




-¿Esta rata tiene hijos? Interesante, mira muchacho, tu padre me debe mucho dinero, se atrevió a volver a apostar contra mi, y volvió a perder, ahora me debe más, y debe pagarme de algún modo ¿Entiendes?-





Voltee a ver a mi papá, eso era lo que había echo con mi dinero, eso era de donde tenía dinero cuando era niño, comprendí todo, todo lo que había pasado, era eso apuestas, ahora por ese mismo motivo el estaba en esa situación, voltee al hombre.





-¿Cree que con golpearlo usted recuperará su dinero?-


-No, pero me dará satisfacción-


El hombre se notaba seguro, y sabía que ni mi padre ni yo podíamos salir de eso




-¿No prefiere su dinero? Yo podría pagarle-




En mi intento de hacer que ese hombre tuviera piedad de ambos, me metí en un adeudo enorme que cambiaría el resto de mi vida, con poca burla y nada de fe en mi, el hombre decidió aceptar, dándome tiempo para reunir su dinero.


No tenía idea de donde lo sacaría, no podíamos huir, ya que nos vigilaban, al menos salimos de esa situación con vida, por el momento.


Tenía 17 años y una deuda de millones, como cocinero de comida rápida, el futuro se veía incierto.


//Es la primera vez que escribo yaoi, espero agrade, gracias por leer//