Cap. 1
Después de un mes era nuevamente luna llena en Busan y los habitantes como toda persona racional que vive allí se levantaban temprano para emprender su camino hacia supermercados que estuvieran abiertos.
Muchas veces salían un día antes de sus casas a comprar lo necesitado para los próximos tres días y no tener que recorrer los abastecimientos de comida completamente llenos por personas desesperadas en conseguir un sustento para sus hogares.
Y entre estas personas se encontraba Park Jimin.
Un joven chico de veintiún años que aun vivía con sus padres, y no por que quisiera si no porque su mamá pensaba que en luna llena podía pasarle algo a su bebé. El no creía en lo que se decía ya que él era de los que para creer tenía que ver primero por lo tanto no se dejaba llevar por los rumores del pueblo, pero aun así vivía con sus padres para no causarles preocupaciones innecesarias.
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Como todos lo días iba saliendo de la universidad a altas horas de la tarde y es que ser monitor de uno de los profesores traía consigo la ventaja de que tendría un estímulo en sus notas y consecuentes a esto sería el último en salir de la residencia debido a que le tocaba calificar y ordenar desenas de hojas como parciales, diagnósticos entre otras.
Al salir por el gran portón miró hacia el cielo y vio que en un par de minutos estaría de noche, al dirigir su mirada a las calles como ya se imaginaba y la verdad ya no le sorprendía estaba todo completamente desolado, como una ciudad fantasma; no habían carros, ni motos, tampoco autobuses, por lo tanto tendría que caminar, así que emprendió viaje directo a su casa.
Mientras caminaba, nuevamente no se sorprendía de que todos los locales estuvieran cerrados con cadenas y candados, y es que las personas dueñas de los establecimientos eran increíblemente ingenuos en pensar que las " bestias " no podrían romper todo y entrar.
Siguió caminando y ya se encontraba el cielo oscuro resplandecido por la hermosa luna llena. Iba a cruzar una calle cuando pudo ver de lejos por una persona muy alta y con un cuerpo muy grande y musculoso por lo que dedujo que era un hombre.
Este muy confundido por encontrar a alguien fuera de su casa y con la curiosidad a mil lo siguió hacia un callejón que conducía a la entrada de un bosque cercano.
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Mientras más caminaba más se adentraba al profundo bosque, y de un momento a otro no vio más al corpulento hombre, en medio de los frondosos árboles y su desesperación empezó a buscar una salida sin darse cuenta que caminaba en circulo.
Dando vueltas logro ver otra vez a el hombre, escondiéndose detrás de un gran árbol se llevó la sorpresa de que se estaba desnudando dejando ver todo su cuerpo, pero más grande fue su sorpresa al ver como a este le crujían los huesos estirándose mientras le salían múltiples cantidades de pelo negro como las cenizas pero brillante como un diamante al relucir en el sol, siguió observando completamente asustado como le salía un gran osico y para completar su transformación se puso en cuatro patas.
Debido al miedo el pobre chico retrocedió haciendo crujir las hojas, entonces su instinto le dijo que corriera y se alejase lo más pronto posible.
Con la adrenalina y el miedo por sus venas corrió lo más rápido que pudo, de vez en cuando miraba hacia atrás y veía como la bestia le pisaba los talones totalmente furiosa por interrumpir su tranquilidad.
Mientras corría no vio como una rama que descendía de un árbol arrancaba su camisa dejando su pecho descubierto ante él, el incontrolable frio de la noche y es que era tanto su miedo que lo volvió torpe y con una roca que se encontraba en su camino se cayó, por el aturdimiento dejo caer su cabeza hacia atras. Cuando se dio cuenta de la situación en la que se encontraba quiso levantarse, pero un enorme lobo negro le impedía el levantarse de suelo.
Sus cabellos se movían ante tan enorme animal que le respiraba en la cara y a pesar de que era un animal salvaje su aliento olía a menta y madera lo cual le encanto al rubio, pero eso no podía ser.
No le podía gustar el olor que desprendía la boca del animal que se lo iba a comer.
Fue entonces cuando entro en pánico y el gran lobo empezó a olfatear su cuello cuando de repente se separo.
Jimin pensado que se lo iba comer cerró fuertemente sus ojos, al no sentir ningún tipo de dolor los abrió dejando ver a un hombre increíblemente alto con el cabello negro como su pelaje desordenado debido a la transformación, una mandíbula marcada, labios delgados pero atractivos, ojos que te penetran el alma, un abdomen muy tonificado y piernas que se veían duras y apetecibles, y como último fue inevitable para Jimin no mirar ese miembro que parecía la gran rama de árbol con la que se había rasgado la camisa.
Mientras se encontraba todavía en el suelo el gran hombre al frente suyo le tendió la mano para que se levantase.
No muy confiado agarro aquella que era mil veces más grande que la suya dándose cuanta que no había notado que tenía todo el brazo derecho tatuado lo cual se le veía muy sexy pero inmediatamente alejo esos pensamientos de su cabeza.
En cuanto el gran hombre logro establecerlo en el suelo lo agarro de la cintura sosteniéndolo muy fuerte con sus grandes brazos para que no se escapara.
- que hace un niño como tú por aquí - pregunto mientras afianzaba su agarre.
-...
- incluso eres mudo - dijo con una sonrisa ladina.
El enorme hombre empezó a acariciar a Jimin en su poder mientras agachaba su cabeza para oler, lamer, besar y chupar el cuello ajeno con demasía y es que lo encontraba como una necesidad para su organismo.
- cómo te llamas - se separó para decir y luego continuar su labor en el cuello de Jimin.
-...
- sigues si decir nada eh - dijo para luego bajar su boca hacia los pezones descubiertos del rubio haciendo que este gimiera muy alto.
- Park Ji...Jimin -dijo lo más claro que podía mientras el pelinegro se ensañaba con sus botones.
- es un nombre bonito, dime Jimin que hacías a estas horas solo por aquí, un niño tan bonito como tu debería estar en su casa escondiéndose de que los monstruos no se lo coman - dijo mientras lo miraba y le repartía besos por su mandíbula y clavícula.
- m....me vas a co...comer - dijo temeroso de la respuesta.
- sí, pero no como piensas - dijo para luego llevar sus manos a el trasero ajeno y darle un beso desesperado el cual el contrario inconscientemente siguió con la misma pasión.
O talvez si estaba consciente solo que no quería admitir que le gustaba lo que hacía el hombre desconocido con él y lo que llegarían a hacer en la soledad del bosque.
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