Kaibutsu; JJK & KTH

Summary

❁~"Para todos era de lo peor, más solo uno se detuvo a apreciar lo que realmente era"~❁ Aquel día su todo se perdió entre las llamas, el dolor y la soledad no tardaron en apoderarse de Jungkook. Sin embargo, en medio de aquella desgracia, el "monstruo" encontró un motivo por el que vivir, así que nada, ni nadie se lo arrebataría llegado el momento. Pero... ¿Sería capaz de protegerlo hasta de sí mismo? Un encuentro pactado por el mismo destino, y un amor que no conocería de límites. Donde un lobo es rescatado por un vampiro de cabellos grises, quien se volvería su lugar seguro. 🏅Historia ganadora de los Prince of princess to me de @ClubMultiBangShip. 🏅Historia ganadora en los Taekook Awards 2023 de @Taekook_Awards. 🏅Historia ganadora en los Heart Smile Awards 2021 de @PlethoraEditorial. 🏅Historia ganadora en la categoría Fanfic en los Hydra Awards 2022 de @Starlight_Editorial. 🏅Historia ganadora en la categoría Fantasía en los Blomster Awards de @yeoniecake. 🏅Historia ganadora en los Royalty Taekook Awards de @TeamBangtan_Awards. 🏅Historia ganadora en los SBA Taekook Awards 2022 de @SpanishBangtanAwards. 🏅Historia ganadora en los Young Forever Awards 2022 de @Team_annyoahseyo. 🏅Historia ganadora en los Diamond Taekook Awards 2023 de @lovetaejeon, vannthv y loverlyyoon_. Inicio: 22-10-2021 Fin: 20-08-2023 Edición desde: 02-07-2015 a ??? 🐺Historia original. 🐺 Pareja principal Kooktae, secundarias Yoonmin y Namjin. 🐺 Drama, Angst, Comedia, Sobrenatural, Fluff y Romance (Slowburn). 🐺 Universo alternativo. 🐺 Contenido homosexual, leer bajo su propia responsabilidad. Si no te gusta, no lo leas por favor, y evita dejar malos comentarios. 🐺No permito adaptaciones. Por favor respeta el trabajo ajeno. 🐺Créditos de los preciosos gráficos a la magnífica @Haraboji29. ©KamieShiro, 2021.

Status
Complete
Chapters
66
Rating
5.0 3 reviews
Age Rating
18+

❁Prólogo~開始



El canto de los pájaros, llamando a los suyos, anunciaba el final de aquel día. El atardecer desaparecía con el paso de los minutos, mientras el intenso sol se apagaba en medio del precioso horizonte, dando paso a la oscuridad de la noche que se tornaba tan fría y lúgubre para ese cachorro de lobo.

El pequeño licántropo yacía oculto entre la maleza, temblando de pies a cabeza. El miedo seguía presente en cada parte de su cuerpo, traumatizado por lo que acababa de vivir. Al mismo tiempo, observaba de forma fija cómo las llamas del descontrolado incendio continuaban extendiéndose a lo largo del bosque, el cual consideraba su hogar desde que tenía uso de razón.

No entendía cómo llegó a esa situación. Todo cambió de forma radical de un momento a otro, dejándole con ese dolor punzante en su alma. Los latidos de su corazón retumbaban con fuerza en sus sensibles oídos, como si quisieran recordarle que debía estar muy alerta a lo que sucediera a su alrededor. Un paso en falso y su vida podría peligrar una vez más, con la diferencia de que nadie podría velar por él y defenderlo como ellos lo habían hecho.

Sus extremidades quemaban por el extenuante esfuerzo que hicieron, mientras, en un pobre intento, trataba de regular su agitada respiración y calmar su acelerado pulso. Sus pequeños colmillos seguían haciéndole un daño constante a sus labios, debido a las fuertes mordidas a las que se vieron expuestos cuando corrió con desespero por aquel escabroso camino de tierra. Por supuesto, sin olvidar los golpes y rasguños que se hizo durante el largo y duro trayecto, los cuales escocían sin parar sobre su tez clara e inmaculada.

Lo único que quería era a sus padres con él. Anhelaba volver lo más pronto posible a su vida tranquila y sin miedos, deseando que las experiencias vividas no fueran más que simples pesadillas de las que pronto despertaría. Y de paso, rogando por nunca más tener el mínimo contacto con los seres humanos, pues aquellas criaturas eran crueles y despiadadas. A este punto, comprobaba los rumores de que no eran capaces de tentarse el corazón cuando les tocaba hacer algo malo.

Sí, ese hecho le quedó más que claro tras experimentarlo en carne propia, entregándole una vivencia de lo más desagradable y traumática.

Sus padres siempre se lo advirtieron, pero no hizo caso, y ahí estaban las consecuencias.

Y por más que tratara de negarlo, dentro de sí mismo sabía que no sería posible. Se encontraba en un punto sin retorno, era demasiado tarde para ser salvado por sus progenitores. Las horas habían pasado y eso lo dificultaba todo. A estas instancias, terminaría incinerado en su totalidad; sin embargo, le daba igual, porque ya no existían razones válidas para luchar o resistir ante las terribles adversidades en las que estaba involucrado.

Seguiría su destino, cerrando sus orbes color chocolate mientras se lamentaba en ese nostálgico y desolador silencio.

Se dejaría consumir por las llamas abrasadoras y su sufrimiento al fin acabaría después de tanto dolor. Su lobo interno también se había resignado, por lo que todo instinto de supervivencia que pudo poseer en algún momento se esfumó en un abrir y cerrar de ojos, volviéndose tan efímero en ese momento eterno.

No obstante, el lobo no contó con que la vida tenía preparados otros planes para él, y aquello se reducía a un instante decisivo y totalmente especial, pactado por el mismísimo destino que quería que se llevara a cabo sin importar qué. Un segundo fue suficiente para que sus instintos se activaran como su naturaleza le pediría si no se hubiera resignado, anunciándole su encuentro con ese ser que podría definirse de una sola manera:

“Majestuoso”.

En medio del desastre, el licántropo observó una figura delgada que cautivó su completa atención. Su piel era pálida, a pesar de que su color natural fuera acanelado, el cual combinaba tan bien con ese rostro irreal y la cabellera gris que parecía sedosa al tacto. El desconocido estaba modelando un elegante traje de tonos oscuros, acompañado por una fina capa de la misma tonalidad que descansaba sobre sus hombros. Sus manos no eran visibles porque ambas poseían unos delicados guantes blancos que creaban un contraste monocromático con su vestimenta, ocultando los dedos largos y finos del susodicho.

El porte regio que el joven se manejaba con solo estar ahí parado, haciendo absolutamente nada, solo existiendo, lo había dejado boquiabierto. Su presencia era arrolladora en simples palabras, inspirándole tantas cosas que no podían describirse con palabras, y mostrando la belleza del dichoso ser frente a él.

¿Acaso había muerto y no se dio cuenta? ¿Así lucía un ángel?

Su corazón comenzó a latir con fuerza dentro de su caja torácica por otra razón que no era miedo, ya que luego de que ese olor tan característico y especial para él invadiera sus fosas nasales —pues eran muy sensibles y susceptibles a pesar de su corta edad—, la paz se tornó palpable para el licántropo.

—¿Estás bien? ¿Necesitas ayuda, pequeño cachorrito? —Su voz era una maravilla, aterciopelada como una manta que te protege del frío, en conjunto con ese tono grave y profundo que poseía por naturaleza.

Jungkook asintió con un leve movimiento de cabeza. No se sentía preparado para hablar de su trauma, mucho menos con ese ser sobrenatural tan etéreo que se encontraba a una distancia considerable, pero que, aun así, era la justa y necesaria para poder detallarlo a la perfección y, de paso, tratar de descubrir si el susodicho poseía alguna mala intención con él.

Aunque lo cierto era que le daba un poco de vergüenza conectar sus orbes con los ojos de un precioso tono escarlata. Eran tan profundos y envolventes, justo como para que el licántropo creyera que podría perderse en ellos sin ningún problema, pues volvían más hermoso el rostro de finos y encantadores rasgos adornados con tiernos lunares que jamás pasarían desapercibidos sobre la dermis tostada.

—Ven, sal de ahí —pidió con suavidad sin moverse de su lugar—. No nos expongamos de esta forma, pequeño. El calor se está intensificando cada vez más y puede dañarnos mucho.

Jungkook hizo caso sin rechistar tras escuchar ese tono tranquilizador que logró transmitirle la calma que necesitaba en ese instante, a pesar de que momentos atrás hubiera estado a la defensiva gracias al instinto de supervivencia que se apoderó de él en automático. A fin de cuentas, era lo usual en lobos.

El licántropo no tardó en arrastrarse por el suelo para salir de entre los arbustos, dejándose ver de pies a cabeza ante el joven trajeado. Taehyung pudo notar enseguida que el infante poseía unas cuantas heridas en varias porciones de piel que estaban a la vista, por lo que supuso que el pequeño cachorro escapó de algo o alguien, trayendo como consecuencia que en el trayecto algunas ramas le fueran arañando y lastimando el cuerpo.

Sus orejitas peludas estaban gachas y tenía la cola entre las patas, de forma literal.

—Debemos curarte pronto, ¿sí? —informó con una suave sonrisa que le dio mucha más confianza al menor, quien asintió quedito con un pequeño puchero entre sus finos labios, causándole unas inmensas ganas al joven de abrazarle y mimarle—. Bien, dame tu manito.

El niño le extendió su mano, a lo que el vampiro la tomó sin pensárselo tanto. Jungkook resintió no poder sentir la piel ajena gracias al guante blanco, pero sabía que eso era lo de menos. Su animal interno, que había estado escondido por el miedo vivido, ahora estaba más que presente, moviendo su colita de un lado al otro, demostrando que estaba muy a gusto con la presencia del bonito joven de cabellos grisáceos y sonrisa afable.

—Soy Taehyung, cachorrito —se presentó con cordialidad, a lo que Jungkook respondió con un suave movimiento de cabeza, sin musitar palabra alguna. Repitiendo en sus pensamientos ese nombre tan bonito que le parecía completamente adecuado para su acompañante—. Te voy a ayudar así que no debes tener miedo, yo te cuidaré bien.

—Sí… —el niño mencionó con una voz bajita que hizo tranquilizar al joven, quien pensaba que era muy buena señal que hablara, por más que sus respuestas se redujeran a monosílabos.

—Entonces vámonos.

Y así, ambos seres se retiraron lo más rápido que pudieron de aquel lugar, sin intención alguna de mirar atrás.

¿Qué les esperaría más adelante?

Continuará...


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