Capítulo único
El castañito hace pucheros.
Mirándose en el espejo lo ve; sus bíceps que con tanto esfuerzo logró tener, se han desvanecido y mostrase más liso, más suavecito y, donde un bultito de masa, poco a poco ha tomado lugar en su vientre. Abriendo sus ojazos verdes, parpadeó repetidamente y, deja caer su manito allí, la otra aún alzando la prenda, acaricia la zona sin creérselo, todavía es algo que no cabe en su cabecita, en su mente, piensa, piensa y piensa. Él y su alfa han hablado del tema: el embarazo. No es un tema tabú y no es un problema, claro está. Ambos son mayores, y lo suficientemente maduros sobre criar un bebé, una criatura que obtendría sus genes, sus personalidades mezcladas, sus costumbres y sus tradiciones. Ambos están bien, económicamente y amor hay de sobra.
Por ende, el único problema es la fascinación que tiene el alfa por el omega, específicamente su cuerpo, todo en sí. La lujuria se hace presente en el alfa cuando sus palmas incitan en pasear por el niveo, duro y adicto cuerpo del omega. Sus pechos. Sus bíceps. Sus muslos. Sus brazos tatuados. Su cuello. Su boca.
JungKook no quiere pensar, por lo estúpido que suene, que quizás la pasión, lujuria y excitación del alfa se esfumara de golpe. Todo se fuera por el embarazo. Él está en cinta.
Tendrá, por mucho que le costó imaginarse a sí mismo; una pancita que va a crecer dentro de poco.
―... serás bebé conejito, uh, sí... bebé conejito queda mejor en ti que en mí ―dice el omega en un bajito murmullo, ríe solito en aquel baño, su alfa seguía cocinando en la planta baja, aprovecho esa ausencia para asimilar que entró en gestación, un omega en cinta. Pronto indagó— no entiendo porqué me llaman conejo, entonces si soy conejo, tu serás bebé conejito de papi kook ¿crees que es buen nombre? sé que no me escuchas pero, quiero creer que sí.
Y vuelve a reír tiernamente.
Por otro lado, en la cocina, Kim TaeHyung limpia sus manos y secándose con un paño, suspira cuando ve la comida lista, y el hechizante aroma que desprendía le dio confianza. TaeHyung cuelga el mandil al salir de la cocina, olfatea el intenso aroma de su omega, confuso por lo fuerte que es; sin embargo, continúa guiándose del olor. Descalzo y a pie, se encamina hasta el gran baño de casa, otra vez, su omega se ha tardado más de lo esperado ahí. No sabe porqué y, eso le inquieta.
Golpeó dos veces la puerta.
― ¿Omega? ¿Qué haces encerrado ahí otra vez? ―pregunta, acerca su oído a la madera, frunce sus cejas, golpea una vez más― Conejo travieso, ya sal de ahí.
JungKook chilla en sorpresa, baja su sudadera de golpe y responde, con tono alto, al alfa— ¡No soy un conejo, alfa! ¡No me llames así!
Pronto, hay una risa algo burlesca que llega a los oídos del castañito.
― Pues según tengo entendido, adoras ser mi conejo travieso cuando tenemos sexo, ¿o no chillas cuando te dejo abierto el culo, amor? Lo mejor es llenarte-
La puerta es abierta de golpe, y las últimas palabras del alfa son calladas por la toalla que es lanzada con fuerza por el omega, cubriéndole el rostro por completo. Y luego, ríe por los gruñidos que su esposito le da en forma de amenaza si seguía diciendo vulgaridades como esa.
Los gruñidos del omega son tan adorables a sus oídos.
― ¿Puedes dejar de comentar cosas así a la ligera, alfa? ―refunfuña, su carita adorablemente fruncida, no puede seguir regañando al mayor cuando es abrazado protectora mente de pronto. TaeHyung esconde su rostro en el lechoso cuello marcado del omega, inhala profundamente y exhalar de forma relajada, ríe bajito porque inevitablemente ronronea. JungKook jadea en queja― huh, tu...tu bigote me da cosquillas.
Inevitablemente la mente del alfa juega un recuerdo a dichas palabras de su esposo. Y suelta.
― No te causa cosquillas cuando me dejas chupar tus bonitos pechos.
Taehyung se da el lujo de abandonar las caderas anchas que sostenía anteriormente y subir sus manos de forma repentina a los pezones del omega, y por encima de aquella floja camisa que usa, las aprieta a gusto entre sus palmas, riéndose al sobresaltó de su omega por tal acción.
― ¡Alfa, compórtate!
― Ya estoy duro.
— ¡TaeHyung!
― Hehe~
Los días pasan fluidamente. La incertidumbre en el pecho del alfa incrementa, bastante al punto de hacerle perder en los pensamientos en relación a su omega, esa nueva rutina lo tenía, desconcertado sinceramente. No iba a mentir. Tenía que ser sincero. Su trabajo quedó en tercer lugar, literalmente está enfocado primero en su esposito y segundo, su físico, ese atractivo que lo enloquecía de manera tan natural.
Nunca criticaría el físico o aborreceria la belleza del omega, como quisiera estar o en cómo se sintiera más cómodo.
Es la duda del porqué, su perfeccionista omega dejaría de un momento a otro, de la noche a la mañana, su rutina diaria de ejercicios. Si bien, su omega nunca por más flojo que fuera a veces abandonaría el gimnasio que estaba construido solamente para él. Ahora yacía abandonado, recuerda ver a su omega ordenar comida rápida en las madrugadas, comer bastante en las cenas e importándole poco los bíceps que según él mismo decía esforzarse.
TaeHyung no es ciego, hace memoria de hace unos días, donde despertó temprano una mañana y ver, nubladamente a su omega salir recién bañado de la ducha, dejando caer la toalla revelando su desnudez completa. Cambiándose entre tarareos bajos. Vio la pancita que kook ocultaba. No parecía histérico. No estaba preocupado. No estaba exaltado por ese bultito.
Sino feliz.
— Deja de hacerte tanto lío ―dice JiMin, hastiado por cómo su amigo estaba mirando la nada misma, pensaba, pensaba y pensaba. Tenían trabajo. Además, él era el líder de distintas compañías. No debían perder tiempo― ¿Por qué lo dices lo que inquieta de una sola vez? ¿Por qué das tantas vueltas?
― No me entiendes ―contesta molesto— ¿Acaso no piensas como podría reaccionar si le pregunto, estúpidamente por qué descuidó su figura? Los omegas son bastante sensibles a esa pregunta.
JiMin suspira, dejando las papelerías de firma a un costado del escritorio y enfrentar a su exaltado amigo.
— ¿Por qué te preocupa que JungKook dejará, de un momento a otro de hacer ejercicios?
― ¡Ahí esta! Tu lo has dicho “dejará, de un momento a otro de hacer ejercicios” ―repite, ansioso por los mil pensamientos que cruzan por su mente— JiMin, él ama el gimnasio. Por nada del mundo lo dejaría. ¿Entiendes? ¿Y si entro en alguna clase de depresión? ¿Esta triste por algo y no quiere contarme?
Hay un silencio repentino. Ambos alfas se miran varias veces, uno con pensamientos inquietos y otro harto de la situación que no los dejaba hacer completamente el trabajo que tenían. Y que era para hoy. JiMin suspira de nuevo.
— ¿Y si esta en cinta? ―inquiere de golpe, no notando lo tenso que se pone el alfa a esa posibilidad. JiMin continúa— Me dijiste que él ahora tiene el aroma más dulce que antes, ¿hm? Tiene apetitos extraños. Ahora no regula lo que come. ¿No pensaste siquiera eso? Tu omega podría estar en cinta. Además de la supuesta pancita que viste que tenía la otra vez...
— Tiene una pancita ―es lo único que confirma de forma seria, su expresión endureciendo de forma inconsciente. Poniéndose de pie en un instante, mira al alfa que analiza cada movimiento que hace de forma sería. TaeHyung continuó― Sí él está en gestación... Tiene que decírmelo.
― TaeHyung...―llama el alfa de hebras anaranjadas, eliminando todo rastro amabilidad en su tono de voz y mando, enfrentando al otro, con expresión neutral pero demandante― Si JungKook llegará a estar en cinta y no lo aceptas, no pensaré dos veces en cuidar de él y mi amistad contigo finaliza-
El moreno parpadea, esfumando toda molestia qué sintió en él y traga, moviendo sus manos de forma nerviosa y negar frenéticamente, y con una sonrisa inquieta, busca reparar lo que se malinterpreto por sus diálogos mezclados.
― Me di a entender mal, discúlpame. —de forma automática, hace una reverencia a su mayor. Quizás él fuese el líder de aquella compañía; no obstante, en momentos como aquellos, JiMin era su mayor— Lo que quería decir es que; quiero cuidarlo. Estar ahí. Si el está esperando un bebé nuestro, yo quiero ser participe en momentos como este. Fijar que coma saludablemente. Un omega embarazado es bastante frágil y sensible. Quiero ser el alfa que el necesite para buscar protección. Cuidar de él y mi hijo.
JiMin alza sus comisuras a una sonrisa, asintiendo, porque anteriormente sus palabras fueron sinceras. No es broma que él fue el ex-alfa del castañito; sin embargo, tras descubrir que el destinado del bonito omega fue su amigo. No se opuso al destino de ambos. Pues, poco después él encontró a su destinado omega, ambos felices.
― Esta bien. ¿Sabes? Ahora también estoy inquieto si JungKook esta embarazado o no. Es mejor que vayas a casa, y hablen para que me cuentes después los detalles porque no estaré tranquilo hasta saber.
— ¿Estos trabajos lo pasaremos para otro día entonces?
― Sí. Ve a casa con tu omega, TaeHyung.
Alzó la sudadera por arriba de su ombligo, sus bíceps no están, la línea en v que definía hasta su sexo, no esta tan visible como la última vez que se vio en el espejo. Kook ladeó su cabecita, poniéndose de costado y mirar su reflejo en el cristal, frunce sus belfos rositas a un puchero y suspira tristemente.
― ¿TaeHyung lo tomará como algo bueno? ―dice y lo piensa en la soledad que lo envolvió esa tarde, es 16:51p.m del día. Inhala bruscamente y exhalo, dejando caer la sudadera que alzó hace un momento para ver su vientre; el bultito crece un poquito más a los días.
Poco después, yace en la cocina, cuyo olor se intensifica por el exquisito aroma de la comida, tuvo antojo de algo jugoso, delicioso y sabroso. Un poco de carne. Unos cuantos huevos. Mucho arroz. Verduras cortadas. Y frutas jugosas. Tararea en tono bajo, quizás hizo mucha comida, igualmente no estaba él sólo con hambre.
— Bebé conejito tiene hambre-
― ¿Quién es bebé conejito? ―pregunta TaeHyung qué no más de un minuto había llegado a casa, no siendo escuchado por su omega que estaba ensimismado en otra cosa. Inmerso allí.
El castañito omega chilla fuertemente, protegiéndose la pancita con una de sus manos por impulso de su lobo. Y con la otra libre, lanzó con todas sus fuerzas el cuchillo con el que estaba cortando unos trozos de frutas, dando directamente a unos centímetros arriba de la cabeza del alfa, clavándose en la madera de la puerta. TaeHyung estático, pero sobre todo asustado, alzó la manos en son de paz.
― A-amor, soy yo, tu TaeHyung, tu alfa.
— ¡¿Qué ocurre contigo?! ―exclamó, enojado miró al alfa, suspirando profundamente para eliminar y tranquilizarse al repentino susto. Kook gruñe— Casi te mato. ¿No podías avisarme de tu llegada? ¿Por qué estás tan temprano en casa? Normalmente tu llegas-
— Tenemos que hablar. ―decreta sin titubeó alguno, acercándose, no sin antes sacar el cuchillo clavado en la puerta. Deja un casto beso en los labios del castañito, para sujetarlo de las caderas al estar cerca, no podía manter sus manos quietas si vivía cerca del omega— Primero... necesito que comas porque tus ojitos no han dejado de mirar a donde están las ollas.
Hay una risita y rubor por parte del castañito.
Es cuando pasa más de veinte minutos, y Kook era alimentado por el alfa mientras estaba en el regazo del mismo. Acurrucado en el pecho. Oliendo la fresca y varonil fragancia del alfa. Sonríe, hay cosquillitas en su pancita al ser mimado. Ama ser físicamente fuerte y ser tan feliz emocionalmente cuando es mimado por su alfa. Se siente tan bonito. Aún así, la curiosidad lo está carcomiendo por lo que alfa diría, a lo que se refería en ese «necesitamos hablar» eso le inquietaba un poco, quizás mucho y no lo iba a admitir.
― Amor.
― ¿Huh?
― ¿Estas esperando un bebé?
Silencio.
TaeHyung analiza completamente la expresión sorpresa del omega, y con sólo ver como inconscientemente jugaba con sus deditos, le confirmó sin que dijera algo. JungKook tenía ese hábito inconsciente de jugar con los dedos de sus manitos o aprisionar sus piecitos juntos al mentir o ponerse nervioso. Aún con ello, esperará pacientemente la respuesta sincera del omega, quería escuchar de esa propia boquita que serían padres.
Su lobo así lo exigía.
— umh, alfa, yo... sí, hyung. Estoy-
― Estas bien preñado.
— ¡TaeHyung es tema serio!
La risa bajita «hehe» no es lo suficientemente para esfumar la carita enojada del omega, suspira mientras besa incontables veces la cabecita del mismo, dándole leves masajes en sus cabellos castaños.
― ¿Por qué no me lo dijiste? ―pregunta poco después con algo de desilusión en su rostro, mirándolo― Es una responsabilidad de dos, no de uno solo, omega.
― No lo sé, digo, ¡sí! No, no, realmente... quiero decir: ¿y si es muy pronto para tener bebés? ¿Y si tu reacción era negativa? A veces vienes cansado del trabajo, y pensar que nuestro cachorrito podría molestarte, yo no-
― Deja la negatividad con el “¿y sí...?” se que tienes tus dudas, puedes llegar a pensar eso de mí. ¿Qué omega confiaría en su alfa ciegamente de un instante a otro? ¿mh? Sé que vengo cansado varias veces, pero créeme, omega. Tu siempre estás primero en todo en mi vida. Te lo he demostrado y lo seguiré haciendo. Ahora, tú y nuestro hijo siempre estarán primero, ¿oíste?
Sonríe plenamente cuando esos bonitos orbes de ciervo indefenso se ponen llorosos, ríe por la ternura de su pareja.
— Lo único que pido ahora, es que me dejes acariciar tu bonita pancita. La he visto. Necesito apapachar a mis dos bebés ―se dirige, a su omega y el cachorro. Amando profundamente como JungKook cerraba sus ojitos al momento de acunar entre sus manos esas mejillas sonrosadas. Escuchándolo ronronear― Mis dos conejitos berrinchudos.
― Hyungie, te amo mucho.
― Yo mucho más, bebé.
Nuevamente JungKook busca acurrucarse en el pecho ajeno, inhalando tranquilamente y estremeciéndose a las suaves palmas que pasean tranquilamente por su vientre, dándole masajes. Lo hace ronronear.
— Alfa, estoy bonito y rellenito, ¿no crees?
— Estas precioso.
— ¿Sabes? Al principio odié estar gordo-
― Gordo lo que me cuelga entre las piernas, omega. Y lo sabes.
— ¡Kim TaeHyung! ―refunfuña, y poco después asiente lentamente con un rubor sin mirarlo― y sí... Lo sé muy bien.
Orgulloso, TaeHyung besa la coronilla del omega y susurra en su oído causándole escalofríos al castañito.
— ¿Un poco de acción antes de que siga creciendo nuestro bebé conejito? ¿hum?
Inevitablemente, Kook soltó unas risitas, mostrando sus dientes delanteros y arrugado su nariz, amaba, sinceramente las descaradas verdades de su alfa. A veces llegando a sorprenderle como esa pervertida boca soltará después, halagos con tanto amor y caballerosidad. La dualidad de Kim TaeHyung nunca dejaría de sorprenderle. Lo amaba tanto.
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