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“Chico nuevo”
Todos en algun momento escuchamos esas palabras salir de la boca de algún profesor, refiriendose a una nueva persona que sería nuestro compañero de salon, ó, siendo incluso nosotros mismos esa alma la cual sería interrogada efusivamente en su primer día. El caso esta vez sería un chico de cabellos castaños, lentes y un gran carisma.
-Jay Chang- Dijo, con las manos aferradas a las correas de su mochila, balanceando su cuerpo juguetonamente esperando recibir un visto bueno de parte de las otras personas en la habitación. Mala suerte o el destino, sus compañeros parecían aburridos con su presencia.
La profesora lo invito a tomar asiento en una mesa vacia al fondo, no le disgustaba en absoluto, era una persona bastante alegre y sociable, entonces esperaba lograr hacer amigos con facilidad en su nueva escuela.
Jay se había mudado desde la gran cuidad de New York con sus padres a la bella Corea. Sus mayores le habían enseñado un poco del idioma y cuando creyeron que estaba listo, hicieron sus maletas y sin pensarlo dos veces se mudaron a la tranquilidad de jung-gu, en la cuidad de Seúl. Y aunque todo era nuevo y temía no encajar por ser mestizo, les prometió que daría lo mejor de si mismo.
Cuando la campana sonó, luego de prestar la mayor atención posible a todo lo que su profesor al frente decia, guardó sus cosas disponiendose a salir en busca de nuevos amigos. Fué mayor su sorpresa al visualizar como alguien se paraba frente a su pupitre.
-No eres de aquí, ¿verdad?- Preguntó una voz masculina.
-Vengo de New York, soy Jay, encantado...- Agitó su mano, haciendo un ademán a que le dijera su nombre.
-Jongwoo- Soltó friamente junto a una cara de repulsio total, lo que hizo fruncir un poco el ceño al castaño.
-Encantado de conocerte Jongwoo- Le sonrió de oreja a oreja -Te ves con cara de pocos amigos, tal vez yo podría acompañarte y tal vez alegrar un poco esa cara algo malhumorada que traes- Bromeó, pero al parecer para el contrarió fue más una ofenza que una gracia.
-¿Quien carajos te crees que eres?- Lo empujó levemente haciendo que sus lentes casi se cayeran dada la fuerza, a pesar de estar sentado.
Así lo vió retirarse con lo que creeria ser sus amigos o una manada de olgazanes que creian que juntarse con un “chico malo” levantarian su ego. Jay odiaba a aquellas personas que discriminaban a otras por razgos fisicos o solo, porque se les daba la gana. Era detestable ver como se creían estar en la cima de su mundo imaginario.
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Pasado un mes de su ingreso a dicha instalacion academica, sus días eran algo tediosos. No podía decir que unos chicos le hacían la vida imposible, porque a pesar de todo si había logrado hacer buenos amigos, pero ese tipo era verdaderamente fastidioso.
Jongwoo desde el día que llegó posó sus ojos en él, como un lobo posa su ojos en una oveja indefensa. Solían molestarlo o reirse de él sin filtros, ocultar sus cosas, jugarle bromas pesadas. Tanto así que en una ocasión había tenido que comprar unos lentes nuevos, lo habían empujado con tanta fuerza que lo hicieron caer y entonces, a pesar de que mintió que había sido un accidente, Jongwoo había pisado estos totalmente a propósito.
-Se aburrirá en algún momento- Suspiró Seongmin mientras limpiaba sus ropas ligeramente, se encontraban en educación física.
-Ya no lo soporto- Detuvo su trote al lado de su amigo un tanto más alto. No pudo disfrutarlo mucho ya que sintió un golpe en la parte de atras de su hombro. Alguien habia chocado con él.
-¡Quitate Perro!- Soltó aquel del que tanto amaban y adoraban. Un pelinegro, amante de la ropa oscura, con piercings en la oreja y ojos penetrantes. Yoon Jongwoo.
-Típico fuckboy- Bufó Jay.
-Típico nerd- Bufó Jongwoo.