Prólogo.
La cosa más absurda que pude hacer ese día, fue pensar en que todo era un sueño...
Mi vida era completamente normal, pero ciertamente, un día todo cambio. Recuerdos fugaces se entrelazaban en mi pequeña cabeza, donde recordaba que llovía. Llovía con una intensidad inmensa, donde las gotas mojaban mi cabello rizado, árboles me rodeaban y una pequeña cabaña enfrente de mí.
Pero no eran recuerdos, era la realidad de lo que me sobrevendría.
Fue algo extraño, donde una figura alta apareció desde los arbustos, con sus labios llenos de sangre, su manos, su cuerpo. Todo, absolutamente todo él era un caos.
Peculiarmente sentí como si la lluvia se detuviera por unos leves segundos y la oscuridad fuera invadida por una luz, donde lo ví. El chico del que me enamoré, sus ojos avellana me observaban con tristeza, cómo si todo fuera un adiós...
Un leve dolor se apoderó de mi cuello, ocasionando que la lluvia volviera a caer y la luz desapareciera, volviéndose todo oscuro.
Cómo si estuviese muriendo!!