Chapter 1
El padre de familia Yoongi, trabaja administrando unas grandes ferreterías, lo que le hace ausentarse a por algunas semanas en algunas ocasiones que su puesto le obliga. Su relación con su esposa ya no era buena, discusiones frecuentes que su hija adolescente escuchaba detrás de la puerta de su cuarto. A diferencia de con ella, su trato con la niña es muy cariñoso..., jugaban, reían, pero nunca quiso explicarle porque tenía problemas con su madre.
Min Jimin era la única hija de la pareja, por eso le consentía cualquier cosas. Yoongi tenía otro hijo mayor de edad, que ya vivía con su pareja compartiendo un bebé.
El hermanastro de Jimin fue concebido cuando su padre era muy joven, nunca se casó con su madre, una chica cinco años mayor que él por entonces, de ahí su tendencia salir con mujer menores que él, de las que pudiera tomar la riendas de la relación.
Con 25 años, llevándole siete años a Hyori se enamoraron y se casaron en menos de dos meses tras preñarla la primera semana de tener relaciones sexuales. Él era por entonces un joven con unas perspectivas de futuro prometedoras, como el tiempo corroboró el error. Aún seguía en su profesión, siendo el número uno como alto ejecutivo de su empresa, era adjunto a la dirección, encargado de coordinar diferentes sucursales por todo el territorio coreano y sudamericano.
Yoongi regresó de uno de tantos viajes, cambiado, habló con su esposa y le pidió la separación. Aquella petición tenía tintes de divorcio, ella histérica le preguntó si había otra mujer. No contestó, empezaron a discutir muy feo. Hyori destrozada tras haberle dado los mejores años de su vida, lloraba como una madalena, le dijo que su hijo lo había pasado mal por no haber tenido un padre cerca...
—Es eso lo que esperas también de Jimin— Yoongi respondió que no, que seguiría al corriente de su educación y gastos
—Eso no es suficiente—dijo su esposa —Lo que ella necesita es un padre, no tu dinero..—
Entre la discusión ella preguntó cómo era la otra, el no quería responder. Ella le insistió dolida...
—¿Es joven verdad?—
Estuvo presionándolo a gritos, hasta que cansado afirmó que era muy joven y bonita.
A la madre de Jimin los años no la habían tratado bien, el trabajo y las preocupaciones la habían acabado muy rápido, nunca podría competir con aquella rival, furiosa le dijo...
—No es justo, después de haberte dado tantos años de mi vida, ahora te largas detrás de la primera jovencita que te encuentras—
La niña lo había escuchado todo y sabía que era un problema grave. Así pasaron los días, las cosas cada vez se ponían peores en casa...el asunto es que Hyori seguía profundamente enamorada de su marido, y no podía soportar pensar en un divorcio.. menos ahora que estaba esperando a la cigüeña por segunda vez... apenas llevaba tres semanas desde que quedó preñada del hombre de la casa, de su amor, de su amante. El único macho que había conocido su vagina y el único semental que la había inseminado.
A sus 34 años era una joven madre derrotada, con un ser creciendo en su vientre fruto de un amor que su marido no compartía. En los días siguientes, todo empeoró. Hyori había dejado de comer, Yoongi no pudo convencerla de que lo hiciera, y Jimin estaba muy preocupada, no sabía qué hacer.
Un viernes regresando de las clases inmersa en sus pensamientos, cuando al pasar por delante de un grupo de chicos la piropearon... haciéndola sentir que estaba en la edad de merecer. Se alejó de ahí caminando muy de prisa. Al llegar a casa, encontró a su madre echa una sopa, desecha en lagrimas y para colmo había bebido demás, lo que era muy peligroso dada su condición de embarazada. Como pudo la ayudó a ir a su cuarto y la recostó para que durmiera, lo que no debió de tardar más de dos o tres minutos.
Se quedó en la sala pensando que podría hacer para ayudarlos y decidió hablar con su padre cuando este regresara de trabajar. Eran como a las 7:00 pm de la noche su padre llegaría como en una hora, intentó cenar algo, pero la verdad no tenía apetito. La tele le desesperaba, así que decidió darse un baño para relajarse, entró al baño, se despojó del uniforme de la escuela y se dispuso a entrar a la ducha, cuando repaso la imagen que podía ver en el espejo.
Su cuerpo estaba completamente al descubierto. Recordó las memeces de boca de los chicos al pasar aquella tarde por el parque.
Ahora a solas empezó a observarse detenidamente, su piel de tono rosado muy saludable, sus tetas no siendo pequeñas ni grandes eran perfectas y muy firmes. Sus pezones se veían rosados, muy resplandecientes, además se le ponían duros y puntiagudos con mucha facilidad, que podían avergonzarla o en alguna ocasión de excitación involuntaria.
La pubertad excita las hormonas que las revoluciona y cualquier insinuación las dispara prestas al apareamiento. También observó que su cintura se hacía estrecha cada vez más y las caderas algo pronunciadas. Con un abdomen plano y el ombligo de tan pequeño se sentía llamativa. El culo estaba bien formado, lleno con una gran raja entre las nalgas que se pronunciaban bastantes firmes, formando dos glúteos muy llamativos dignos de pasarela. En comparación con estas, sus piernas largas parecían un poco delgadas, pero eso ayudaba a que su culo se viera tremendamente respingón, lo cual le llenaba de vanidad, al grado de que en más de una ocasión su madre le había sermoneado por plantarse muy coqueta sabiendo que me vería más sensual...
Su progenitora le indicaba que debía poner la espalda derecha, ni su madre ni ella sospechaban jamás que de esa sensualidad tendrían que depender para que su propia familia no se desintegrara. Observando su cuerpo, cayó en la cuenta que si aquellos tipos la encontraron muy apetecible con el aburrido uniforme del colegio, bien arreglada seguro que sería un delicioso manjar para cualquier hombre.
Sin embargo, a todas luces había algo que le quitaba encanto a aquel cuerpecito delicado y menudito del espejo, el poco vello fino de su pubis, que aunque nunca le había molestado, en ese momento hacia cierto contraste que no agradaba a la vista. Así que tomó la crema de afeitar y la cuchilla de su padre y se depiló. En un primer intento en forma de corazón, pero el vello no era suficiente para que se notara aquella forma y terminó retirándolo por completo. Al final el resultado era asombroso y ya después del baño realmente se veía limpia y fresca con una rajita de niña pequeña en un cuerpo de mujer
Estoy de vuelta con nuevas historias y buena vibra
Gracias por apoyar las historias









amee
me encantó
más plis