Capitulo 1
Amor. Es un lindo y mágico sentimiento para algunos y uno repugnante y ridículo, para otros pocos.
Sea cual se su opinión querido lector, déjeme nararrarle una historia al respecto.
Aquella calurosa tarde en Madrid, España.
Nuestra bella protagonista y su mejor amiga se encontraban desde hace algunas horas en una lujosa sección de joyas, exclusiva para la aristocracia del país, dentro de un reconocido centro comercial.
Ambas buscaban el regalo perfecto para el novio de Victoria, nuestra protagonista, debido a que dentro de algunos días sería su cumpleaños y Victoria quería sorprenderlo con un obsequio.
- Luna - llamó, haciendo que la mencionada deje de revisar su teléfono intranquila - ¿Qué te parece? - señaló un collar con la inicial del nombre de su amado.
- No creo - respondió de inmediato - No siento que sea el estilo de Dominic
- Tienes razón - susurró sintiéndose un poco mal - ¿Cuál crees que se le vería mejor? - la de menor estatura observó los mejores collares de la exposición atentamente.
- Este - señaló y pidió a la trabajadora que se lo mostrase - ¿No es lindo? - sonrió mientras lo sostenía en sus manos - Este collar grita el nombre de Dominic en todo su esplendor, además se vería más que perfecto en su grueso y moreno cuello
- ¿Disculpa? - cuestionó la chica de cabello castaño un poco molesta por el comentario de Luna
- No me mal intérpretes, Victoria - rió un poco cubriendo su boca con la palma de su mano - Sabes que soy muy observadora. No te preocupes amiga, Dominic es solo tuyo.
- Lo lamento, Luna - respondió avergonzada por su error - Creo que soy muy celosa - la abrazó - En serio lamento mi comportamiento
- No te preocupes linda - correspondió el abrazo - No es malo cuidar a la persona que amas, no te sientas mal. Hay que ver más collares para tu novio, anda.
- Está bien - dejo de abrazarla y posó su vista de nuevo en el mostrador
- La libre está vez - pensó Luna mientras hacía una mueca de alivio - ¿Encontraste algo lindo, Victoria? - pregunto con un tono de voz más elevado debido a que su amiga se había alejado un poco para mirar unos anillos de la exposición.
Suspiró, acomodó un poco los mechones de su cabello rubio y se acercó a su amiga para ayudarla a elegir el obsequio para su pareja.
- Muchas gracias por acompañarme hoy Luna - comentó la chica de ojos azules mientras caminaba por el centro comercial sosteniendo una pequeña bolsa que contenía dentro el obsequio para Dominic - Realmente lo aprecio
- No hay nada que agradecer, para eso están las amigas - Sonrió, mirando a la chica
- Para eso están las amigas - repitió muy contenta. Agradecía al todo poderoso por darle una buena amiga - Después de todo pude encontrar el regalo perfecto para él - Hecho un vistazo rápido a la compra con ilusión
- Estoy más que segura que le encantara, Victoria. No te preocupes - comentó
Las dos chicas, Victoria y Luna, se paseaban por el vasto centro comercial, sus ojos curiosos exploraban la variedad de productos que el lugar tenía para ofrecer. Entre risas y charlas, compartían una conexión especial.
Victoria se sentía agradecida por tener finalmente a una verdadera amiga en Luna, quien se había convertido en alguien muy especial para ella. Su pasado había sido un torbellino que había destrozado sus sueños y esperanzas, y sin Luna, Victoria no estaría allí. Luna era su faro en medio de la tormenta, la luz que la había guiado a través de la oscuridad.
- Es cierto Luna el cumpleaños de Dominic es en unos días y me preguntaba si podrías ayudarme con la fiesta - mencionó jugando con sus dedos, temerosa por su respuesta. ¿Se estaba aprovechando de su amistad?
- Si - afirmó, sin algún problema - Con gusto te ayudaré - Victoria suspiro agradecida con todo lo que su amiga hacía por ella. Aveces sentía que solo era una carga para ella.
Siguieron recorriendo el centro comercial, gozosas por comprar todo lo que sus ojos observarán.
La rubia de vez en cuando hacía bromas que terminaban avergonzando a Victoria y viceversa.
Pero aquella diversión entre amigas se vio interrumpida cuando a Luna le llegó un mensaje ha su teléfono móvil pidiendo que se acercará lo más rápido a su centro de labores, bueno eso era lo que le había mencionado a Victoria.
No queriendo hacer perder más tiempo a la de menor estatura, Victoria se despidió de ella, quedándose sola. Como aún no era la hora de que Dominic llegara a casa, ni el momento de preparar la cena, decidió pasear un poco más por el centro comercial. Solo un poco más.
A Pesar que hizo todo sus esfuerzos en no comprar nada innecesario, termino cayendo en los impulsos de adquirir objetos "cachivaches" de aquel emporio comercial. Al estar repleta de bolsas de compras por todas partes, decidió que ya era hora de regresar a casa y al caminar en dirección al estacionamiento en busca de su coche acabó chocando con un apuesto chico, bueno aún Victoria no podía observar la belleza del chico por las bolsas que obstaculizaban su vista, haciéndolo caer al suelo.
- Disculpe, usted se encuentra bien - comentó muy preocupada. Odiaba con todas sus fuerzas ser alguien tan torpe.
- Sí, no se preocupe - respondió, levantándose del sueño adolorido por la repentina caída - Estoy bien, no se preocupe - se rascó la nuca abochornado por la vergonzosa escena
- En serio lo lamento señor. ¿Debería llamar al médico para que lo revise. ¡Oh no! - se cubrió la boca asustada - Me demandará por agres... - se detuvo al quedar maravillada por la belleza y fuerza que desprendía aquel extraño.
- No te preocupes, estoy bien - Sonrió. Aquella sonrisa puso nerviosa a Victoria. ¿Aunque no tenía sentido que se pusiera así? Negó con la cabeza tratando de borrar esos ridículos pensamientos de su mente - Por cierto no soy un señor, tan solo tengo veintiséis años ¿O me veo más viejo? - La chica se dió un manotazo en la frente. Era más que obvio que tenían edades contemporáneas ¿Porque dijo algo como eso?
Fácil porque era una tonta. Estaba tan ocupada en reprocharse mentalmente hasta se dió cuenta de las escandalosas risas del contrarió - Te ves linda de esa forma
- ¿Me está coqueteando? - pensó y negó al instante. Por más apuesto que fuese aquel extraño, ella tiene un novio al cuál ama mucho - Muchas gracias Eh...
- Dime Eitan, ese es mi nombre - saco de su bolsillo una tarjeta de presentación y se la entrego. Victoria dudosa acepto la tarjeta. - Lamento si te hize sentir incómoda con mi comentario. Lo que trataba de decir era que una persona tan atractiva como tú sería una espectacular modelo
- ¿Disculpa? - inquirió dejando de ver la tarjeta que segundos antes se le había entregado.
- ¿Por qué no sabes expresarte adecuadamente, eh? - se reprochó a sí mismo. - Escucha, yo formo parte del equipo encargado de encontrar nuevos talentos para el mundo del entretenimiento, y al ser el más joven entre los trabajadores, se me dificulta aún más conseguir aprendices.
- No se que decir, esto no me lo esperaba - Victoria realmente estaba sorprendida por la inesperada propuesta. ¿Debería aceptar? No, no era lo suficiente bonita para ese oficio
.
- Hagamos algo - comenzó a decir al notar como la chica de cabello castaño se comenzaba a hundir en sus pensamientos - En estos días medita sobre mi oferta y llámame para comunicarme tu decisión, cualquier duda o consulta tienes mi tarjeta - señaló la tarjeta que Victoria tenía en las manos.
- Claro - accedió dudosa y desconfiada. Era una gran oportunidad, lástima que se la otorgaron a ella.
- Fue un placer que me hayas echo caer eh ... - se mordió el labio. ¿Cómo pudo ser tan idiota como para no preguntarle su nombre?
- Victoria - completo sintiendo comicidad por la actitud de Eitan - Me llamo Victoria
- Perfecto Victoria, entonces espero con ansias tu respuesta - sonrió marcando un hoyuelo en su agraciado rostro.
Después de ese comentario el chico de cabello color negro, estatura regular y de personalidad cálida se retiró del lugar. A nuestra protagonista le tardo unos segundos terminar de procesar toda la situación, aquella oferta sonaba tentadora pero en el fondo sabía que ella no era la adecuada para tomarla.
Mientras guardaba las bolsas en la cajuela de su auto, regalo por Dominic en su tercer aniversario de pareja, Victoria seguía dándole vueltas al asunto y siendo honesta la oferta le agradaba, sin embargo habían múltiples factores que la hacían desistir.
- ¿Debería hablarlo con Dominic? - se cuestionó y suspiro agotada tras guardar sus compras en el coche.
El taxi se detuvo frente a un imponente y lujoso hotel. Luna pagó al taxista y salió del vehículo. Se arregló un poco el maquillaje y el cabello antes de entrar al impresionante edificio que se alzaba frente a ella. Una amable recepcionista la recibió con una sonrisa en la recepción al verla llegar.
- ¡Buenas tardes y bienvenida a Imperial Heights! Estamos encantados de hacer que su estancia sea maravillosa y tranquila - saludó la trabajadora - ¿En qué la puedo ayudar?
- Buena tarde, tengo una reservación - comentó a la recepcionista.
- ¿Podría proporcionarme su nombre, por favor?
- Luna Kim - La recepcionista se demoró un poco al buscar su nombre en el sistema de reservaciones.
- Lamento la demora señorita Kim, podría firmar aquí - le entrego un documento de constancia para valer su reservación. Luna, por otro lado terminó firmando molesta por ineficacia de aquella mujer.
- Ahí está - dejo el lapicero sobre el papel. No era muy buena reprimiendo su enojo
- Bienvenida de vuelta señorita Kim. ¿La misma habitación de siempre?
- Sí - revisó la hora en su teléfono móvil. Era más que evidente que llegaría tarde
- Desea que l...
- ¡No! - exclamó, asustando a la recepcionista - Digo - aclaró su garganta y acomodo un mechón de su pelo - Prefiero ir sola, gracias.
Después de esa humillación, la recepcionista le entregó la tarjeta que sería su llave. Caminó rápidamente hacia la habitación, que sería testigo de un momento desagradable. Antes de entrar, Luna desabrochó dos botones de su blusa blanca, revelando un poco de su escote (sabía que esa parte de su cuerpo lo volvía loco). También levantó un poco su falda rosa, mostrando sus piernas.
Con esos ajustes en su atuendo, abrió la puerta y vio a Dominic, el novio de su amiga, sentado en la cama, impaciente y ansioso.
Realmente disfrutaba encender esa lujuria y necesidad en él.
- Amor, ya llegué - se adentro en la habitación con una sonrisa coqueta dibujada en su rostro. Caminó hacia el chico y se sentó en sus piernas.
- ¿Por qué has demorado tanto? - preguntó, acariciando la pierna de la rubia debajo de su falda
- Tuve algunos pendientes con Victoria - respondió mientras enredaba sus brazos en sensual cuello de su amante - Al recibir tu mensaje salí cuanto antes, pero lo que me hizo demorar fue tu inepta recepcionista - se quejo haciendo una mueca de desagrado - Con sus preguntas estúpidas, deberías despedirla amor - hizo una expresión tierna, sabía que Dominic no podría decirle que no.
- Bueno si mi pequeña la dice, se hace - colocó ambas manos en el trasero de la mujer bajo su falda, pegándole más a su reciente erección - Te prometo que hoy será su último día trabajo - la mujer terminó besándolo apasionadamente como respuesta - Si me besas de esa forma no me haré responsable de mis actos - Luna sonrió provocativamente, era cierto, Dominic era el novio de su mejor amiga pero no se sentía culpable al respecto. Se acercó a su oído y susurró algo que terminó de excitar al magnate de negocios.
- Parece que la ropa comienza a estorbar ¿No crees?
El hombre de cabello negro entendió su indirecta, con cuidado y lujuria comenzó a despojarla de su ropa mientras que Luna hacia lo mismo con él, quedando desnudos en muy poco tiempo.
La sensación de deseo se apoderó rápidamente de ambos, Dominic comenzó a besar con arrebato los senos de la mujer provocando que gimiera su nombre escandalosamente.
Luna mientras el empresario con sus besos recorría su cuerpo, apretaba las sábanas con todas sus fuerzas disfrutando del placer que le otorgaba el novio de su mejor amiga, su amante.
Mientras el empresario la penetraba ferozmente, Luna recordaba todas las veces que lo hicieron desde que comenzaron con aquella aventura, diciéndole cosas sucias cerca al oído para excitarlo aún más.
La noche comenzaba ha asomarse con rapidez en la ciudad de Madrid, las luces de los faros peatonales comenzaban a adquirir presencia, a pesar de la hora todavía había una gran cantidad de personas deambulando por la extensa ciudad.
Victoria luego de un exhausto día de comparas por fin estaba en casa, tiró sus compras en el suelo y se dejó caer rendida en el sofá importado desde el otro lado del mundo. Su mente aún daba vueltas sobre la fascinante propuesta de hace algunas horas atrás.
Ella no se consideraba lo suficientemente bonita para ocupar ese puesto, pero si Eitan se lo había ofrecido era porque aquel pelinegro creía que era idónea para ese empleo. ¿Cierto?
Suspiró, levantando unos cuantos cabellos de su cerquillo tratando de borrar la ridícula idea de convertirse en modelo. Miró el reloj colgado en la pared dándose cuenta de la hora, usualmente Dominic llegaba al apartamento entre las ocho y nueve de la noche, pero eran más de las nueve en punto y su novio aún no llegaba. Tal vez solo estaba sacando de contexto esa tardanza de Dominic y solo haya tenido un día ajetreado en el trabajo, después de todo él es heredero del gran imperio de Shine Corporation.
- Ya es demasiado tarde - susurro para si misma sentándose en el sofá - ¿Llegará a casa esta noche? ¿Se encontrará bien? - la delgada chica comenzaba a hundirse en las interrogantes sobre el paradero de su pareja - Mejor lo llamaré, solo para no ponerme más nerviosa - se levantó hacia el buré cerca de la entrada de la casa, lugar donde segundos antes había dejado su bolso, el cuál contenía su teléfono móvil.
Lo sentimos el número que acaba de marcar no se encuentra disponible, vuelva a in...
- No contesta - colgó la llamada y mordió la uña de su dedo en forma de preocupación - ¿Le habrá pasado algo? - negó rápidamente y volvió a marcar al número de su pareja. Dominic no era de los tipos que huyen del peligro, es más a este le fascinaba sentir la adrenalina. De ese aspecto no debía preocuparse
La pareja de amantes posteriormente a una tarde llena de besos lujuriosos y caricias pecaminosas terminaron rendidos por tanta acción corporal. Dejando como resultado el intenso olor a sexo, fluidos corporales impregnados en las sábanas color blancas y la ropa de ambos tiradas por toda la habitación, realmente había sido una tarde muy "ocupada".
Dominic, comenzó a abrir los ojos gracias al ringtone de su teléfono, el cuál llevaba sonando desde hace un buen rato, fastidiado se tallo los ojos y bostezo. No deseaba levantarse y no lo haría, o bueno eso creía hasta que el tono de llamada de su teléfono comenzaba a volverse irritante, sin animos terminó levantándose de la cama en busca de aquel revoltoso aparato.
Mientras caminaba soñoliento termino chocando su pie izquierdo con una de las "patas" de la cama.
- ¡Carajo! - se tapo la boca al instante de haber terminado de exclamar adolorido. No quería despertar a Luna.
Luego de calmar el dolor de su pie y sobarlo un poco, camino hacia su chaqueta que se encontraba tirada en el suelo cerca a la puerta y rebuscó con desesperación la prenda en busca de su teléfono móvil.
Al notar quien era la que llamaba tiro el móvil asustado. Por un instante, o mejor dicho horas, se había olvidado por completo de Victoria, por ende, no sabía que hacer o que decirle. De seguro se encontraba preocupada por no haber llegado a tiempo o lo que hicieran las mujeres cuando están solas.
Recogió el teléfono del suelo más tranquilo y decidió contestar, solo era cuestión de saber mentir y él para eso era un experto.
- ¿Bueno?
- ¡Dios mío! ¿Dominic, estás bien? ¿Dónde estás?
- Me encuentro en la oficina, bebé.
Estaba acomodando unos documentos
debido a que dentro de algunos minutos
entraré a una reunión.
- Entiendo estás ocupado, amor.
Solo llame para preguntar a que
hora llegarías a casa, para
cenar juntos.
- No lo sé Vicky.
Luego de una reunión tengo que revisar
algunos pendientes y supervisar algunos
documento y propuestas.
- Comprendo, no te molesto más.
- Amor, tu jamás eres una molestia.
No te quedes despierta, ¿Sí?
Trataré de culminar mis pendientes
lo antes posible para pasar tiempo contigo.
Así que recibeme con un rico desayuno y
muchos besos.
- Está bien. Solo que pediré algo a cambio.
- ¿Qué cosa?
- Eh ... Mejor te lo digo mañana
cuando estés en casa.
- Me muero de curiosidad.
Bebé ya debo irme la reunión ya va ha
comenzar, te veo más tarde.
- Hasta luego, osito.
Suerte y no olvides que te amo.
- Nunca lo hago.
Yo también te amo, besos.
Después de la llamada telefónica, Dominic, exhausto, regresó a la cama y se dejo caer en ella, olvidándose de que Luna se encontraba durmiendo profundamente a su lado.
Se cubrió con las pocas sábanas limpias que quedaban en esta para cubrirse del frío, cuando creía que había pasado la "misión" exitosamente y estaba apunto de volver a conciliar el sueño sintió una mano recorrer en su recto muscular.
- ¿Quién era cariño? - pregunto semi dormida, acurrucándose en el cuerpo del heredero
- Solo era Victoria. Nada de que preocuparse - respondió - Hay que seguir durmiendo ¿Si? - depósito un beso en su mejilla y permitió que se acurrucada aún más en su desnudo cuerpo.
✨✨✨✨✨✨✨
¡Muchas gracias por leer!
Espero que está historia sea de su agrado.
Me ayudarías mucho dándole estrellita ⭐
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Debido a que ahí subiré algunos spoiler o
avances de los próximos capítulos.
✨✨✨
Próxima actualización:
Jueves 11 de enero de 2024
Hora:
6:30 pm