Élite 4 me enloqueces amor...(mewgulf)

Summary

Lo que él teme es el amor. gulf lo tiene todo en la vida, excepto alguien con quien compartirlo. Pero como propietario de una de las mayores fuerzas de seguridad privadas del país, tiene mucho que hacer hasta que encuentre a "la persona". Después de pasar el último año lidiando con las consecuencias de que sus mejores agentes de seguridad se enamoren de sus clientes, lo último que gulf espera es echarle un vistazo al aguerrido camboy mew, y saber casi instantáneamente que es para él. mew ha estado solo desde los catorce años. Se ha pasado toda su vida luchando, haciendo lo que sea necesario para sobrevivir. Un grave problema de adaptación le ha impedido leer y le ha obligado a buscar formas creativas de ganarse la vida. La prostitución le permite ganar dinero mientras mantiene a sus clientes a distancia, y mew se ha acostumbrado a mantener a todo el mundo a distancia... hasta que es testigo de un asesinato y gulf entra en su vida. Se supone que vigilar a mew es un favor, un simple trabajo extraoficial hasta que descubran quién mató a un prominente abogado, pero gulf no tarda en darse cuenta de que no hay nada sencillo en mew. Es guapo, inteligente, sorprendente, y gulf se queda prendado de él apenas diez minutos después de conocerse. Pero gulf, no puede imaginar que un hombre como gulf quiera algo con el. Adaptación de onley James todos los créditos para ella.

Status
Complete
Chapters
31
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Prólogo

—¿Qué quieres decir con que no lo entiendes? Dilo.


Mew observó las letras hasta que parecían flotar, su frente se arrugó y su labio inferior

estaba atrapado entre sus dientes. Ella siempre actuaba como si fuera tan simple. Tal vez lo era. Tal vez él realmente sólo era estúpido.


—Ca-T-u.


—¿Ca-T-u? —se burló de él—. ¿Acaso eso suena como alguna palabra de la que hayas oído hablar, mew? Usa tu maldito cerebro. Si es que siquiera tienes uno. G-A-T-O. Gato. Gato. ¿Qué tan difícil es eso?


El corazón de mew se encogió en su pecho, y se mordió la lengua hasta que percibió el

sabor de la sangre. Si lloraba sólo empeoraría. Ella fue muy cruel la última vez que él lloró. "Los hombres no lloran", había dicho. Los bebés eran los que lloraban.¿Acaso él era un bebé?


—Lo siendo. —se las arregló para decir sonriendo.


Su cabeza se disparó hacia delante cuando la mano de su abuela se precipitó hacia la parte posterior de su cabeza.


—Sien-TO. No “siendo”. Jesús. ¿Qué voy a hacer contigo? Eres tan estúpido como tu maldita madre, pero a diferencia de ella, no podrás ganarte la vida sacudiendo el culo por dinero, así que será mejor que averigües como.


Al menos ella se había largado. Mew esperaba hacerlo de todos modos. Nadie merecía estar atrapado en esta estúpida y asquerosa casa con sus asquerosas paredes manchadas y sucios pisos y caca por todas partes, proveniente de los dos estruendosos perros de la abuela, los que siempre le mordían los tobillos y le abofeteaban en la cara. Odiaba estar allí. No sabía por qué tenía que quedarse. Tenía que tener un padre en alguna parte, ¿verdad? Sarah tenía un padre. Xander tenía un padre. Joel tenía dos madres, pero eran buenas. ¿Por qué su madre al menos no se había ido con él? Mew se fijó en su tarea, el alivio inundando su sistema cuando escuchó la puerta de cristal abrirse y cerrarse, y a su abuela murmurando en voz baja mientras se alejaba. Ella iba a la casa de al lado, la casa de Jack. Y se quedaría allí durante mucho tiempo. A veces, hasta se quedaba toda la noche. Mew odiaba estar solo, pero amaba cuando ella se mantenía alejada. No podía usar la estufa todavía, pero había aprendido a usar el microondas. De igual forma, hoy no era el día en que tendría que usarlo. Hoy era día de pollo frito.


Mew agarró su libro y salió disparado por la puerta, corriendo cuatro casas más abajo hasta la vivienda de Sarah. Brincó mientras golpeaba la puerta. Pero, seguro Sarah no

estaría allí. Puede que estuviera en el fuerte. El padre de Sarah era el más genial de todos. Él fue quien construyó un fuerte en la parte superior del gran árbol del patio trasero. También, la mamá de Sarah tenía un restaurante en la ciudad, y siempre tenían

la comida más sabrosa en casa. Mew se coló en el interior del patio trasero, metiendo su cuaderno de ejercicios dentro de sus pantalones vaqueros antes de subir los escalones de madera en el gran árbol del patio trasero. Estando arriba, realizó el toque secreto antes de abrir la puerta. Sarah estaba tendida en un rincón, armando un rompecabezas, sus pies se balanceaban

mientras trabajaba, y tenía el cabello negro trenzado a lo largo de sus hombros en dos

trenzas. Los tubos que la ayudaban a respirar se hallaban atrapados en sus fosas nasales,

con un pequeño tanque verde a su lado. Sarah era la persona más inteligente que mew conocía. Ella era un año mayor que él, pero estaba dos años por delante en la escuela. Ella levantó la vista cuando mew entró y cerró la puerta con un sonido demasiado fuerte. Una mirada al rostro de mew y dejó su rompecabezas en segundo plano. Se sentó con las piernas cruzadas en su overol color puré de manzana y una camiseta rosa que coincidía con sus Skechers de lentejuelas rosas favoritos. Ella le dio un recipiente de plástico, y el estómago de mew rugió. Atacó el pollo frito y macarrones con los dedos, ignorando el

tenedor que estaba justo a su izquierda. El día de pollo frito en el restaurante era el favorito de mew, así que la mamá de Sarah siempre hacía una cantidad extra solo para él.


Mientras que mew se llenaba la boca con comida, Sarah tomó su cuaderno y le terminó cuidadosamente la tarea, haciendo todo lo posible para que su escritura coincidiera.

Sarah siempre pensaba en todo. Mew sabía que estaban haciendo trampa y que eso

estaba mal, pero la última vez que la maestra llamó a la abuela de mew, ella le dio una paliza con el interruptor del árbol de atrás. La maestra decía que tenía un problema de

aprendizaje. Que las cosas estaban mezcladas en su cerebro y que había programas de aprendizaje que podrían ser de ayuda para él, y su abuela lo había golpeado por avergonzarla de esa forma. Él siempre la avergonzaba. Ya era bastante malo que hablara gracioso, y ahora tampoco podía leer. Ella lo había llamado por la palabra R. La que el maestro dijo que no se les permitía decir.

Cuando su tarea estaba terminada y su estómago estaba satisfecho, se acostaron en el suelo del fuerte de Sara, mirando hacia arriba más allá de las ramas del árbol hasta el cielo y observando a las nubes rotar mientras el sol se ponía. Los pies de Sarah

apuntaban hacia un lado y los de mew hacia el otro, sus cabezas estaban juntas para que

ambos pudieran contemplar.


—Cuando finalmente tenga mis pulmones nuevos, voy a volar a California y ser una estrella de cine. —dijo Sarah con un suspiro. Siempre lo decía. Iba a ser una gran estrella y salir en la tele.


Mew no podía imaginar querer ese tipo de atención. La gente lo miraba fijamente al

escucharlo hablar, burlándose de él.


—Yo no. La idea de un montón de gente mi-

mirándome suena desagradable.


Trató de evitar las palabras con R y TH. Siempre sonaban como una W. Su maestra

decía que esas eran sus ‘’letras conflictivas’’. No sabía lo que eso significaba, más que ser

consciente de que los otros niños se reían de ello. Su maestra siempre trataba de detenerlos, pero ella no se quedaba con él a la hora del receso. Sarah decía que pensaba

que tal vez sus ojos y su lengua no se comunicaban entre sí. Su abuela, por su parte, decía que todas las letras eran un problema para él, que simplemente nació tonto... como su mamá. Por eso aún no podía leer.


—Nah, actuar es genial. Puedes ser quien tú quieras, y puedes usar disfraces, maquillaje y joyas. —le dijo Sarah, ignorando su forma lenta de hablar.


Usar maquillaje y joyas sonaba divertido, pero mew nunca haría eso de nuevo. Podría ser

tonto, pero no era tan tonto. Su abuela se habría vuelto loca si hubiese visto a mew y

Sarah jugando a vestirse, diciendo que vestirse era para las niñas y los niños afeminados. Siempre le gustaba usar esa palabra. Afeminado. Lo llamaba así cada vez

que él lloraba, o cada vez que mostraba algún signo de dolor. Pero Sarah siempre se veía bonita con su ropa elegante, los grandes pendientes de su mamá y su lápiz labial escarlata, incluso si a veces lo ponía fuera de las líneas. La abuela de mew decía que el maquillaje era para putas. Él no sabía lo que era una puta, pero tenía que ser malo porque su abuela se lo vociferaba dirigido a él como lo hacía con la palabra R. A mew le gustaba la forma en que la ropa de chica se sentía. Era suave y sedosa, y las zapatillas de Sarah tenían lentejuelas. Mew no entendía cómo se podía hacer una tela sólo para una niña o sólo para un niño, pero prefería no discutir con su abuela.


—No quiero estar a-quí sid-sin ti. —dijo mew, ruborizándose cuando las palabras no salieron bien una vez más.


Hasta donde mew podía notar, cualquier lugar era mejor que Challis, Idaho.


—Vendrás conmigo. Necesitaré gente.


—¿Por qué? —preguntó mew.


Sarah se encogió de hombros.


—No lo sé. Las estrellas de cine y las personas famosas tienen personas que simplemente hacen cosas por ellas. Podrías ser la persona que sólo hace cosas por mí y entonces podemos ser amigos para siempre.


Sarah empezó a toser, no una tos normal, sino una de esas que le provocaban espasmos en los pulmones. No había nada que hacer excepto esperar. Cuando finalmente se detuvo, se veía pálida, con medias lunas púrpura debajo de sus ojos. Sarah tenía algo que se llamaba CF. Y le dejó cicatrices en los pulmones. Por eso necesitaba unos nuevos. Pero había una lista para conseguir pulmones nuevos, así que tenía que esperar su turno. Parecía raro que hubiera una lista de personas que necesitaban partes nuevas, pero Sarah no parecía realmente molesta por ello. Actuaba como si fuera algo normal.


Mew deseaba que alguien le diera un nuevo cerebro o tal vez una nueva lengua, y entonces tal vez su abuela dejaría de odiarlo. A veces, él no pensaba que quería que ella

dejara de odiarlo. Si ella lo amase entonces tal vez eso significaba que él era como ella.

Él no quería ser como ella. Él la odiaba. Sarah decía que no era bueno odiar a la gente, y quizás que era cierto, pero él tenía miedo de su abuela. Odiaba ir a casa. ¿No debería estar bien odiar a alguien que te provocaba miedo? ¿Qué te golpeaba y era cruel contigo todo el tiempo?


—Prométeme que vendrás conmigo a California cuando tenga mis pulmones

nuevos. —dijo Sarah, sosteniendo su meñique.


Cualquier lugar era mejor que Idaho.


Enganchó su meñique con el de ella.


—Vale. Tan pronto como consigas unos pulmones nuevos.




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