La Orquídea Dorada y El Jade Blanco

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Summary

En el pueblo de Harbin hay un dicho bastante conocido ¨Cuando la luna blanca resplandece en lo alto, las orquídeas doradas crecerán¨, una frase que anuncia esperanza. Sin embargo, detrás de este simple dicho se esconde una trágica y antigua historia que muy pocos recuerdan.

Genre
Romance/Fantasy
Author
Liam
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

LOS TRES PARAÍSOS Y LAS CUATRO BESTIAS CELESTIALES


Hace mucho tiempo los dioses celestiales crearon las tierras sagradas, repletas de hermosos paisajes, gran abundancia e inmensa armonía; aquellas tierras fueron un completo paraíso. Sin embargo, estaban desoladas y abandonadas. Tristes ante la idea de que nadie pudiera disfrutar ese hermoso lugar, decidieron crear a los humanos. Seres que nacieron siendo pequeños e indefensos y, aunque eran capaces de razonar, ocasionaron más dificultades de las que podían afrontar.

Los dioses estaban preocupados y afligidos por sus creaciones pues sabían que cuando se fueran nadie podría protegerlos, pero su partida no podía postergarse más, así que, con sus grandes poderes originaron a aquellos seres que protegerían a sus indefensas creaciones. Seres que compartían similitudes con los humanos pero que tendrían excepcionales habilidades y poderes sobrenaturales. A estos entes majestuosos se les otorgó la tierra conocida como el tercer paraíso, en el cual vivirían alejados de los humanos y su existencia se mantendría oculta. A tales seres se les confirió la misión de proteger y cuidar de los débiles humanos que residían en el segundo paraíso.

Entre aquellos entes tan poderosos sobresalieron cuatro bestias. El tigre, con su capacidad para controlar el clima, su gran agilidad y generosidad se le indicó proteger las tierras del oeste. El dragón, capaz de controlar la prosperidad y que con su gran solemnidad y fortaleza protegería el este. La serpiente negra, la cual poseía la capacidad de controlar la longevidad lo que le permitiría obtener una enorme sabiduría para hacerse cargo del norte. Y por último, al fénix, que tenía la habilidad de guiar la muerte, se le asignaron los territorios del sur.

Las cuatro bestias cumplieron con su deber de una manera sobresaliente. Los dioses quedaron conmovidos y dichosos antes las grandiosas hazañas de estos seres y les otorgaron un obsequio para demostrar su gratitud y reconocer sus esfuerzos, un objeto irrepetible e invaluable y de una magnificencia que no se vería afectada por el pasar del tiempo. Al tigre se le obsequió un collar de Jade Blanco, al dragón se le concedió una Orquídea Dorada, a la serpiente se le dio un suntuoso juego de té y el fénix recibió una hermosa tela que relucía bellamente y cambiaba de color con el pasar de las estaciones. Las cuatro bestias se regocijaron ante tal acción y la noche de ese mismo día hicieron una gran celebración en el tercer paraíso para conmemorar a sus dioses, la festividad fue tal que se extendió hasta el segundo paraíso y los humanos también lograron disfrutar del júbilo del evento. Las divinidades se alegraron y regocijaron al ver tan feliz escena y decidieron que su cometido había sido logrado. La fiesta duró cinco días y cuatro noches. Las cuatro bestias bebieron, charlaron y comieron sin parar, pero su felicidad duró poco pues al culminar la feliz celebración se percataron que sus adorados dioses se habían ido.

El tigre, el dragón, la serpiente y el fénix decidieron no decirles al resto de los seres pues debían cumplir el deber que se les había conferido. Nadie debía saber que los dioses les habían abandonado. Asustados las cuatro bestias discutieron por diez días y nueve noches, durante la reunión la serpiente reveló que uno de los dioses les había otorgado una última bendición que sólo aparecería cuando una inmensa y terrible calamidad capaz de acabar con los paraísos se originara. Las cuatro bestias se sintieron aliviadas al saber que aún con su ausencia, los dioses les ayudarían. Al terminar su solemne reunión las cuatros bestias se separaron decidiendo no revelar lo dicho en aquel lugar y acordaron que la desaparición de los dioses no sería revelada a nadie más.

Siglos y siglos pasaron y la paz reinó entre los paraísos. El pasar del tiempo también trajo cambios y los descendientes fueron reemplazando a las cuatro bestias que fueron elegidas originalmente por los dioses. Solo el fénix ,quién podía engañar a la muerte con su poder, y la serpiente, la cual alargó su vida con su habilidad, permanecieron para ver y cuidar los paraísos que, a pesar de todo, aún se mantenían en paz.