Matrimonio Arreglado || Rindou Haitani

Summary

Kamari, hija de la Familia Leewon es comprometida a ciegas con un chico, con tal de salvar a sus padres de la bancarrota. Solo había un problema, ella tenía novio; el era la magia de conectar siendo el amor malaventurado y lento. El salvador de la miseria; era la rara suerte de coincidir en momentos menos indicados y favorados para ambos dando así un amor turbulento y malentendido lleno de una rueda de la fortuna.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Capitulo 1: Abrazo buenas noches



Prólogo

.


Un destino propuesto.



Kamari

.

Presente


Hoy por la tarde, la asistente del diseñador que trabaja en una de las tiendas de la familia ayudaba a probar el nuevo vestido de novia, varios alfileres estaban puestos ajustando a la figura floja del vestido

Estaba frente del espejo mirando el reflejo de mi vestida de un precioso vestido color blanco nieve, una tela muy delicada, suave al tacto hilo de gusanos, creo. Una tira de perlas adorna todo el escote princesa junto a unos tirantes perfectos en anchura del traje de encaje que trae el vestido realzando las clavículas, el cuello y pechos, el ajusté en la cintura me gusta porque lucia más delgada y con curvas. Los guantes blancos hacen un toque romántico.


El cabello para ese día sería peinado en una cola baja por el catálogo con unos broches a los lados o simplemente sería suelto con el velo encima como ahora.

A pesar de sentir lo delgada que estaba, la chica de atrás jalaba el cierre y a duras penas subía. ~

Está viejo, supongo.

~


La chica se ríe detrás con gran burla, la observó por el espejo cómo contiene las carcajadas y en sus palabras ella siente mi mirada y me dedica esa misma sonrisa.

—Estás engordando. —menciona mirando fijamente como se remarca la costura fina en la cadera y la silueta del vestido se deforma.


—¿Perdón? —levanto la mirada interrogando a que vuelva a decirlo. Y señala está vez con sus manos el rollito de mi cadera.


—Te aprieta... —

descarada

.—, Si sigues así, se romperá y el diseñador tendrá que hacer un vestido de novia de nuevo, por tercera vez. —rodó los ojos con cansancio en ellos, era la segunda vez que hacíamos prueba de vestido.

—La tela es la fábrica de mi familia. —recalcó, porque ella como el diseñador aún trabajan para mí padre.

—Lo se, y por lo mismo gastar tela en cada tres, cuatro días es cansado para todos sus trabajadores, o te contienes en tu comida o mejor no te cases. —baja el cierre de un jalón olvidando lo delicado que era.

Cerré los ojos a temor que rompiera mi piel en ese jalón y por las ganas de gritarle.


—Descuida, comeré un poco menos cuando tú te contengas con tus comentarios.


—Como sea, una chica gorda no luce bien en el color blanco, es como manteca de cerdo en una bolsa.


Sonrio volviendo a mirar por el espejo hasta lograr quitar todo el vestido y quedar en ropa interior.


Si ella no hubiera mencionado nada acerca de cancelar la boda a causa del peso que mi cuerpo aumento en estos días. Nunca me hubiera planteado irme y dejar todo a la borda, si tan solo supiera que mil veces y en repetidas ocasiones lo pensé.


Abandonar todo y escaparme.


Terminó de cambiarme, unos pantalones junto a un chamarra. Al salir la chica anotaba las nuevas medidas que le quitaría o aumentaría según su criterio porque en mi opinión me quedaba perfecto, o más bien no le preste atención a ningún preparativo porque está boda no me emociona en lo absoluto.


Se despidió, largándose junto a sus opiniones de mierda cuando no le importaba opinar cuerpos ajenos y menos en el mío que estaba mejor que el suyo.

Yo también quería irme, escapar de estos martirios. No pensaba que sería tan complicado unos preparativos de boda, yo solo quería derrumbar el cuerpo en otro rincón lejano de esta casa.


Tome el teléfono, tecleando un mensaje mientras buscaba las llaves de la casa...


"¿Estas ahí? "

Enviado...

No contesta, espero unos minutos hasta que aparece en la pantalla.


Escribiendo...


Llené mi rostro de alegría, guardo el teléfono en la bolsa y cuelgo en el hombro lista para irme a su encuentro.

El sonido chillante de la puerta se escucha lentamente y justo se aparece su cabeza negra ceniza, vestido de corbata y zapatos boleados. Papá.


— ¿Terminaron? —habla enseñando toda su cara sobre la puerta. Mirándome vestida, y en plena huida entra por completo en la habitación.—, Quería mirarte vestida de novia.

—Supongo que nunca lo harás porque esto, es una tontería. —contesto observando el desastre que hay sobre la cama y piso.

Volvemos a posar nuestras miradas, el esta desinteresado en lo mencionado mientras yo apurada, voy hacia la puerta e irme pero justo al pasar cerca de el, atrapa los hombros dando un abrazo. Mi huida se retrasa por una ligera sensación de conversación futura reflejada en sus ojos.


—Hija, por favor. —suaviza su voz dando entender con sus expresiones lo que demuestra con sus ojos.—,  Es solo por los negocios.


—Son tus negocios no míos, papá.

Sus manos sostienen mis manos, y llevándome hacia la cama nuevamente, toma asiento esperando a que lo haga también. Cedo a el, el tono de su voz se prepara a solucionar mi disgusto, no me gusta volver a oírlo ya que eran siempre las mismas palabras y expresiones desde esa noche que ellos vinieron, La familia Haitani.


Su rostro mostró una tímida y empática sonrisa lo cual me obligó a sentir esperanza y volver a escucharlo, tal vez hoy tenía cosas nuevas por decir, suavizando sus dedos en mi muñeca. Observaba mis ojos con un expresión mas suave.


—Solo es un año y medio bebita, cuando llegue la fecha pediremos el divorcio y regresas con nosotros.

—Desde tu perspectiva lo haces sonar tan fácil.

—Lo es. —sonríe, pero yo niego con tristeza en el corazón, son las mismas palabras.


—No soy una bestia de carga con la cual puedes hacer trueques, papá. —recalco molesta, estaba molesta desde esa primer conversación cuando entre platicas serias se les ocurrió proponerme tremenda tontería.


—May, es muy buena cabalgando. Ayer fui a verla y el entrenador dice que es muy disciplinada, es la mejor de su curso de medicina. Y me da avergüenza no poder seguir sustentado su vida... Y más con sus estudios.


Ahora Mayjorin es una nueva excusa.


—Papá. Esto no va a funcionar, no metas a Mayjorin en este tipo de conversaciones. Es mi hermana más no mi responsabilidad.


Parece oírme y continúa.


—En unos años, dejará la escuela. Buscará un trabajo y tendrá soportar humillaciones y malos tratos de hombres que la mirarán con morbo a ser una niña... incluso trataran de persuadirla con simples cosas por llevarla a la... A cualquier lugar... —solloza llevando su mano a la frente.


Su facilidad de manipulación resultaba tan obvia de notarla y duele que use a mi hermana pequeña porque sabe que ella es una niña llena de ilusiones y sueños por cumplir.

—No, ella no tendrá porque soportar eso. —contesto, aun así lo logro. Sacar en cara su futuro me gano.—, ¿Y qué haré en ese tiempo? Atender a mi marido, y ¿mis estudios.?


—No pensemos en eso. Míralo como una inversión solo de esa manera al volver puedes seguir con tu vida, como lo era hace tres años, cuando vuelvas será como si ese matrimonio nunca pasó.

Echar un reojo hace tres años, donde había estabilidad económica, paz y cariño entre toda la familia daba esperanza a qué funcionara aunque por dentro matará un pesado de ese pasado.

—Después de la tormenta llega la calma, ¿No es así? —pregunto y asiente.—, Entonces, papá esto solo es un mal rato, ya vendrá las bendiciones para nosotros y entonces este matrimonio no es necesario.


—¡Ya basta! —termina por soltarme y levantarse ya irritado, guardo silencio estando a metros de mi y regreso.


—¿Un mal rato? La pandemia nos dejo sin nada, viste como estaba la alacena sin comida... y a duras penas había pan en la mesa. Nada fácil cae del cielo si no es la lluvia, hay que tener sacrificio para merecer la riqueza.


—Por favor escúchame. —ruego, implorando a sus ojos ser oida.—, Este año será más enriquecedor


—¿Y con que dinero?, estamos hundidos en hipotecas, préstamos que suben de interés cada centavo más y no

...

Kam. —sostiene con fuerza mi cara.—, Este matrimonio se llevará a cabo sobre cualquier cosa.

— ¡Entonces sobre mi también! Y mi opinión no importa. —grito llena de impotencia mostrada en un nudo ahogado en mi garganta, llenándo mis ojos de agua, y callando enseguida por hacerlo al frente de padre. Tragando un respiro.—, Yo sé que esa familia es una gran ayuda en las bodegas pero, ¡por el amor de dios, entiende! No me quiero casar por favor.

—Kamari, por favor. —se inclina ante mi, y no hago más que chillar.—, Prometo que tú al volver, la empresa estará enriquecida como lo era antes... Solo ayúdanos, en el futuro tu llevarás las riendas de la casa, hazlo por nosotros, hazlo por Mayjorin. —deposita un beso entre las manos, un riego de agua cae por mis mejillas.


Todos los intentos que hiciera, no servían y dolían. El decir que no, para ellos era una nueva propuesta de todos los días y una nueva forma de hacerte decir que si a toda costa.


Resignada a recibir la misma conversación me levanto de la cama, limpiando las lágrimas de sus mejillas camino hacia la puerta justo al tener la manija en la mano, papá vuelve a hablar.


—¿A dónde vas?

—Necesito salir a respirar, olvidarme de todo está anormalidad. —sentia ahogarme con mis propias lágrimas. No conseguí nada.


—No tardes mucho, esta noche es tu pedida de mano.


Volteó hacia el, riendo irónicamente.


—¿Y me has preguntado que es lo que yo quiero.?

—Eso ya no importa.


Dándome mi propia respuesta a mi existencia, ni siquiera le interesa que yo sufra con un destino propuesto por terceros.


Abro la puerta saliendo rápidamente de la segunda planta, Mayjorin quien venía subiendo por las escaleras tampoco le había dirigí la palabra. Ella entendía porque mi comportamiento, era testigo lo que ocurría pero no tenía voz ni voto en opinar en cosas de grandes.

Tomando uno de los autos de la casa; solo observaba como pasaban los paisajes de las casas haya llegar a una ruta segura y poder resguardarme en mi conocido lugar seguro.



Un ático de la casa hecha de madera vieja, aunque en buenas condiciones por dentro; había ya algunas flores y pronto comenzaría a llenarse todo el pórtico junto al pedazo del jardín; él estaba cumpliendo su promesa, un dulce hogar melodioso y lleno de cariño. Otra mas razón para negarme a un matrimonio cuando mi corazón estaba ocupado por alguien más, mi novio.


Un completo ángel, serio y rígido en público pero en privado era una persona muy diferente, lindo, cariñoso. Pensar en el llenaba mi corazón.


Aunque el llegó a la hora acordada. Y yo fui quien llegó tarde, ahora debía verme como una novia fatal al no valorar el esfuerzo que hacía por mantener su trabajo y el tiempo de calidad que me regalaba con tal de sacarnos del enredo.

Apague las luces y acomode la comida dentro del refrigerador que había en el rincón. Lo vería en la noche.


Me fuí, no sin antes dejarle un recado.


"

Mi ángel, lo siento por llegar tarde."

Te amo.



Un tiempo atrás.

Pasado


La llegada de esa familia a mi familia.


Una noche, en nuestra casa se había preparado el comedor grande con gran variedad de frutas, una rica pasta con carne hasta incluso se había pulido la vajilla.

—¿Celebramos algo.? —pregunte al ver a mama arreglada con el cabello lleno de ondas y pasadores en un lado de su cabeza, vestida de color negro.


Ella solo sonrío y se acercó a mi dándome una ligera palmada en la mejilla.


—Eres hermosa, Kamari. Y la mas afortunada.

—Lo soy. —conteste. Tal como ella estaba feliz, yo también. Pues le diría a papá sobre mi relación de tres años.

El ansiaba y esta noche yo le ayudaría a calmar las cosas entre todos porque el día de mañana vendría a formalizar nuestra relación.

—¡Papá! —lo mire y fui tras el.

—Ahí el amor de mi vida. —grito mirando hacia las escaleras, venia bajando Mayjorin. Lucia muy bonita, ya era una linda adolescente; rebelde y sin pelos en la lengua.

—Todo para estar sentada en la sala. —hablo May hacia papá.


—Y eso no quita que eres la niña más bella.

—Eso lo sé. —May sostuvo el brazo de papa.—, quien quita que el futuro sea más linda que tú.

—Tenlo por hecho. —le conteste.—, Papá! Necesito hablar contigo.

—¿Sobre qué.? No ves que tenemos una cena importante. ¿Porque no te has puesto un vestido.?

—Esto es más importante, es una etapa que...bueno. —me hacia mucha ilusión comentarle sobre el.

Mayjorin soltó a papá y fue hacia mi.


—No le dirás a papá sobre el...


—Mayjorin métete en tus asuntos. —la rodee y volví hacia el.—. Papá, yo tengo no...

El ruido del timbre no alcance decir y el tampoco logro oirme. Enseguida la puerta se abrió y ellos llegaron.

Una pareja de la misma edad de nuestros padres, la Familia Haitani; famosa familia enriquecida y conocidas por ser los mejores arquitectos y por crear edificios de sumo lujo en todo el país junto a las cadenas de hoteles en el extranjero que les daban el valor de peso en su apellido.

Habían llegado al país con intereses económicos y incluso esa noche se presentaron sumamente interesados en invertir con la empresa de papá o eso comentaban durante toda la cena.


Solos los mayores terminamos por tomar el té en la sala. Mientras la plática se extendía mis ánimos se morían y la realidad huía.


—Tu hija mayor es muy linda, Rinrin quedaría encantado con ella. —comento la mujer de frente mi hacia mi padre.—, Ha estado un poco decaído estos días.

—Entiendo regresar debe ser abrumador. —contesto papá.

—También he oído que sus hijos son muy atractivos.


—Y ya pedimos ser abuelos. —menciona con nostalgia en sus palabras.—, pero son un caso perdido ambos, hasta hemos pensado en volver en los tiempos medievales en los que los padres son los cupidos.


—Queremos que sienten cabeza con una chica linda, amable y claro de nuestra categoría.

—Pues, Kamari está soltera.


—¿Qué? —por fin me despejé de lo que hablaban.


Después de haberse ido la familia, el entorno se volvió raro y también por la encuesta que te me habían hecho al estar cerca de ellos. Algo como: ¿

Cuántos años tienes.?¿Tienes novio?

¿Comes bien.? ¿Qué quieres ser de grande?

¿Te gustan los hombres o mujeres?


Bla, bla, bla...


Después de haber respondido todo, ambas parejas se habían quedado sola en la sala. En cuanto se han ido, nos llamaron a la sala. Mayjorin no dejaba de preguntar quiénes eran.


—¿Y esos raritos quienes son? —decia así por lo creepy que le resulto oír el interminable cuestionario.—, ¿Son de una secta satánica?


—Son la familia más rica del distrito de Roppongi. La familia Haitani.


—¿Son socios de la empresa.? Papá. —pregunte dejando a un lado lo demás.


—Si, se unirán en un tiempo. Vinieron a verte como pudiste darte cuenta.


—¿A mí? Para que. —pregunte


—Ven toma asiento querida. —llamo papá a sentarme a su lado en el sillón, eso hice. Mire a mamá y ella dedico una sonrisa.


Ambos tenían una ligera satisfacción y sonrisa en su aura.


—May ve a tu habitación, necesitamos hablar con tu hermana. —ordeno mamá, Mayjorin al oírla se quejo arrugando su boca.


—Ella puede quedarse oír lo que dirán.


—Ve a tu habitación. —volvió a repetir.


—Dejala, tendrá que enterarse de una u otra forma.


Me prepare para oír lo que ellos iba a decir


Al principio los planes con la restauración de la empresa gracias a la inversión de la familia Haitani daban a entender prosperidad y mucha riqueza trabajo a grandes ligas.


Era una felicidad completa y halagaba a papá por conseguir ese contrato tan bueno y fabuloso ya que no solo para nosotros sería glorioso si no también para todos los ejecutivos y trabajadores de la empresa. En un año máximo volvería a generar la misma y el doble de riqueza de antes.


Y también podría yo ser frente a mis sentí hacia mi novio y ser aceptados por papá.


Pero enseguida al terminar el platillo principal de la reunión con esa gente. Dijo lo siguiente.


—Y para que eso sea un hecho, ellos quieren algo que les asegure el contrato de la inversión.


—¿Qué es?


—Su hijo menor acaba de terminar la universidad y se vendrá a vivir aquí por un tiempo. Dicen que ha estado un poco deprimido...y desanimado


—Pobrecito, podremos ser amigos —conteste con empatía por imaginarlo solo.


—El punto es, es que quieren casar a su hijo con una buena chica...y tú lo eres para el.


—¿Qué? es una broma. Ya enserio cuál es el contrato bueno. O si es lo hay.


—Kamari, ya decidimos. Te casarás con el en un mes. Eso beneficiara a ambas familias


—¡Qué! ¡Están locos! Oigan que les pasa como me casaré con ese tipo. Ni siquiera lo conozco.


—Ya se conocerán.


—Sin mencionar que es mayor que yo. Y yo estoy estudiando.


—Solo por tres años


—¡Asi sea por un año! No me interesa ese tipo


—No esta a discusión. —sentencio papá.—, Ya acordamos todo... Míralo de esta manera, salvarás a la familia


—¡Sacrificando mi vida.! Papá debe haber más razones, hay más familias ricas en Japón en el extranjero que pueden invertir.


—El contrato que piden es de un año y medio de matrimonio nada más. Solo será un tiempo.


—¡Entonces cásate tu.!


Me levanté del sillón por tal tontería que estaba oyendo en cada palabras era casarme con un hombre desconocido aún parada seguía una discusión.


—¡Suficiente.! —grito papa, y una fuerte abofetada cayo en mi mejilla ardio hasta caer al sillon.


—¡Te quedas ahí sentada y escucharas! —setencio, mientras con mi mano suavizaba el ardor junto a las lagrimas que tenia escurriendo.


Comenzo a explicar cada detalle que fue platicado en la sala, mientras los detalles eran extensos solo mi mente pensaba en lo que él diría y el como nuestro futuro se nos derrumbaba sin un pilar que le sostuviera.


—La gente normal trafica drogas, y ustedes a sus hijas. —comento Mayjorin muerta de risa al oír las palabras de nuestros padres.


—Mayjorin, esto no te incumbe aunque si estás involucrada...


Un matrimonio arreglado y express según, eran lo que pedían para asociarse y así tener la confianza de no ser defraudados.


Cabe recalcar que ninguno de los dos nos conocíamos y solo se tenía el dato del compromiso a ciegas y que el anillo sería entregado lo más pronto posible, los preparativos estaban listos en casi una semana la boda sería realizada solo faltaba el:


¿

Quieres casarte conmigo?

"Si acepto casarme contigo."



Kamari.

Presente:

La cena se estaba ya cocinando, moría de hambre y quería bajar para devorar cada pedazo pero la dieta estaba muy dura.


Mayjorin había ayudado en alistarme y lista para ir a presentarte, ya sería hora de que llegarían los invitados.

Al echar el vistazo por la ventana, lejos por el estacionamiento cerca de la entrada; una sombra estaba quieta. Era el, si vino por mí.


—Mi amor, llegaste. —susurre.


Sin ser vista baje corriéndo por las escaleras y evitando a los invitados que recién habían entrado por la puerta, cruce toda la cocina hasta el estacionamiento. Una opción era enfrentar está pedida y gritarles en su cara que estaba ya localmente enamorada.


Al salir de la casa, buscaba por las demás camionetas y a los lejos en un lado de una camioneta estaba una sombra, ahí estás, sonreí al percatarme de su presencia misteriosa porque... estaba de espaldas y observando alrededor usando una gorra con un abrigo largo.

Qué sexy se verá sexy es vestido todo de negro.


Llegué por detrás tomándolo por sorpresa, enredando mis manos por su cintura besando su espalda me inunda el olor de su perfume, lo cambio pero no importa huele demasiado bien y me encanta su olor.


—Creí que no vendrías a darme las buenas noches. —acurruque mi cara en su espalda.


Tocaba por su abdomen.

Me pareció extraño porque no hizo ningún movimiento, o sonido al tenerme juntos el. Segundos después una risa salió de su boca, no era el tono de su risa y termino por soltarlo.


Giro aún riéndose, no era el, el sujeto enfrente de mi se quita la gorra y acomodo un para de lentes, las luces de la casa le pegaron en el reflejo revelando el color de sus ojos; amantista pegando a un violeta claro con brillo. La gorra reveló su cabello, rubio como el sol y con mechas celestes en rayas hasta las puntas.

¿

Quién era?


Sus ojos se posaron en mí. Mis pies se movieron hacia atrás, no me gustó haber abrazado a un desconocido. Aunque dentro de mi creía conocerlo de algún vista pero no le recordaba de donde.


—¿Esperabas a alguien más? —espeta sonriendo mientras acomoda su cabello entre sus manos.


—Tu ¿qué haces en mi casa.? —retrocedo varios pasos ya con la sonrisa eliminada y buscando a alguna persona a los alrededores.


—Soy...


La voz de papá interrumpió el momento, el llegó hasta nosotros. El hombre guardo la gorra dentro de su abrigo y estrecho la mano hasta se abrazaron como amigos de antes. Ahora mi confusión era inmensa.


—Ya se conocieron. —contesto papá mirandolo y volteando a mi.—, ¿Qué haces aquí.?


—¿Quién es este tipo.? —pregunte ahora alejándome de ambos. El me había escuchado y era peligroso que le contará a a mi papá que estaba afuera en espera de alguien mas.

Procedí a echarme a correr pero en cuando gire, la mano de mi padre me detuvo y tuve que voltear, solo para darme cuenta que no era el, si no el desconocido quien me tomaba de la mano.


—Que descortés soy, me llamo Rindou Haitani y soy tú prometido.

Prometído dijo.

Este rubio, es el hijo de los socios de papá con quién planean casarme.

Se inclino y beso delicadamente mi muñeca, yo no podía quitarle la mirada. Regreso a su postura y sonrió. Inmediatamente quite mi mano de su mano metiéndola detrás de mi y limpian la baba que dejaron sus labios.


—Debes tener frío. —solto mi mano y se despoja de su abrigo dejándolo caer sobre mis hombros.


—Vamos adentro, querido Rindou. —menciona papá, el asintió extendiendome la mano e ir juntos.


Divague no aceptando su mano, era demasiada atención de un desconocido y la rechazó adelantando mi caminar.


¿

Qué diría ahora cuando pidiera mi mano en matrimonio, si o no.?